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Entrevistas

2 de Noviembre de 2022

Milton Juica, ex ministro de la Corte Suprema: “(En el Congreso) tratan de obstaculizar cualquier posibilidad de que exista en Chile una nueva Constitución”

Juica es pesimista respecto de las negociaciones que se llevan a cabo en el Congreso para habilitar un itinerario hacia una nueva Constitución.

“Están chuteando la pelota para adelante, a fin de que pase luego el tiempo y la gente se olvide de este tema”, plantea el ex ministro de la Corte Suprema, Milton Juica, sobre las negociaciones para habilitar un nuevo Proceso Constituyente. Partidario de una nueva Carta Fundamental, en este contexto agrega una crítica a los llamados “bordes” de un eventual itinerario constitucional: “No debieran haber bordes ni órganos que se constituyan en entes que van a determinar cuál es la Constitución que Chile necesita. Me parece absurdo”, afirma a The Clinic.

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Terminó el mes de octubre y aún los partidos políticos con representación parlamentaria, no logran cerrar un acuerdo que habilite un nuevo Proceso Constituyente. Los nudos siguen radicados en los llamados bordes en los cuales deberá circunscribirse un nuevo itinerario constitucional, especialmente ante la idea de un órgano que vele por su cumplimiento. 

La disyuntiva radicaba en si ese rol debía cumplirlo el Congreso, idea impulsada por Chile Vamos, o la Corte Suprema, según lo que defendió el oficialismo en las negociaciones radicadas en el Congreso. Incluso, la semana pasada un artículo de La Tercera aseguraba que no sería ni lo uno ni lo otro, sino una instancia “ad-hoc” de la que, hasta ahora, sus detalles son desconocidos. 

Mientras esas tratativas de desarrollan, el ex presidente y otrora vocero de la Corte Suprema, Milton Juica, observa el desarrollo de los acontecimientos desde un crudo pesimismo desde su labor actual: académico de Derecho Procesal en la Universidad Andrés Bello. En conversación con The Clinic, reconoce su incredulidad de que el país logre una nueva Carta Fundamental, además de cuestionar justamente la idea de que se le agregue una “comisión ad-hoc” que ejerza de árbitro y la eventual participación de los expertos en la redacción de un nuevo texto constitucional. 

-¿Qué órgano debería velar por el cumplimiento de los llamados “bordes constitucionales”?

-En realidad tengo una opinión muy distinta. Si estamos hablando de construir una nueva Constitución, me parece que la voz principal debe ser la ciudadanía. Soy partidario de una comisión constituyente elegida por la ciudadanía sin bordes, porque los bordes lo están fijando órganos políticos que en la opinión pública no tienen mucha confianza en ellos. 

-Profundice.

-No debieran haber bordes ni debieran haber órganos que se constituyan en entes que van a determinar cuál es la Constitución que Chile necesita, me parece absurdo eso. 

-En el oficialismo han sugerido que sea la Corte Suprema la que vele por el cumplimiento de los 12 puntos en los que habría acuerdo entre los partidos.

-El Poder Judicial no tiene una representación ciudadana clara y precisa. Es una organización que cumple una función muy específica e importante, que es la de resolver conflictos de relevancia jurídica; no me parece que sea ese organismo el que decida qué es lo bueno y qué es lo malo de la Constitución. 

Eso lo decide el pueblo, la ciudadanía, como ocurrió con el último Plebiscito; a la ciudadanía no le gustó y votó no, nomás. ¿Por qué no pueden hacer nuevamente un nuevo ensayo constitucional y que el pueblo decida libre, soberanamente y muy informado, de lo bueno o lo malo que es la Constitución?

-¿La Corte Suprema o el mismo Congreso, no serían las instituciones adecuadas para este propósito?

-Es que estos dos organismos son parte directa del proyecto constitucional porque hay cuestiones que se van a discutir sobre sus facultades, atribuciones y límites. En consecuencia, ellos van a decidir sobre lo que va a pasar en una nueva Constitución. 

A mi me parece que hay una especie de inhabilidad completa de que alguien que es parte de de la Constitución, diga lo que le parece bien y lo que le parece mal. 

-Ellos argumentan que tienen la legitimidad para hacerlo. 

-Tiene legitimidad perfectamente para modificar constituciones, eso sí, pero para dictar una nueva Constitución se le devuelve el poder constituyente a la ciudadanía, que es la que determina finalmente si que quiere una Constitución y cómo debe ser una Constitución. 

La legitimidad que tiene en este momento el Poder Legislativo es perfectamente hacer las modificaciones de la Carta Fundamental, no más. En general, tengo una perspectiva muy pesimista del asunto. Creo que no hay posibilidad de llegar a un acuerdo en esta materia por cómo se están dando las cosas, y dado el nivel que hay en el desarrollo legislativo actualmente. No se entiende mucho.

-¿Hay distancia entre esas instituciones y la ciudadanía?

-Insisto en que los actores deben tener un cierto respaldo ciudadano de aceptación. No es posible que se utilicen órganos que tienen una cercanía con la ciudadanía con una nota 2 en nivel de confianza. No parecen interlocutores válidos, en mi opinión personal sobre la materia. 

