¿Cómo es ser católico y masón?
-Voy a misa no muy seguido porque los fines de semana se me hacen nada, pero sí soy de rezar, de persignarme… No me he confesado hace muchísimos años. Una de mis últimas confesiones fue cuando estaba en carabineros con el sacerdote Felipe Egaña Barahona, quien hoy está, lamentablemente, denunciado. No soy devoto de ningún santo en particular, pero sí me gusta mucho la Virgen de Guadalupe, porque es un símbolo extraordinariamente importante para los latinoamericanos, pero además, es quizás, el más grande ejemplo de sincretismo, de la fusión de las culturas europeas con nuestras culturas originarias. Y le tengo cariño especial a la Virgen María. Absolutamente”.

¿En qué consiste ser masón?
-Asisto a reuniones de una institución ética, filosófica e iniciática que busca que uno se perfeccione como ser humano para ser una mejor persona y, de esta manera, contribuir a la sociedad. Yo soy Maestro. En la masonería estudié a los selknam u onas, una cultura extraordinariamente potente, con una cosmovisión impresionante y con un proceso de iniciación a la adultez maravilloso. Ellos, en su teología, en su cosmovisión histórica, planteaban que en la historia antigua había un matriarcado y los hombres se rebelaron contra las mujeres y les impusieron el patriarcado. Es muy bonita y muy triste su historia porque, como dije en una intervención en el Congreso, yo soy de los que sostiene que con ellos hubo un genocidio. Aquí el Estado permitió que fueran exterminados.

¿En la masonería tienes que hacer trabajos como en la universidad?
-Estudias, expones y explicas por qué es importante para uno como persona el tema que se te asigna. En el caso de los selknam explicas, por ejemplo, en qué consistía su ceremonia de iniciación y profundizas en el aspecto de la introspección en términos sociales. A partir de este análisis haces un vínculo con la situación actual, en cómo este conocimiento te permite aprender.

¿Qué trabajo te ha interesado particularmente de los que has hecho?
-Los derechos humanos en el contexto sociopolítico del siglo XXI. Si uno mira desde la lógica chilena, a veces tenemos problemas, pero son acotados. Te lo grafico así: recién estuve en Palestina y me vine con una tremenda impresión de ellos, pero con la Bea Sánchez, -con quien compartí mucho-, conversábamos del tema de las mujeres, haciendo un parangón con la pirámide de Maslow, es decir, tienes muchas necesidades, pero primero son las básicas. Sin esas cubiertas no puedes avanzar a otras.

Más sofisticadas…
-En Palestina tienen serios problemas en términos de libertades y, por lo tanto, quizás es entendible, -quizás-, que no haya cabida para preguntarse por los derechos de las mujeres, no es tema. La sociedad es absolutamente machista y patriarcal. Bueno, nuestra realidad no es la realidad universal, ¿qué tenemos que hacer? ¿Exportar nuestra visión al resto? ¿Eso es lo lógico? ¿Aprender del resto o exportar solamente en aquellos casos en que hay vulneración de derechos que nos parecen esenciales? ¿Tenemos derecho a prohibir que exista la poligamia? ¿A exigir que se prohíba? ¿O tenemos solo derecho a exigir que se respete el derecho a una persona a decidir si es polígama o no? Y así, se discute eso, y uno dice ‘bueno, y si nos miramos nosotros, ¿cuáles son nuestros problemas, en términos de derechos humanos?’

¿Cuáles son nuestros problemas?
-Obviamente las desigualdades son un problema tremendo y eso tiene que ver con los derechos humanos. Se rechazó Admisión Justa y yo lo comparto, porque creo que tiene que haber un componente más fuerte en la decisión. Yo creo que si alguien tiene un mejor rendimiento que otro debería tener la posibilidad de ir a un liceo de excelencia, tener más posibilidades que uno que tiene menor rendimiento escolar, siempre que se vincule también a vulnerabilidad, o sea, yo no quiero que el chiquillo de clase media tenga más opción que el de Cerro Navia o el de Pudahuel o Quilicura. Me refiero vincular las dos cosas: vulnerabilidad y rendimiento. Con el diputado Hugo Rey, que además es profesor, somos hijos de la educación pública y hablábamos de lo triste que es que estemos reparando en el remedio, no en el problema.

