En avión, en lancha y por carretera: la larga travesía de los constituyentes para llegar a la convención

Desde Arica a Isla Navarino, varios constituyentes deberán viajar miles de kilómetros para la primera sesión de la Convención que se realizará este domingo en el ex Congreso Nacional. The Clinic contactó a cinco de ellos, quienes reconstruyeron sus bitácoras de viaje. Entre ellas, un viaje de tres días en barcaza, kilómetros manejados por una nevada Carretera Austral, una visita a caciques en Colchane, un vuelo de la Fach y un inesperado retorno a la capital.

Isabella Mamani: No se puede viajar sin la bendición de los ancestros 

Para Isabella Mamani (edad), el viaje para llegar a la Convención Constitucional no sólo fue físico. También fue espiritual. Entre los 1.700 kilómetros que separan su casa en Alto Hospicio de Santiago, ella debió tomar un desvío de otros cientos de kilómetros hacia Colchane y Camiña. Esta última localidad es donde creció y la quebrada donde está emplazada es conocida como el paraíso terrenal entre los aymaras, la comunidad que representa entre los constituyentes. 

Lo que para cualquier persona hubiese sido un viaje de tres horas vía aerea entre Alto Hospicio y Santiago, para Isabella duró varios días. “Cada vez que el pueblo aymara hace algo o compra algo o quiere algo,  siempre le pide permiso a la Pachamama y al Tatainti para que nos vaya bien. Siempre hay que respetar eso”, cuenta.

En esa primera parada, en Colchane, Isabella recibió la bendición por parte de los caciques, tuvo contacto con la hoja de coca, el alcohol y los vegetales que entrega la Pachamama. La autoridad ancestral la bendijo para que llegase con todos sus ancestros acompañados para la Convención. 

Una vez realizada la ceremonia en Colchane, Isabella visitó una serie de localidades de la zona para compartir con su gente. Al final de su travesía por las alturas de Tarapacá, se instaló un par de días en Camiña, donde se despidió de sus padres, quienes viven en ese valle. También debía recibir la bendición de su familia. 

“Para mí no es llegar e ir a Santiago. Nosotros, los representantes de pueblos indígenas, somos un distrito nacional. En mi caso yo me voy a tener que trasladar adonde están los aymaras. Muchos están en Arica, aquí en Tarapacá y en Antofagasta. Entonces nosotros vamos a requerir un presupuesto diferenciado para poder ir trabajar con ellos. Además hay elementos dentro de nuestra cosmovisión que se deben respetar, como es el tema de visitar a los caciques. En Colchane nosotros hemos mantenido a nuestra autoridad ancestral y se respeta hasta hoy”, analiza Isabella Mamani, quien, tras un largo viaje, finalmente tomó un avión que la dejó en Santiago este jueves 1 de Julio. 

Tiare Aguilera: Un avión de la Fach desde Rapa Nui con un retorno incierto

Al teléfono Tiare Aguilera, la constituyente por el pueblo originario RapaNui cuenta que el aeropuerto Mataveri de la Isla lleva cerrado más de un año. Que nadie salga o entre es la única posibilidad de proteger a sus habitantes del Covid-19. Un solo positivo podría compremeter a la isla entera.

“Que el aeropuerto está cerrado hace más de un año es algo que no muchos comprenden o manejan (…) fue una decisión que tomaron las autoridades locales y que nos ha permitido estar, desde mayo del año pasado, libres del Covid”, cuenta Aguilera.

La función del aeropuerto, en tiempos de pandemia solo se ha limitado a abastecimiento, el que se desarrolla a través de dos vuelos semanales. Las medidas son estrictas. La salida, en ese contexto, para el caso de la constituyente requirió de una coordinación y logística de relojería.

“Es súper complejo entrar y salir desde el territorio insular. Es algo que se acrecienta por la lejanía de Rapa Nui y porque no hay conexión vía marítima. Así que estamos muy dependientes de los vuelos de abastecimiento, de la Fach o los de Aerocardal que son los aviones que vienen a buscar pacientes críticos”.

