Alfredo Jocelyn-Holt sobre elecciones presidenciales

Alfredo Jocelyn-Holt, historiador: “Cualquier candidato que llegue a ser Presidente va a estar cooptado”

Sobrevolando la elección presidencial, Alfredo Jocelyn-Holt considera que lo importante no son los candidatos, sino cómo desmontar el proceso que se inició en 1988 con la Constitución de Pinochet. De ahí que considere que gane quién gane, será una opción débil que no podrá soltarse de esas ataduras. Lea usted por qué.

Escéptico. No cree que las elecciones del próximo domingo 21 de noviembre sean tan trascendentales, como postula buena parte de los analistas del país.

El historiador Alfredo Jocelyn-Holt no pone el foco en los candidatos a La Moneda, sino en el proceso político que arrancó a fines de los 80, cuando la dictadura militar clavó el mapa político en la pared.

Doctorado en Oxford, académico, Jocelyn-Holt es autor de varios libros consagrados como “El Peso de la Noche: Nuestra frágil Fortaleza Histórica”, “El Chile Perplejo: del avanzar sin transar al transar sin parar”, “Historia General de Chile”, “La Escuela Tomada”, entre otros.

Su mirada ácida, cuestionadora, le ha valido varios conflictos. Pocos se han salvado de su análisis mordaz. Aquí desplaza la mirada sobre cada uno de los postulantes a La Moneda, especialmente en Gabriel Boric, que no sólo fue su alumno en la escuela de Derecho de la Universidad de Chile, sino también el ayudante de su mujer, la historiadora Sofía Correa.

-Estamos a pocos días de la elección presidencial, ¿qué cristalizan los candidatos en carrera? Por ejemplo, José Antonio Kast…

-Más allá de los candidatos, se le está poniendo fin a un proceso más profundo y que podríamos ubicar en 1988. Me refiero al consenso entre la Concertación y la derecha en el marco de la Constitución del 80. Ha pasado mucho tiempo, pero dura hasta hoy. Había un empantanamiento. El mejor ejemplo fue la sucesión reiterada de Bachelet-Piñera-Bachelet-Piñera y que cubren 16 años. Eso explica un poco el marco en el que estamos y, finalmente, cómo terminan los procesos.

-¿No estamos en una reconfiguración del cuadro político?

-Es que las figuras que están presentes hoy día, no son nuevas. Gabriel Boric viene desde el 2019 y de la toma en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Y Marco Enríquez Ominami, Yasna Provoste, José Antonio Kast, en ningún caso son nuevos.

-¿Sebastián Sichel sí?

-Sichel es el más novedoso porque mantuvo bajo perfil por mucho tiempo. Bueno, era lobista. Necesitaba ese perfil bajo. Pero, además, tiene la particularidad de que es tan camaleónico y ha estado en todas. Claro, ahora aparece como novedoso. Pero el tema de fondo es que ya han pasado dos años desde el 18 de octubre del 2019. Llevamos 10 años desde el movimiento estudiantil del 2011. Por lo tanto, este proceso está culminando en una especie de cuello de botella. Y, por supuesto, en un contexto que involucra una nueva Constitución que no parecía ser una prioridad.

-Boric fue tu alumno. Lo conoces bien. ¿Cómo observas su liderazgo? ¿Te sorprende o lo veías venir?

-A mí nada me sorprende. Desde los movimientos estudiantiles del 2006, 2009 y el 2011 estamos viendo toda una nueva camada de líderes. Y Gabriel Boric es uno más de ese lote. También está Giorgio Jackson, la Camila Vallejos y muchos otros…

Pero Boric es el que ha llegado más lejos. Ser candidato presidencial no deja de ser. 

-No, pero también podría haber sido Jackson o la Camila Vallejo en vez de Daniel Jadue.

Sichel es el más novedoso porque mantuvo bajo perfil por mucho tiempo. Bueno, era lobista. Necesitaba ese perfil bajo. Pero, además, tiene la particularidad de que es tan camaleónico y ha estado en todas. Claro, ahora aparece como novedoso.

