Patricio Vera

Noorjahan Akbar, activista afgana: “Sin la libertad de las mujeres, Afganistán nunca será libre”

Conocida por sus esfuerzos por la igualdad de género en el país, Noorjahan Akbar es la fundadora de Free Women Writers, que trabaja para mejorar la vida de las afganas mediante la promoción de sus historias. Ahora, ante el régimen talibán, la organización busca “brindar a las mujeres una plataforma para que digan lo que piensan sin miedo, y para que el mundo sepa lo que enfrentan las mujeres en Afganistán a diario”, dice la activista a The Clinic.

Cuando veas cosas horribles, imagínalas ordenadas,

comer veneno, pero saborear el azúcar dulce.

Rabia Balkhi

El ímpetu de escribir es algo que las afganas llevan en la sangre. Y la valentía también. Hace casi 11 siglos, la poetisa Rabia Balkhi -probablemente la primera mujer en la historia de la poesía neopersa- fue asesinada a manos de su hermano, un rey, por haberse enamorado de un esclavo turco y atreverse a escribir en una cultura dominada por los hombres.

Rabia es una de las figuras femeninas más veneradas del país. Los afganos le dan su nombre a sus hijas e instituciones, construyen monumentos en su honor y hasta hoy, en muchas familias, diferentes versiones de su historia son narradas. En una de ellas, se enfatiza que la poetisa decidió escribir sus últimos versos con su propia sangre antes de morirse. La resistencia a través de las palabras.

Estatua de Rabia Balkhi en Asia Central, su nombre escrito en cirílico

Hoy, más de 1.000 años después del fallecimiento de Rabia, las mujeres afganas también alzan su voz a través de la escritura. En particular, a través de la organización sin fines de lucro Free Women Writers (Escritoras Libres).

“A menudo se habla de las mujeres de Afganistán, pero rara vez se las escucha. Esperamos desafiar la representación unidimensional de Afganistán y los afganos a nivel mundial elevando las auténticas voces afganas”, dice el manifiesto de la organización, que nació en 2013 al publicar una serie de escritos de mujeres en farsi titulado justamente ‘Dukhtarane Rabia’ (Hijas de Rabia).

“Lo distribuimos por todo Afganistán y cuando quedamos sin copias impresas creé una página de Facebook para poder compartir los escritos en línea también. Esto llevó a muchas otras mujeres a enviar sus poemas, ensayos e historias y hoy, tenemos a más de 150 mujeres escribiendo para ‘Dukhtarane Rabia’, como se nos conoce en Afganistán”, cuenta la activista afgana Noorjahan Akbar.

En septiembre de 2017, el colectivo publicó su segundo libro, “You are not alone” (No estás sola), una guía para mujeres que sufren violencia de género que brinda consejos prácticos para buscar ayuda legal, formar redes de apoyo y proteger su salud mental. Así como su primera obra, esta está disponible de forma gratuita como recurso para todas las mujeres y poner fin a la violencia patriarcal.

A menudo se habla de las mujeres de Afganistán, pero rara vez se las escucha.

Además de contar historias, Free Women Writers organiza eventos y se asocia con diferentes ONGs para “levantar la voz de las mujeres afganas dentro del país y en la diáspora”, dice Noorjahan Akbar.

Noorjahan Akbar.

Es algo que sin duda esta “hija de Rabia” ha hecho. Socióloga con magíster en Periodismo, la activista ha sido reconocida por sus esfuerzos por la igualdad de género en el país y a nivel internacional. Fue la mujer universitaria del año de la revista Glamour en 2013 y apareció en las listas “Women Changing the World” de Forbes, “League of Extraordinary Women” de Fast Company y “Women Who Shake the World” de The Daily Beast.

Para ella, “hay un inmenso poder al contar tu historia. Puede ser terapéutico y sanador para quien escribe. Puede crear empatía, consciencia y solidaridad y llevar a la acción por parte del lector”. Ahora, frente a un país que ha vuelto a ser dominado por los talibanes, su principal objetivo es “brindar a las mujeres una plataforma para que digan lo que piensan sin miedo, y para que el mundo sepa lo que enfrentan las mujeres en Afganistán a diario”.

