Fenómeno Pardo: El ascenso de la candidata improbable

Con 650 votos, la hasta hace poco desconocida Verónica Pardo se impuso en las primarias a los candidatos de los partidos de oposición que aspiraban a competir por el sillón del municipio de Providencia. Salida desde la dirigencia vecinal -al igual que lo hizo en 2012 Josefa Errázuriz, de quien se desmarca-, la candidata cuenta cómo siendo una independiente que se inició en la política hace un año y ya pasados los cincuenta años, logró el apoyo de todos los presidenciables de la izquierda. También crítica a Evelyn Matthei y explica la estrategia con la que planea vencer a la actual alcaldesa y candidata presidencial.

Verónica Pardo (51) sale apurada de su casa en el barrio El Aguilucho de Providencia. Lleva una pila de afiches en sus manos. Tiene sólo 20 minutos para entregarlos en una feria de su sector. Acaba de llegar en su auto de campaña -un furgón tipo pan de molde- desde un punto de prensa en Avenida Providencia junto a los otros candidatos a alcaldes por la Región Metropolitana que, como ella, son apoyados transversalmente por los partidos de la oposición luego de imponerse en primarias. 

Saluda a tres de sus vecinos en la caminata de un cuarto de cuadra que separa su casa de la feria que se instala cada viernes. La candidata se mueve rápido sobre sus tacos, pero su rostro permanece tranquilo y su voz no parece agitada. De repente, entre los feriantes y caseros que la escuchan y reciben sus folletos, a un costado del puesto de pescados, un hombre la aborda: “Estamos todos remando por ti. Te hemos hecho campaña en toda Providencia. Creemos en ti”, le dice él, animado.

Verónica responde con una sonrisa y un amable cruce de palabras. Luego sigue su camino de saludos, selfies y entrega de flyers.

–¿Viste a ese que me saludó?- pregunta al terminar el recorrido –Yo a él lo conozco del colegio de mis hijos. Cuando le conté que iba a las primarias pensó que iba a ser testimonial. Me dijo: “Yo creí que estabas loca”.

Sin militancia

Antes de convertirse en una opción seria para competirle a Evelyn Matthei en las municipales de Providencia, antes de imponerse en la primarias de la comuna con un 42% de las preferencias siendo una independiente que concitó el apoyo transversal de toda la oposición -incluído los candidatos presidenciales-, antes de salir a protestar y cacerolear y organizar un cabildo en su barrio -lo que le valió ser levantada como la candidata a las primarias por sus propios vecinos en representación de otras 12 asambleas y cabildos, antes de todo eso… Verónica Pardo no dejó de moverse. 

Nació en Concepción, pasó varios años de su infancia en Brasil por el trabajo de sus padres y, en su adolescencia, terminó instalándose en Las Condes junto a ellos y sus hermanos. Creció rodeada de amigos y participando en cuanta actividad se le cruzara por delante.

La Vero siempre fue candidata a algo. Fue parte del centro de alumnos, de la pastoral, de la parroquia, del coro. Entonces, siempre la casa estaba llena de gente. Con sus amigos se juntaban en la casa y a nosotros nos decían “los papás oso”, porque mi marido es bien grande y abrazaba a varios de ellos con sus brazos largos.  Así nos decían, la familia de “los osos”. Por lo de Oso Pardo también tiene que ser- recuerda Emma, la madre de Verónica.

Esa actitud y presencia de oso fue heredada por Verónica. La candidata, de 1.75 metros de estatura, es de abrazo fácil. Su altura la hace reconocible; y también su vestimenta: casi siempre usa alguna prenda verde, tiene seis anteojos ópticos de distintos colores para combinarlos con su ropa y coloridos pañuelos que cambia diariamente. 

Compré los anteojos porque eran divertidos, porque en los Zoom sólo me veía desde los hombros para arriba, entonces también empecé a jugar con pañuelos, por eso también tengo hartos”, cuenta Verónica. Y agrega:

–Cuando salí de la universidad, mi primer cargo más formal fue en el Sernac, fui jefa de recursos humanos, ahí empecé a tomar una performance más de jefatura. Yo tenía una tremenda mujer de jefa que me decía: “Oiga, usted es muy buena jefa, pero tiene que parecer jefa”. Entonces también empecé a adquirir códigos, antes para mí la ropa no era parte de mi código. Después, cuando pasé al mundo privado en Deloitte, llegué a un nivel que yo antes no tenía y transé más en eso. Son las cosas que he aprendido, porque para mí lo importante es el fondo y no la forma, y esto ha sido un aprendizaje en mi vida.