¿Crees que es un accidente que sea candidato presidencial?

-Lo que quiero decir es que poco tiempo antes de que fuera candidato, no tenía ni las firmas correspondientes. Si no hubiera sido por Revolución Democrática, no las conseguía. Yo encuentro que el tipo de incomodidad que existe detrás de la campaña de Boric tiene que ver con su falta de profesionalismo, su falta de conocimientos, que para mí no es ninguna sorpresa, conociéndolo…

– ¿No era de tus alumnos más brillantes? 

-No, para nada. Además, sabemos de su desempeño académico. Fue incapaz de terminar un ciclo académico que terminaba con el examen de grado, y lo reprueban porque se dedica a la política. Entonces, cuando él elige ser activista en vez de ser un estudiante de Derecho, y es incapaz de compatibilizar lo uno con el otro, bueno, termina en lo que termina. Eso ha quedado en evidencia.

-Dices que los candidatos no son nuevos, pero todos representan un nuevo tipo de candidaturas, muy distintas a las de antes.

-Te concedo ese punto. En Chile, los candidatos presidenciales creaban partidos políticos. Boric no creó ninguno. Giorgio Jackson sí. Y ahí hay una diferencia enorme. Antes, los candidatos tenían una gran trayectoria en distintos cargos públicos, o habían sido ministros. Aquí hay algunos casos como Sichel, que pasó por distintos lugares, pero no parece haber hecho ninguna diferencia. O Yasna Provoste que terminó siendo destituida…

-José Antonio Kast crea un nuevo partido…

-Sí, pero que en el fondo sale de la misma UDI y empieza a representar a sectores que habían sido marginados, como el pinochetismo.

EL PINOCHETISMO

¿Por qué el pinochetismo vuelve a ser un factor político en el 2021?

-Porque nunca ha dejado de serlo. El pinochetismo está presente. Lo ves en el empresariado, en los partidos políticos de la derecha, en la memoria histórica de este país. Durante 16 años la dictadura contó con apoyo mayoritario en este país. Eso es bastante evidente.

Yo encuentro que el tipo de incomodidad que existe detrás de la campaña de Boric tiene que ver con su falta de profesionalismo, su falta de conocimientos, que para mí no es ninguna sorpresa, conociéndolo…

-¿En qué sentido te parece tan evidente?

-La dictadura no se mantuvo durante 16 años únicamente por la vía de la represión. Luego, en 1988, Pinochet obtiene un 44 por ciento de los votos. Para todos los efectos, empató. No es que perdió el SÍ. Empató. Incluso se podría decir que la dictadura pudo haber ganado en el sentido de que la transición se hizo sobre la base de ese 44 por ciento.

-¿Tu punto es la política de los acuerdos de los años de la transición?

-Por supuesto. En lo fundamental, eso supuso un consenso alrededor del modelo político y económico. Eso era la Constitución de 1980 y fue aceptada por la Concertación. Es un duopolio que se concierta.

-¿Y dónde está el empate?

-Para todos los efectos, ese 44 por ciento de la dictadura militar fue un empate o incluso una victoria durante toda la transición. ¿Sabes por qué? Porque significó la proyección de las reglas de la dictadura. Entonces, ¿cómo se puede decir que el pinochetismo había dejado de existir?

Pero era un ciclo que parecía cerrado.

-No, no. No parecía cerrado. A fines de los años 90, surgió una crítica a la transición que planteaba justamente esto: que todo se había empantanado y continuaba el pinochetismo. En ese diagnóstico participamos muchos: Tomás Moulian, yo, Manuel Antonio Garretón, Gabriel Salazar, Armando Uribe, Germán Marín, José Bengoa… Más aún, te diría que ésa es la crítica que ha usado el Frente Amplio en la actualidad.

-¿El Frente Amplio se colgó de un diagnóstico que venía de antes?

