Temporada de apuestas: los nombres que se proponen para presidir la Convención Constitucional

Mucho se ha hablado sobre los rostros que suenan para liderar la instancia constituyente. Las apuestas se mueven en un arco amplio: desde el constitucionalista Fernando Atria hasta la machi Francisca Linconao. Sin embargo, poco se ha discutido sobre la trascendencia política del cargo para los próximos años. Será quien lidere los debates y ponga orden dentro del órgano redactor de la nueva Constitución. También tendrá la oportunidad de ser el catalizador de un grupo 155 personas que es tan inédito como diverso.

Todavía ni se elegían a los constituyentes, pero el desfile de rostros para dirigir la convención ya había comenzado desde hace varios meses. El debate por presidir la instancia donde se redactará de la nueva Constitución data, prácticamente, desde el mismo momento en que se anunció la creación de este órgano.

A través de Twitter, ya hace varios meses, los primeros osados vaticinaban los nombres que podían asumir el cargo. Algunos de los que primero se pronunciaron eran abogados o expertos electorales, quienes apostaban a sus nombres más fuertes. Pero luego de las elecciones del 15 y 16 de mayo el panorama político cambió, y todo apunta a que quien asuma ese cargo será un representante de la diversidad del país que integra la Convención Constitucional.

No es para menos. Muchos expertos han apuntado que el poder político y mediático que tendrá la persona que asuma la presidencia de la Constituyente podría ser similar al del Presidente de la República.

Durante nueve meses (12, en caso que se prorrogue la actividad de la Convención), quien presida esta instancia pondrá los temas de discusión en tabla. Si bien todavía no se establece la metodología de trabajo, todo apunta a que el organismo también sesionará por comisiones. En ese caso, su presidente o presidenta también podría tener facultades para citar a sesiones y a las propias comisiones temáticas.

“Muchos expertos han apuntado que el poder político y mediático que tendrá la persona que asuma la presidencia de la Constituyente podría ser similar al del Presidente de la República”.

En resumen, el o la sheriff de la Convención Constitucional deberá poner orden en medio de una instancia que es tan inédita como diversa: desde los representantes que buscarán resguardar elementos de la actual Constitución, hasta el surgimiento del mundo independiente que no rendirá cuentas a nadie. Y entonces la presidenta o presidente estará ahí. En medio de los bandos, tratando de ponerlos de acuerdo.

Fiebre de candidatos

Si bien la Convención es inédita, la euforia y las nominaciones tan prematuras que ha despertado evocan lo que ha pasado con otras elecciones y designaciones de poder más conocidas.

Ocurre por ejemplo con los candidatos presidenciales. Si bien hay un poco más de certeza respecto de los nombres de cara a noviembre, la cantidad de ellos que orbitaban hasta hace unas pocas semanas era grandísima. En parte, se explica por las aspiraciones individuales de cada postulante, pero también por el vacío de poder que deja el actual Presidente Sebastián Piñera. No solo no logró posicionar a uno de sus cercanos en la carrera presidencial -Lavín, el mejor posicionado de la derecha para La Moneda, se ha distanciado enormemente de Piñera en el último tiempo-, sino que ha permitido que nuevos liderazgos de izquierda y de centro izquierda queden muy bien posicionados de cara a la primera vuelta, como Jadue, Jiles -que ha ido bajando en las encuestas- o Provoste.

Imágenes del Palacio Pereira el cual fue restaurado y será la proxima sede para la Convención Constitucional. Foto: Agencia Uno.
El Palacio Pereira será la sede de la Convención Constitucional. Crédito: Agencia Uno.

Un calvario más acotado pero que igualmente abre las apuestas en nombramientos políticos, son los cambios de gabinete. Actualmente para nadie es sorpresa que Piñera está preparando su ajuste ministerial número 14 . Y con eso, no pocos empiezan a apostar por nombres y movimientos: que Jaime Bellolio que podría transformarse en ministro del Interior, que Katherine Martorell -subsecretaria de Prevención del Delito– podría ser la nueva vocera de gobierno, que podría ingresar algunos de los derrotados en las recientes elecciones, como Felipe Alessandri; y así suma y sigue.

La Convención Constitucional no se ha quedado fuera de la fiebre de candidatos a presidirla. Las apuestas son diversas. En un comienzo, fue el turno de los intelectuales; últimamente, ha sido el turno de los ciudadanos de a pie.

