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Columna de Cristián Arcos: Jorge Valdivia y el mito del eterno retorno

"El tema con Valdivia no es su potencial, sino su actualidad. Porque cuando decimos que es un volante que puede meter cuatro pases gol por partido, hablamos de un Valdivia de antaño, de al menos cinco años atrás (...) Hablamos de una expectativa, de una ilusión, de una esperanza para los hinchas. Del mito que significa que el hijo pródigo vuelva a casa y saque a flote al equipo de sus amores".

El regreso de Jorge Valdivia a Colo Colo puede ser visto desde diversas ópticas: la necesidad de contar con un futbolista de calidad para afrontar la última parte del torneo. Sumar a un jugador con características distintas al plantel con el que cuenta hoy el técnico Gustavo Quinteros. Contribuir con su presencia a otorgarle unidad a un camarín que parece quebrado o, en el mejor de los casos, indiferente entre sus miembros. Congraciarse con los aficionados que este año han visto a un equipo que pelea el descenso, una situación inédita en su historial.

Nadie duda o discute la calidad futbolística de Jorge Valvidia. Un jugador con una capacidad de ver cosas que el resto no ve, de pensar una jugada varios segundos antes que sus rivales y hasta que de sus compañeros. El apodo de Mago no surgió de casualidad.

El tema con Valdivia no es su potencial, sino su actualidad. Porque cuando decimos que es un volante que puede meter cuatro pases gol por partido, hablamos de un Valdivia de antaño, de al menos cinco años atrás. Si hablamos de un Valdivia que marca diferencias aunque esté al 70% de su rendimiento, nos referimos a un Valdivia que hace mucho no vemos en la cancha. Hablamos de una expectativa, de una ilusión, de una esperanza para los hinchas. Del mito que significa que el hijo pródigo vuelva a casa y saque a flote al equipo de sus amores.

En Mazatlán, su último club, jugó tres partidos, sumando apenas 86 minutos en cancha. En el anterior a ese, el Morelia, jugó tres partidos completos, es decir, 270 minutos en cancha. Antes de eso estuvo en Colo Colo, donde jugó 10 partidos en el 2019. Hay que remontarse al 2018 para apreciar una estadística más contundente, con 18 partidos jugados. 

En un contexto donde los resultados son urgentes Colo Colo necesita un futbolista que llegue a jugar de inmediato y Jorge Valdivia requiere ponerse a punto. El Mago presentó una demanda millonaria contra la institución, juicio que prosigue su curso. Hace no mucho tiempo escribió que el gerente de la concesionaria, Alejandro Paul, era uno de los “cánceres del club”. Sobre Harold Mayne Nicholls, vicepresidente ejecutivo, señaló que “tanta fuerza ese señor dentro de la institución, no teniendo nada para sustentarse en el tiempo. Además de ofrecerle amistad a algunos sectores del periodismo. No he visto pedir la salida de ese señor siendo igual o más responsable que el resto. Cola larga…Hay uno que vive de lo q hizo hace 10 años al contratar a un entrenador exitoso. Pero después no sé qué habrá hecho para estar en una institución tan grande. No entiendo”.

¿Cómo pueden convivir ahora? La calamitosa situación de Colo Colo en la tabla quizás permita acercar puntos aparentemente irreconciliables. Pero la apuesta no da espacio para grises: o sacan al club del fondo o esto puede terminar mucho peor de lo que está ahora.

Cuando Marcelo Salas regresó a la Universidad de Chile fue importante para que los azules alcanzaran un par de finales de campeonato, pero su rendimiento era, obviamente, distinto del jugador que se fue. Habían pasado diez años. Más dramático ha sido el caso de Matías Fernández, quien fue recibido como héroe en el estadio Monumental en su regreso a Colo Colo, pero no ha sido aporte porque, sencillamente, ya no es el futbolista que fue. 

Jorge Valdivia pudo quedarse lejos del Monumental. No es el lugar más cómodo para jugar, menos en las condiciones actuales. Para él también es una apuesta y se debe reconocer que no tomó la decisión más sencilla. 

Blanco y Negro recurre al mito del eterno retorno para tratar de salvar un año de decisiones espantosas, rendimientos discretos, determinaciones controvertidas, negociaciones egoístas y amenaza de descenso en ciernes. Puede salvar la categoría, pero para enmendar el rumbo necesita algo más que un Mago.

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