La difusión de una polémica declaración respaldando las elecciones en Nicaragua, esconde una brecha generacional en las filas comunistas.

Nicaragua y una tensión generacional: claves para entender por qué los comunistas sacaron sus trapitos al sol en polémica declaración que salpicó a Boric

Junto con abrirle un flanco de críticas a la candidatura de Gabriel Boric, la difusión de una polémica declaración suscrita por el PC, defendiendo la legitimidad de las elecciones truchas en Nicaragua, también esconde una tensión generacional de militantes que aún recuerdan el vínculo del partido con la Revolución Sandinista que lideró Daniel Ortega. Todo, en un inédito debate público que contradijo el histórico hermetismo de la colectividad.

¿En qué momento el leninismo se fue a la chucha y empezamos a discutir posturas por RRSS.?”

La pregunta fue planteada en castellano castizo por la Brigada Chacón en un debate de alto vuelo con las Juventudes Comunistas en Twitter. Una interrogante que perfectamente resume más de cien años de comunismo y que haría sonrojar al adusto Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, quien teorizó sobre el método de acción política de los bolcheviques en lo que denominó “centralismo democrático”: la minoría interna de los partidos comunistas se someten a las decisiones de la mayoría -claro, generalmente impulsadas por las respectivas direcciones-, donde jamás nunca se cuestionaría en público las definiciones del partido.

Algo que lo saben historiadores y periodistas que intentan meterse en la cocina del Partido Comunista de Chile, una mezcla de claustro y regimiento: la crítica se hace en los órganos internos correspondientes, a objeto de no entregarle material al adversario. Algo que hacía sentido en los años previos de la Revolución Rusa de 1917, las dos guerras mundiales y la mano dura con que el buró del PC soviético gobernó por casi ochenta años.

Antecedentes que la Brigada Chacón la sintetizó en un condimentado lenguaje criollo. “El problema no es disentir, si no que romper la normas leninistas y eso corre para todos, viejos comunistas y jóvenes comunistas; nos sacamos la chucha, pero en nuestro local, no por RRSS”, profundizó el colectivo gráfico, en respuesta a un mensaje difundido por la JJ.CC. en apoyo a Camila Vallejo: la diputada se había desmarcado de aquella declaración en apoyo a las elecciones en el país centroamericano, destacando “la legitimidad del gobierno del presidente Daniel Ortega”.

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“Aunque se expresen diferencias”

La crisis fue de proporciones, por lo gratuito de su difusión, a días de las elecciones presidenciales del 21 de Noviembre, donde forzosamente le abrió otro flanco de críticas al candidato presidencial de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, quien aún no se sobreponía de una antigua denuncia de acoso del año 2012, según reflotó El Líbero.

El cruce de palabras entre la Brigada Chacón y la JJ.CC. fue el pasaje más explícito de una jornada donde los comunistas debatieron en público la postura que el partido formuló en dicha declaración, impulsada por el dirigente Juan Andrés Lagos. Partiendo por el presidente del PC, Guillermo Teillier, quien aseguró que el PC acatará la política exterior que defina Gabriel Boric en un eventual gobierno, “aunque se expresen diferencias”.

Una postura incómoda para el diputado, advierten las fuentes: no tenía margen de mostrarse en total desacuerdo con una declaración suscrita a nombre del partido que dirige. “Hubiera sido medio esquizofrénico”, explica una fuente del partido.

En todo caso, la crítica al comunicado fue secundada por la diputada Karol Cariola, la convencional Bárbara Sepúlveda, y hasta por el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien solía complicarse en definiciones sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua cuando era candidato presidencial del partido en las primarias legales de Apruebo Dignidad.

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No obstante el daño a la candidatura presidencial del diputado magallánico -constantemente tironeado por sus adversarios por tener al PC como partido aliado-, la catarsis de los comunistas esconde una tensión subterránea: el recambio generacional en la conducción del partido.

Por lo mismo, en el partido recuerdan el peso simbólico que tiene Nicaragua y la figura de Daniel Ortega en las sensibilidades de los comunistas de mayor edad. A ese país llegaron varios cuadros del partido a entrenarse en la lucha armada en los albores de la revolución sandinista de 1979, última épica de la izquierda armada del siglo pasado, quienes posteriormente conformaron el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el brazo armado del partido para derrocar al dictador Augusto Pinochet.

Antecedentes que la Brigada Chacón la sintetizó en un condimentado lenguaje criollo. “El problema no es disentir, si no que romper la normas leninistas y eso corre para todos, viejos comunistas y jóvenes comunistas; nos sacamos la chucha, pero en nuestro local, no por RRSS”.