¿Cuál es el problema?
-El problema es que los liceos y escuelas públicas son muy malos, entonces si nosotros mejoramos la calidad de toda la educación ya no estaríamos hablando de listas de espera, de tómbolas, de nada. Por último, entonces, vamos al punto principal. ¿Existe en Chile una educación adecuada? ¿El Estado de Chile provee la educación que merece cualquier niño en el mundo? No. Y esos son derechos humanos, no solamente tiene que ver con el hecho de “educarte”. Hoy no nos podemos conformar con eso; tenemos que exigir que haya calidad, un piso mínimo de calidad para todos los niños de Chile, sean de Quilicura, Estación Central o Las Condes.

Una violación de los derechos humanos.
-Quizás una de las más graves, porque es la que no te permite emparejar la cancha. O sea, cuando tú ves mi liceo hoy día y conversas con los niños que egresan de ahí, te vuelve a la mente lo mismo que escuchábamos hace más de 30 años: Pateando Piedras, la canción de Los Prisioneros. Para nosotros esa canción era una realidad, tú decías “qué voy a hacer en la vida, qué posibilidades me da la sociedad porque, o sea, evidentemente no tengo las mismas que otros, evidentemente estoy partiendo muy de atrás”. Muchos de mis compañeros hoy son estupendos técnicos y otros no pudieron estudiar nada y otros son profesionales, pero todos teníamos esa incerteza de qué cresta ibas a hacer. Eso fue en los 80; ya, pudo ser, pero después de que la pobreza pasó de 40 y tanto a menos de un dígito, no puede seguir siendo lo mismo. No puede un niño de El Bosque, de mi liceo, tener esa misma sensación que teníamos nosotros de no saber qué va a ser de su vida. Me pasó en una de las visitas que hice…

Vamos a ese lugar. ¿Cómo recuerda su infancia y juventud en Los Andes y en La Cisterna?
-Lo pasé bien, toda mi infancia. Hay una juventud en la que no supe de restaurantes ni de cines… Recuerdo haber ido al cine 3 o 4 veces entre infancia y juventud… No es que hayamos sido pobres, pero éramos clase media para abajo. Arrendábamos casas y mi padre quedó sin pega más de alguna vez.

¿Cómo eran tus navidades?
-Lo pasabamos bien, pero no tengo el recuerdo de las navidades como los días más entretenidos de la vida. No llegaban regalos y sabíamos que era así porque no había plata no más. Y más que recordarlo con algún sentimiento triste, lo que yo valoro es el esfuerzo de mi madre que hasta en los peores momentos, armaba de la nada almuerzos ricos y cariñosos: guiso de zapallo italiano con papas doradas, acelgas con huevo frito y guiso de zanahoria con croquetas de coliflor… De repente, una vez al mes ¡Oye, hay carne! La vida en los 80 fue en medio de la crisis más dura que ha vivido Chile después de la del 29… Mi abuelo por el lado materno era obrero desde los 14 años, trabajaba de sol a sol y nos enseñó la importancia del trabajo y del esfuerzo, que las cosas en la vida se logran por las de uno, que no hay mano para estirar. Me lo preguntaba Freddy Stock el otro día, a quien considero amigo, y yo le dije que me acordaba de mi abuelo con el tango Yira, muy pesimista, pero muy cierto: no hay que esperar ni una ayuda, ni una mano, ni un favor, arréglatelas solo. Si te dan la mano, maravilloso, si llega el favor, perfecto, pero en la vida las cosas se logran por el esfuerzo personal.

Leí una vez que decías algo como así como “que a un hueón de escuela con número, liceo fiscal, que está a cargo de un partido político más grande de Chile, no le reconocen estatura intelectual ni de historia”…
-No, la frase nunca fue como la mencionas, pero en el fondo hacía referencia a que a muchos no les hacía mucho sentido o no les parecía razonable que sin tener otros contactos u otros vínculos, presidiera RN. No es lo normal, no es lo habitual, eso es así. ¿Que si me han discriminado alguna vez? Abiertamente, no. Yo soy medio duro y probablemente lo habría enfrentado. A mi espaldas sé que ha habido comentarios muchas veces y muy fuertes.

No eres ni un “patipelado” ni un aparecido…
-No, me ha ido bastante bien en la vida. Antes de entrar en política fui carabinero, trabajé en Gendarmería, estudié de noche en la universidad y después fui gerente de una filial de la Lotería.

¿Sigues pensando que algunas personas creen que tú vales callampa?
-Es lo dijo Fernando Paulsen.

¿Por qué alguien diría eso?
-Dijo dos cosas: “Mario Desbordes el aspiracional, vale callampa este hueón”. Después explicó que no, que no era así, y yo le creo. Para mí es tema cerrado. Podrán decirme que no tengo pedigree, que no tengo roce, que no tengo los estudios, que no tengo la universidad o el colegio tanto; eso es posible y está bien. Es legítimo, así piensa un sector de nuestra sociedad, pero de ahí a que valgo callampa, no.

