Covid-19 en América Latina: “Rebrotes afectarán más a los jóvenes”

En entrevista con DW, el virólogo alemán Felix Drexler habló sobre una posible nueva ola de contagios en América Latina y nuevos estudios que indican que la variante Delta duplica el riesgo de hospitalización.

DW: Doctor Drexler, a medida que la vacunación avanza en América Latina, los casos de COVID-19 van disminuyendo. Pero, ¿qué tan posible es un fuerte rebrote en la región?

Felix Drexler: eso va a ocurrir en algún momento. Las variantes que escapan parcialmente a la inmunidad generada por infección o por vacunación van emergiendo localmente y globalmente. Por ejemplo, la variante Gamma, surgida en Brasil, sigue aumentando en determinadas zonas fuera de ese país. Está ocurriendo globalmente también con la variante Delta que, al parecer, podría escapar parcialmente a la inmunidad generada por infección o por vacunación. Ante esto, el mensaje es muy claro: hay que vacunarse con cualquier vacuna que se pueda, porque todas ayudarán a proteger contra casos graves. Con los rebrotes estaremos viendo a jóvenes con cursos cada vez más graves. Esto es probablemente inevitable.

¿Cree usted que la gente le está restando importancia al tema? ¿Es una percepción equivocada?

Puede ser que el coronavirus se esté convirtiendo en algo endémico como la gripe, pero todavía no hay un número suficiente de personas vacunadas o infectadas. Falta una proporción muy grande, por lo tanto, estaremos viviendo en un par de meses en la región muchos casos. A pesar de que estaremos viendo menos muertes, porque muchas de las personas con más alto riesgo estarán vacunadas, estaremos viendo casos trágicos. Lo básico sigue siendo usar la mascarilla y las medidas mínimas de distanciamiento.

China registró hace unas semanas nuevos rebrotes de coronavirus, pero los pudo controlar rápidamente. Israel está registrando récords de contagios, a pesar de tener a gran parte de la población vacunada. ¿Qué tan importante es actuar rápidamente?

Es muy importante. Pero China tiene un sistema mucho más autoritario y, al mismo tiempo, con mucho más recursos que, por ejemplo, América Latina. En Brasil, por ejemplo, la ciudad de Serrana vacunó masivamente justamente por un brote de delta, y redujo casi a cero las hospitalizaciones y muertes por COVID-19.

En Sudamérica predomina la variante Lambda, que sería menos contagiosa que Delta, algo que estaría evitando que esta última se haga prevalente. ¿Hasta qué punto puede ayudar una variante a que otra no se propague?

Eso todavía no se puede asegurar. Depende mucho de cuántas personas fueron realmente inmunizadas por infección o por vacunación. Y si fue, por ejemplo, por una infección con la variante Lambda, no se sabe hasta qué punto la inmunidad generada por la infección con Lambda protege contra una infección y la transmisión de la variante Delta. Lo cierto es que es inevitable que la variante Delta se expanda.

Según un amplio estudio de la revista médica The Lancet, la variante Delta, además de ser más contagiosa, duplica el riesgo de hospitalización en personas no vacunadas. ¿Qué tan alarmante es este nuevo hallazgo?

Es un estudio preocupante. Una cosa es que la variante Delta sea más transmisible en general, eso ya lo teníamos muy claro, pero ahora también preocupa que sea patogénica. Antes, la transmisibilidad no era sinónimo de enfermedad severa. Desafortunadamente, con la variante Delta se estarían combinado estos dos factores. Esto es necesario explicarlo, sobre todo, a las personas que todavía no se han vacunado o no se quieren vacunar: el número de casos graves que ha ocurrido en vacunados es mínimo.

Después de registrar altos contagios, Cuba empezará a aplicar dos dosis de la vacuna china Sinopharm combinadas con un refuerzo de la cubana Soberana Plus. ¿Ve usted algún tipo de riesgo?

No me preocupa. La vacuna Soberana consiste en una proteína pura del virus, llamada RBD (Receptor Binding Domain, dominio de unión al receptor), que tiene buena eficacia. No son virus inactivados, sino de una subunidad, una parte del virus. Y si han estado vacunando con su vacuna local, pero al mismo tiempo han estado registrando un aumento de casos, se podría revacunar con otra vacuna y no importa cuál sea.

En EE.UU. se empezará a aplicar la tercera dosis a personas que hayan recibido la segunda hace ocho meses. En Europa, hasta hace poco, se hablaba que el lapso sería de seis meses. ¿Cuál es el tiempo correcto para aplicarse la dosis de refuerzo?

No se puede generalizar. Siempre tenemos que tener en cuenta: quién es la persona, si esta tiene algún tipo de riesgo o no, si es un anciano con enfermedades preexistentes que podría tener una respuesta inmune más baja que un joven y con qué vacuna fue vacunado. Por ejemplo, a un latinoamericano con diabetes, sobrepeso o enfermedad pulmonar crónica, y vacunado con vacunas de eficacia un poco menor, le diría que se vuelva a vacunar ya.

Pero si estamos hablando de personas entre 30 a 50 años, sin factores de riesgo, vacunados tal vez con vacunas más eficaces, yo le diría que todavía espere. Sería mejor usar primero, en el caso latinoamericano, las vacunas disponibles para aumentar la tasa de vacunación general. Pero si tiene la oportunidad de vacunarse por tercera vez, por ejemplo, en EE.UU. un par de meses después de haber sido vacunados en sus países, no habría ningún problema.

Y una persona que se ha vacunado con la vacuna de Pfizer/BioNTech, ¿se puede aplicar un refuerzo de Moderna? ¿Qué vacunas se pueden combinar y cuáles no?

Yo recomendaría cualquiera. Alguien que se aplicó dos veces Pfizer/BioNTech se puede poner una tercera de Moderna o de Sinopharm. No conozco ningún estudio que muestre problemas al combinar vacunas. Tienen tecnología distinta, pero en general mi impresión es que se puede y se debe combinar vacunas. Esto, incluso, tiene beneficios, como se ha constatado con AstraZeneca y Pfizer/BioNTech.


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