De la soledad presidencial a la debilidad del comité político: crónica de la peor crisis de Piñera

De la soledad presidencial a la debilidad del comité político: crónica de la peor crisis de Piñera

La situación del gobierno es inédita y los errores políticos en las últimas semanas abundaron. Aquí, seis momentos que cruzaron las negociaciones sobre el tercer retiro del 10% y que traslucen el desfonde del Ejecutivo.

1) La soledad del Presidente

Evelyn Matthei debió comunicarse con Cristián Larroulet para saber cuál era el objetivo del gobierno con su ofensiva ante el Tribunal Constitucional. A esa altura, miércoles 21 de abril, ni en Chile Vamos ni parte de las autoridades entendían el empecinamiento de Sebastián Piñera por atajar la decisión del Congreso de aprobar el tercer retiro de las AFP, incluso varios se sorprendieron enterándose por la prensa de que el Mandatario seguiría en esa línea. Durante esa semana, se había instalado que era el jefe del Segundo Piso quien empujaba la idea de no dar pie atrás con el requerimiento. Sin embargo, fuentes ligadas a La Moneda indican que fue el propio Piñera -y su círculo de asesores más cercanos- quien no se bajó nunca de la idea de acudir al tribunal, ofensiva que desde un inicio tuvo mucho más detractores que partidarios y que el Mandatario, quien hasta el jueves pasado insistía en una reforma tributaria para suplir el retiro del 10%, no se percató en todo el proceso de la urgencia de proveer recursos a los ciudadanos.

Fue así como quedó en evidencia la soledad del Presidente Piñera en la gestión política de su gobierno, la que quedó reflejada, por ejemplo, en el propio Presidente llamando directamente a dirigentes de Chile Vamos para que fueran a La Moneda a apoyar el anuncio de un proyecto propio del Ejecutivo sobre el tercer retiro la noche del pasado domingo 25.

Para el académico de la Universidad de Los Andes, Daniel Mansuy, la soledad del Presidente se debe a su “dificultad para armar equipos políticos operativos”. “Este gabinete es extremadamente débil, tiene poca interlocución política. El ministro del Interior (Rodrigo Delgado) es muy ausente, el ministro Segpres (Juan José Ossa) no tiene experiencia parlamentaria, algo que ese cargo exige, sumado a que el titular de Interior tampoco la tiene, y Desarrollo Social (Karla Rubilar) juega muy por la libre. Eso lo deja solo y expuesto al propio Presidente, donde todo le explota en la cara porque no hay distancia entre los acontecimientos y él”, dice.

Para el investigador del Instituto de Estudios de la Sociedad, la soledad del Mandatario también ha sido construida por el propio Piñera “porque no le gusta tener pares”. “A los ministros políticos los tiene sectorizados, Andrés Allamand en Cancillería, y Hernán Larraín en Justicia. El único ministro que le ha funcionado es Andres Chadwick, que es primo de él y que combinaba experiencia política con confianza personal. Como no hay nadie más que cumpla con ese doble papel, Piñera se quedó solo y, haciendo la analogía, carece de figuras como José Miguel Insulza o Edmundo Pérez Yoma”.

La soledad del Presidente, además, quedó reflejada en el apuro de los candidatos presidenciales de Chile Vamos que presionaron al gobierno para promulgar el proyecto de tercer retiro que se intentó objetar en el TC.

“El Presidente tenía la opción de un veto, pero los mismos candidatos presidenciales de Chile Vamos le advierten que no sueñe con tener los votos del sector. Y aquí está el problema: cuando el Presidente pierde el tercio del Congreso, ningún régimen presidencial funciona, porque el Congreso se lo puede comer vivo. Más allá de la figura de Piñera, los parlamentarios de Chile Vamos no entendieron que esto iba a más allá del tercer retiro; fueron frívolos para que los trataran bien en los matinales, cuando el tema era la institución del régimen presidencial”, agrega Mansuy. “Aquí hay un diseño que debe cambiar para que el gobierno termine su mandato con algo de dignidad”, remata.

Con todo, el desfonde de la figura presidencial vuelve a reflejarse en las encuestas: hoy Data Influye cifró en 7% el apoyo de los chilenos al Mandatario.