La dificultosa coordinación de transporte significó que Tiare intentara infructuosamente abordar un avión. “Intenté salir el sábado 26 y no se pudo, después el 29 de junio el avión sufrió un desperfecto que impidió salir. Finalmente logré poder abordar un avión el pasado 1 de julio gracias a las gestiones de la Fach que me permitieron llegar a Santiago”, comenta Tiare quien agrega:

“El viaje duró 5 horas. Lo realicé en un avión pequeño, con muy poca tripulación. Éramos solo dos pasajeros. Yo agradezco las gestiones, porque uno entiende la situación y crisis que enfrentamos. Hay que ser muy responsanbles y por lo mismo yo asumí el desafío de no volver por mucho tiempo a Rapa Nui. Si salir es complejo, es aún más difícil entrar”.

Tiare explica que en caso de volver, además de la gestión del avión, se debe coordinar una residencia sanitaria por catorce días y la toma de tres exámenes PCR. “Yo creo que voy a vivir todo el proceso constituyente desde Santiago, hay que ver como esto decanta a medida que podamos avanzar en el reglamento y la forma de sesionar. Pero yo veo muy complejo mi traslado de regreso”.

El avión en que viajó Tiare
El avión en que viajó Tiare

“Con respecto al domingo estoy muy tranquila. Tenemos una reunión previa con los constituyentes indigenas en el Pnud. Estoy muy esperanzada para poder conocernos presencialmente y poder consensuar muchas materias importantes para nosotros, y ya el domingo me tiene expectante sobre como esto va a proceder. Pero lo principal, es que me pone muy contenta que pude llegar a tiempo”, finaliza Tiare Aguilera.

Yarela Gómez: la lluvia, las nieve y tres barcazas

“Mi viaje empezó el 15 de junio. Tuve que ir a Coyhaique a cargar combustible porque nosotros vivimos en un sector rural donde no hay bencineras. El sector se llama Mano Negra, que queda en la Carretera Austral Norte, cerca de un poblado que se llama Villa Ortega, que a su vez está a más de 30 kilómetros de Coyhaique. En términos de conectividad, en esta fecha es muy complejo porque los caminos están muy deteriorados por las lluvias, la escarcha y la nieve. En ese viaje de corta distancia uno demora más de dos horas en ir y volver”, cuenta Yarela Gómez, electa constituyente en el distrito 27 (independiente, en cupo RD). 

“Una vez cargado el auto lo dejamos estacionado hasta el 17 de junio, cuando emprendimos viaje a Santiago. Ese día salimos con -11ºC y una sensación térmica de -15ºC. Salimos a las 8 de la mañana y llegamos hasta La Junta, que es el extremo norte de la región, a las 4 de la tarde. Allí pasamos una noche en la casa de una pareja de amigos ya que el trayecto fue muy complejo y agotador. Tuvimos que comprar dos spray de cadenas líquidas para pasar por las zonas más complicadas”. 

Yarela Gómez recorrió la Carretera Austral para llegar a la convención

“Salimos  a la amanecida de la mañana siguiente de La Junta y atravesamos a la Región de Los Lagos con ruta directa para salir de la Patagonia. En ese lugar tuvimos que tomar tres barcazas para recién poder llegar a Puerto Montt a eso de la medianoche. Dormimos allí”. 

“El 19 salimos desde Puerto Montt a Talca, un camino carretero que yo no conocía y que conlleva un ritmo de viaje más lento. Llegamos a las ocho a Talca, donde alojamos. El 20 finalmente llegamos a Santiago cerca de las una de la tarde”.

“Es cierto que la elección de la fecha de viaje fue prematura, pero es que en ese momento no sabíamos la fecha exacta del inicio de la Convención. Sólo sabíamos que iba a ser la primera semana de julio, por lo tanto como familia era nuestra fecha límite para poder movernos. Estábamos en pleno invierno, las heladas eran intensas y aproximarnos más a julio incrementaba la dificultad del viaje por las condiciones climáticas”. 

“Tomamos la decisión de viajar por tierra puesto que los costos aéreos eran muy elevados considerando que yo viajé con mis hijos y mi compañero”.  

Lidia González: 40 horas en barco y un avión desde una de las islas más australes de Chile

Lidia González creció en la Isla Navarino. En Puerto Williams, una pequeña caleta de alrededor de dos mil habitantes, en la que convive población civil y uniformada con integrantes del pueblo mapuche, kaweskar y yagán. Esta última es el pueblo originario que Lidia representa en la Convención Constitucional.