ALMA DE PACO

Los ochentas fueron particularmente duros en represión y los carabineros daban pánico. ¿Por qué querías ser uno de ellos?
-Yo quería ser el carabinero que persigue al delincuente, el que salva personas, ese carabinero que en los aluviones se mete en el barro hasta el cuello para sacar a la viejita.

Mientras otros violaban los DDHH…
-Yo entré el 87, cuando el General Stange había retirado a Carabineros de la CNI hacía rato. Cuando entré, Stange lo dijo públicamente muchas veces: carabineros está 100% dedicados a la labor policial.

¿Votaste para el plebiscito?
-Sí. Voté que Sí. Yo estaba convencido de que las violaciones a los derechos humanos habían sido en el periodo 73-78, que había habido también mucho en el otro lado, que hubo Ley de Amnistía por eso y que después, la gran mayoría de los casos sí eran enfrentamientos. Y pensaba que si llegaba un gobierno socialista íbamos a tener otra UP. Mi padre fue muy partidario de la UP. Mi madre de Alessandri. Cuando era chico mi papá tenía la foto de Allende y mi mamá la de Alessandri en la misma casa, en el mismo living.

¿Sé que es un ejercicio tedioso, pero se arrepiente o volvería a hacerlo?
-A ver… A mí me mataron un compañero carabinero, un amigo de mi edad. Lo mató el Frente Manuel Rodríguez y lo tuve que recoger del suelo asesinado, entregárselo a la viuda, ver a su niñito de un año… Yo era un gallo muy intolerante. En ese sentido la masonería me ayudó mucho. Si yo hoy día tengo amigos PS, PPD, PC, ex MIR, converso con ellos y respeto la historia, siempre y cuando partamos de la base de que lo que pasó fue malo en términos de violación a los derechos humanos gravísimas, y de violencia política también. Pero, volviendo a tu pregunta, a los 21, 22 años, yo era muy duro en eso, para mí nosotros éramos las víctimas.

¿Cómo se manifestaba ese sentir?
-Yo fui miembro del coro de la Escuela de Carabineros entre el 87 y el 88, y perdí la cuenta de la cantidad de funerales a los que fuimos a cantar de carabineros asesinados. El himno fúnebre de Carabineros es profundamente simbólico, lo hizo José Goles, el papá del científico. Y lo pasamos mal, fue muy tortuoso.

¿En qué momento empatizaste con las víctimas de las violaciones de derechos humanos, con los familiares de los detenidos desaparecidos?
-A mí en la escuela desde el día uno nos dijeron que en la peor de las guerras, usted detiene a un tipo que le está disparando y una vez que lo detuvo, ese señor pasa al Tribunal. Es cobarde y miserable disparar una vez que la persona ya no está disparándote a ti. A mí me tocó detener frentistas y no tengo querellas en contra.

Mucha gente de tu sector se enteró de las violaciones a los derechos humanos después del informe Rettig… Y muchos incluso seguían negándolas…
-Chuta, cuando pasó lo del caso Degollados yo no podía creer que un carabinero pudiera hacer algo así (degollar a José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino, 1985). Yo una vez lo conversé con El Pegaso (cabo Claudio Salazar Fuentes, uno de los autores confesos del crimen). Él estaba a cargo mío en la radiopatrulla, recluido en mi sección mientras el Ministro Juica decidía la condena.

¿Qué hablaron?
-Conversé con El Pegaso y lo vi llorar sinceramente, decirme “mi teniente, puta, hicimos eso y no merezco perdón de Dios”. Cuando lo acompañé a notificarse del resultado de la apelación de su sentencia, que había sido de 14 años, la Corte le subió la pena a presidio perpetuo. Salazar miró al Ministro y le dijo “Señor Ministro, es lo que me merezco”. Lo tomé del brazo esposado, nos subimos de vuelta al radiopatrulla y en el auto me decía “mi teniente, es lo que yo me merezco por lo que hice”.

¿Disparaste cuando fuiste carabinero?
-Sí.

¿Mataste a alguien?
-Afortunadamente, no. Hay una nota en Las Últimas Noticias, no sé si del 91 o 92, donde salgo casi a página completa cuando detuve a una banda de ladrones de autos. Nos enfrentamos a balazos y herí a uno de los delincuentes.

