Patricio Vera

¿Cuál es la exposición de los niños a los efectos del cambio climático? Los hallazgos del nuevo estudio de UNICEF

Los niños soportan la mayor carga del fenómeno: no solo son más vulnerables que los adultos a las condiciones meteorológicas extremas, los riesgos tóxicos y las enfermedades que provoca, sino que el planeta se está convirtiendo en un lugar más peligroso para vivir, plantea UNICEF.

Aunque los niños son los menos responsables por el cambio climático, son los que soportan la mayor carga del fenómeno, de acuerdo con el reciente informe de UNICEF, “Índice de Riesgo Climático de la Infancia”.

El estudio examina por primera vez exactamente cuántos niños viven en zonas expuestas a múltiples riesgos climáticos y ambientales superpuestos que se desencadenan, refuerzan y magnifican mutuamente. “Los conocimientos sobre la vulnerabilidad de la infancia resultan fundamentales para entender hasta qué punto es probable que los riesgos climáticos y ambientales afecten a su bienestar e incluso a su supervivencia”, plantea UNICEF.

La investigación concluye que casi todos los niños del planeta están expuestos a por lo menos un riesgo, perturbación o estrés de naturaleza ambiental, como olas de calor, ciclones, contaminación atmosférica, inundaciones y escasez de agua.

Índice de Riesgo Climático de la Infancia, según país. Crédito: UNICEF.

El estudio también revela que 1.000 millones de menores de edad (lo equivalente a la mitad de la población infantil en todo el mundo) están expuestos a un “riesgo extremadamente alto” de sufrir las consecuencias del cambio climático. Su supervivencia, advierte UNICEF, está en peligro inminente por los efectos del cambio climático.

Asimismo, 850 millones de niños -aproximadamente un tercio de toda la población infantil a nivel mundial- pueden enfrentarse a cuatro o más efectos del fenómeno climático. Las sequías, las inundaciones y el clima severo, junto con otras tensiones ambientales, se combinan entre sí. Estos peligros no solo pueden exacerbarse entre sí, sino también marginar sectores de la sociedad y aumentar la desigualdad. La superposición de peligros, en última instancia, hace que ciertas partes del mundo sean lugares aún más precarios y riesgosos para los niños, lo que reduce drásticamente su potencial futuro, sostiene UNICEF.

Los números no paran por ahí: 920 millones de niños están muy expuestos a la escasez de agua; 820 millones a las olas de calor; 815 millones a la contaminación por plomo; 400 millones a ciclones; 330 millones a inundaciones fluviales y 240 millones están muy expuestos a inundaciones costeras.

Crédito: Patricio Vera.

A nivel regional, en América Latina y el Caribe 169 millones de menores de edad (9 de cada 10) están expuestos a al menos dos crisis climáticas y ambientales y 47 millones (25% del total) viven en zonas afectadas por al menos cuatro perturbaciones.

La investigación concluye que casi todos los niños del planeta están expuestos a por lo menos un riesgo, perturbación o estrés de naturaleza ambiental, como olas de calor, ciclones, contaminación atmosférica, inundaciones y escasez de agua.

Para Felipe Kong, académico Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales y Doctor en Educación Ambiental, ese informe por primera vez visibiliza la situación de los niños frente al cambio climático y “releva a la infancia en el mismo ecosistema humano donde todos nosotros estamos”, a diferencia de otros estudios que tienden a mostrar los impactos del fenómeno exclusivamente sobre los adultos.

Sin embargo, uno podría preguntarse si hay diferencias entre los efectos o la exposición al cambio climático de los adultos y de los niños. Sí las hay. Y muchas.

Infancia expuesta

Los niños son más vulnerables que los adultos a las perturbaciones climáticas y ambientales por una serie de razones.

Físicamente los menores de edad tienen menos capacidad para soportar y sobrevivir a perturbaciones como las inundaciones, las sequías, los fenómenos meteorológicos extremos y las olas de calor. Por ejemplo: en comparación con los adultos, los niños necesitan más comida y agua por unidad de peso corporal.

Fisiológicamente también son más vulnerables: las sustancias tóxicas, como el plomo y otros contaminantes, afectan a los niños en mayor medida que a los adultos, incluso con menores dosis de exposición.

