Sobreviviente que rescató a heridos relata el infierno ocurrido en Plaza de Maipú: “Yo creo que ellos dispararon todas las balas que tenían”

Constanza Guiñez es enfermera y ayer vivió en primera persona la balacera en la Plaza de Maipú. Entre balas, gritos y sangre trató de socorrer a los heridos y acompañó a la única víctima fatal en sus últimos minutos. "La traté como si ella fuera parte de mi familia. A pesar de que yo sabía que ella estaba fallecida la tomé entre los brazos y la acuné. Acuné a esa mujer como si fuera una guagüita hasta que llegamos al hospital, cuenta a The Clinic”.

Constanza Guiñez vive a una cuadra de la Plaza de Maipú. Por ahí se mueve diariamente y al igual que otros miles de maipucinos y vecinos de comunas colindantes, también en ese concurrido sector suele abastecerse y hacer trámites. 

Este martes 22 de diciembre, Constanza precisamente se encontraba en eso, minutos antes de la balacera que según informó Carabineros, ocurrió cerca de las 17:15 horas, luego que desde un vehículo de color blanco se disparara en al menos diez oportunidades impactando por lo menos a cinco personas. 

Debía retirar unos lentes en una óptica del sector. Su plan era estar pocos minutos, ya que la gran cantidad de gente que a esa hora se encontraba en la feria navideña instalada en el lugar, y el riesgo de contagio que eso suponía, la preocupaba. 

“Yo soy enfermera entonces trato de evitar un poco el tema del aglomeramiento de gente. Estaba saliendo del metro, esperando el verde para cruzar ahí mismo, a la misma dirección donde pasó todo esto y siento de ocho a diez disparos“, cuenta Constanza a The Clinic.

Instintivamente pensó que el sonido se trataba de petardos de comerciantes de la feria. Fracciones de segundos pasaron para que se diera cuenta de que algo más grave sucedía. Un hombre gritó “estas son balas” y el gentío, que a esa hora se encontraba en el lugar, se dispersó intentando protegerse como podía, al menos cinco no lo lograron y cayeron baleados. 

En medio de ese escenario, Constanza no lo dudó y cruzó la calle. No vio un auto blanco, ni pistoleros. Su instinto como personal de salud la llevó a preocuparse únicamente de los heridos. 

“El lugar se empezó a vaciar, porque todos corrieron. Yo corrí, pensé que el que disparó podía estar ahí mismo, que era un peatón, pero no me importó. En mi cabeza lo importante era ir y poner torniquetes. Cuando llegué al lugar, lo primero con lo que me pillo fue con un chico tendido de guatita al medio de la calle. Tenía un impacto de bala no sangrante. La verdad es que ni lo pensé, me puse de rodillas encima de él y pedí cosas para poder asistirlo”, rememora. 

Constanza cuenta que fueron las mismas personas quienes la ayudaron. Entre el gentío que regresaba a socorrer a los heridos aparecieron tijeras, toallas limpias y unos guantes quirúrgicos. “Era tanto lo que yo temblaba de la situación, que le dije a una persona que me pusiera los guantes para no soltar con las dos manos el torniquete”, relata. 

En un lapso de pocos minutos, Constanza logró contener al joven baleado, además del torniquete le preguntó datos personales para mantenerlo consciente. Las imágenes quedaron registradas en videos que fueron subidos y viralizados en redes sociales.

Constanza, aún prestaba primeros auxilios a la víctima cuando una mujer se le acercó a pedirle ayuda. “Me decía ‘doctora, por favor ayude a una señora que se está muriendo’. Yo dejé a este chico, porque no estaba con nada respiratorio o con riesgo vital, entonces opté por ir a la prioridad”.

Al llegar a socorrer a la mujer, Constanza vio como la subían a una camioneta. La gente le pidió que subiera con ellos y así lo hizo. “Yo hice bajar a uno de los que se estaba subiendo, para poder entrar y poder hacer lo que se pudiera para salvarla”.

Constanza se fue al lado de la persona herida. La camioneta estaba llena, incluso llevaba a personas en el pick-up. La enfermera después se enteraría que una de esas personas era hermana de la mujer a quien intentaba salvar.