Hay un protocolo para disparar a matar, ¿no?
-Una de las cosas que uno tiene que aprenderse de memoria en la escuela es que el uso de las armas sólo se justifica en casos de legítima defensa propia o de terceros. Y para que haya legítima defensa propia o de terceros, debe haber: uno, falta de provocación por parte de quien se defienda. Dos, racionalidad del medio empleado para defender; si a mí me tiran un palo, no puedo tirar un balazo. Tres, que la agresión sea actual o inminente, si ya me agredieron y levantó las manos, yo ya no puedo disparar. Cada vez que salía un grupo de carabineros a la calle y a mí me tocaba estar a cargo de ellos, volvíamos a repetir: legítima defensa propia o de terceros. Usted no me saca el revólver si el otro no está armado.

Y siempre se dispara de frente.
-Por supuesto.

A Catrillanca le dispararon por la espalda.
-Bueno, ahí hay un caso que se está investigando y, si eso se acredita como parece que se va a acreditar, los carabineros deben ser condenados.

¿Te gritaban en la calle paco culiao?
-Montón de veces. Y estábamos preparados para eso.

¿Cómo?
-La escuela es muy dura. A nosotros constantemente se nos estaba poniendo bajo presión. Nos gasearon 40 mil veces, nos levantaron en la noche a balazos 20 mil veces. Era una constante presión psicológica. Nos estaban preparando, templando el carácter. Muchas veces estabas desesperado por salir libre, porque llevabas tres meses sin salir y te ponían frente a la puerta y te decían no, media vuelta, no sale. Y yo decía para qué hacen esto. Después te das cuenta que es para que manejes tu frustración. Si uno no es capaz de controlar sus frustraciones, su enojo, su rabia, no puede ser policía.

¿Algún procedimiento que recuerdes en particular?
-Muchos. Fui Jefe de Tenencia de Carreteras dos años, y me tocó sacar 77 personas muertas entre los fierros retorcidos de los autos. Me tocó muertes de niñitos chicos que no quiero ni recordar… Tengo mil historias.

La última y seguimos…
-Recuerdo el caso de un aborto. Nos enteramos porque los perros ladraban en una casa y había una guagua llorando. Nosotros pensamos que querían hacerle algo a la guagua y después resulta que no nos dejaban acercarnos a la guagua porque la estaban protegiendo. Logramos que los dueños de la casa controlaran a los perros, tomamos a la guagua que estaba con hipotermia, agarramos el furgón y corrimos con ella al hospital. Volvimos a la casa y preguntamos de dónde salió la guagua. Había salido de la casa de al lado. Entramos a la casa y nos dimos cuenta que el baño estaba baldeado y había una pequeña huella con sangre en el interruptor. Había un señor y le preguntamos quién vivía en esa casa aparte de él y su señora. Nos dijo que una hija. “Que venga su hija”. Y llega una mujer joven, con 40 grados de temperatura, con shock séptico. Antes de decir nada se nos desmaya. La mujer tuvo su guagua, cortó el cordón como pudo y tiró la guagua a la casa de al lado. Llegamos al hospital de Talca y las enfermeras lo único que querian era matar a esa mujer. La guagua se salvó.

¿Qué significa tener alma de paco?
-El carabinero en general tiene una disposición a la pega que no es la normal. Si hay que trabajar 12 o 14 horas por 15 o 20 días, le echai para adelante. Y sin reclamar.

Me imagino que te duele un montón el desastre de Carabineros.
-Por supuesto. Tengo compañeros presos, amigos presos. Y me duele solo pensar en lo que hicieron. Uno de mis mejores amigos está preso en este minuto… Él me ha rejurado que es inocente. A mí me parte el alma verlo ahí y lo único que quiero es que se aclare su situación y si es culpable, bueno, tendrá que responder. Me duele que haya carabineros que hayan hecho eso, que se robaron la plata que le falta al policía que está en la calle, que tiene el chaleco blindado vencido, que anda con un revolver viejo, que no tiene plata para la bencina del furgón, que duerme en un cuartel donde probablemente tienen mil carencias… Se robaron 28 mil millones de pesos, es inaceptable.

¿En la Araucanía los carabineros violan los derechos humanos?
-No, yo no creo que los carabineros en la Araucanía violen los derechos humanos.

Ok.
-Lo que pasó en el caso Catrillanca es un delito execrable y si son culpables, tienen que ser condenados. Pero, al revés, yo veo a los carabineros más como víctimas que como victimarios. Aparece mucho en los medios el carabinero con el casco, el escudo, pero no parece mucho el carabinero con el balazo en la pierna, el herido, el que perdió el ojo… Al final el carabinero es el jamón de un sandwich, junto con un grupo grande de mapuches a quienes no les interesa la violencia. Y ahí es culpa del Estado de Chile. Yo he ido 40 veces, no tengo por qué andarlo publicitando. Muchos de esos carabineros son mapuches y, por lo tanto, aquí lo que tenemos son reivindicaciones legítimas, culturales, económicas, territoriales. No estoy por la autonomía, no estoy por dos estados dentro de un país o de una república, pero sí creo que hay un montón de reivindicaciones que tenemos que escuchar y atender. Insisto, no solamente la territorial, también la cultural, la del alma.