Soy partidario de que esto lo decida la ciudadanía. Si es buena la Constitución, la va a aprobar. Si es mala, la va a rechazar, como estimó que era mala la que rechazó. ¿Por qué vamos ahora a inhabilitar a la ciudadanía a través de un organismo político o judicial para decir esto es lo bueno y lo malo para el país? No, no creo que tengan esa legitimidad. 

-Imagino que con eso de la nota 2 que tendrían las instituciones, se está refiriendo a la encuesta CEP post Estallido Social…. 

-Estoy revisando encuestas del año pasado como Cadem, que parece ser lo más serio. En general, esta encuesta ha sido consistente en que la ciudadanía no tiene una muy buena opinión, ni del Congreso Nacional ni de los Tribunales de Justicia. 

Eso es un tema muy preocupante porque hay que volver a conseguir que estos organismos, que son muy importantes para la República, tengan una percepción mucho más aceptable que la que tienen actualmente. 

-En todo caso, las encuestas Cadem han arrojado un apoyo mayoritario a que haya una comisión de expertos en la redacción de una nueva Constitución. 

-Sí, pero no estoy de acuerdo tampoco con eso. Sí hay un órgano constituyente, ellos verán naturalmente qué asesores lo puede respaldar en el conocimiento constitucional. Pero sí le van a dar un poder a un órgano no elegido para que diga cuál es la verdadera Constitución…ellos pueden dar su opinión técnica, claro que la tienen, como también tienen experiencia. 

No estoy en desacuerdo en que existan organismos técnicos que apoyen el trabajo constituyente. Pero en mi opinión es que eso lo decida una Comisión Constituyente elegida por el pueblo y que el trabajo que hagan sea finalmente aprobada o rechazada por la ciudadanía. 

Lo escucho e infiero que usted incluso está a favor de una “hoja en blanco”.

-Es que eso es una irrealidad: no hay nada en materia constitucional que sea hoja en blanco. Nunca se empieza con una hoja en blanco con tantas constituciones que ha tenido Chile. Esta Constitución que se frustró, por ejemplo, tenía mucho de la Constitución antigua, no era una en el blanco; modificaba cosas y agregaba otras. Una hoja en blanco significa establecer una nueva institucionalidad, pero eso no se va a dar nunca.

Los opositores a que sea la Corte Suprema la que vele por el cumplimiento de los bordes constitucionales, advertían que podría politizarse el sistema judicial. ¿Coincide? 

-Podría serlo, pero para mi es una cuestión más de fondo. El Poder Judicial está establecido para cumplir una función constitucional que es resolver los conflictos jurídicos y nada más, no es un órgano político. Es un órgano que en este momento está en tela de juicio. No pueden ser los mismos que son parte interesada, quienes digan qué es lo bueno y lo malo.

-En términos futboleros, ¿acaso se están llevando la pelota va a la casa, como dice la sabiduría popular?

-No sé. Yo diría que se están enfrascando en tecnicismos y en cuestiones que lo único que uno concluye como lector lejano, es que tratan de obstaculizar cualquier posibilidad de que exista en Chile una nueva Constitución. Usando una frase muy común, están chuteando la pelota para adelante, a fin de que pase luego el tiempo y la gente se olvide de este tema. 

-Para que transparentemos esta conversación: ¿se está refiriendo a Chile Vamos? 

-No me refiero en particular a ningún partido político porque tampoco veo una reacción distinta de los otros partidos. Además que estamos en un Congreso tan heterogéneo y donde hay tantas corrientes de opinión distintas, que es difícil que se vayan a poner de acuerdo. Eso hace que las cosas se hagan difusas, se complejicen, y se rechacen como ocurre burocráticamente en nuestro país en materia legislativa.

-¿Qué pasa si finalmente ya se sincera en las cosas y, efectivamente, no hay acuerdo? ¿Esta idea de tener una nueva Constitución va a morir, o se creará un problema de legitimidad de un proceso truncado?

-Pienso que en realidad se está retrasando más de lo conveniente y no vislumbro siquiera una posibilidad de un acuerdo macizo en que haya un acuerdo general de todos. Cada vez que hay una fórmula aparece otro que dice que no le parece, eso está ocurriendo. Tengo una visión muy pesimista de que pudiéramos lograr algo en esta materia.

“La legitimidad que tiene en este momento el Poder Legislativo es perfectamente hacer las modificaciones de la Carta Fundamental, no más”.

-¿Y el órgano constituyente debe tener paridad?

-Por supuesto.

¿Con paridad de entrada y de salida?

-O sea, es uno de los logros el tema de la paridad, porque a la larga, se está poniendo término a una injusticia que viene por siglos en nuestro país. Y el criterio.

¿Y debe aplicarse antes o después de la elección de constituyentes?

-La paridad está relacionado con la representación de los órganos. Tiene que crearse un órgano en que exista la paridad y la decisión, pero si la tiene que resolver el Congreso y la Corte Suprema, estamos viendo que ahí no hay paridad de solución de conflicto.

