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Columna del convencional Christian Viera: La Comisión de Ética en la Constituyente

La Convención Constitucional tenía escasas reglas de funcionamiento, partimos casi de cero. Por lo mismo, ¿qué ocurre en este tiempo en que aún no tenemos reglamento definitivo que regule nuestro comportamiento, pero estamos en funciones?

Tres comisiones partieron tempranamente: Reglamento, Ética y Administración y presupuesto. Al día de hoy, ya tenemos una propuesta sobre presupuesto y gestión financiera de la Convención, en Ética avanzamos a buen ritmo y Reglamento comienza una etapa clave sobre el procedimiento para elaborar la Constitución.

En la Comisión de Ética somos 17 personas y quienes coordinan son María Elisa Quinteros y Marcos Barraza. A mi parecer han hecho un trabajo extraordinario, poniendo en el centro el buen debate, uso equitativo de las palabras como también una preocupación por avanzar en la tarea que se nos ha encomendado. No es fácil conducir el diálogo con tantas personas y en eso ha sido clave el rol que ha tenido la coordinación.

En estos momentos estamos en un período intermedio. La Convención Constitucional tenía escasas reglas de funcionamiento, partimos casi de cero. Por lo mismo, ¿qué ocurre en este tiempo en que aún no tenemos reglamento definitivo que regule nuestro comportamiento, pero estamos en funciones? Dado que hemos recibido denuncias, propusimos a la Convención asumir las reglas que al respecto tiene la Cámara de Diputados, pero sólo para este período intermedio. Con todo, será el futuro Comité de Ética quien conocerá y resolverá sobre las denuncias recibidas.

En cuanto al contenido, quisiera hacer algunos comentarios.

En primer lugar, decenas de personas y grupos participaron en audiencias y muchas de las propuestas ofrecidas han sido incorporadas en el articulado del reglamento. Por de pronto y, a diferencia de los que ocurre actualmente con el órgano legislativo, proponemos que la entidad encargada de conocer, juzgar y resolver las infracciones a los principios que fundan nuestra actuación sea un órgano externo. De esta manera, no seremos los incumbentes quienes resolvamos estas faltas y no seremos juez y parte.

Dado que hemos recibido denuncias, propusimos a la Convención asumir las reglas que al respecto tiene la Cámara de Diputados, pero sólo para este período intermedio. Con todo, será el futuro Comité de Ética quien conocerá y resolverá sobre las denuncias recibidas.

A su turno, estamos estableciendo criterios exigentes. En efecto, las normas de comportamiento de los diputados se limitan a replicar lo establecido en algunas leyes, no son muy explícitas las reglas sobre conflicto de interés, no contiene reglas que enfrenten las violencias políticas o de género como tampoco existen criterios relativos a la plurinacionalidad. Sin perjuicio que este reglamento tendrá una escasa duración temporal, el tiempo de funcionamiento de la Convención, estas reglas pueden ser muy importantes por el valor de precedente para el funcionamiento futuro de diferentes órganos del Estado.

En lo personal, lo que he experimentado en la Comisión es lo que espero sea el futuro diálogo en la Constituyente. Al pasar del pleno a la comisión, el diálogo se da en un espacio horizontal y el trabajo avanza porque se trata de un grupo más pequeño. También es cierto que, en ocasiones, la deliberación es áspera y dura, hay discrepancias sustantivas que, en definitiva, son resueltas por el ejercicio del sufragio. No obstante, con nuestras diferencias convivimos, aceptamos y toleramos. No me extrañaría que en poco tiempo más se generen, además, lazos de afecto.

En cuanto a novedades del reglamento destaco lo relativo al negacionismo, mayores exigencias en materia de probidad y transparencia, incompatibilidad de la función de constituyente con cualquier otro trabajado remunerado, infracciones que lesionan la fraternidad y sororidad en el ejercicio del cargo, valoración de los medios de prueba y difusión de noticias falsas.

Lo que he experimentado en la Comisión es lo que espero sea el futuro diálogo en la Constituyente.

Finalmente, hago mías las palabras del preámbulo que hemos aprobado para el reglamento: “conscientes de la histórica tarea que los pueblos de Chile le han encomendado a la Convención Constitucional y de la necesidad de que sus integrantes cumplan el más alto estándar de comportamiento democrático, hemos decidido dotarnos de reglas éticas comunes basadas en la igual dignidad de todas las personas, el respeto irrestricto a los derechos humanos, el reconocimiento de otro u otra y nuestra pluralidad, la eliminación de todo tipo de violencia, discriminación, y el cumplimiento fiel, riguroso, probo y transparente del mandato popular”.

* Christian Viera es abogado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Magister en Estudios Filosóficos de la Universidad Alberto Hurtado y Doctor en Derecho de la Universidad de Deusto. Fue académico de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso hasta junio de 2021. Actualmente se desempeña como convencional constituyente por el distrito 17.

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