Camila Mellado, la fundadora de la primera librería de Coronel

Hace tres años creó la librería online Pez Volador mientras era estudiante de un magíster en Edición. Ahora, comenzará a funcionar de forma presencial convirtiéndose en la primera librería de Coronel y de la zona Wallmapu que abarca desde Biobío a Tirúa. “Para mí, la lectura es un bastión de resistencia y quiero ofrecérselo a otras personas que lo necesiten”, afirma.

En Coronel, Concepción, vive la periodista Camila Mellado (32), una amante de los libros desde pequeña. Heredó de su abuela una colección de alrededor de 500 novelas románticas de la tradicional editorial Harlequin, que alimentaron su gusto por la palabra escrita. 

Visitaba frecuentemente la biblioteca de su colegio. Su libro favorito era Las Aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain. También le gustaba leer los libros de Barco de Vapor, una colección de literatura infantil para niños de entre 6 y 14 años. Cada texto de la biblioteca venía con una tarjeta en la contratapa, donde se iban anotando los nombres de quienes lo pedían prestado. Camila tomó nota de ellos para luego juntarse a comentar los libros en grupo. 

“Había otras tres o cuatro personas que eran súper lectoras, entonces nos pusimos el desafío de que todos los libros de la biblioteca tuvieran nuestros nombres escritos atrás. Así, cuando llegaran otros niños a pedirlo, iban a saber que nosotros también lo habíamos leído. Tengo la noción de que a esa edad se genera el gusto por la lectura”, cuenta. 

En su adolescencia, también creó un blog llamado Dormir Cansada, donde escribió durante años sobre literatura juvenil y romántica. Noticias, trivias y reseñas de los libros que pedía prestados en distintas bibliotecas eran algunos de los contenidos que subía todas las semanas. 

Cuando tenía 13, fue a un taller de lectura del escritor local Enrique Silva. En él participaban alrededor de cinco niños y Camila quedó fascinada con ese nuevo espacio. “Sentí que era un lugar súper seguro. En Coronel no existía otro espacio así porque no habían muchos talleres, actividades ni oferta cultural”.

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Tampoco había una librería abierta al público. Hasta ahora. Según Camila, la única parte similar corresponde a un kiosco de diarios donde venden libros usados, de Papelucho y otros clásicos que se leen en el colegio. Si quería comprar alguno más actual, debía viajar a Concepción. Se trataba de una realidad muy distinta de la que veía en Santiago, cuando iba a la universidad y tropezaba seguido con librerías en el centro de la ciudad. 

Hace tres años, mientras estudiaba un magíster en Edición, se le ocurrió la idea de fundar una librería online para acercar la lectura a la gente de su ciudad. Cada semana, compraba libros directamente en las editoriales en la capital y luego se los llevaba en su maleta hasta Coronel. Comenzó a venderlos por Instagram y bautizó el proyecto como Pez Volador. 

Cuando comenzó la pandemia, empezó a vender libros por delivery, donde iba a dejar los libros directamente a la casa de sus clientes dentro de la comuna de Coronel, a veces también en Cañete y Lota. También realiza envíos a otras regiones del país y tiene clientes que le compran libros todos los meses. 

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Otro motivo por el que decidió emprender con la librería tuvo relación con una discusión que se produjo a partir del proyecto de la librería popular del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, iniciativa orientada a vender libros a un precio menor al establecido por el mercado. “Recuerdo que había algunos que decían que por qué mejor la gente no iba a la biblioteca y pedía los libros, pero las bibliotecas de provincia generalmente no están actualizadas. La gente también tiene derecho a poseer el libro, llevárselo para su casa”, indica.

“También se dijo en esa oportunidad que las cadenas de librerías no se han instalado en comunas periféricas o pobres de Chile y eso también me quedó dando vuelta. En Coronel no hay ni ha habido nunca una librería, yo vine a tener un libro propio y bonito recién a los 24 años”, agrega.

Este año, Camila ganó el Fondo del Libro y la Lectura – destinado a promover proyectos, programas y apoyo a la promoción de la lectura, la industria del libro, entre otros–, lo que le permitió arrendar un local en Avenida Sotomayor 338, Coronel, para que Pez Volador sea una librería abierta al público desde el próximo jueves 8 de julio. En el proyecto, la acompaña su compañero Adrián Osorio, quien se encarga de los temas contables. 

Su foco principal está en los jóvenes y niños y los principales títulos que distribuyen son libros ilustrados y colecciones de cuentos, pero pretenden expandirse a otras áreas y traer textos de ciencias sociales, historia, física, entre otras materias. “Mi objetivo es que se convierta en un espacio seguro, un heredero de ese club de lectura donde los niños y los jóvenes no sólo compren libros, sino que también puedan conversar sobre ellos”, dice.

Camila realizando la lectura de un cuento para niños.

Para Camila, el fomento a la lectura infantil es clave. “Es importante que se genere el hábito de la lectura en los niños. Los niños deberían tener la oportunidad de ver los libros y elegir los que se quieren llevar. También está el adultocentrismo de obligarles a leer ciertos títulos porque son moralizantes, educadores o porque les corresponde leerlos por el colegio. Después ellos salen de cuarto medio odiando la lectura, porque tuvieron que leer libros que fueron escritos hace siglos o que no tienen que ver con sus intereses”, señala.

Y ese propósito también se relaciona con el nombre del espacio. Por un lado, se llama así en honor a Coronel, pues es una comuna tradicionalmente pesquera. Pero también tiene su origen en una frase tradicional japonesa que dice “Un pez y un pájaro pueden amarse, pero ¿dónde vivirán?”. 

“No existe un lugar para ambos, sin embargo, existe el Pez Volador, que es un pez que puede planear. Pese a que la norma diga que no hay espacio para ti, siempre existen los individuos que escapan del espacio normado para llegar a uno imaginario, donde, aunque sea por instante, puede ocurrir todo. Esa es la idea de la libreria: crear un espacio para la imaginación y estimularla”.

“Lo bacán de los libros, es que te permiten vivir muchas vidas. Todo es posible y puedes ser todos esos personajes de los libros que lees. Para mí, la lectura es un bastión de resistencia y quiero ofrecérselo a otras personas que lo necesiten, así como yo cuando era niña también necesitaba que alguien me ofreciera uno y llegó a mi vida el club de lectura donde participé de niña”, cierra.

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