Al salir del colegio Verónica entró a estudiar Ingeniería Comercial en la Usach. Allí siguió ligada a la iglesia, cantó en matrimonios -incluído uno de familiares de Patricio Aylwin- y comenzó a cimentar su participación en distintos voluntariados. En esa época conoció a Claudio Orrego, a través de su grupo pastoral universitaria.

–A la Vero la conozco hace 35 años por cosas de iglesias y grupos de DDHH. También compartimos durante 20 años en una comunidad cristiana con nuestras respectivas parejas- comenta Claudio Orrego, hoy candidato DC a gobernador-. Es una mujer que no tiene experiencia política, pero sí mucha experiencia en gestión pública, emprendimiento privado y organizaciones sin fines de lucro. Yo creo que una primaria abierta a todo el mundo, le permitió ser la candidata única de la oposición con pergaminos democráticos impecables (…) Yo la apoyo sin ningún tipo de miramientos y con entusiasmo, creo que sería una tremenda alcaldesa para Providencia. 

Verónica tiene 6 anteojos de distintos colores y casi siempre usas prendas verdes

Luego de la universidad, Claudio Orrego y Verónica Pardo tomaron caminos separados; el primero cimentó una carrera política y ella se dedicó a lo que asume como una de sus virtudes: la organización y gestión en instituciones privadas y públicas. A inicios del 2000 fue gerenta de recursos humanos del Sernac, donde le tocó unificar todos los departamentos del organismo en un solo edificio. 

Alberto Undurraga, ex ministro y director del Sernac, lo recuerda. “Ella partió joven allí y fue un trabajo bien importante. Ella tuvo que unificar mucho para este proyecto. Pienso que para el trabajo municipal se requiere esa misma capacidad de liderazgo y de gestión. La Vero tiene ambas (…) Su decisión de sumarse a la política fue sorpresiva, pero desde el punto de vista de su liderazgo mucha gente se lo venía diciendo desde antes. 

Traté de militar (en la DC), pero no me sentí cómoda y me salí. Fue una pasada. Y miré varios partidos, pero me miraban con cara de pechoña o pituca porque efectivamente tengo una base social cristiana fuerte de mi vida.

Conocedor de la política, Undurraga analiza las opciones de su ex subordinada contra Evelyn Matthei: “Ella es una buena rival porque ganó una primaria. Yo como militante DC apoyé a nuestro candidato, Pablo Jaeger, pero ella ganó la primaria y desde ahí nos pusimos a trabajar por ella (…) Creo que lo va a hacer muy bien como alcaldesa”. 

Luego por su paso en el Sernac, Verónica trabajó en distintas organizaciones sociales, primero en el Hogar de Cristo y luego en Vicaría de la Pastoral Social. Militó por un tiempo en la Democracia Cristiana, e intentó tener un lugar en otros partidos de izquierda. Sin embargo, asegura que nunca encontró un espacio que le acomodara.

-¿Cómo fue tu militancia en la DC?

-Traté de militar, pero no me sentí cómoda y me salí. Fue una pasada. Y miré varios partidos, pero me miraban con cara de pechoña o pituca porque efectivamente tengo una base social cristiana fuerte de mi vida.

-¿Y de dónde te dijeron pechoña?

-Prefiero no pelarlos. No eran muchos partidos en esa época, así que imagínate quién puede haber sido.

-Da la impresión que uno de los rojos.

-Más rojitos, claro. Me miraban así… Y eso que trabajé con muchos de ellos en el Sernac, era como: “Nooo, tú venís del barrio alto”. Eso era lo que me decían.

 -¿Crees que eso se mantiene un poco en la política? ¿Lo de discriminar por el origen social de arriba o abajo?

