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15 de Enero de 2024El fin de escribir a mano: los riesgos de aprendizaje y memoria relacionados a abandonar el lápiz y papel
La digitalización ha hecho que, con el tiempo, los computadores y tablets sustituyan a los lápices y cuadernos en las salas de clases. Sin embargo, según científicos, esto puede tener efectos en el aprendizaje, la memoria y el sistema motor.
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Los dispositivos tecnológicos han reemplazado al lápiz y el papel en las salas de clases de colegios y universidades, pero también en reuniones y lugares de trabajo. En ese proceso han influido, claramente aspectos como la comodidad, pero también la rapidez con que avanza la digitalización.
De hecho, en países nórdicos -que llevan la vanguardia en educación- se han tomado medidas en este sentido. A finales de 2022, en Suecia se anunció un plan de digitalización total en las aulas. Pero, alertados por estudios que indican que dejar de escribir a mano puede afectar la capacidad de memorizar -pero también por las bajas notas de los alumnos en comprensión lectora-, echaron pie atrás.
En paralelo -como publica El País-, Finlandia dejó la enseñanza de la caligrafía cursiva o inclinada -utilizada normalmente en dictados-, y se quedó sólo con la de ‘palo’, semejante a la de mecanografías.
Pero, según el escritor y lingüista José Antonio Millán, autor de Los trazos que hablan, “no tenemos que dejar [la caligrafía manuscrita]. La escritura manual está vinculada a nuestro cerebro, a nuestra capacidad de memorizar, a nuestro sistema psicomotor”.
En tanto, el profesor de psicología del pensamiento y del lenguaje de la Universidad de Murcia, Javier Marín, que realizó un artículo -junto a otros dos docentes- asegura que las palabras escritas se recuerdan más si se hace a mano que si se teclean.
“El recuerdo era mejor cuando se aprendía con el lápiz y papel que con el teclado”, afirmaron los especialistas en Lo que el teclado se llevó: ¿qué hemos perdido al dejar de escribir a mano?.
“Al teclear es más difícil memorizar las palabras”, insiste Marín.
Los otros problemas de no escribir a mano
En este sentido, un artículo científico publicado en Human Movement Science en 2006 realizó un experimento en que adultos mayores trataron de aprender un idioma asiático. Al acabar -concluyeron-, no hubo diferencias entre aquellos quienes lo hicieron a mano y los que teclearon. Pero, unos pocos meses después, los últimos habían olvidado gran parte de la información.
Esto porque, como señala Marín, escribir en teclado demanda muchos menos recursos mentales que escribir a mano. Por eso, advierte, el cerebro trabaja menos.
Además, el académico de psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid, Manuel Martín-Loeches, plantea que “a la hora de escribir a mano se hace un movimiento más complejo. Se hace una secuencia que después hará que se activen zonas del cerebro que nos ayuden a entender secuencias de ideas, de pensamientos”.
Pero no es sólo la memoria la beneficiada. En conversación con el medio citado, la profesora de ciencias de la psicología y del cerebro de la Universidad de Indiana, Karin James, señala que “escribir a mano tiene efectos positivos en el aprendizaje de las letras, en la lectura y en la propia escritura”. A lo anterior se suman los beneficios a nivel motor, en esquematización y filtro de la información.
Entonces, ¿hay que terminar con los teclados? No. Según los investigadores, hay que avanzar hacia una educación híbrida, que combine la caligrafía y el tecleo.



