Ancalao

Diego Ancalao tras la definición presidencial de la Lista del Pueblo: “No me sorprendió y no me duele para nada”

Su nombre sonó como uno de las posibles cartas presidenciales de la Lista del Pueblo, luego de que Rodrigo Rojas Vade apoyara públicamente su recolección de firmas en un video. Pero finalmente la Lista del Pueblo optó por Cristian Cuevas. Ancalao, hasta ahora único candidato presidencial mapuche, reflexiona sobre esta designación y analiza sus propias opciones. También repasa su vida: su experiencia en el Sename, sus años como karateka, su paso por distintos partidos políticos y el sueño de ser el primer presidente mapuche en Chile: “Si hubiese planteado esta candidatura antes del estallido, muchos se hubiesen reído; pero hoy es una cosa viable, completa y plasmable”, asegura.

En 2017 se estrenó “Los pueblos te llaman: Nahuelpan Presidente”, protagonizada por Gastón Salgado y escrita por Roberto Cayuqueo. La obra, que tuvo varias temporadas en las salas más importantes del país, planteó la posibilidad utópica de que en el año 2038 resultara electo un presidente mapuche en Chile. La pieza teatral consistía en un monólogo en el cual Nahuelpan se encontraba en la dicotomía de soñar con la rebelión de su pueblo o respetar la institucionalidad chilena. 

El guión llegó a las manos de Diego Ancalao (40). Él, político de casi toda la vida, se sorprendió gratamente con la trama, quizás sin sospechar que cuatro años después él podría estar en los zapatos de Nahuelpan  ¿”Los pueblos te llaman: Ancalao Presidente”?… sólo el tiempo lo definirá.

Hoy Ancalao no está de brazos cruzados. Se encuentra en proceso de recolección de firmas para poder ser candidato presidencial de manera independiente. Para eso se está desplegando a lo largo de Chile, intentando alcanzar las 9 mil firmas que le faltan de las 33 mil requeridas para inscribirse en el Servicio Electoral como candidato presidencial. “El único mapuche”, dice con orgullo el líder indígena perteneciente al movimiento Por el Buen Vivir de Chile

-¿Qué sensaciones le provocó la obra de Nahuelpan cuando la leyó?

-Me pareció notable que la obra planteara la posibilidad de un candidato mapuche; incluso cuando la presentan en el resumen dice que si hubo una presidenta mujer en Chile, que si hubo un afroamericano presidente en Estados Unidos, ahora lo que falta en Chile es un presidente mapuche. Lo segundo que me parece muy notable, es el reconocimiento y aporte que la obra hace a la construcción de un nuevo Chile desde una mirada de la raíz mapuche o indígena. Y claro, la obra habla del 2038, porque fue escrita en un momento distinto al que vivimos hoy.

-Esta obra fue pre estallido ¿me imagino que se refiere a eso?

-Claro, o sea, si la hubiesen escrito después del estallido social, dirían ahora. Se adelantaron un tiempo. 

-¿Siente que puede representar esa candidatura mapuche que se veía casi imposible o muy lejana antes del estallido social y que incluso la ficción la planteó como posible recién en 2038?

-Yo creo que lo que estamos representado es justamente esa fuerza. Yo no sé el resultado de esto, pero lo único que tengo claro es que la presidenta en la Convención Constituyente hoy es mapuche, que es mujer, además es el momento en que los independientes derrotan a los partidos políticos. Entonces uno lo que ve es que hay un cambio de paradigmas muy profundo, en el que no basta con cambiar los cargos, aquí lo que busca Chile es un cambio también cultural.

-¿Ya no es una utopía pensar en un presidente mapuche?

-Mira si yo lo hubiese planteado antes, estoy seguro de que muchos se hubiesen reído, pero hoy no. Hoy es una cosa viable, completa y plasmable. 

El amor propio de Ancalao

Un poema épico. Esa fue una de las mayores inspiraciones de Ancalao mientras crecía. En su natal Purén, siempre se valoró el relato elaborado por Diego Arias de Saavedra sobre los “purenes indomables”. El protagonista era Pelantaro, un toqui conocido como uno de los mejores estrategas de Arauco, protagonista de la segunda revolución mapuche de 1598, que dio muerte al gobernador Martín García Óñez de Loyola, y fue artífice de la destrucción de todas las ciudades que los conquistadores levantaron al sur del Bío-Bío.