Desde la isla sólo hay dos maneras de salir o entrar. Una, surcando los aires en una avión ligero, la que demora entre una y dos horas -dependiendo del clima- en llegar a Punta Arenas. La otra opción, la más común, es emprendiendo una travesía en una barcaza que encalla en ese mismo destino.

Para este viaje, el primero que Lidia realizó como constituyente electa, su opción fue viajar por mar. Las 30 horas recurrentes que dura ese viaje, se transformaron en 40 debido a problemas al atracar en Punta Arenas. “Nos dijeron que había un poco de oleaje y que era peligroso. Tuvimos que pasar dos noches en el barco frente a esa ciudad”, comenta Lidia.

Antes de tomar el avión con dirección a Santiago, en un viaje que se extenderá por tres días, Lidia pasó la noche en un hotel en Punta Arenas. Desde allá comenta sus impresiones sobre la organización de su viaje.

“La verdad es que he estado muy bien atendida; la organización de la Segpres siempre ha estado en contacto conmigo. Cuando me tuve que quedar en el barco había una van esperándome y cuando pude salir a la mañana siguiente había alguien esperándome también. La logística ha estado super bien”, asegura. 

Lidia está consciente de que su viaje es uno de los más complejos entre los 155 convencionales constituyentes. Aún así, agrega que su intención es estar el mayor tiempo posible en su zona. 

“En la primera sesión hablaremos sobre el reglamento y allí discutiremos de que manera vamos a trabajar. Mi idea es poder bajar todos los temas que se discuten en la Convención a mis comunidades. Creo que debe ser así aunque eso implique que me tenga que mover por tierra, mar y cielo. Yo siempre voy a estar dispuesta a estar en mi comunidad tanto como en Santiago con el resto de los constituyentes, porque estar siempre en el Zoom tampoco es lo ideal”.

Eduardo Cretton: De vuelta a la casa de su segunda madre

El constituyente Cretton dejó por segunda vez la casa de sus padres
El constituyente Cretton dejó por segunda vez la casa de sus padres

Eduardo Cretton (25) es uno de los tres constituyentes de menor edad, y el más joven entre los convencionales de Vamos por Chile. Oriundo de Victoria, provincia de Malleco, en la región de la Araucanía, el militante UDI se trasladará a vivir la capital, lugar que conoce de cerca. Cuando cumplió 18 años, se instaló en la casa de una tía en Santiago, luego de matricularse en la carrera de Derecho en la Universidad Católica.

Durante el tiempo que duraron sus estudios universitarios, Eduardo estrechó las relaciones con su tía, a quien define como su segunda madre. Pese a ello, al titularse, Cretton decidió volver a su tierra natal para preparar su examen de grado y emprender su aventura como candidato a la Convención Constitucional.

“Mi vuelta no duró más de un año; egresé de la universidad en julio del 2019, allí empecé a preparar mi examen de grado al sur. De hecho, lo rendí desde mi casa en Victoria. Luego de eso, en vez de hacer mi práctica, que era lo que correspondía y que hicieron mis compañeros, me metí en el tema constitucional. Yo desde el plebiscito estoy en el tema, apoyé la opción Rechazo”, afirma. 

Cretton relata que la segunda despedida de su casa para dirigirse a su investidura como constituyente fue igual de dura que la primera, particularmente para su madre. “Para ella fue como una segunda despedida, muy parecido a cuando me fui cuando tenía 18. Justo Victoria estaba en fase 3, así que hicimos un asado con mis familiares más cercanos”, relata al teléfono en medio de su viaje a Santiago.  

En esa misma línea, advierte que desea trabajar tanto desde la capital como del lugar que lo vio nacer. “Mi idea hoy es tener mi base operativa tanto en Santiago como en Malleco. Las movilizaciones las está viendo una agencia. El gobierno dispuso de vuelos para todos los convencionales de región. También hay hoteles y vuelo de regreso, yo sólo les acepté ese viaje en avión de vuelta porque me sirve para volver a la región”, señala. 

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