Por lo mismo, hasta hace algunos años era usual que el PC emitiera este tipo de declaraciones sin mayor discusión interna. Pasó, por ejemplo, con las condolencias del PC ante la muerte del dictador de Corea del Norte, Kim Jong II en el 2011, lo que fue criticado públicamente por la entonces dirigenta estudiantil, Camila Vallejo. Sin embargo, en el partido destacan que el ascenso de las nuevas generaciones a espacios de poder ya no responden a las subjetividades de la militancia de antaño.

“Para la militancia más joven, va a ser más determinante lo que hizo Camila Vallejo en el movimiento estudiantil del 2011 o el rol del partido en Estallido Social, que los hitos históricos para el partido”, argumenta bajo reserva una fuente del PC.

Lo anterior explica que el desmarque respecto al régimen de Nicaragua -condenado por los organismos internacionales de DD.HH. por el corte dictatorial del gobierno de Ortega- haya sido rápidamente protagonizado por la nueva camada de la militancia partidaria, donde corrientes de pensamiento como el feminismo son más relevantes que la vieja épica sandinista: Daniel Ortega, además, ha sido acusado de abuso sexual por su propia hijastra.

Parlamentarias: el factor de tiraje de chimenea

Una generación que está a la espera de los cambios orgánicos para que los viejos estandartes del PC dejen espacio a las nuevas generaciones.

Por lo mismo, los comicios parlamentarios del próximo 21 de Noviembre serán claves para medir la influencia interna que puedan ejercer los candidatos más renombrados del PC al Congreso. Ejemplo paradigmático de ello es la disputa senatorial en la RM, donde el presidente del partido, Guillermo Teillier, disputa un escaño junto a la ex ministra de la mujer, Claudia Pascual, como compañera de fórmula.

Hace algunos días, La Tercera publicó un artículo donde evidenciaban cómo ambas figuras competían por el mismo cargo, con la posibilidad cierta de que Pascual se sobreponga al líder de su partido. En la nota, consignaron una declaración del diputado, también candidato a senador en la región de Coquimbo, Daniel Núñez. “Nosotros estamos todos comprometidos y trabajando para que Teillier sea electo senador”, aseguró el parlamentario.

25 de Septiembre de 2021/SANTIAGO. Partido Comunista presentó sus candidaturas al Senado, diputados/as y cores. FOTO :CRISTOBAL ESCOBAR /AGENCIAUNO

Algo que desató veladas críticas internas, tanto por el dejo de ninguneo a una candidata mujer en tiempos de feminismo, como por reafirmar a un diputado que tiene el control del partido desde el año 2005 -cuando falleció la secretaria general de la colectividad, Gladys Marín- a la fecha.

“Para la militancia más joven, va a ser más determinante lo que hizo Camila Vallejo en el movimiento estudiantil del 2011 o el rol del partido en Estallido Social, que los hitos históricos para el partido”, argumenta bajo reserva una fuente del PC.

La lectura inmediata en las redes sociales apuntó a una presunta rivalidad entre ambos, cuando según las fuentes consultadas por este medio, coinciden en asegurar que ambos son cercanos debido a la coincidencia sobre el rol que debe tener el partido en los procesos venideros.

De hecho, fuentes partidarias aseguran que fue el propio Teillier quien ejerció una influencia determinante para que Pascual lo acompañara en el elenco de candidatos a la senaduría por la RM.

Incluso, en los pasillos del partido fundado por Luis Emilio Recabarren, aseguran que la decisión de Teillier de acompañarse con Pascual, justamente apunta a que si él pierde, sea la otrora secretaria de Estado la que se quede con el escaño en la Cámara Alta, a modo de acumular capital político para que sea ella la que en algún momento tome el control del PC.

Ambos coinciden, por ejemplo, en la postura que adoptó el partido para acercarse a la Concertación -proceso impulsado por Teillier en un pacto de omisión el año 2009, contrariando la apuesta de Gladys Marín en la década de los noventa- y que tuvo su muestra mayor en el periodo de la Nueva Mayoría: tras más de cuarenta años fuera de La Moneda -desde el gobierno de la Unidad Popular-, el PC volvía a ejercer labores de gobierno. Ahí, Claudia Pascual, con la venia de Teillier, asumió el ministerio de la Mujer.

Los bandos: Teillier y Pascual versus Carmona y Jadue

Los comunistas son enfáticos en señalar que el PC nunca será un partido de tendencias. Sin embargo, agregan que de facto está instalado dos bandos que en el futuro disputarán la dirección del partido.

