Vientre A1

¿Hasta dónde puede llegar la amistad entre dos mujeres?: La historia de una demanda por maternidad desde el amor

Cuando Carolina Muñoz y su marido descartaron con dolor cualquier posibilidad de ser padres biológicos, hubo una mujer que les abrió una puerta. Sonia Araya, amiga de toda la vida de Carolina, ofreció que ella podía tener en su vientre el hijo que su amiga no podía. Se implantó un óvulo donante fecundado por el marido de Carolina, y nació un niño en julio de 2016. Recién hace una semana, un fallo judicial reconoció a Carolina como madre legal del menor. Ésta es la historia.

Carolina Muñoz conoció a Sonia Araya cuando ambas tenían 14 años y estudiaban en el mismo curso en el Instituto Politécnico Arcángel de las Hijas de María Auxiliadora, en San Miguel. La amistad adolescente se fortaleció con el paso de los años. Las dos se hicieron inseparables. “Cómplices de aventuras y confidentes de nuestros secretos”, según describiría la relación, años más tarde, la propia Carolina. 

Al salir del colegio, ambas entraron a universidades distintas, pero se siguieron juntando cada semana. En ese período incluso vivieron juntas: Carolina fue recibida en el hogar de su amiga, quien convivía con su marido y la hija de ambos. 

Vivieron juntas hasta el 2007, cuando Carolina conoció a su pareja, Mario Acosta, con quien se fue a vivir y con quien se casaría tres años más tarde. Sonia y su marido fueron los testigos y padrinos de la ceremonia y, también, los principales confidentes de la pareja que durante años intentó infructuosamente poder tener un hijo. 

La situación para Carolina y su marido se complicó aún más en 2011. Ella tenía 27 años cuando le detectaron un tumor en el colon y el recto. Sonia acompañó fielmente a su amiga en cada sesión de quimioterapia y radioterapia. También en un doloroso procedimiento en el cual le extirparon su útero y ovarios. “El cáncer me quitó para siempre la posibilidad de tener hijos de forma biológica”, afirmaría Carolina años más tarde.

Luego del procedimiento, la salud de Carolina Muñoz fue mejorando, pero una pena negra la acompañó a ella y a su pareja  por la imposibilidad de tener hijos biológicamente. Ambos sentían que “merecían esa felicidad”, por lo mismo acudieron a distintas organizaciones para poder adoptar a un niño. La pareja participó de charlas, reunió información y juntó el dinero para poder completar el proceso. Sin embargo, al pasar a la fase de evaluación psicológica, se enteraron que, por protocolos tanto del Sename como de las distintas fundaciones, no podían adoptar a un niño hasta luego de cinco años de superado el cáncer.

La noticia era un balde de agua fría, ya que la espera de cinco años significaba que la pareja dejaría de ser idónea para participar en un nuevo proceso, puesto que Mario ya no cumpliría con los requisitos de edad máxima. Tras una nueva decepción, él y Carolina comenzaron a asumir con tristeza y por segunda vez que no podrían ser padres. 

Fue entonces cuando la fiel amistad de Sonia abrió nuevamente las esperanzas a la pareja. El 2014, ella le propuso a sus compadres la posibilidad de la maternidad subrogada, poniendo su cuerpo a disposición para la maternidad de su mejor amiga.

“Me dijo que quería iniciar un procedimiento donde utilizáramos un óvulo de una mujer donante, fecundado por el material genético de Mario y lo implantáramos en su útero para que de esa forma pudiéramos ser padres”, relataría años más tarde Carolina.

La fiel amistad de Sonia abrió nuevamente las esperanzas a la pareja. El 2014, ella le propuso a sus compadres la posibilidad de la maternidad subrogada, poniendo su cuerpo a disposición para la maternidad de su mejor amiga.

En el 2014 la información con respecto a dicho procedimiento era muy escasa. Tanto Carolina como Mario estaban incrédulos de que fuese una posibilidad real. Ambos investigaron y descubrieron un mundo nuevo que los llenó de esperanzas y aceptaron la propuesta. 

Durante ese año, Sonia y su amiga Carolina acudieron a sesiones de terapia psicológica preparándose mentalmente para la experiencia de la maternidad subrogada.  En 2015 iniciaron el tratamiento en la Clínica Monteblanco de Lo Barnechea. Sonia se preparó con cuidados especiales para su cuerpo: tomando vitaminas, iniciando un tratamiento hormonal  y realizando distintos exámenes.

La transferencia embrionaria, cuyo óvulo provenía de una donación anónima y fue fecundado con un espermio de Mario, se materializó a finales del 2015. Al pabellón ingresaron Mario, Carolina y Sonia, y dos semanas después se enteraron de que el embarazo se había producido. 

