Los islamistas radicales ven la victoria de los talibanes como impulso moral. Analistas temen más ataques terroristas.

Afganistán ¿Impulsará la victoria talibán a los islamistas radicales?

La victoria de los talibanes en Afganistán podría ser un estímulo para varios grupos islamistas radicales. Analistas creen que se podrían establecer nuevas alianzas y aumentar el peligro de ataques terroristas.

Mientras Occidente observa con preocupación los acontecimientos posteriores a la toma de poder de los talibanes en Afganistán, el Estado Islámico, Al Qaeda y otras milicias terroristas también vigilan lo que está sucediendo.

“Tenemos que esperar que no solo el Estado Islámico, sino también Al Qaeda y otros grupos más pequeños en Afganistán y Pakistán se fortalezcan”, dijo a DW Guido Steinberg, experto en terrorismo e investigador del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad en Berlín.

Sin embargo, Steinberg cree que es imposible predecir por ahora dónde será evidente al principio este reforzamiento. “Obviamente, hay algunas áreas donde los yihadistas ya son fuertes de todos modos, sobre todo, en Afganistán”, dijo.

¿Ya no todos contra todos?

Varios grupos y organizaciones yihadistas internacionales tienen un pasado y un presente complicados: “Por un lado, tenemos el llamado Estado Islámico, con sus provincias en Afganistán, Cáucaso, África y Yemen. Y este ‘Estado Islámico’ es hostil a Al Qaeda, pero también a los talibanes. Y esa es la diferencia fundamental”.

“Entonces, si los talibanes forman su emirato islámico en Afganistán, o más bien lo reconstruyen de la forma en la que ya lo vimos de 1996 a 2001, no significa automáticamente que el Estado Islámico también gane más fuerza”, explicó Steinberg.

Él considera que el problema principal ahora es el estímulo moral que han recibido los yihadistas, salafistas e islamistas de todo el mundo: “Ven que se puede vencer a los estadounidenses. Los talibanes ahora lo han demostrado”.

Nuevas alianzas en lugar de viejas enemistades

Las nuevas alianzas entre extremistas islámicos podrían ser una forma de fortalecerlos. “En Yemen, ya existe un acuerdo que garantiza que no habrá combates entre Al Qaeda y Estado Islámico”, dijo a DW Jassim Mohamad, investigador de terrorismo del Centro Europeo de Estudios de Inteligencia y Contraterrorismo.

Otro “acuerdo” de este tipo ya se ha sellado entre los talibanes y Al Qaeda en Afganistán. “Algunas personas podrían pensar que Al Qaeda no ha estado muy activa en los últimos diez años o desde el asesinato de Bin Laden, pero los documentos e investigaciones muestran claramente que la relación entre los talibanes y Al Qaeda es muy activa; Al Qaeda apoya a los talibanes”, dijo Mohamad a DW.

El analista cree probable que se produzcan más “acuerdos de paz” de este tipo. “El próximo podría ser un acuerdo entre los talibanes y el Estado Islámico, por ejemplo, para llevar a cabo operaciones no dentro de Afganistán sino solo fuera de Afganistán”, dijo.

En general, el experto teme que Afganistán, Libia y Siria se conviertan en bases para maquinar ataques terroristas contra objetivos europeos y estadounidenses.

La nueva generación X

Steinberg cree que surge otro problema en relación con dichos acuerdos, y es el nacimiento de una nueva generación de líderes. “Después de que muchos líderes de Estado Islámico, talibanes y Al Qaeda, enemigos entre sí, fueran asesinados en los últimos años, es posible que una nueva generación ya no continúe con este viejo conflicto, sino que colabore entre sí”, dijo a DW.

Además, el número de yihadistas se ha multiplicado desde 2001, según Steinberg. “Hay disputas entre ellos, están repartidos por todo el mundo, pero ahora son decenas de miles. Y en 2001 tal vez solo eran unos pocos miles”, dijo Steinberg.

Sin embargo, mientras que el Estado Islámico tiene el objetivo de establecer un califato mucho más allá de las fronteras de Oriente Medio, los talibanes quieren establecer un emirato solo dentro de Afganistán. Esto va de la mano con su percepción de sí mismos como verdaderos nativos del país.

“A diferencia de su presencia antes de 2001, han trabajado en sus ambiciones políticas y creo que tendrán contacto con sus fuentes financieras Rusia, Irán, Pakistán. Necesitan presentarse como un movimiento político y no solo como un grupo radical”, matizó Mohamad.

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