Asimismo, de acuerdo con una serie de investigaciones, los niños corren un mayor riesgo que los adultos de morir a consecuencia de enfermedades que probablemente resultarán agravadas por el cambio climático, como la malaria y el dengue.

Además, los menores de edad tienen toda la vida por delante, es decir: las privaciones derivadas del clima y la degradación ambiental a una edad temprana pueden tener consecuencias negativas en sus vidas debido a la pérdida de oportunidades.

El estudio también revela que 1.000 millones de menores de edad (lo equivalente a la mitad de la población infantil en todo el mundo) están expuestos a un “riesgo extremadamente alto” de sufrir las consecuencias del cambio climático. Su supervivencia, advierte UNICEF, está en peligro inminente por los efectos del cambio climático.

De acuerdo con UNICEF, los tres canales a través de los cuales el cambio climático podría tener el mayor impacto en la mortalidad infantil son: entornos de enfermedades cambiantes, mayor inseguridad alimentaria y amenazas a los servicios de agua y saneamiento.

Pero no todos los niños viven los efectos del cambio climático de la misma manera.

Los niños expuestos a la pobreza viven una situación particularmente compleja, porque la falta de acceso a servicios esenciales como la salud, la nutrición, la educación y la protección social también hace que los niños sean especialmente vulnerables. Y los riesgos climáticos y ambientales no solo perjudican su acceso a servicios claves, sino que la falta de acceso a estos también reduce la resiliencia y la capacidad de adaptación de la población infantil, lo que acentúa todavía más su vulnerabilidad a dichos riesgos. Es decir: se crea un círculo vicioso que hace que los niños más vulnerables se hundan todavía más en la pobreza a la vez que aumenta el riesgo de que sufran los efectos más terribles y mortíferos del cambio climático.

Regiones donde predominan las perturbaciones y tensiones ambientales y climáticas. Crédito: UNICEF.

“Las perturbaciones climáticas y medioambientales están menoscabando la totalidad de los derechos de los niños y niñas, desde su acceso a un aire limpio, alimentos y agua potable, hasta su derecho a una educación, a una vivienda, a estar protegidos contra la explotación e incluso a sobrevivir. La vida de prácticamente todos los niños, niñas y adolescentes resultará afectada”, afirma Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF.

En la misma línea, Felipe Kong dice que también se ven afectados los derechos de los niños a una vida digna y plena donde puedan aprovechar su territorio, su comunidad y su cultura, y que esto de una u otra manera influye en otros derechos, como su libertad de expresión y educación.

A nivel regional, en América Latina y el Caribe 169 millones de menores de edad (9 de cada 10) están expuestos a al menos dos crisis climáticas y ambientales y 47 millones (25% del total) viven en zonas afectadas por al menos cuatro perturbaciones.

Recomendaciones

Según el informe, que se publica a solo tres meses de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de noviembre en Glasgow, salvo que se hagan grandes inversiones en la adaptación y la resiliencia de los servicios sociales dirigidos a los 4.200 millones de niños que nacerán en los próximos 30 años, los riesgos que amenazan la supervivencia y el bienestar de la infancia serán cada vez mayores.

Por eso, la UNICEF hace una serie de llamados a los gobiernos, empresas y actores relevantes. El primero de ellos consiste en incrementar la inversión en adaptación climática y resiliencia en servicios clave para niños, incluidos los sistemas de agua, saneamiento e higiene, servicios de salud y educación.

Riesgos, perturbaciones y tensiones climáticas y ambientales que se superponen. Crédito: UNICEF.

De igual manera, sostiene que para los países deben reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 45% (en comparación con los niveles de 2010) para 2030 para mantener el calentamiento a no más de 1,5 grados Celsius.

“La vida de prácticamente todos los niños, niñas y adolescentes resultará afectada”, afirma Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF.

La entidad también plantea que se debe proporcionar a los niños educación climática y habilidades ecológicas, consideradas fundamentales para su adaptación y preparación para los efectos del cambio climático y que es necesario incluir a los jóvenes en todas las negociaciones y decisiones climáticas nacionales, regionales e internacionales.

Por último, urge a asegurar que la recuperación de la pandemia del covid-19 sea ecológica, con bajas emisiones de carbono e inclusiva, de modo que la capacidad de las generaciones futuras para abordar y responder a la crisis climática no se vea comprometida.

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