El niño nació nueve meses después. Al momento del parto, Sonia le pidió a las enfermera que fuera Carolina quien la acompañase en el box. “Ingresé con ella para acompañarla(…) ese minuto fue el más especial de mi vida, cuando conocí a mi hijo y pude presentarlo a mi amiga que lo hizo posible”, describiría Carolina años más tarde.

Luego del parto, el recién nacido fue hospitalizado por presentar líquido en los pulmones. Carolina acompañó a su hijo “D” todos los días en neonatología. Pasaron nueve días hasta que el menor fue dado de alta. Ese día, Mario llevó a Sonia a su casa y ella se despidió del hijo de su mejor amiga a quien acababa de dar a luz. 

Archivo, mujer embarazada
Archivo, mujer embarazada

La demanda por amor

Actualmente “D” tiene cinco años. Sus padres Carolina y Mario, ambos profesores, lo inscribieron en un establecimiento educacional donde se ha desarrollado. Además el niño ha crecido con el amor de sus tíos y abuelos. Sonia y su pareja actualmente son sus padrinos y siguen estando presentes en la vida del niño como sus “tíos”. 

Tanto en su círculo educacional como social han reconocido a Carolina y Mario como los padres de “D”. Sin embargo, el Estado no ha hecho lo propio, figurando el nombre de Sonia en el certificado de nacimiento del menor. La única solución para que pudiese establecerse legalmente la maternidad de Carolina, era que ella entablara una demanda de impugnación de filiación en contra de su pareja y de su amiga Sonia. 

La abogada de Carolina, Daniela López, fundadora del equipo jurídico de “AML defensa mujeres”, explica la razón de la demanda: “No hay otra vía en el derecho para poder efectuar un cambio en la filiación que tiene legalmente un niño o una niña y para eso las acciones que existen y entregan nuestro ordenamiento jurídico son las que nos provee el Código Civil y por lo tanto hay que hacer esta demanda, respecto de todas las personas que son parte”, señala.

Carolina demandó a Sonia y Mario, pero desde el amor. En el escrito judicial de reclamación, ella describiría su increíble historia de amistad y maternidad.  

“El día 30 de julio de 2016 me convertí en madre de mi hijo “D” gracias que Dios lo permitió y a la infinita bondad y solidaridad de la demandada. Sin embargo, el Estado no me reconoce como tal”, agregaría en la demanda. 

La “acusación” de Carolina fue contestada por los dos demandados: su esposo y mejor amiga. A diferencia de la mayoría de los conflictos judiciales, ambas respuestas estuvieron cargadas de empatía y cariño. Y, por cierto, no se orientaron en desmentir la reclamación, sino en confirmarla. 

“Yo gesté al hijo de mi mejor amiga y su marido, pero yo no soy la madre de “D”. Si bien compartimos una relación estrecha, este vínculo es uno de tía-sobrino, lleno de amor y cariño, pero en ningún caso he sido yo quien ha criado, mantenido ni cuidado al niño”

“Junto con Carolina somos los padres de “D”, así nos reconoce él, y así lo sentimos nosotros también. Si bien, hoy por hoy él tiene una linda relación con Sonia, ésta se realiza como de tía a sobrino, y en ningún caso como madre e hijo, ya que la madre de mi hijo indudablemente es Carolina ya que así fue nuestra voluntad como padres, y de Sonia como gestante”, relató el padre en la contestación.

“Yo gesté al hijo de mi mejor amiga y su marido, pero yo no soy la madre de “D”. Si bien compartimos una relación estrecha, este vínculo es uno de tía-sobrino, lleno de amor y cariño, pero en ningún caso he sido yo quien ha criado, mantenido ni cuidado al niño”, respondió su amiga Sonia, quien además detalló parte del proceso.

“Lamentablemente, la maternidad subrogada altruista fue algo que no a todos les pareció una buena idea, mi madre por ejemplo consideró una aberración lo que para mí era un acto de amor y entrega hacia mi mejor amiga. Debí enfrentar muchas adversidades porque la gente especulaba y comentaba que yo había sido infiel a mi marido; señalaban a mis espaldas que había tenido una aventura romántica con el marido de mi mejor amiga y ello me trajo muchos problemas incluso llegando a perder mi trabajo. Aún así, ver la felicidad que “D” trajo a la vida de mi mejor amiga y observar la hermosa familia que actualmente constituyen, hizo que todo valiera la pena y no me arrepiento ni por un minuto de haberle ofrecido la maternidad subrogada a quien ha sido como una hermana para mi durante toda mi vida”, relató. 