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“Los talibanes avanzan sin tregua en la destrucción de todo lo conseguido en Afganistán en materia de derechos humanos en los últimos veinte años”, declararon recientemente Amnistía Internacional, la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) y la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT).

Como consecuencia del clima de terror provocado por la toma de poder de los talibanes, muchas mujeres afganas ahora usan burka, se abstienen de salir de casa si no son acompañadas de un hombre o de otras actividades. Además, muchas temen que no volverán a hallar sus empleos, en un país donde 80% de la economía es informal con un papel preponderante de las mujeres. “Sin ellas, no hay posibilidad de que la economía y la sociedad afganas se recuperen”, advirtió esta semana el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Hay un inmenso poder al contar tu historia. Puede ser terapéutico y sanador para quien escribe. Puede crear empatía, consciencia y solidaridad y llevar a la acción por parte del lector.

Por situaciones como esa, desde que los talibanes volvieron al poder Free Women Writers también ha recaudado más de US$36.000 y distribuido el dinero entre mujeres activistas, periodistas, escritoras, abogadas, maestras, entre otras, en colaboración con la organización Femena. “Las mujeres han utilizado estos fondos para necesidades diarias como comida y arriendo, ya que los talibanes prácticamente les han prohibido regresar a sus trabajos o huir del país”, detalla Noorjahan Akbar.

A pesar de que admite que el reconocimiento de los derechos humanos y, en particular, el de las mujeres en el país ha sido “lento y trabajoso”, la activista sostiene que ha habido muchos cambios en Afganistán: “Antes de que los talibanes se apoderaran del país, millones de niñas iban a la escuela, las mujeres trabajaban en todos los campos imaginables (como jueces, pilotos, diputadas u oficiales de la policía) y la actitud de la gente hacia la participación social y política de la mujer había mejorado drásticamente en comparación con los años 2000. Por eso continuaremos alzando la voz y presionando por el cambio: porque sabemos que, sin la libertad de las mujeres, Afganistán nunca será libre”.

La organización también está obteniendo fondos para ayudar el periódico Elilaat Roz, cuyos periodistas fueron detenidos y torturados por los talibanes por cubrir una protesta de mujeres en septiembre. Hace casi un mes, el régimen talibán anunció “las once reglas del periodismo” en el país, las cuales, según Reporteros Sin Fronteras, “son peligrosas y pueden ser utilizadas para perseguir a los profesionales de la prensa”.

Noorjahan Akbar dice que está trabajando desde fuera de Afganistán, y que hasta ahora ninguna de sus escritoras ha informado represalias, pero que esto probablemente se debe “a que la mayoría de ellas escriben sin sus nombres reales”. De acuerdo con organizaciones de DD.HH., la libertad de expresión fue uno de los principales logros en los últimos 20 años en el país, un periodo de florecimiento, antes impensable, que permitió, entre otras cosas, el surgimiento de medios de comunicación.

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En un poderoso discurso durante una protesta pacífica en Washington D.C. en la que los manifestantes llamaron a “salvar a las mujeres afganas”, Noorjahan Akbar fue clara: “por favor no vengan desde una postura de salvadores”. “Vengan a ayudarnos porque así están ayudando a ustedes mismos. Ven a salvarnos porque te estás salvando a ti mismo. No porque sean salvadores”, sostuvo.

Para ella, hay dos razones principales por las que todo el mundo debería preocuparse por lo que está sucediendo hoy en Afganistán y actuar. La primera de ellas es que los talibanes “son una organización terrorista con una ideología extremista. Ellos armarán y apoyarán el terrorismo en la región y en todo el mundo. El mundo entero debería estar preocupado por lo que podría significar para ellos empoderar y legitimar a un grupo terrorista como gobierno”.

La segunda, “las libertades de las mujeres y los derechos humanos en todo el mundo están interconectados. Las mismas razones odiosas y patriarcales para restringir a las mujeres en Afganistán pueden y se han utilizado para restringir los derechos de las mujeres en todo el mundo”. “Los fanáticos religiosos que están en contra del derecho al aborto y el control de la mujer sobre su cuerpo usan los mismos argumentos que usan los talibanes, incluso si afirman hacerlo bajo la bandera de diferentes religiones. Quienes culpan a las mujeres de violaciones y agresiones sexuales utilizan los mismos argumentos en Afganistán que en Estados Unidos”, añade.