“Para mí tiene una carga histórica y una carga cultural muy grande, el ser de ese linaje que permitió que el pueblo mapuche sea el único pueblo de América Latina en derrotar a un imperio”, cuenta orgulloso al recordar la historia de su pueblo.

Su infancia la pasó en la toma “El Esfuerzo”. Ancalao recuerda que estaba emplazada a la salida de Purén en dirección a Lumaco. En ella habían baños con pozos negros, y mediaguas construidas con fonolas, restos de madera y con los pisos de tierra. Ni él ni sus vecinos tenían alcantarillado o luz. Tampoco canaletas, por lo que las lluvias muchas veces dejaban las construcciones llenas de barro.

“Muchos de mis compañeros iban a pata pelá, yo mismo no tenía ropa. Tenía que usar la ropa de la escuela el domingo: era la camisa de la escuela y pantalón de la escuela. Esa era la única ropa que tenía. Yo creo que por eso me visto hoy en día con los mismos colores de manera inconsciente. El otro día pensé eso y dije ‘como que se me pegó’; y claro, me visto igual que como en la escuela, porque es una cuestión inconsciente que quedó”, recuerda Diego. 

Pese a la extrema vulnerabilidad en la que asegura haber crecido, Diego recuerda que su padre siempre le inculcó sentirse un privilegiado. Le planteaba que su riqueza no estaba en lo material, sino que en su propia sangre y que eso nadie podía quitárselos. 

“Mi papá siempre nos contaba la historia de nuestra familia. Que ser Ancalao era importante porque era linaje de guerrero y mi abuelo era ñenpin, que son los dueños de la palabra, los que tienen gran oratoria. También nos decía que estaban los weichafe… Siempre contaba eso como una cosa de amor propio, entonces mi papá decía: ‘mire, no importa que estemos en extrema pobreza, pero somos mapuche y hay una identidad como guerrero, descendemos de los grandes libertadores, todos mapuche’. Eso se me inculcó desde siempre”, recuerda.

Ancalao solo tenía diez años cuando terminó su infancia. En 1990, su madre partió con sus dos hermanos menores a Santiago para trabajar como asesora del hogar puerta adentro y su padre debía pasar largas jornadas fuera de casa por su trabajo como obrero de una forestal. Tuvo que empezar a valerse por sí mismo. 

“Cuando mi mamá se fue, me mandaron a un hogar del Sename, que en ese tiempo se llamaba El Hogar de la Providencia. Allí nos tocaba trabajar todos los días, en un estilo militar. Nos hacían trabajar todo el día, teníamos jornada completa. Pasábamos mucha hambre. Pero también creo que ahí conocí a mis mejores amigos, que hasta hoy son mis cercanos”, rememora.

Uno de esos amigos es Francisco Salazar, quien recuerda el tiempo que compartió con Diego Ancalao en el colegio: “En esa época no existía un reconocimiento a lo mapuche por parte de los profesores, así que con Diego y otros cuatro compañeros intentamos rescatar la cultura mapuche. Nos conseguimos una sala e hicimos un museo que tenía cantaritos, piedras, boleadoras, chuecas, mantas. Lo que teníamos a la mano. En esa época recién estaba saliendo la bandera mapuche y la pusimos”. Y agrega: “En esa escuela la mayoría éramos muy pobres. Yo cuando llegaba a mi casa tenía que andar en shorts para lavar la ropa. La única solución para salir de la pobreza era llegar a ese colegio… Yo no pude continuar en los estudios como Diego, tuve que salir a trabajar, ahora trabajo en una forestal”.

En su época escolar Ancalao también comenzó a practicar karate. Era bueno, participó en representación de la región y de Chile en varios campeonatos juveniles. En el colegio además fue candidato al centro de estudiantes; Ancalao dice que desde aquella época nunca dejó de ser candidato a algo.

Ancalao haciendo Karate
Ancalao haciendo Karate

“Cuando era chico pensaba que la pobreza era para todos, para todos igual. Cuando crecí, empecé a descubrir que no todos éramos igual de pobres, porque habían otros que tenían mucho, casi demasiado. Y ahí me empecé a buscar el origen de la pobreza y me empecé a meter en estas cosas, tratando de cambiarlo. Y entre ese intertanto, cuando yo estuve en la Providencia, me tocaba pelear harto así que llegué a aprender a pelear karate, para defenderme primero y después llegué a ser seleccionado nacional de karate”, afirma. 