-¿Cómo así?

Usted me está preguntando si hay paridad para la fórmula de la salida de los proyectos constitucionales. Y bueno, no la hay porque en el Congreso no hay una paridad entre hombres y mujeres, y en el Poder Judicial, por lo menos al nivel de la Corte Suprema, tampoco se ha logrado esa paridad. En ese sentido, no lo va a resolver un órgano paritario, si no que lo va a resolver un órgano tal como se encuentra en este momento. 

-Y la integración de los escaños reservados para pueblos originarios, ¿cuál debería ser el modelo apropiado según usted?

Esa es una materia más bien de carácter estadístico; hay que ponderar qué proporción tienen las etnias para atribuirle un escaño. Eso requiere de un estudio más estadístico, pero que evidentemente deben tener algo porque es una realidad que en Chile hay un problema relacionado con las etnias indígenas. Y eso tampoco se ve que trate de solucionarse. Al contrario, cada vez es más confuso el tema. 

-¿Debe ser de acuerdo al padrón indígena? Se lo pregunto porque hubo una crítica a la ex Convención de que los pueblos originarios estaban sobrerrepresentados.

Puede que sí, pero la estadística perfectamente puede determinar cuánto pesa un pueblo originario dentro de la población chilena. Evidentemente hay que darle una proporción que sea consecuente con el número de personas que adscriben naturalmente a esas ascendencias.

“La Constitución que se presentó no era lo que me habría gustado”

-A su juicio, ¿por qué ganó el Rechazo el 04 de septiembre de manera tan holgada?

-Por la manera en cómo se manejó la Convención Constituyente que demostró mucha inexperiencia y algo de ignorancia también en ello. También un tipo de farándula en que la gente no quedó muy convencida de que ellos podían tener un buen resultado.

También el manejo era deplorable hasta el momento en que presentan el proyecto. Se mejoró un poco cuando se logra mejorar la redacción, pero antes del último capítulo de la redacción final, que resultó mejor por supuesto. Antes de eso era una incertidumbre respecto de lo que había en la Constitución. 

Habían ideas muy buenas, pero mucha ideología en el tema. Faltó aterrizar un poco en la realidad del país. Hubo un avance claro, pero el relato fue muy pobre. 

-¿Qué avances reconoce en el texto que se rechazó en el Plebiscito de Salida?

-Todo lo que se hizo en relación con la parte social, eso es lo más importante. La parte entre la preeminencia de los Derechos Humanos y de los tratados internacionales y los principios de la igualdad. Desde el punto de vista judicial, me pareció notable que se estableciera por vez primera la autonomía financiera, cosa que se perdió finalmente. 

“Insisto en que los actores deben tener un cierto respaldo ciudadano de aceptación. No es posible que se utilicen órganos que tienen una cercanía con la ciudadanía con una nota 2 en nivel de confianza. No parecen interlocutores válidos”.

-¿Y debilidades del borrador? Porque se dice que ganó el Rechazo no tanto por el proceso, sino porque el texto era deficitario.

-Sí claro, no era bueno del punto de vista de fondo, y del punto de vista formal, la redacción también dejaba mucho que desear. En realidad, se extendió a muchas materias que eran propias de la ley. 

La Convención desconfió siempre del Poder Legislativo con razón, entonces quisieron asegurarse con algunas cuestiones que son materia de ley, no entregárselas al Congreso para instaurar leyes que pudieran tergiversar la idea inicial de la Constitución. Y eso es un error.

-Y en el Plebiscito de Salida, ¿usted aprobó o rechazó?

Aprobé, por supuesto. Era la primera vez en la historia que podía tratarse una Constitución hecha por la ciudadanía y no a espaldas de la ciudadanía, como ocurrió con todas las constituciones anteriores. 

La Constitución que se presentó no era lo mejor que a mí me habría gustado, consideraba que era un camino más fácil aceptarla y mejorarla. Y no lo que ocurrió, cómo se decía: rechazar para hacer algo nuevo. Eso no va a ocurrir, sabía que no había ocurrido. Claro. Mi idea es que no va a ocurrir.

-Si a usted lo llamaran como un experto para sumarse una comisión de un nuevo proceso constituyente, ¿usted no acudiría? 

-Por supuesto que no, tengo que ser consecuente. O sea, que un comité de expertos decida lo que es la Constitución, no me parece; que lo decida la ciudadanía en una votación, en un Plebiscito como corresponde. Ese es el Poder Constituyente, no asesores. No son parte del poder constituyente los asesores, por muy ilustrados que sean.

¿Y qué rol se le puede dar a los asesores o derechamente no deben estar?

Casi todo el sistema político chileno legislativo se basa en comisiones en que van expertos a dar su opinión y ayudan con ideas, pero quienes deciden son los parlamentarios, como corresponde. 

Una Convención Constituyente debe tener los mejores asesores posibles para que den su opinión y su crítica, pero quién decide finalmente sobre el tema, deben ser los convencionales que forman parte del poder constituyente.


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