Por eso, la activista sostiene que “debemos luchar contra el patriarcado donde sea que esté”. “Debemos crear solidaridad para coordinar nuestros esfuerzos y aprender unos de otros y ayudarnos unos a otros hasta que las mujeres en todas partes sean libres. Y eso también liberará a los hombres: de la masculinidad tóxica, de las expectativas poco realistas sobre cómo deberían verse y actuar los hombres, de los roles de género restrictivos. Se ha dicho antes, pero ninguno de nosotros es libre hasta que todos seamos libres”.

Hasta ahora, los portavoces de los talibanes han enviado señales contradictorias, manteniendo la ambigüedad sobre el acceso de las mujeres a la educación o al trabajo. Al respecto, Noorjahan Akbar detalla que solo las niñas de las escuelas primarias han regresado a la escuela “e incluso ahí las familias están preocupadas por su seguridad”. “Y, dado que las maestras están restringidas en sus trabajos debido a la seguridad y a las muchas barreras por parte de los talibanes, el futuro de la educación de las niñas más jóvenes también es cuestionable. Lo que vemos en los medios de comunicación es una imagen esterilizada y desinfectada de los talibanes. Sobre el terreno, son considerablemente más estrictos y brutales”, advierte.

Las mismas razones odiosas y patriarcales para restringir a las mujeres en Afganistán pueden y se han utilizado para restringir los derechos de las mujeres en todo el mundo.

-Usted ha dicho que para que las mujeres afganas se empoderen, el cambio debe venir de ellas mismas. ¿Es esto posible en la situación actual?

-Definitivamente es posible. Veo mujeres valientes marchando por las calles todas las semanas. Las veo escribiendo, hablando en defensa de sus derechos. Las veo luchando por sus derechos dentro de sus propias familias, cambiando las mentes de los hombres de sus familias, reclutando hombres en la lucha por la igualdad. Este es el cambio. Puede que no lo veas pasar de la noche a la mañana, pero es inevitable porque todo ser humano tiene una necesidad innata de ser libre.

Las mujeres, los niños y las niñas representaron casi la mitad de todas las víctimas civiles en la primera mitad de 2021 en el conflicto de Afganistán. Crédito: UNAMA.

-¿Se siente esperanzada por el trabajo que Free Women Writers está haciendo?

-No tengo más remedio que tener esperanzas. Sin esperanza, me rendiría y renunciaría a un rincón. Con las atrocidades que enfrentan mis hermanas en Afganistán y en todo el mundo, no tengo más remedio que mantener la esperanza y la lucha.

Una lucha sin más armas que las palabras. Como la batalla brindada hasta el final por Rabia Balkhi. Como la del siguiente poema escrito por Sahar Wakilzada y publicado en Free Women Writers:

Me dijiste que me cubriera.
Me dijiste que no me maquillara.
Me dijiste que no saliera sin un hombre.
Me dijiste que nunca dijera que no.

Me dijiste que no fuera a la escuela.
Me dijiste que me casara joven.
Me dijiste que diera a luz.
Me dijiste que me quedara en casa.

Me dices que tolere la violencia
Que acepte ser menospreciada.

Me cortaste las alas
Y me llamaste zaeefa (débil).

Rechazo, resisto, reescribo.

Rechazo tu definición de mí
Y hago un ruido más fuerte que tus bombas y disparos.

Me resisto a tus reglas hechas por el hombre
Y resucito de las cenizas y nazco de nuevo.

Reescribo la historia para romper el ciclo de tu violencia.
Libre de tu opresión, floreceré.

Puedes apoyar a Free Women Writers realizando donaciones a su trabajo (freewomenwriters.org/donate), a su campaña para mujeres que huyen de los talibanes (www.gofundme.com/f/support-afghan-women-activist-fleeing-taliban) y/o a su campaña por la libertad de prensa en el país (chuffed.org/project/support-free-press-in-afghanistan). Noorjahan Akbar comenta que, “si no puedes donar, comparte nuestras compañas con su comunidad. También pueden ayudarnos simplemente compartiendo nuestros escritos con el mundo, asegurándose de que las mujeres de Afganistán no sean olvidadas”.

También puedes leer: Un vistazo a Afganistán y los talibanes a través de películas y documentales


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