Entonces la represión obedece al Estado…
-Es que a veces hay que reprimir po, mujer, si no te queda otra. Yo te puedo dar un listado de mapuches a los que le violaron la hija, que le quemaron la casa por traidor, porque antes era violento y se cambió y le pegaron a su familia, hay montón… Si no solamente los alemanes, los suizos de ojitos azules, son víctimas de la violencia. También hay mucho mapuche que es víctima.

¿Por qué no conocemos esos casos que usted menciona?
-Salen po. Lo que pasa es que no son el titular.

¿Usted confía en el criterio de los Carabineros?
-Sí, confío en el criterio de los Carabineros.

TIEMPOS MEJORES

¿Sigues pensando que este es un gobierno extraordinario?
-Sí, creo que sí.

A juzgar por la aprobación del Presidente, da la sensación de que la gente aún no percibe los tiempos mejores…
-Claro, la percepción ciudadana a través de las encuestas, señalan una baja en torno al 30%. Ahora, el tiempo es mejor o no, ¿comparado con qué? Esa es la primera pregunta que uno tiene que hacerse. Por ejemplo, la economía y comparado con Bachelet. Y seguro sale por ahí Aleuy diciendo “no se compare con Bachelet, hasta cuando salen con Bachelet”. Bueno, es con lo que hay que compararse, y lo entiendo, porque claro, si a mí me hubiera ido tan mal en lo económico como le fue a la Presidenta Bachelet, a mí no me gustaría que se compararan conmigo tampoco. Bueno, no nos comparemos con Bachelet, comparémosnos con América Latina, con el mundo, y parece que nos está yendo bastante mejor que al resto. ¿Nos estaría yendo igual si en vez de Felipe Larraín estuviera Arenas? No tengo dudas que no. Los empleos que se han creado son de bastante distinta calidad a los anteriores. Desde el punto de vista económico, estos han sido buenos años. En términos de reformas, la primera hepatitis, lo más urgente, fue ordenar el tema migratorio que estaba realmente desbocado, descontrolado. Yo vengo diciendo hace años que soy partidario de acoger al migrante, de recibirlo. Me carga ese grupo que criminaliza al migrante, que lo trata como si fuera un problema para el país, en circunstancias que hasta ahora incluso el Banco Central acaba de demostrar que es lo contrario. El punto es que el tema migratorio estaba completamente desbocado y eso hubo que arreglarlo, hubo que ordenarlo.

Entonces, llegaron los tiempos mejores.
-Están llegando, si las cosas no se hacen en un año. Yo tengo la tranquilidad de que cuando se haga el balance cuando corresponda, la mayoría de los chilenos va a sentir que valió la pena elegir a Sebastián Piñera y que hubo una diferencia. Lo medular, cuando uno está en esto, es demostrar que no da lo mismo quién gobierne.

Por favor no me diga que usted es de los que piensa que todo esto es un problema comunicacional…
-Hay un problema de comunicaciones. Lo sabemos.

Y errores no forzados, como el viaje a China.
-Viaje a China, nombramiento de la señorita Bachelet como agregada comercial en Nueva York… Medidores y otras cosas más. La caída en la aprobación tiene que ver en muchos casos con estos errores no forzados como el de un Subsecretario que aparece diciendo que la gente va a los consultorios por un tema social. Yo les pido disculpas a todas las personas que se levantan a las cinco de la mañana para encontrar hora en el consultorio.

¿Qué le pasa cuando se entera de estos “errores no forzados”?
-Le transmito al gobierno mi opinión.

¿Cómo?
-Muchas veces en privado. Yo no estoy de acuerdo con la lógica de algunos que entiende que la lealtad significa creer que el chileno es tonto y que hay que decir que está todo perfecto, sobre todo cuando después los porfiados hechos demuestran que insistir en que está todo perfecto es un error. La crítica pública es entendida por algunos como un acto de deslealtad. Y no, al revés, yo soy el leal; el desleal es el que dice que todo está perfecto cuando no es así y después hasta el propio Presidente admite que se equivocó.

