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Migración, horario insufrible y algo de mansplaining: el exámen de los analistas al último debate presidencial

Entre cuestionamientos por no haberse desempeñado en el mundo privado, la pérdida de los estribos de algunos candidatos y el desafío de realizarse un test antidrogas, el último debate presidencial televisivo dejó momentos de sobra para ser discutidos por cibernautas y televidentes. A partir de estas escenas de alto vuelo de los abanderados, recurrimos a analistas para entender lo bueno, lo malo y lo feo de lo que viene siendo uno de los últimos encuentros de los candidatos presidenciales ante las cámaras.

Documentos de inversiones en Panamá, nuevas acusaciones de lobby, definiciones sobre la crisis migratoria y una que otra pérdida de estribos, fueron pasajes que marcaron el segundo debate televisivo que la noche del lunes 11 de Octubre enfrentaron a seis de las siete candidaturas presidenciales -Franco Parisi (Partido de la Gente) no estuvo presente ya que aún no llega a Chile- en la recta final de la carrera a La Moneda.

En esta ocasión los candidatos llegaron a la cita televisiva -transmitida por TVN, Mega y Canal 13- en una pole position distinta a la del anterior debate, según los últimos sondeos de opinión. Gabriel Boric (Apruebo Dignidad) se mantiene inalterable en el primer lugar, José Antonio Kast (Partido Republicano) tuvo una meteórica subida, instalándose en el segundo lugar. Mientras, a sus espaldas, Yasna Provoste (Nuevo Pacto Social) y Sebastián Sichel (Chile Podemos Más) aparecen peleándose cada centímetro del tercer lugar.

En esta nueva readecuación del escenario presidencial, los candidatos llegaron al set televisivo dispuestos a desenfundar sus mejores armas para imponerse en una -todavía- muy abierta disputa por el sillón presidencial.

Así, en orden de entender el último encuentro televisado entre los abanderados, es que acudimos a los siempre juiciosos analistas para definir qué fue lo bueno, lo malo y lo feo del debate.

Lo bueno: nuevas temáticas sobre la mesa

Parte de los temas que se debatieron ayer obedecieron directamente a la contingencia, ya que a los candidatos se les preguntó -y se interpelaron ellos mismos- sobre tópicos candentes, como la crisis migratoria o el conflicto de la Araucanía.

Así, entre las temáticas más comunes referentes a la gobernabilidad o política exterior, para el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma, Tomás Duval, lo bueno de la cita televisiva fue que “hubo algunos temas un poco más programáticos. Se abordó el tema de la migración, de propuestas sociales, algo de economía, y por lo menos los candidatos dieron algunas pistas de su pensamiento”, sostiene el académico RN.

Esta postura es compartida por el sociólogo Axel Callís, para quien “fue bueno que se ahondara más en el tema de la inmigración”, complementa.

En el segmento en el que se tocó este tema se vio incomodó a Gabriel Boric, quien se vio forzado a reconocer que “hemos entendido que a la inmigración irregular es imposible darles viviendas”.

Para Callís también fue positivo que se tratara el conflicto en la Araucanía, lo que fue introducido en el programa con un video de unos encapuchados armados que afirmaban haberse tomado un terreno de la Corporación Nacional Forestal.

“Es bueno que la ciudadanía sepa que no hay solución en el corto plazo y que tendrán que pasar muchas cosas para lograr la pacificación, en el sentido de la incorporación de los mapuches al Estado. Es bueno que la ciudadanía se entere que esto no es de la noche a la mañana”, comenta Callis, quien en un arranque de realismo, finaliza: “Quedó demostrado que es un fierro caliente que no tiene solución en el corto plazo”.

Lo malo: el formato y una “ficha clínica”

La hora tardía, instrucciones poco claras y confusiones con respecto a qué candidato tenía la palabra, formaron el consenso entre los cibernautas y los analistas de que el formato en el que se desarrolló el debate, fue un punto débil de la jornada.

La duración del debate fue, sin duda, lo malo. Fue demasiado largo, terminar pasada las una de la mañana creo que no le hace bien ni a la política, ni al debate, ni a los canales de televisión. Podrían haber aprovechado un espacio distinto en el horario”, afirma, con cierto dejo de sueño, el analista Tomás Duval.

Quedó demostrado que es un fierro caliente que no tiene solución en el corto plazo”, comenta Axel Callís sobre el debate que se dio en torno al conflicto en la Araucanía.

En tanto lo malo, para Callís pasa por el tenso momento que encontró a Boric y a Kast, los dos candidatos que van disputando la cabeza de la carrera.

Esto, luego de que Boric exhibiera el documento que acreditaría una inversión de USD $21 millones de José Antonio Kast en Panamá. Ante la denuncia, el candidato Republicano lo desafió a que se juntaran hoy para transparentar sus fichas clínicas, sus cuentas bancarias y a que se sometieran a un test antidrogas.

“Cuando Kast le dice a Boric que lo espera mañana para transparentar la ficha clínica, eso me pareció duro”, comenta un sensibilizado Callís sobre el hecho en el que se vio por primera vez en esta campaña al abanderado Republicano fuera de sus casillas respondiendo a un emplazamiento. 

Lo feo: Kast, la ONU y el mansplaining de Sichel

Para el sociólogo Axel Callís, lo feo de la jornada tuvo que ver con el momento que se vivió entre Provoste y Sichel en el segmento de las preguntas cruzadas.

Ahí, con ambos candidatos frente a frente, cual duelo de pistoleros, en uno de los puntos más tensos del programa Provoste desenfundó un arma de conocida efectividad y disparó contra el ex ministro: “¿Has hecho lobby por las empresas del gas?”, inquirió, sin inmutarse y con la vista fija ante su presa.

Esto bastó para que el candidato de Chile Podemos Más entrara en un evidente estado de irritabilidad. “Sé que no te voy a poder explicar nunca lo que hacemos en el sector privado, como trabajamos los abogados. Me impresiona cómo gente como tú, que hasta hoy recibe un sueldo de casi dos millones de pesos por estar acá, no entiende y ataca a los que trabajamos en el sector privado”, replicó con voz tensa el ex ministro.

Para Axel Callís, esta escena es de lo más malo de la jornada. “Cuando Sichel le dice algo así como “gente como tú no entiende”, lo encontré racista, arrogante y con un sesgo de clasismo. Fue un mainsplaning a la única mujer del debate”.

En tanto, para el analista Tomás Duval, lo feo del debate tiene que ver con la posición del abanderado Republicano frente a la permanencia de Chile en Naciones Unidas, tema que fue tocado en el primer segmento del programa.

Creo que la posición de Kast frente a los organismos internacionales es una cuestión sustancialmente criticable y me parece que no es propia de una persona que aspira a ser presidente. Uno puede tener críticas y diferencias, pero de ahí a decir que quiere salirse, podemos caer en una barrera de populismo que no es buena para el país”, sentencia el analista.

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