Data Influye, sección “Tendencias”. Abril 2021.
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2) Un comité político débil

Sólo dos de los cinco ministros del comité político poseen redes en el Congreso. Jaime Bellolio y Karla Rubilar, ex parlamentarios, son quienes poseen llaves para abrir diálogos en el Parlamento, pero según sus experiencias, su fuerte está en la Cámara de Diputados. Pero ni el ministro de Interior, Rodrigo Delgado, ni el titular Segpres Juan José Ossa, ni el titular de Hacienda, Rodrigo Cerda, son secretarios de Estado que posean lazos sólidos y de confianza como para generar acuerdos, pese al diseño del gobierno que les endosó la misión de liderar los últimos contactos con la oposición. Menos -recalcan en la propia Moneda- frente a este Congreso que no obedece a posturas partidarias.

Fue el jueves de la semana pasada que el vocero de gobierno, Jaime Bellolio, se acercó al senador PS José Miguel Insulza en el hemiciclo del Senado, comentándole lo complejo de la situación política y la necesidad de dialogar al respecto. Quedaron de hablar en el transcurso de los días, lo que no ocurrió, comentan fuentes que conocieron el tenor de aquel encuentro. Sin embargo, las fuentes agregan que durante el fin de semana, fue el ministro Segpres, Juan José Ossa, quien tras algunas llamadas perdidas, logró contactarlo en la tarde del pasado domingo para plantearle la disposición a conversar. Y ahí quedó todo, nunca más se contactó a Insulza, según ha comentado el ex ministro entre sus pares de la Cámara Alta.

Situación similar ocurrió la tarde del viernes 23, cuando los ministros Ossa y su par de Hacienda, Rodrigo Cerda, convocaron a un encuentro vía Zoom a la presidenta del Senado, Yasna Provoste, y al vicepresidente de la Cámara Alta, Jorge Pizarro.

Fuentes que conocieron los alcances de esa cita, sostienen que si bien los emisarios del gobierno manifestaron disposición a dialogar y explorar un acuerdo con la oposición, ambos ministros no manifestaron una idea concreta para lograr un entendimiento, posibilidad dificultada también por las condiciones que expresaron Provoste y Pizarro: retirar el requerimiento del Tribunal Constitucional, Renta Básica Universal y generar recursos permanentes a través de una reforma tributaria.

El pasado lunes 26 en la mañana, de hecho, Pizarro reveló un extracto de esa conversación en entrevista con radio Duna, donde además agregó la molestia ante versiones oficiales que aseguraban que ya estaba en curso conversaciones formales para un acuerdo gobierno-oposición. “Fue una maniobra de comunicación del gobierno, del equipo político, de decir que estaban conversando con nosotros en circunstancias que no lo habían hecho. La verdad es que recién tuvimos una reunión con el ministro Ossa y el ministro Cerda el viernes a las 19:00, cuando habían comunicado a todo el mundo que había acuerdo y equipo de trabajo, lo que no es cierto”, dijo. “Nos plantearon algunas ideas, algunas buenas intenciones, pero no una propuesta o diálogo concreto, solamente nos dijeron que querían plantear un nuevo proyecto, en fin… no hubo nada concreto”, remató el senador DC.

3) La operación de salvataje que sirvió poco

Desde el oficialismo llegó un grito de auxilio hasta los oídos de los exministros de Interior, Andrés Chadwick y Gonzalo Blumel. Según explican conocedores de una soterrada operación en bambalinas de La Moneda, la idea era transmitirles a ambos un severo diagnóstico: que el Mandatario había perdido el rumbo y que había que presionarlo. La idea, explican, era que mientras los presidenciables le solicitaban reuniones al Presidente, por otra parte, se le informara que también planeaban criticar comunicacionalmente al gobierno por el empecinamiento de seguir con la tramitación en el TC.

Según información obtenida por The Clinic, en cosa de horas -entre la tarde del miércoles y la mañana del jueves- se activaron las redes de la UDI, RN y Evópoli para que Mario Desbordes, Joaquín Lavín, Evelyn Matthei y Sebastián Sichel terminaran en La Moneda la noche del domingo 25 de abril junto a dirigentes de Chile Vamos, flanqueando al Presidente para anunciar un nuevo proyecto. Aunque la operación que generó todo eso -que incluye gestiones de Gonzalo Blumel- solamente sirviera un par de días para calmar las aguas y darle algo de juego político al Mandatario hasta que el TC cerró la puerta, lo curioso fue que todo se gestó a espaldas de su propio comité político, donde solamente Karla Rubilar jugó un papel y mientras los exministros de Interior empujaron la ofensiva.