¿No hay temor de que usted se transforme en el Carlos Larraín de Sebastián Piñera?
-No, la situación es distinta; nosotros construimos una coalición nueva ayudamos a dos movimientos a transformarse en partidos políticos. Y les ha ido bien, sobre todo a Evópoli. Hoy día somos una coalición que, además, de a poquito, ha logrado entender un concepto que a la derecha le cuesta mucho, que es que el interés colectivo es más importante que el individual. Por lo tanto, tenemos que cuidar al gobierno, que significa cuidar a la coalición y también comprender que el objetivo principal nuestro, más allá de que al gobierno le vaya bien, es que este no sea sólo el segundo gobierno de Sebastián Piñera, sino que el primero de varios más de Chile Vamos, esa es mi obsesión.

CHILENO DE CENTRO DERECHA

Hagamos un mapa de la derecha. Tenemos a la UDI, está Evópoli, están ustedes, está Acción Republicana, ordénemelo, dígame cómo es el mapa de la derecha.
-Si uno va de derecha a izquierda: Acción Republicana o Partido Republicano en formación; la UDI; después está un sector de RN, luego Evópoli, después el otro sector de RN más o menos en la misma línea, y después el PRI, hacia el centro.

¿Cómo administra estas dos almas de RN?
-Con respeto, con buena onda, haciendo entender de una vez que la diversidad es un capital, es un activo y que hay que cuidarla, promoverla y hay que aprender a vivir felices con ella.

¿Usted en qué facción está? ¿Liberal o conservador?
-Depende. Estoy a favor de la legalización de la marihuana, de la adopción homoparental, de la ley de Identidad de género… Y en contra del aborto, de todos los abortos. En contra de las tres causales.

¿Eutanasia?
-Yo, en principio, no estoy con la eutanasia. Soy un chileno normal, no más. Uno no anda buscando encasillarse en esto de liberal y conservador.

¿En qué momento, -bueno, y esto es un fenómeno mundial-, nacen estos liderazgos de extrema derecha como el José Antonio Kast?
-Yo no sé si José Antonio Kast es de extrema derecha. Yo no sé quién es de extrema izquierda, porque no he leído una línea de algún reporteo en ningún medio de comunicación serio que hable de la extrema izquierda. Él es de una derecha más dura, quizás. Pero, ¿extrema derecha? ¿Quién puede ser de extrema derecha? Chuta, no sé.

¿Qué pasa para que surjan liderazgos como el suyo?
-Bueno, gente disconforme.

Admirador de Bolsonaro, pinochetista, anti…
-José Antonio Kast ha dicho como diez veces que no es pinochetista. Pregúntale a él, llámalo por teléfono, mándale un whatsapp y te va a contestar que no es pinochetista. Ojo, José Antonio no es alguien por el que yo votaría como primera o segunda alternativa, pero tampoco es satanás, tampoco es una persona por la que jamás votaría.

¿Para dónde va la derecha? ¿Hacia una opción centrista o tiene que transar con ese sector más duro?
-Para una elección presidencial hay que sacar el 50 + 1. Y hay un 50% de los chilenos no vota y, por lo tanto, ese es nuestro principal adversario, la abstención. No la izquierda. No convencemos, no motivamos, no calentamos, no entusiasmamos a la mitad de los chilenos como para que se levanten a votar. ¿Por qué? Porque creen que da lo mismo quién gobierne. En campaña la gente te dice “mire, ¿por qué tengo que ir a votar el domingo, si el lunes tengo que levantarme a trabajar igual?”. El chileno, creo yo, que su matriz de pensamiento, -no quiero hablar de ideología porque probablemente no tenga densidad ideológica-, es de centro-derecha. Para ponerle un poco de humor, se podría decir que el chileno es de centro derecha pero no se ha dado cuenta.

¿Así cómo?
-Yo desafío a cualquier lector del Clinic a que salga a la calle y hable con la gente. Y eso está en todas las encuestas… Te van a decir: “Mire, yo tengo que levantarme igual a trabajar, lo que tengo lo tengo por mí esfuerzo, nadie me ha regalado nada y lo que pido es que no me meta la mano al bolsillo, cancha pareja y déjeme a mí salir junto a mis pollos, a mis pollas, yo sola con mis cabros y o con mi pareja adelante”. En las encuestas es muy poca la gente que dice “el Estado me tiene que proveer, me tiene que emparejar la cancha, sobre todo respecto de los ricos”. No, el discurso es el otro. Yo creo, sinceramente, que ese querer de la mayoría de los chilenos es el corazón del ideario de la centro-derecha. Ahora, la Concertación gobernó dos décadas con buena parte de nuestras ideas. Y lo hizo bien y yo tengo mucho respeto por muchas de las cosas que hicieron. Y lamento y me duele ver como hoy día abjuran, como hoy día critican a Ricardo Lagos, por ejemplo. En algún minuto los Lagos me han dicho que yo los he defendido más que la gente de centro-izquierda. A la democracia chilena le hace muy mal que no se sienta orgullo por lo que se ha hecho por Chile los últimos 25 años.