-Mira, a mí me pasó en la política que hubo una época -y yo creo que es así todavía- como esa sensación de que el Club de Toby era muy fuerte. Esta sensación de que en los temas importantes como la política pública, la mujer no era muy considerada; y además lo que más me pasó, más allá de la DC en sí, es que los niveles de incoherencia eran muy altos. Yo eso no lo tolero mucho. Yo no digo que soy la más coherente del mundo, pero me importa ser coherente entre lo que digo y lo que hago. 

-Es que tu trabajo parece que es organizar cosas 

-Sí. Me dedico a acompañar a otros a que sean lo más coherentes en sus lenguajes. Entonces es algo que yo me reviso todo el día también. 

-¿Sigues siendo tan creyente?

-Practicante no. Creyente… no en la iglesia católica en particular, sí en los valores que hay detrás. Hace rato tuve un quiebre con eso, pero sigo los valores cristianos. Yo aún creo eso de que Jesucristo fue el primer revolucionario.

De gerenta a candidata

A lo largo de su vida profesional, y muchas veces en paralelo a sus roles en ONGs, Verónica cimentó una carrera en el mundo privado. Fue gerenta de recursos humanos en varias empresas consultoras como Deloitte o The Canvas Group. 

José Tomás Gumucio, gerente en el mundo empresarial y compañero suyo en un magister, dice sobre ella: “La Vero es un perfil atípico de los ingenieros comerciales. Ella venía del mundo social y trabajando en planificación pública y recursos humanos. Entonces era de otro mundo, no era el perfil típico del ingeniero comercial. Su mirada siempre estuvo centrada en las personas y se notaba esa diferencia (…) Ella tiene una sensibilidad social distinta y le tocó moverse mucho en un mundo muy de hombres. Ha tenido que validarse en ambientes bien difíciles para una mujer”.

En 2015 se instaló durante unos años junto a su marido en Francia. Sus hijos ya estaban en la universidad y desde allá trabajó para América Solidaria. Regresó a fines del 2018 y creó su propia empresa consultora. Instalada en Providencia (donde vive hace más de 20 años), luego participó activamente en las protestas que sucedieron al estallido social del 2019. 

Cacerola en mano salió a protestar en su barrio y allí, asegura, junto a sus vecinos crearon la asamblea de El Aguilucho, que llegó a convocar a más de 100 personas. De allí partió su ascenso fulminante, su presentación como candidata a la municipalidad de la comuna, representando a los distintas asambleas barriales de Providencia, y su triunfo en las primarias del 20 de diciembre pasado: con 650 votos, un 41% del total, se impuso como la elegida.

-¿Cómo viviste ese triunfo?

-Hicimos una campaña que debe haber durado unos quince días, y gané. Mi marido siempre me dijo: “Tú vai a ganar, si es impresionante, la gente te está apoyando”. Además era la única mujer. Nunca pensé que iba a ganar por la cantidad de votos que gané.

-Fue harta la diferencia, pero fueron poquitos votos igual

-Sí, fueron 1.600 votos (los emitidos en total). Me da risa porque la derecha lo saca en cara. El otro día estaba en un programa de televisión y la panelista de la derecha me lo dijo, y después habló el candidato de Ñuñoa de la derecha que fue designado por su partido, entonces yo digo ¿con qué cara dicen que son pocos votos? De todas maneras son 1.600 votos en periodo de pandemia, una primaria no Servel, ¿por qué mirarla a menos? O sea, el ejercicio ciudadano se hizo con la cantidad de gente que pudimos convocar con las redes que teníamos. Entonces es esta mirada tan pequeña de invalidar un proceso… no sé, es que yo de verdad quiero notar en eso: lo difícil que es no caer en esta lógica de descalificar al otro… O sea, hubo 1.600 personas de Providencia que estuvieron disponibles para votar y para creer en un proyecto de esta naturaleza, y para tener una candidatura de unidad en una comuna que, en general, no adhiere fácilmente a este tipo de cuestiones. Entonces, ¿por qué no ver lo potente que fue conseguir una candidatura de unidad? 

-Bueno, no sólo te pegan con eso. Siempre te preguntan cómo te desmarcas de…

-¿De la Pepa?

-Sí, de Josefa Errázuriz.

Mira. Uno, son tiempos distintos porque mi vinculación con el territorio tiene que ver a propósito de las asambleas, yo no estuve en las juntas de vecinos. No es ése el vínculo que me hace ponerme al servicio de la comunidad. Dos, yo soy una mujer de gestión. 

