Columna de Cristian Arcos: ¿Por qué no un DT chileno para la Selección?

Fijar la nacionalidad de un técnico dentro de un perfil de próximo entrenador es estrechar la baraja no en el elemento central: su calidad profesional y capacidad técnica, sin importar su lugar de origen. Tan errado cómo decir que debe ser sí o sí extranjero sería imponer que el DT de la Roja tiene que ser chileno a cómo de lugar.

Chileno no. Puede ser joven o veterano, experto o novato, ofensivo o conservador. Pero chileno no. El próximo entrenador de la selección nacional puede poseer diferentes características, pero debe cumplir una condición de acuerdo a la dirigencia de la ANFP: no será chileno. Más allá de calificar este rasgo irrenunciable en el perfil del futuro técnico de la Roja, la pregunta es por qué no debe ser chileno. Hipótesis hay muchas, mas no una sola respuesta y menos una exclusiva razón.

Puede ser porque la ANFP considera que ningún compatriota está calificado para dirigir a la Selección y, mal que mal, son ellos los que contratarán al sucesor de Reinaldo Rueda. Puede ser porque creen que este grupo de jugadores, muchos de ellos ultra ganadores y acostumbrados a jugar en los mejores equipos del orbe, mirarían con recelo a un DT nacional. Puede ser que exista la idea que los entrenadores extranjeros llegan con una mentalidad diferente, más severa, más distante con el jugador, más disciplinada. Puede ser porque algunos de los mejores resultados conseguidos por la Roja fueron con estrategas extranjeros. Puede ser para seguir la tendencia continental, donde la mayoría de las selecciones, con excepción de los gigantes argentinos, brasileños y uruguayos, suelen buscan técnicos fuera de sus fronteras. Puede ser por moda. Por capricho. O porque se les da la gana. Lo cierto es que anunciaron que será foráneo aunque, eso sí, debe hablar perfectamente el castellano.

Todas las razones esgrimidas en el párrafo anterior tienen su contraparte y pueden ser rebatidas. Fijar la nacionalidad de un técnico dentro de un perfil de próximo entrenador es estrechar la baraja no en el elemento central: su calidad profesional y capacidad técnica, sin importar su lugar de origen. Tan errado cómo decir que debe ser sí o sí extranjero sería imponer que el DT de la Roja tiene que ser chileno a cómo de lugar. Ahí varios saltarían de su silla, furiosos por la mentalidad pequeña y por coartar la libertad de trabajo. Pero al revés no. Parte de nuestra acomplejada mirada de creer que siempre lo mejor viene de afuera. Muchas veces, efectivamente, viene del exterior, pero no por su origen sino por su calidad.

Es cierto, cuesta aterrizar este debate hasta los nombres propios.

¿Qué técnico chileno podría tomar este testimonio? El primer nombre que surge, casi de perogrullo, es el de Manuel Pellegrini, pero el Ingeniero ha rechazado más de una vez dirigir a la Roja. Es un técnico de club, del trabajo diario, sin lugar a dudas. El nombre de Ivo Basay surge después de buscar en el listado. Hizo un buen trabajo en Palestino, tiene carácter fuerte, experiencias buenas y malas como entrenador, es un tipo frontal, con una exitosa carrera como jugador, conoce el medio y actualmente está sin club. Más allá de los identidades, algunos creemos que era el momento para que algunos nombres de la generación de Francia ’98 ocuparán roles importantes en el andamiaje nacional. Fue un grupo que volvió a poner a Chile en el tapete internacional después de ser los parias del vecindario. Para los desmemoriados, fuimos descalificados de EE.UU 94, hasta de las clasificatorias, por tramposos. La generación de Francia ’98 colocó al equipo otra vez en una órbita mundial. José Luis Sierra, volante mundialista, ha sido campeón con Unión Española y Colo Colo, logró coronas en el Medio Oriente, es un técnico que mantiene la mesura en la victoria y en las derrotas, tiene en su cuerpo técnico a Pedro Reyes, otro titular en Francia ’98. En el listado de entrenadores en la historia de la selección varios tomaron el timón con muchos menos pergaminos. Sierra ha debido cargar con el mote injusto de “Coto Siesta”, haciendo referencia a su estilo de juego. Varios de quienes calificaron así a Sierra, seguramente hoy darían mucho porque sus equipos jugarán la mitad de lo que exhibe el actual Palestino de Coto.

Pero la generación de Francia ’98 también pudo ocupar lugares importantes en la mesa de las decisiones. Se buscó un director técnico nacional extranjero, un scouting del Arsenal de Inglaterra que tal vez tenga muchas competencias como Francis Cagigao. ¿Marcelo Salas, Iván Zamorano, no tenían la capacidad de usar su experiencia en un rol clave? Porque si el mérito de Cagigao es su nivel de contactos, los dos ex goleadores de la Roja no se quedan atrás.

Al menos pensar en ellos. Considerarlos. Evaluarlos y si no convencen, descartarlos. Pero es llamativo como para cargos tan importantes en el fútbol nacional, al extranjero se le pide mucho menos que al nacional.

Pero olvide esta columna. Es sólo una reflexión. La ANFP ya dijo que el futuro DT de Chile puede ser audaz, esquemático, joven, viejo, ofensivo, defensivo, puede ser de muchas maneras, pero chileno no. Eso no.

Ah. Y debe hablar español.

Comentarios
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