-¿Y por qué para defenderse?

-Porque ahí en el hogar había gente muy mayor, nosotros éramos cabros chicos, y siempre los mayores, los más grandes, trataban de abusar. Uno siempre sufre. Tuve que aprender ahí a pelear.

-¿Había bullying?

-No, no era bullying. En ese tiempo era normal que los más grandes les pegaran a los más chicos, además era un hogar. Eso fue por una parte; por la otra, a mí me tocó mucho estar en la biblioteca entonces me leí los libros que pillé ahí de judo y de otras artes marciales.

-Estaban las películas de Bruce Lee y todo eso, ¿no?

-Pero yo no tenía tele ni tenía dónde verlo. Pero los libros de artes marciales sí los leí. 

-¿Y le gustó? El karate es distinto a los otros deportes , también hay una cuestión espiritual, ¿no?

-Sí, el camino marcial, el bushido, el camino del guerrero.

-¿Sintió esa conexión?

-Sí, además hay similitudes muy importantes con el mundo mapuche, sobre todo el vencerse a sí mismo.

-Explíqueme un poco eso…

-Claro, el camino del bushido, de la formación marcial, es para poner un código moral a la persona para que no utilice la formación marcial para dañar a los débiles (…) entendí las enseñanzas que dicen que vencer a otro es ser fuerte, pero vencerse a sí mismo es ser poderoso. Y lo otro que se me pegó mucho de ese tipo de cultura es que decían que tarde o temprano la disciplina vence a la inteligencia.

-¿Y cómo se relaciona eso con el mundo mapuche?

-Porque el mundo mapuche tiene su arte marcial que en la época antigua los formaba como personas; o sea, tú para ser persona tenías que ser newenche. O sea, practicar la arte marcial, perfeccionarte a ti mismo. Cultivar la valentía. Tiene que ser kimche, una persona que practica la sabiduría; tiene que ser una persona que practica el hacer el bien; y tiene que ser una persona que dice algo y lo cumple. Eso es muy parecido al bushido, el camino del guerrero.


“Para mi Sichel siempre fue un cuico”

Luego de salir de la escuela, Ancalao logró entrar a estudiar Educación Física en la Universidad de la Frontera, en Temuco, gracias a una beca deportiva. En ese período siguió compitiendo como karateca y también comenzó a involucrarse en la política universitaria: “En esa época fui candidato a la Federación de Estudiantes”, dice .

-¿A qué cargo postuló?

A vicepresidente de la Federación y fui electo.

-En esa época fue por la DC, ¿no?

-No, independiente. Lo de la DC vino después de eso. Hubo una cercanía, pero esa cercanía juvenil de que tú tienes amigos que están ahí, pero como simpatizante de la DC.

-¿Pero militó o no?

-Yo no tengo memoria de que haya militado, siempre supe que era simpatizante. Pero igual, cuando quise ser candidato a diputado por ahí, me pincharon al tiro. Yo no recuerdo que haya firmado nada, yo creo que fui simpatizante, y de ahí me fui al tiro, yo creo que estuve un año. 

-También fue dirigente de la Confech.

-Sí, pero cuando era dirigente de la Federación.

-¿Y cómo fue esa experiencia?

-Ahí conocí a Sichel, que andaba ahí en ese tiempo, como era dirigente de la carrera de Derecho. Lo escuché hablar ahí en una de las intervenciones y dije “este sí que no tiene idea de nada” (risas).

-¿Pero qué le pareció?

-Noo, él siempre se creyó no se qué porque en ese tiempo era militante de la Democracia Cristiana, éste era ahijado de Aylwin. Entonces él se creía como muy importante, hablaba como distinto. En ese tiempo se llamaba Sebastián Iglesias. Y ahí lo escuché hablar, participé con él y me di cuenta de que chucha, realmente estos tipos, si llegan a conducir el país, son un daño para la ciudadanía.

-Ese fue justo el momento en el que usted tenía cercanía con la DC, ¿no?

-Sí po, en esa época.

-Y ahí le tocó compartir con él.

-Yo hablé como cinco minutos con él y fueron cinco minutos que perdí de mi vida.