-¿Participaste de alguna manera en su período de alcaldesa?

Yo no participé en su campaña, yo no la conocía ni siquiera enganché con algo… sí, con la ganas de sacar a Labbe, sí; pero mis hijos eran chicos, yo trabajaba jornada completa  y eso a las mujeres nos consume mucho el tiempo. No te alcanza para hacer más cosas. Entonces yo no me vinculé en nada; de hecho, yo la conocí a ella a propósito de las primarias que disputé. Nunca antes la había visto.

-Si no la conocías, ¿por qué se te hace tan difícil desmarcarte?

-Es que yo pregunto al revés: ¿Por qué me asocian siempre con ella? Porque yo no tengo ningún vínculo con ella, finalmente es del mismo bloque en términos de que es la oposición, por así decirlo.

-¿Pero se pensó en algún momento que se sumara  a tu…

-No. 

-…

-No, para nada. Jamás. Ella es candidata a concejal, ella ha estado en todo el proceso del municipio ciudadano como cualquier vecino que aporta. Pero yo nunca he estado vinculada a ella ni a su equipo. Lo que sí hice fue conocer a gente de su equipo para saber qué harían distinto, pero nada más que eso. Y me asocian a ella porque soy mujer, porque soy vecina de Providencia, porque no soy de derecha, porque aparezco desde los territorios. Pero yo de profesión soy distinta, y es otro tiempo. Entonces siempre que me cargan con eso, pero para también tratar de invalidarme. Al menos la UDI así lo hace.

-No la puedes salir a defender, pero da la impresión que tampoco puedes salir a pegarle.

Exactamente. O sea, lo que sí he dicho es que voy a hacer una auditoría en gestión y yo no voy a defender a los culpables; los culpables van a ser culpables, eso no es un punto. Es lo que te decía antes, que la fraternidad no es para con tu partido en término de tapar cosas que no corresponden, ni para tu grupo de amigos.

-¿Pero daña tu campaña? Digo, a Josefa Errázuriz no sólo se le cuestiona por el manejo de platas, sino por un fracaso en el mantenimiento de las áreas verdes, en el aseo, un aumento de la delincuencia ¿No sientes que el vecino podría asociarte a eso?

-Yo creo que no, porque de verdad que yo soy una mujer de gestión, o sea llevo años trabajando en eso, me dedico a eso, es lo que me importa. Para mí lo mínimo es entregar un buen servicio. Un servicio de calidad y en toda la comuna, y lo que nosotros tenemos que hacer es más que eso. Y ahí yo no creo en la participación por la participación, yo creo en la participación para el logro de cosas, para el impacto que quieres generar. Entonces ahí hay una diferencia, en cómo nosotros construimos con el colectivo. 

La batalla con Matthei

-Has criticado harto la competencia con Matthei

Me pasan dos cosas con eso. Uno, me molesta profundamente que use recursos públicos para hacer campaña. Esa cuestión encuentro que es muy, muy bajo. He estado en terreno y he visto revistas entregadas de la municipalidad con ella firmando, con la primera página diciendo “alcaldesa” incluso fuera de la época en que ella era alcaldesa. En Instagram también se utilizó publicidad del municipio con ella apareciendo. Encuentro que eso no corresponde, son recursos públicos. Entonces ahí hay un primer punto que me da rabia. 

-¿Y segundo?

-Me da rabia también que si ella se niega a debatir, me quiten a mí el derecho democrático que tengo a que la gente me escuche y me conozca.

Verónica Pardo espera llegar al Palacio Falabella , aunque acusa una campaña desigual con Evelyn Matthei

¿A qué te refieres que te nieguen el derecho?

 -A que como ella se niega a debatir, y la prensa la invita como candidata presidencial, a mí no me pueden conocer como candidata a alcaldesa, pero a ella la ven igual. ¿Por qué yo no tengo derecho a contar nuestra propuesta y ella, desde la voz de ser candidata presidencial, igual se posiciona más como figura?

-¿Y ese video tuyo con los candidatos de oposición fue como para equiparar eso?

