Llevar el pelo “afro”, trenzado con colores o un turbante con estampado en la cabeza son rasgos por los que hoy en día se discrimina a las mujeres negras en Brasil, donde se celebró este jueves el Día Internacional de la Mujer Negra Latinoamericana y Caribeña.

“Es como si te estuvieran diciendo ‘¿No te basta con ser negra, que encima tienes que demostrar que lo eres?'” es la forma en que Tais Souza explica el golpe de racismo velado que recibió cuando, hace dos años, perdió una oportunidad de empleo por presentarse en la entrevista con un turbante africano.

Souza, de 31 años, es profesora y había hablado la noche anterior por teléfono con la coordinadora de un colegio que elogió su currículum y apalabró su contratación.

Sin embargo, cuando acudió al centro de manera presencial, todo cambió a tres palabras: “Ah, ¿Tú eres Tais?”, relata la profesora, quien asegura que la mirada de su interlocutora “lo dijo todo”.

A pesar de ser un país de mayoría afrodescendiente (el 55,7 %), el racismo y el machismo dejan a las mujeres negras en Brasil al margen de la esfera de la vida pública o de los cargos de poder.

Brasil es el quinto país con mayor tasa de feminicidios del mundo, el número de asesinatos a mujeres no negras creció un 1,7 % entre 2007 y 2017, mientras que el de mujeres negras lo hizo un 60,5 %.

“Yo crecí escuchando que mi cabello era feo cuando estaba natural” relata Tais, sentada en un sillón de “Lizafrica”, un pequeño salón de belleza del centro de Sao Paulo especializado en peinados “afro”.

Mientras ella charla, su peluquera y amiga, Liza Tavares, le trenza el cabello con hilo rosa. Ella tiene ahora 33 años y hace 11 que montó su propio salón.

“Yo me descubrí negra con 21 años”, relata la peluquera, a quien sumergirse en el mundo de la estética “afro” le hizo cambiar de mentalidad: “Me dije ‘Ahora puedo hacer trenzas, ahora puedo apropiarme de lo que es mío'”.

A principios de este mes, una polémica se hizo viral en Brasil después de que internautas compartieran en redes sociales las imágenes obtenidas al buscar en Google las palabras “trenzas bonitas”, que daban como resultado fotos de mujeres blancas, y “trenzas feas”, combinación que mostraba a personas negras.

“¿Por qué en ellas es bonito y por qué en nosotras es feo o está mal visto?” plantea Liza: “Una rasta en una persona blanca… ¡Madre mía! Es súper estilosa… En un negro, es mal cuidado… Son miradas muy diferentes”, lamenta la peluquera.

Es este escenario el que generó el debate en las redes sobre si resulta ofensivo o no que una mujer blanca, ajena a estos prejuicios, lleve el pelo “afro” o un turbante con estampados africanos en Brasil.

Ante esta pregunta, el silencio reina durante unos tres segundos en el salón de belleza, pero enseguida sigue la conciliación: “Cada uno usa lo que le hace bien y si hay respeto por la cultura, no hay nada de malo”, comenta Tais.

Pero esta también advierte que “hay que pararse a pensar”: “¿Por qué llevas eso? ¿Tú admiras esa cultura o es solo una ‘modita’? ¿Tú respetas esa cultura o lo usas porque es bonito y luego eres racista, maltratas a los negros, y para ti solo sirven para ser tus empleados?”, pregunta de forma retórica.

Sobre esta y otras cuestiones realiza su tesis doctoral Carol Barreto, diseñadora de moda y profesora de Estudios de Género y Feminisimo de la Universidad Federal de Bahía, donde también lidera proyectos de producción de moda con mujeres negras y LGBT del interior de Bahía.

Ante la polémica cuestión, Barreto da algunas claves para no caer en la “apropiación”: tener conciencia crítica, pagar de forma justa sin intentar abaratar el precio del producto y evitar adueñarse del propio proceso de trabajo son algunas de ellas.