-¿Y por qué perdió esos cinco minutos?

-Es una persona sin ni un solo contenido. Uno ve personas de esfuerzo que son emprendedores, pero este era un trepador. Un tipo que era capaz de hacer cualquier cosa por sus intereses personales.

-Él ha hecho un capital político con respecto a su historia personal de supuesta vulnerabilidad. No sé si en esa época le llamaba la atención eso.

-No, él estaba siempre bien pagado porque trabajaba en la corporación de Aylwin, Justicia y Democracia, era funcionario de los proyectos millonarios que ejecutaban ellos. O sea, esa supuesta extrema pobreza y todo es mentira, yo desde que tengo memoria universitaria lo conocí siempre como cuico. 

-¿Era de un lote de pitucos?

-Sí, claro, de los que no saludaban a los que venían de comuna, de provincia; que se creían superiores hueón, que la PUC, que la Chile, que los de la UFRO y Los Lagos valían menos; eran clasistas, arribistas, racistas.

-No le sorprendió entonces su cambio hacia la derecha

-No, todo lo contrario. Me pareció que siempre fue su sector. Que es muy distinto a lo mío, yo siempre he estado con la izquierda cristiana. 

Las militancias de Ancalao

La afinidad de Ancalao con la DC no fue su único paso por un partido político tradicional. Si bien el 2009 postuló a diputado como independiente en el distrito 48 -obteniendo poco más de tres mil votos-, sus siguientes aventuras electorales estuvieron ligadas a otras colectividades. 

De ahí en más, el purenino no ha estado lejos de los partidos tradicionales y, en más de una ocasión, se ha relacionado con la formación de estos. En 2013 fue nuevamente candidato a parlamentario en un cupo del PRI; y en el año 2017 aspirante al Senado como independiente en la lista del Partido Humanista en el Frente Amplio.

Ancalao tiene memoria. Sobre su aventura por cupo con el PRI dice: “Fui a puro dar bote porque ahí los partidos lo que te decían era que te iban a pasar plata, porque tú sabís que necesitas plata para ganar, y que te inscribían y después te dejaban botado po, entonces era como para un negocio de los partidos. Uno ahí se va dando cuenta cómo funcionan los partidos en realidad”.

Sobre su experiencia apoyado por el Frente Amplio Ancalao agrega: “Me inscribieron y después me dejaron botado otra vez. Entonces tengo muy mala experiencia con los partidos, por eso que yo dije: ya, mejor voy a buscar firmas porque dependo de mí no más”.

Pero eso no fue todo, entre ambas aventuras electorales Ancalao militó e incluso presidió la Izquierda Ciudadana, desde donde incluso fue vocero de la Nueva Mayoría.

-¿Cómo fue su paso por Izquierda Ciudadana?

Eso fue una casualidad, porque yo fui invitado al Congreso de la Izquierda Ciudadana- fui invitado por Pedro Felipe Ramírez, que es el embajador de Chile en Venezuela- y cuando todos dieron su discurso ahí en el ex Congreso, me pidieron que yo dijera unas palabras en mapudungún, así como de rebote. Yo me puse a hablar y toda la gente que estaba ahí empezó a gritar que yo fuera presidente del partido. Iba como en la mitad de mi discurso, y te lo puedo enviar porque está publicado, y bueno, al final la gente pedía que yo asumiera como presidente y asumí como vicepresidente, pero en ese tiempo la Izquierda Ciudadana no era ni partido. 

-Era movimiento. 

-Era un movimiento, entonces como la cuestión del movimiento fue por aclamación, asumí por aclamación, pero no era partido. Después se transformó en partido para las elecciones municipales de esa época; eso tiene que haber sido el 2015 yo creo. Y renuncié a finales del 2015.

-¿Por qué fue tan breve su paso?

-Estuve un año. Fui vicepresidente y presidente, y ya después lo único que quería era irme porque también me pasó lo mismo: me di cuenta de que había un grupo de partidos y que los dueños del partido eran los que tenían los cargos, o sea, el ministro, el diputado, esos eran los dueños del partido ¿y todos nosotros éramos qué? De goma, po.

-También fue vocero de la Nueva Mayoría, una experiencia también cortita

-Sí po, fue la vocería más corta de la historia de Chile, yo creo. 

-¿Cómo es eso?