 -Este video yo lo tengo hace mucho rato; o sea, me dieron ese apoyo hace más de un mes, pero, efectivamente, cuando yo veo que ella sale en La Moneda, detrás del Presidente de la República, ya me dio mucha rabia porque encuentro que con eso queda claro que ella es partidaria de Piñera y que ella es la candidata de él. Pero después encuentro que usar hasta La Moneda para hacer campaña es excesivo, ella no necesitaba estar ahí. 

Evelyn Matthei, durante el punto de prensa del Presidente de la república, en el patio de Los Cañones del Palacio de La Moneda, para el anuncio del gobierno de un nuevo retiro de los fondos previsionales. AGENCIAUNO

-Efectivamente, el video salió después del anuncio de Piñera y los presidenciables del oficialismo

-El video sale como respuesta a eso. Para decir: ¿sabes qué?, no hagan creer a la ciudadanía que en Providencia está ganado, porque no es cierto.

-¿Ustedes manejan esos números?

-Sí, nosotros manejamos números desde antes del video, y ahí estábamos a 7 puntos de diferencia; y ella tiene una encuesta en la que está a 5 puntos de diferencia conmigo. Yo creo que eso es lo que hizo que ella se fuera a las presidenciales, porque, en el fondo, después del video fui mucho más conocida. En la encuesta me lo decían: cada vez que me conocen votan por mí… el punto es que no saben que yo existo.

Buscando que la conozcan

Verónica Pardo está convencida de que si logra que los vecinos de Providencia la terminen conociendo, ella podría quitarle votantes a Matthei. También cree que el resultado del plebiscito de octubre en Providencia, donde la opción Apruebo se impuso con un 64%, es un indicador que le podría favorecer en las municipales.

A menos de una semana de las elecciones, la candidata recorre Providencia intentando captar a esos votantes del Apruebo. 

Es viernes 7 de mayo, a las nueve de la mañana, y Verónica Pardo está junto a los otros tres candidatos a alcaldes de la Región Metropolitana apoyados transversalmente por los partidos de la oposición, luego de que se impusieran en primarias. 

Se encuentran en un punto de prensa en Avenida Providencia, donde juntos hacen un llamado a la juventud a votar, ya que ése es precisamente el sector que más se inclinó por el Apruebo en el plebiscito y que consideran podrían ser sus votantes claves. 

Uno de esos candidatos reunidos es el alcalde de Renca, Claudio Castro. Él, al igual que espera hacerlo Verónica, logró imponerse en la elección pasada en un municipio que durante años fue liderado por la UDI. Desde esa experiencia aborda las posibilidades de Pardo: “Yo creo que lo primero es romper precisamente esa idea de que la derecha lo hace muy bien, de que hay ciertos territorios que históricamente ellos han gobernado. Yo creo que eso es lo que pasa en Providencia, lo que ha pasado siempre, desde los tiempos de Labbé, pero que la votación de octubre del año pasado deja clarísimo que no es así. En Providencia el triunfo del Apruebo fue tremendamente contundente, con una participación muy importante y ésa es la mejor carta de presentación que tiene Verónica. Ella es la candidata de la unidad. Hoy Providencia se transforma en un lugar emblemático de lo que puede lograrse cuando la oposición está unida detrás de una sola candidatura”.

Al finalizar el punto de prensa, Verónica se dirige rápidamente a su casa en el furgón de campaña: debe repartir los afiches en su barrio, donde comenzó su irrupción en la política. En el camino, se cruza con la candidata a constituyente por el distrito 10, Tere Marinovic, quien recorre la ciudad presentándose con los brazos extendidos sobre una Hummer descapotable

–Qué espanto- exclama Verónica Pardo al verla. 

Al llegar a su casa tomas los afiches, camina por la feria y a paso apurado saluda uno a uno a los comerciantes y sus clientes. Entre ellos, el apoderado del colegio que pensó que ella había perdido la cordura por disputarle una elección a la UDI en Providencia y teniendo menos de un año de política activa en el cuerpo.

Al finalizar el recorrido por la feria, camino a otra actividad de campaña, Pardo hace una pausa y dice: 

–¿Sabes lo que le respondí a esa persona? Le dije que esto no era un hueveo, que esto era de verdad. Y siempre fue así, yo jamás tomé esta candidatura como algo testimonial.


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