La primera dama y hasta el mismo presidente han dicho que la derecha de Kast no es la que los representa y muchos en Chile Vamos y en el gobierno le hacen la ley del hielo, como él mismo ha acusado.
-Yo creo que José Antonio juega un poco con eso. También creo que se equivocan los que le hacen estas críticas en público, porque se nos olvida que en la segunda vuelta fuimos a pedirle a José Antonio que llamara a su 6,7% a votar por nosotros, y que sin ese 6,7 no habríamos ganado la elección, entonces…

Hay que llevar la fiesta en paz.
-Yo me puedo sentar a la mesa con la gente que apoya a José Antonio y estar en desacuerdo. Me han trolleado como si fuera campeonato por la ley de identidad de género. Ahí ellos son de una contradicción brutal, no te metas con mis hijos, dicen en la educación. No te metas con mis hijos, dicen por el otro lado, pero resulta que cuando yo voto a favor de una ley que dice que son los padres con sus hijos los que deciden si el chiquillo va o no va a hacer este trámite de cambio de identidad de género, ellos me dicen que yo estoy pervirtiendo al niño, en circunstancias en que son los papás que van a decidir. Entonces, ahí quieren ser ellos, el Estado, la sociedad la que decide por los padres. Yo creo, no sé si no se dan cuenta de la contradicción un poquitito brutal que tienen. Entonces, para mí la regla del no te metas con mi hijo es siempre, incluyendo hasta la hora que salen en la noche. Yo decido si mis hijos están hasta las 3 de la mañana en una fiesta, a los 14 años, o si a los 14 a las 12 están en mi casa. Es un tema que veré yo.

LOS GRUPOS DEL PRESIDENTE

¿Cómo es la relación con el presidente? ¿Te contesta los Whatsapp? ¿Lo llamas? ¿Hay línea directa?
-Sí, lo acabo de llamar recién. Tenemos buena comunicación, le digo las cosas, le digo lo que pienso. No siempre estamos de acuerdo y le digo cuando no estoy de acuerdo, con harto respeto, pero con claridad.

¿Lo tuteas?
-Le digo Presidente. Yo trabajé con él en la primera campaña, estuvimos ocho meses recorriendo Chile y en este tiempo le decíamos Sebastián. Desde que fue electo presidente nunca más dejé de decirle Presidente, lo mismo que la Presidenta Bachelet.

¿Son amigos?
-No. No, no somos amigos.

¿Están en varios grupos de whatsapp?
-A él le gusta armar grupos de Whatsapp. A veces me he salido de sus grupos… Es que Whatsapp es esclavizante y yo hartas veces he estado ahí a punto de eliminarlo del teléfono.

Y el Presidente es bueno para crear grupos.
-Ahora menos, porque tiene full pega, pero cuando no estaba de Presidente en ejercicio, era el campeón para los grupos.

Cuénteme, estoy frente al hombre que dirige el partido más importante de Chile. ¿Es usted un hombre poderoso? ¿Qué tan poderoso es usted?
-El poderoso es Renovación Nacional en la medida en que estamos unidos. No el presidente del partido, yo conduzco el partido, lidero, trato de liderar, yo no mando en el partido.

Cómo no va a mandar si es el presidente…
-No, casi siempre llegamos a acuerdos en la directiva. Uno conduce la discusión, uno plantea y justifica sus ideas, y trata de lograr que se las apoyen. Si pierdo y la mayoría decide otra cosa, ahí me cuadro también. Trato de que todos tengan espacio, que todos se representen en la decisión que tomamos. Incentivo a todos los liderazgos del partido a participar mucho, eso hace que un partido crezca, no es un regimiento.

Entiendo que hay una modestia sincera de su parte, pero…
-Es que si hay algo que no nos gusta son estas frases del tipo “somos los más influyentes, somos el corazón, no sé po, la aorta del gobierno”. Renovación es un partido influyente, efectivamente, 36 diputados, 500 concejales, 70 alcaldes, 1 de cada 4 cores de Chile es de Renovación Nacional. Claro que somos un partido grande, pero no pretendemos caminar por la vida con el letrero de poderosos porque no nos va, no va con la idiosincrasia de Renovación.