-Creo que los partidos del gobierno de Bachelet se iban rotando la vocería. Y cuando le tocaba a la Izquierda Ciudadana, como yo era el presidente en ese minuto, me tocaba asumirla a mí, pero fue la vocería más corta porque me bajaron al tiro, incluso tuve que dejar la presidencia de la Izquierda Ciudadana y posteriormente renuncié.

-¿Y usted estaba ilusionado con ese cargo, o no?

-No, no estaba muy ilusionado porque esto fue como de rebote. Yo, imagínate, soy de Purén, llegué de rebote a un encuentro de un movimiento, de rebote me quedo ahí; y después cuando estaba asumiendo este cargo, me tocó justo en el momento de la vocería; estuve como cinco días y eso fue todo. No me había hecho ni una ilusión.

-¿Y qué alcanzó a hacer en esos cinco días?

-Ni una cosa.

-¿Ni una cosa?

-Un discurso que di en el estadio de El Llano. Eso es lo único que hice.

-¿Alcanzó a hablar siquiera con la presidenta Bachelet? 

-Cuando me tocó dar ese discurso la presidenta estaba ahí, digamos. Eso fue todo.

-Y después se fue a la Federación Regionalista Verde, ¿no?

-Yo nunca fui parte de la Federación Regionalista Verde. Nunca.

No sé si fue militante, pero estuvo en una secretaría, ¿no?

-No fui nunca militante. Yo fui contratado en la vicepresidencia de la Cámara de Diputados como asesor legislativo en materias indígenas. Eso fui.

-¿Fue contratado por el Partido? ¿Por Mulet? ¿Por quién?

-Por la vicepresidencia de la Cámara. 

-¿Entonces por qué se le vincula al Regionalista Verde Social?

-Porque el vicepresidente de la Cámara en ese tiempo era Mulet. 

-Según usted, no es que lo haya contratado Mulet para el partido, sino para asesorías en la Cámara, ¿eso?

-Claro, yo hice los proyectos de ley indígena, de uso de la bandera, el derecho del deporte en Chile, yo fui contratado para ese proyecto. 

¿Y cúal es su relación entonces con ese partido?

-Ellos me pidieron en realidad que militara, pero yo no milité. Les dije que no tenía para qué militar, porque no me representaba y yo estaba ahí haciendo una asesoría por mis capacidades. 

Nueve mil firmas en dos semanas

El nombre de Diego Ancalao sonó fuerte como uno de los posibles candidatos a la presidencia de la Lista del Pueblo. Sin embargo, esa posibilidad se desplomó a fines de la semana pasada luego de que se confirmara que Cristián Cuevas será el abanderado de la colectividad para las próximas elecciones presidenciales.

Ancalao sonó como una de las propuestas para ser el candidato presidencial de la Lista del Pueblo. El convencional de la colectividad Rodrigo Rojas Vade, hizo un llamado a patrocinarlo

Actualmente a Ancalao le faltan, según dice, unas nueve mil firmas para lograr inscribir su candidatura como independiente y se encuentra desplegado a lo largo de distintas regiones de Chile para lograrlo. Públicamente, ha recibido el apoyo del reconocido intelectual Gastón Soublette y del constituyente Benito Baranda, quien llamó a patrocinar esta candidatura.

https://www.youtube.com/watch?v=BR7avg-WoQU

Con respecto a la decisión de la Lista del Pueblo de llevar a Cuevas como candidato, Ancalao afirma: “Extraoficialmente ya uno tenía la información al respecto, lo que me sorprendió fue el sistema de elección, pero bueno eso es propio de la Lista del Pueblo y yo respeto su decisión. No me tomó por sorpresa, yo nunca he tenido conversaciones con ellos, nunca he sido de la línea ideológica de ellos”, comenta, pese a haber recibido apoyos públicos de integrantes de la colectividad como el del constituyente Rodrigo Rojas, más conocido como el Pelao Vade.

-¿Qué le sorprendió del mecanismo de elección?

-Decía que publicaba un tribunal calificador de elecciones, éste debe ser el único movimiento de independientes del mundo que tiene un tribunal calificador de elecciones como un partido político.

-¿Pero por qué sorprende?

-Porque había un solo candidato y casi le gana la abstención al candidato: 73 personas. Esto es para ser presidente de Chile no es una asamblea de estudiantes. 