-El Frente Amplio no ha generado ningún discurso nuevo, ningún diagnóstico nuevo. Recogió una crítica que se generó a fines de los años 90. El objetivo de esa crítica era llamar la atención sobre la necesidad de una reforma del sistema. Era una crítica también al modelo económico. Súmale a eso el problema de la detención de Pinochet, en que los gobiernos de la Concertación lo salvan. Bueno, ésa fue la transición. Una “transaca” y fue con pistola encima de la mesa.

El pinochetismo está presente. Lo ves en el empresariado, en los partidos políticos de la derecha, en la memoria histórica de este país. Durante 16 años la dictadura contó con apoyo mayoritario en este país. Eso es bastante evidente.

-De eso han pasado muchos años y parecía que esa derecha pro dictadura estaba marginada, escondida. Sichel era la nueva gran apuesta…

-Perdón, yo no sé si estoy de acuerdo con eso. Porque el modelo económico seguía y la Constitución seguía. ¿Por qué dices que estaba escondido?

Porque hasta hace poco Kast era más bien una minoría política. Hasta Joaquín Lavín había cruzado el río.

-Es que tú insistes en los candidatos. Y yo no les doy ninguna importancia. Le doy importancia al proceso, a que todo esto ya estaba establecido en la institucionalidad. La Constitución del 80 es la proyección de la dictadura, del modelo económico y político impuesto por la dictadura militar. Y eso sigue presente.

¿EL MAPU ENTRA A ESCENA?

-¿A quién le habla el pinochetismo hoy? Claramente, no le habla a la nueva generación de Boric. Para ellos no existe esa amenaza.

-Más que hablar de pinochetismo, corresponde hablar de dictadura militar. Y la dictadura no es fácil sacarla cuando hay una institucionalidad y un modelo económico de por medio. ¿A quién le habla? Bueno, le habla a la izquierda de la transición que va a terminar apoyando a Boric.

-¿Ves esa posibilidad en curso?

-Un escenario posible es terminar con Boric de Presidente y apoyado por esa izquierda. Y hay antecedentes. Algunos de los que asesoran a Boric son Luis Maira, José Antonio Viera-Gallo, Manuel Antonio Garretón y Eugenio Tironi que alaba a las nuevas generaciones a través de El Mercurio. Es decir, el MAPU en pleno.

-¿Qué quieres decir con eso? ¿Que Boric podría ser cooptado por la izquierda de la transición?

-Es que es más amplio que eso. Cualquier candidato que llegue a ser Presidente, o simplemente candidato en segunda vuelta, va a estar cooptado. Todos van a ser débiles. 

¿Boric, Kast, Sichel, Provoste, todos van a estar cooptados?

-Pero por supuesto. ¿Cómo te sacas de encima esos 16 años de la dictadura? Si tomamos la transición desde el 88 hasta el segundo gobierno de la Bachelet, ¿cómo sacas eso del sistema? Hay un empresariado de por medio. Ellos están totalmente involucrados. O sea, aquí hay empresarios que terminaron apoyando a Bachelet. Son esos mismos que la semana pasada estaban diciendo que no estaban muy conformes con apoyar a Kast. Entonces, si no van a apoyar a Kast, ¿a quién van a apoyar?

El Frente Amplio no ha generado ningún discurso nuevo, ningún diagnóstico nuevo. Recogió una crítica que se generó a fines de los años 90. El objetivo de esa crítica era llamar la atención sobre la necesidad de una reforma del sistema. Era una crítica también al modelo económico.

-¿A Sichel?

-Es una de las posibilidades, obviamente. ¿Y el otro quién es?  Boric. O Yasna. Por mucho que Yasna aparezca más extremista que Boric en determinados momentos, por supuesto que la podrían apoyar. Por eso que todo está tan confuso. Porque efectivamente no se entiende nada.

“NADIE GANA”

Con ese análisis y mirando la elección de este domingo, ¿qué viene?