“Mi hermana de la vida”

Este proceso judicial no es el primero de maternidad subrogada en Chile; de hecho la primera sentencia en este tipo de caso es del 2018, cuando la jueza Macarena Rebolledo, del Segundo Juzgado de Familia de Santiago, dictó un fallo inédito en Chile, reconociendo la maternidad biológica en un “vientre subrogado”.

En aquel caso, la jueza también acogió una demanda de impugnación y reclamación de maternidad presentada por una mujer de 28 años que, junto a su esposo, realizó una terapia de útero subrogado: la mujer que recibió el embrión fue la madre de la recurrente, de 49 años, quien dio a luz a dos gemelas, que fueron inscritas en el Registro Civil como hijas de su abuela.

El escenario abrió las esperanzas al equipo jurídico que buscó una estrategia para poder consagrar la maternidad de Carolina legalmente. Así lo explica la abogada Daniela López: “Se requería de una teoría del caso con perspectiva de derechos humanos que estableciera que quienes se sometieron al procedimiento fueron Mario y Carolina Muñoz para que Sonia pudiera tener a su hijo, únicamente por una gestación por vía de altruismo”.

Con la estrategia ya diseñada, el equipo jurídico de “AML Defensa Mujeres” solicitó a la abogada constitucionalista Bárbara Sepúlveda un informe sobre derecho internacional para el reconocimiento de la maternidad por gestación subrogada por altruismo.

“Nosotros solicitamos este informe que hace de manera muy profesional, y que ahí establece como el tratamiento en Derechos Humanos acerca de la jurisprudencia internacional sobre la gestación por subrogación en términos altruistas”, comenta Daniela.

“En síntesis nos habla del derecho a la apropiación y a la salud sexual y reproductiva que  tienen las mujeres y como eso también lo ha contemplado la Corte Interamericana de DD.HH. condenando incluso a Estados que han negado la posibilidad de que mujeres puedan ser madres más allá de la posibilidad biológica”.

Pero eso no fue todo. El informe además contempló cuestiones como el derecho al goce del progreso científico, también la autonomía sexual de la mujer gestante -“quien no por el hecho de que ella haya gestado tiene el deseo de ser madre”-, también el derecho a la identidad del niño con respecto a su verdadera familia y el reconocimiento a quienes son sus padres, según explica la abogada.

La audiencia de juicio donde se incorporó la prueba se realizó el 21 de julio de 2021. “D” estuvo presente al igual que Carolina, Mario y su tía Sonia.

“Fue hermoso, ver a “D” ahí metido, mirando de repente el juicio sin entender mucho. Ahora se viene el día que le contemos que será muy pronto. Contarle cómo llegó a este mundo”, comenta Carolina.

“Para nosotros que mi mejor amiga, mi hermana de la vida, me haya prestado su vientre fue un regalo hermoso del universo, de Dios. Fue algo de una solidaridad y amor increíble”. 

“Fue un juicio muy humano. Yo no soy tan cercana al mundo del derecho y mi concepción es que era un mundo más bien frío, de alegatos, artículos y leyes, pero lo que ayer vivimos fue una apertura de corazón. Hermosamente fuimos muchas mujeres, solo mujeres a excepción del papá de “D”, las que escuchamos y recibimos esta historia. Fue muy lindo, estuvo lleno de sororidad, comprensión, amor y feminismo”, agrega su amiga Sonia. 

Tal como dice Sonia, la audiencia fue muy emotiva, muchos de los intervinientes se quebraron en llanto y hubo espacio para que se reincorporaran. Finalmente y considerando la argumentación judicial, el tribunal de Familia acogió la demanda y ordenó el cambio registral del nombre de “D”, reemplazando el apellido de Sonia por el de Carolina. 

La demanda, a la larga, la ganaron todos y todas. 

The Clinic

Así lo expresó Carolina después de decretada la sentencia: “Espero que con este precedente de humanidad se pueda ayudar a la mayor cantidad de gente y de niños a nacer por y con amor (…)Después de haber pasado por tantas barreras, de tantos procesos, de tantos momentos, llegar ahora a que por fin mi hijo pueda ser legalmente considerado mi hijo viene a concluir un proceso súper maravilloso”. 

La mujer también tuvo palabras para Sonia, su amiga, su hermana de la vida: “Para nosotros que mi mejor amiga, mi hermana de la vida, me haya prestado su vientre fue un regalo hermoso del universo, de Dios. Fue algo de una solidaridad y amor increíble”. 

The clinic


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