Pero también me da la impresión que no va con su carácter, a propósito de su historia de vida, de no venir de élite…
-En la vida he tenido que ir demostrando y a ratos cansa. Ahora salió una nota en un diario electrónico que alude a que en el principio de mi gestión, poco menos que nadie daba un peso por mí. Es una buena nota, el balance es positivo, pero después de leerla, siento que es un poco cansador tener que estar demostrando todos los días que uno sí puede gobernar y dirigir este partido, que uno sí puede influir en nuestra bancada para que seamos la bancada más grande, pero al mismo tiempo, una bancada que aporta… Cansa un poco esto de tener que estar demostrando todos los días, de sentirse permanentemente a prueba. Otros tuvieron la suerte de nacer con la posibilidad de que se asuma que son todo lo bueno que uno quiere para el mundo mundial. Pero, efectivamente, hay que estar todos los días en esa…

¿Haciéndose valer?
-No. No sé. Mira, para mí no son temas esto del poder y todo. Es un error, a lo mejor, pero yo converso con nuestros dirigentes, con la mesa, con la comisión. Creo que si tenemos el problema A, lo hablamos, tomamos una decisión y avanzamos, pero no estamos midiendo si esto al final del día nos va a dar más o menos poder, estamos, te lo juro por Dios, pensando si es lo correcto o no. Y trae costos, porque a veces uno enfrenta a los socios, o enfrenta en buena a su propio gobierno y te dicen “pero cómo”. Porque creo que es lo correcto y punto.

¿Nunca sintió el síndrome del impostor?
-No, porque llegué acá paso por paso. Yo no sé si es muy normal que alguien sea presidente de un partido y haya sido antes presidente comunal, distrital, regional, Secretario General, miembro de la comisión política electo y presidente electo. Lo bueno, lo malo, para bien o para mal, es lo que hay. Y la gente ya me conoce dentro del partido y, por lo tanto, no se van a encontrar con sorpresas. Estoy acá porque me la puedo, porque me creo el cuento, porque creo honestamente y sin falsa modestia, que en este minuto la persona adecuada para conducir Renovación soy yo.

¿Por qué?
-En este partido el 90% de la gente es como yo. Si tú vas a las regiones, a una asamblea de Renovación Nacional, te vas a encontrar con el profesor, con el comerciante, con el empleado público, con el empleado particular, con el profesional, todos van a estar ahí. La gente nos percibe como un partido diverso, ordenado, respetuoso de esa diversidad y ahora hay que buscar la roja y la roja está bajo el paragua de un concepto que quiero que internalicemos en Renovación, porque así nos percibe la gente: RN es el partido de la clase media.

¿Defina qué es la clase media?
-La clase media es el 70% de los chilenos que en su mayoría llegaron ahí como primera o segunda generación, con mucho esfuerzo, que están con muchas esperanzas en la vida, pero que tienen todos los días el susto de que si les pasa algo se les va todo a las pailas. Es mi hermana que es profesora técnico en el AIEP y que, obviamente, si se queda sin pega hasta ahí llegó. Es mi madre, que se nos enfermó hace poco, y en el Hospital Salvador había que esperar cuatro horas para que recién la pudieran ver, y la trajimos aquí al AvanSalud de Salvador y la vieja me preguntaba cómo pagamos esta cuestión. Bueno, entre todos, habrá que ayudar. Es mi padre que tiene más de 70 y tantos años y que tuvo la genial ocurrencia de tomarse una de estas jubilaciones anticipadas y que hoy día tiene una pensión muy mala, pero sigue vendiendo, sigue dándole más o menos dentro de sus posibilidades. Es esa familia que el fin de semana no habla de cómo te fue en la bolsa, sino que habla “oye, es verdad que al auge entró el cáncer, entró el alzheimer”. Es verdad que esa gente mayoritariamente contenta donde está, pero está asustada de perderlo y quiere que sus hijos vayan más allá del temor.

¿Le gustaría ser Ministro del Interior?
Me gustaría ser diputado en un segundo periodo, con una buena votación. La vez pasada entré a último minuto a la elección y estoy satisfecho con mi resultado, pero creo que tengo que probarme de nuevo en las urnas.

¿Pero no se ve de Ministro del Interior?
Me encantaría más ser Ministro de Defensa más que de Interior, pero si alguna vez se diera la posibilidad de ser Ministro del Interior, feliz, imagínate, es un cargo precioso.

Ya, pida un deseo, terminemos la entrevista pidiendo un deseo.
-¿En lo político?

El que quiera.
-Que le entreguemos el país a uno de los nuestros y que Colo Colo gane la Libertadores de nuevo.