-Previamente su nombre sonó con fuerza. ¿Le dolió no ser la carta de la Lista del Pueblo?

-No, para nada. Ellos siempre decían que su candidato iba a ser una mujer indígena y parte de la Lista del Pueblo había llamado a algunas mujeres mapuches para ponerlas de candidata. Yo siempre esperé que llevaran a una mujer indígena, por eso me sorprendió que fuese todo lo contrario, que llevaran a una persona del sector que ellos siempre critican de los partidos políticos. Esto no me sorprendió y no me duele para nada, porque la recolección de firmas que venimos haciendo viene desde mucho antes que la Lista del Pueblo tuviera el triunfo en las elecciones de mayo, nosotros partimos en abril, siempre buscando firmas y nunca hemos dependido de si ellos nos apoyan o no, eso siempre lo hemos dicho. Ahora en la papeleta presidencial nos veremos y el pueblo decidirá cuál es el candidato que más lo representa. 

Usted dice que le sorprende que el candidato venga de los partidos políticos, ¿cree que a usted le jugó en contra haber participado en partidos?

-No, con esto queda demostrado que son ciertos sectores ideológicos que siempre estuvieron en contra de la participación política nuestra, pero eso no afecta nada. Una de las cosas que pide la gente es que hay que predicar con verdades. Si bien a mí me criticaron mucho, lo que veo es que no eran críticas políticas, eran personales. 

-¿Por qué?

-Por el perfil de la candidatura que levantan. Yo no lo conozco a él la verdad, lo único que sé es lo que se ha publicado, que era militante del PC, que era militante de un partido del FA. Ahora la Lista del Pueblo debe tener sus razones, seguramente él representa el espíritu independiente, indígena y pueblerino que ellos siempre han dicho. 

-La Lista del Pueblo no tendrá una tarea fácil en recolectar las más de 30 mil firmas, les queda poco tiempo…

-Mire, si le queda poquito tiempo yo creo que lo más probable es que terminen negociando con el Partido Ecologista o el Partido Humanista o alguna coalición. Seguramente si no reúnen las firmas, van a pactar con algún partido. Presentar una candidatura 13 días antes que cierre la inscripción, seguramente viene con un plan y probablemente ellos vayan a pactar con un partido. 

-¿Y usted se ve con las condiciones de alcanzar las firmas que necesita?

-Sí, las tenemos que alcanzar como sea. 

-¿Cuál es la estrategia, considerando que le quedan 9 mil firmas y pocos días?

-Tenemos mucha esperanza en la entrevista del Clinic. Que la gente la lea y se motive, no sé, que pase algo (risas).

-No me pase la pelota. Tiene que haber algo más, ¿no?

-Bueno, tenemos un despliegue territorial muy grande, una campaña muy fuerte. Ahora llegó una persona que es community manager, un experto en eso, y llegó un equipo de periodistas también, todas mujeres, que están ahí tomando las redes para hacer la recolección de firmas online; y hay otros equipos buscando las firmas en terreno, en notarías, en la calle.

-Si logra las firmas, ¿cree que puede representar una candidatura competitiva?

-Nadie tiene el debate ganado, nadie ha hecho sincronía con el pueblo, digamos, y nadie del pueblo es candidato en realidad, porque lo que hay aquí es una agrupación de personas de la elite de distintas partes tratando de representar sus intereses.

-¿Y no siente que Jadue representaba al pueblo?

-O sea, claro, el discurso de Jadue era bien cercano a la gente. Pero para mí, tanto Boric como Jadue, y si bien le tengo mucho respeto a Jadue, también pertenecen a una elite que habla en nombre del pueblo, pero el pueblo no tiene derecho a plantear su voz. 

-¿Cómo un paternalismo, dice usted?

-Claro, y lo cierto es que nosotros no necesitamos intermediarios, po. 

¿Que el pueblo se autogobierne?

-Claro, la gran diferencia con ellos es que no es que nosotros venimos a hacer políticas para el pueblo, sino que somos el pueblo haciendo política. Tampoco venimos haciendo política para los mapuches, sino que somos nosotros mismos haciendo política para nosotros, cosa que no ha ocurrido nunca en Chile. 

https://www.theclinic.cl/2021/08/09/malucha-pinto-la-teleton-no-debe-ser-un-espacio-que-tengamos-que-seguir-propiciando/
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