Uno de ellos es justamente Guillermo Teillier y Claudia Pascual, a quienes se suman el convencional Marcos Barraza, y las diputadas Karol Cariola, Camila Vallejo y Daniel Núñez: más pragmáticos y, en el caso de Pascual, con la experiencia de haber ejercido la siempre complicada labor de gobierno.

Del otro lado, en tanto, se encuentran el secretario general del PC, Lautaro Carmona, Daniel Jadue y Juan Andrés Lagos. Un grupo más doctrinario y que tuvo un endurecimiento de posiciones a partir del Estallido Social del 18O. Algo que últimamente se reflejó en ser partidarios de conformar un elenco parlamentario con la entonces Lista del Pueblo, colectivo que se sentía tributario de la Revuelta, pero que poco a poco vivieron un rápido proceso de descomposición orgánica desde que algunos de sus miembros se instalaran en la Convención Constitucional.

Congreso partidario y la adaptación a los cambios

Está por verse cuando el tiraje de la chimenea del PC gatillará el recambio generacional del partido, lo que debería ocurrir en un congreso partidario que por razones obvias -la previa de elecciones-, aún no está fijado y donde la adaptación a los cambios suele tomarse generosos plazos de tiempo. Recién en el año 2020, el PC se declaró un partido “feminista de clase”, cuando buena parte de la izquierda ya había resuelto esa definición: los partidos del Frente Amplio prácticamente desde su fundación, el Partido Socialista desde el 2018, por ejemplo.

Sin embargo, las fuentes del PC recuerdan que en la última instancia partidaria de este tipo, diciembre del año pasado, se reconfiguró el Comité Central del partido, órgano de máxima resolución partidaria. Ahí, por ejemplo, entraron a ese espacio figuras jóvenes como la convencional Bárbara Sepúlveda, la alcaldesa de Santiago, Irací Hassler, y su par de la comuna de Lo Espejo, Javiera Reyes.

Sin embargo, los métodos para la elección de cargos internos sigue siendo a la vieja usanza: la presidencia y el secretario general siguen siendo cupos de elección unipersonalizada, sigue pesando que el orden de las listas de candidatos al Pleno sea determinante -”prelación”, le llaman según los códigos internos- y donde el más votado no asegura la obtención de un cargo. Ejemplo: la votación de Camila Vallejo en el último Congreso, quien obtuvo 5923 votos, superando en casi mil votos a Guillermo Teillier, quien logró 4.893 sufragios.

En el partido lo explican así: “más que una organización democrática, somos una organización revolucionaria: se privilegian a los mejores cuadros en vez de los más populares”, comenta una fuente. Las votaciones de los congresos, además, siguen siendo a mano alzada, donde los militantes deben armarse de valor para expresar públicamente ante la dirigencia una opción discordante con la dirección, lo cual dificulta incidir en las resoluciones de la cúpula.

Lo anterior explica, por ejemplo, que Guillermo Teillier siga al mando del partido, aunque las fuentes destacan que el diputado ya tiene el cansancio de los años para seguir en la primera línea del PC. Con todo, las fuentes destacan de Teillier algunas características que le han facilitado mantenerse en la dirección del PC: una combinación de trayectoria y pragmatismo.

Está por verse cuando el tiraje de la chimenea del PC gatillará el recambio generacional del partido, lo que debería ocurrir en un congreso partidario que por razones obvias -la previa de elecciones-, aún no está fijado y donde la adaptación a los cambios suele tomarse generosos plazos de tiempo.

En dictadura, fue quien dio la orden del intento de magnicidio contra Augusto Pinochet en el Cajón del Maipo en 1986, mientras fue jefe de la Comisión Militar del PC, hito que aún mueve las fibras internas de los comunistas. Años después, en tanto, no tuvo problemas con impulsar el acercamiento del partido a la centro izquierda, y desde ahí incidir en la vida política.

“Teillier aglutina, mantiene la estabilidad de la vida interna del partido”, comenta una fuente.

Con todo, en el partido no hay dos voces: luego del traspie con dicha declaración, figuras como la de Juan Andrés Lagos ya quedaron debilitadas en la interna comunista: ya venía con una influencia a la baja con una truncada candidatura a la Convención Constitucional, lo que se sumó al mantenerse cercano a la candidatura de Daniel Jadue, a la postre, derrotada con amplia ventaja por Gabriel Boric en las primarias de Apruebo Dignidad.

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