Hace algunos meses fueron propuestos algunos de los abogados más reconocidos que se candidateaban para un escaño en la Convención. Ni siquiera habían sido electos, pero tenían un fuerte posicionamiento mediático y electoral. En esta línea, alguno de los primeros nombres que aparecieron fueron los de Agustín Squella, Bárbara Sepúlveda, Fernando Atria, Christian Viera, Jaime Bassa, entre otros.

Últimamente, ha surgido con mucha fuerza la idea de que la presidencia sea ejercida por un liderazgo con un origen tan inédito como el la propia Convención. 

En ese sentido, el perfil promovido por varios sectores de la Convención ha sido claro: tiene que ser mujer, ojalá representante de algún pueblo originario y ojalá de región. 

Cumpliendo con estos parámetros, dos nombres han surgido con fuerza: el de la machi Francisca Linconao y el de la académica Elisa Loncon. También, por cumplir con el perfil distinto y más ligado a lo ciudadano, han sido nombradas Giovanna Grandón -también conocida como la Tía Pikachu- o la ex candidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez.

“En ese sentido, el perfil promovido por varios sectores de la Convención ha sido claro: tiene que ser mujer, ojalá representante de algún pueblo originario y ojalá de región”.

¿Qué dicen los aludidos? Consultado al respecto, Agustín Squella tomó distancia: “La Convención elegirá como Presidente o Presidenta a un hombre o mujer que tenga las aptitudes necesarias para desempeñar lo que será esa delicada y difícil tarea y, asimismo, menor de edad de la que yo he alcanzado. Según mi parecer, esas son las condiciones que debería prevalecer sobre el contenido o efecto simbólico que se pudiera buscar con la designación”.

Elisa Loncon mantiene una postura similar. “La gente tiene todo el derecho de proponer a quien estime, pero lo que más me interesa es incidir desde el pueblo mapuche en la redacción de la Constitución. Sería importante que la presidencia sea para un representante del pueblo mapuche en términos del reconocimiento, pero a mí me interesa que el tema mapuche tenga prioridad en abordarse. ¿Qué tal si nos dan la presidencia y dejan el debate por la plurinacionalidad al final?”, reflexiona la académica.

Giovanna Grandón se abre un poco más a la posibilidad de asumir una eventual presidencia del órgano. “Me sentí halagada cuando vi mi nombre circulando. Pero implica tener un poco más de responsabilidad. Yo no tendría problema”. Más allá de si es ella o no quien asume el cargo, apunta a que tiene que ser alguien que sea cercano a la realidad del país: “Tiene que ser alguna persona para liderar los anhelos de la gente. Los grandes estudiosos no creo que sepan mucho de la realidad de los chilenos. Y nuestro objetivo es cambiar esa realidad”.

¿Qué implica la presidencia?

Curiosamente, un debate que quedó postergado entre tantos nombres circulando fue el de la propia presidencia. Pero en su dimensión más administrativa y funcional. ¿Cuándo se elige? ¿Quiénes lo eligen? ¿Qué poderes tendrá y cuáles no?

En términos de plazo, el cargo será, muy probablemente, una de las primeras diferencias que deberá zanjar el heterogéneo universo de constituyentes. Esto, a su vez, deberá quedar esclarecido con el inicio de sesiones de la instancia. Se prevé que esto pueda ocurrir a comienzos de julio, ya que hasta mediados de mayo el Tricel seguirá calificando la elección de constituyentes; luego, este órgano debe hacer una proclamación de las elecciones, informar al Presidente y este último debe emitir un decreto para convocar a la Convención Constitucional.

De acuerdo al inciso 2 del artículo 133° de la actual Constitución, en su primera sesión la convención debe elegir una presidencia y una vicepresidencia. Esto es por mayoría absoluta de todos los integrantes, por lo que se necesitan 78 votos para dicha nominación. A la par de estos nombramientos, se designará una secretaría técnica y un comité externo de asignaciones. Eso en cuanto a lo administrativo.

“Curiosamente, un debate que quedó postergado entre tantos nombres circulando fue el de la propia presidencia. Pero en su dimensión más administrativa y funcional. ¿Cuándo se elige? ¿Quiénes lo eligen? ¿Qué poderes tendrá y cuáles no?”

Ya se ha decretado que todos los acuerdos para la redacción de nuevos artículos de la Constitución serán por dos tercios. ¿Qué rol juega acá el presidente o presidenta de la Convención? En caso de no llegar a acuerdo, será esta persona la que establezca un plazo para la formulación de indicaciones.

En aspectos más cotidianos, la presidenta o presidente de la Convención debe presidir y dirigir los debates, proveer la cuenta diaria, cuidar el apego al reglamento, citar sesiones o comisiones y realizar los llamados al orden en la sala.

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