“Me fui con la señora en brazos. Me habían dicho que era un disparo en la yugular, entonces tenía un pañito y lo único que hice es presionar el sitio. A la señora le busqué pulso y el último pulso que se va es el del cuellito. Ella ya no tenía pulso cuando yo la recibí. Lo más probable es que tuviera una muerte instantánea o que ya estuviera agónica”.

Pese al estado de la mujer, Constanza hizo lo que pudo durante el trayecto al hospital. “Le hablaba, le gritaba. Le hacía estímulo doloroso, a los pacientes si no te responden hay que hacerle un estímulo doloroso en el que hay que pellizcarlos, como pellizcaban a Quico en el Chavo del 8, dándole vuelta la piel. Yo se lo hice en el pecho y no me respondía. Lo único que decía era ‘se nos fue, se nos fue'”.

En ese momento, Constanza asegura que tuvo una conexión especial con la mujer que moría en sus brazos y que, minutos atrás, ni siquiera conocía.  

“Yo la traté como si ella fuera parte de mi familia. A pesar de que yo sabía que ella estaba fallecida la tomé entre los brazos y la acuné. Acuné a esa mujer como si fuera una guagüita hasta que llegamos al hospital” relata. 

El trayecto, según recuerda Constanza, no duró más de 5 minutos. Ellos fueron los primeros en llegar al Hospital El Carmen de Maipú. “Todos los demás estaban conscientes y ella fue la única que había perdido la consciencia. Llegamos y ahí la ingresaron, nadie sabía nada”.

Al momento de entregar su paciente a los colegas del hospital, Constanza se dio cuenta de la dimensión de lo que le tocó vivir: “Yo ahí me entero que la señora que estaba en el auto era la hermana y le pasé el bolso de su hermana. Esa es lo única interacción que tuvimos, yo no atiné a hablarle, no atiné a nada, porque me bajó como todo el tema y lo único que hice fue llorar. Me saqué los guantes, porque me vi toda ensangrentada, y mi ropa y mis brazos. Lo único que hice fue llorar”.

A continuación detalla que “Salí del hospital y justo me agarró una enfermera que me dice ‘me puedes contar qué pasó’. Y estaba con más gente, con los que me acompañaron en el auto, pero la verdad es que era pura gente que estaba muy enojada. Un chico lo único que decía eran garabatos a la gente por no haber salvado a la señora, por no haber actuado más rápido. Y yo, claro, tratando de calmar la situación”. 

AGENCIAUNO

Aún en shock, Constanza abandonó el hospital caminando y se dirigió a la casa de su abuela, que vivía cerca del lugar. En el trayecto llamó a familiares y a su pololo para que la contuvieran.  “Ahí recién dimensioné lo que había pasado”. 

Al pasar las horas y por los videos en los que apareció prestando auxilio y que fueron difundidos en redes sociales, Constanza fue reconocida por uno de los familiares de la única víctima fatal de la balacera. La familia se contactó con ella y les dieron las gracias por intentar salvarla. 

Este miércoles 23, intentando procesar todo lo vivido, Constanza analiza el infierno que se vivió en la Plaza de Maipú: “yo creo que ellos dispararon todas las balas que tenían. Y una vez más por un tema de ajuste de cuentas. Imagínate la fecha, imagínate el lugar. ¡Estaba lleno! Yo digo, por último, si pasan estas cosas que pasen de uno a uno, ¿pero por qué tiene que afectar a gente que no tiene nada que ver?”.

La Fiscalía, que ya comenzó las indagaciones del tiroteo que terminó con una persona fallecida, aseguró que los disparos habrían sido efectuados por un ajuste cuentas entre dos bandas de la zona, hipótesis que fue estudiada desde el comienzo por Carabineros.

“Dentro de las diligencias y líneas investigativas que se están desarrollando, una de ellas dice relación con la posible discusión entre grupos que conviven en la comuna de Maipú. Al existir grupos rivales, precisamente una de las personas afectadas dentro de lo que estamos investigando pudiese ser de la banda rival a quienes efectuaron los disparos”, sostuvo el fiscal Pablo Alonso, Fiscalía Metropolitana Occidente,

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