Roberto Opazo, dueño del Torremolinos, fuente de soda tradicional de Lastarria: “Estamos en cero”

Por A.P.S.

Desde hace más de veinte años, Roberto Opazo abre su fuente de soda ubicada en la calle Lastarria todos los días de la semana. Operando una caja registradora que es casi de museo, despacha comandas, da vueltos y está atento a cada detalle del negocio durante prácticamente doce horas. De diez de la mañana a diez de la noche, siete días a la semana.

Sin embargo, como le ha pasado ha tantos boliches del Barrio Lastarria y de otros puntos de la ciudad, desde el pasado viernes 18 de octubre no está operando con normalidad. Es cierto, no ha cerrado del todo, pero está lejos de tener el ritmo de trabajo de siempre.

“Desde el viernes que comenzaron las protestas estamos trabajando sólo a la hora de almuerzo, más o menos desde el mediodía y hasta las cuatro de la tarde”, explica Opazo, agregando que “afortunadamente no nos han saqueado ni nada parecido, pero de todas maneras a ratos funcionamos con la persiana a medio bajar, por si hay que cerrar de emergencia”.

Imagen: Yal Taha

Y aunque podríamos decir que el hecho que Torremolinos esté funcionando al menos a la hora de almuerzo lo convierte casi en una excepción en su sector, la cuentas que saca Opazo no son felices: “aunque tenemos abierto viene muy poca gente. Mucha gente del sector está trabajando media jornada, así que termina y se va para su casa y no se queda a almorzar. De hecho, ayer martes no vino nadie. Al final, la pérdida es doble, porque es muy poco lo del día y luego hay que cerrar y nos perdemos la tarde y la noche”.

El dueño del Torremolinos explica que hoy le tocaría pagar el arriendo de su local pero dice que le es sencillamente imposible. “La verdad es que estamos en cero, así que espero que el fin de semana la cosa se calme y así podamos vender para juntar la plata para pagar el lunes el arriendo y los sueldos, porque pagar los sueldos es lo más sagrado de un negocio”, se lamenta Opazo y reflexiona: “pero lo más importante es que no nos rompan el local, porque aunque no sé cuánto más podemos aguantar con este ritmo de bajas ventas, si conservamos el local en condiciones siempre nos podremos levantar, pero de otra manera es imposible”.

Comentarios