Fuentes ligadas a La Moneda explican, eso sí, que dentro del Comité Político se sugirió en un minuto acudir a los dirigentes de Chile Vamos y que durante el fin de semana -en la previa del anuncio del domingo- los ministros políticos se dedicaron a llamar a las distintas autoridades una vez que la operación ya estaba en marcha.

El Presidente Piñera junto a Chile Vamos en la tarde-noche del pasado domingo 25 de Abril, donde se formalizó la decisión de impulsar un proyecto propio de tercer retiro. FOTO: Presidencia.

4) La renuncia de Rubilar

La ministra de Desarrollo Social, Karla Rubilar, estaba decidida a presionar hasta el final para que Sebastián Piñera se abriera a alguna alternativa distinta al Tribunal Constitucional, a riesgo de terminar fuera del gobierno. Quienes conocen la operación en marcha para ablandar a Piñera explican que esta parte, la de Rubilar, fue emotiva. Ella, al tanto de la ofensiva de los presidenciables de Chile Vamos que amenazaban con criticar e irse en contra del Presidente, solicitó sostener una conversación a solas con el Mandatario, la que ocurrió en la tarde del jueves 22. La escena fue comentada en La Moneda, donde Rubilar le presentó una renuncia que Piñera terminó desactivando, pero que con el correr de los días fue interpretada como una forma de hacer reaccionar al Mandatario.

5) Un ministro del Interior sin conducción política

Lo repiten varias autoridades: Piñera no nombró a un ministro de Interior para hacerse cargo de la conducción política del gabinete esta vez, sino que el interés de poner a Rodrigo Delgado ahí apunta, más bien, a su rol de ministro de Seguridad Pública. Pero las críticas arrecian y se hace vox populi al interior del Ejecutivo y de Chile Vamos que Delgado no es un ministro de Interior tradicional porque no ejerce la labor de jefe del comité político y tampoco posee influencia entre dirigentes de Chile Vamos fuera del mundo municipal.

Un ejemplo que resaltó en esta crisis: pese a las tensas jornadas que se vivieron al interior de La Moneda la semana pasada, el ministro tenía en su agenda viajar fuera de Santiago para trasladarse a Iquique y concretar el domingo 25, junto al Intendente de Tarapacá, la expulsión de 55 venezolanos del país. A última hora, Delgado optó por quedarse en La Moneda y que en su reemplazo acudiera el subsecretario de la cartera, Francisco Galli. Durante esos días, la intensidad de las negociaciones políticas para que Piñera se abriera a escuchar propuestas, las que terminaron con una puesta en escena y un anuncio sobre un proyecto propio de retiro del 10% del Gobierno -ocurrido justamente ese domingo en la noche-, se encontraban en plena marcha. La ausencia del ministro de Interior en esas tratativas se hizo patente al momento en que éste se disponía a viajar.

6) Errores de novatos

La polémica carta al director firmada -y mal redactada- por los cinco ministros del comité político defendiendo a su jefe por acudir al TC, causó vergüenza en sectores del gobierno. Pocos tomaron la iniciativa como un gesto aplaudible hacia Piñera, y tanto al interior de Chile Vamos como en el propio gobierno, catalogaron la acción como un error de principiantes.

En esa línea, dan otro ejemplo: las declaraciones del titular de Segpres, Juan José Ossa, quien aseguró el pasado lunes 26, en el matinal “Mucho Gusto” de Mega, que el Ejecutivo no había ingresado aún su proyecto de tercer retiro al Parlamento “porque los lunes no sesiona el Congreso”.

Acto seguido, la cuenta de Twitter del Senado publicó un extenso hilo, explicando los pasos para el ingreso de proyectos de ley, trámite que también contempla medios digitales, contrariando así las afirmaciones del titular de la Segpres.

“La tramitación de un proyecto de ley se inicia cuando un parlamentario, a través de una moción, o el Presidente de la República, a través de un mensaje, ingresa el documento a la oficina de partes del Senado, que funciona las 24 horas del día, los 7 días a la semana”, fue parte de los mensajes difundidos por la Cámara Alta en la red social.

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