-Lo que viene ahora es hacerse cargo de lo que se inició en el 88. Porque eso nos remite al 73. Así de profundo es lo que está pasando. Mirado en esos términos, ¿me vas a decir que el señor Artés, el señor Marco Enríquez, el señor Parisi, el señor Kast, Boric, Sichel y la Provoste, van a solucionar un asunto de esa dimensión? 

-¿Dices que no?

-Yo creo que no. En un escenario de esta índole, con una Constitución que el mismo Sebastián Piñera entregó, aún cuando él juró protegerla, pero la entrega sin nada a cambio, se genera un despelote mayúsculo.

En el fondo, ¿crees que la derecha nunca ha dejado de ser un actor protagónico ni siquiera con Piñera?

-Por supuesto. Y no va a dejar de serlo ni con Boric, Provoste o Artés.

-¿Pero con quién crees que es más fácil transitar este momento político?

-Nadie gana aquí. Definitivamente, el país pierde en cualquiera sea el escenario. Porque al final el proceso es más fuerte que cualquier liderazgo que pueda ser elegido el domingo.

-¿Pero qué se jugaría el país con un Kast, con un Sichel, con Yasna o con Boric?

-Es completamente incierto el escenario, pero he escuchado gente que dice que tiene tres candidatos: Sichel, Yasna o Boric. ¡Esos son los progresistas! Y esos van desde el CEP hasta el Partido Comunista. Cuando escuché eso, me acordé de la elección en que las dos candidatas presidenciales eran hijas de generales de la FACH. Es decir, cualquiera fuera el resultado, ganaban las Fuerzas Armadas.

-Hay sectores de derecha que en algún minuto decían que era mejor que ganara la izquierda o la centro-izquierda…

-Eso no es nada nuevo. El empresariado financió a Bachelet. Eso es lo que yo llamo “cooptar”. No necesito ninguna encuesta para saber que los comportamientos continúan igual y tuvieron relación con Bachelet. Ella también fue parcialmente cooptada, aunque a veces se les escapaba. Lo mismo puede pasar con Boric. Lo mismo puede llegar a ocurrir con Yasna.

Cualquier candidato que llegue a ser Presidente, o simplemente candidato en segunda vuelta, va a estar cooptado. Todos van a ser débiles. 

-¿Y con Sichel? 

-Es que Sichel puede ser cualquier cosa. Y Kast, no sé, van a tener que moderarlo. Aún cuando te diría que si no fuera por el antecedente pinochetista, Kast aparecería como un conservador moderado.

– ¿Yasna Provoste no sería, en ese sentido, el camino intermedio?

-No. Yasna Provoste tiene detrás a la Democracia Cristiana, que no tiene una sombra de lo que era. Pero además, Yasna chantajeó a Piñera para que le diera esos bonos, y lo hizo sobre la base de un Piñera debilitado. O sea, desde un punto de vista económico, yo creo que Yasna es un peligro público. El país se ha hecho infinitamente más pobre, y en buena medida gracias a esos bonos. Y esos bonos se los debemos a ella.

O sea, tú no vas a votar por nadie. 

-Yo nunca voto. Yo tengo que dar alguna sensatez al 55% que no ha votado.  Y cada vez que he votado me he arrepentido a las 24 horas. 

-Pero un escenario tan delicado e incierto como éste, ¿tampoco te moviliza?

-Es que no creo en la fe que muchos tienen en las elecciones. Y al revés de lo que tú piensas, me parece sano que esta elección no sea trascendental, ni en primera ni en segunda vuelta. Porque lo que importa es el proceso que está en curso.

Nadie gana aquí. Definitivamente, el país pierde en cualquiera sea el escenario. Porque al final el proceso es más fuerte que cualquier liderazgo que pueda ser elegido el domingo.

Y entremedio de la incertidumbre, ¿un país que va a terminar siendo más pobre con la crisis económica en ciernes?

-Más pobre, de todas maneras. También con un Estado más fuerte y más autoritario, si es que no más totalitario. Y un escenario de control social por la vía dura. O sea, un control social para disciplinar al sector extremista que pretende manejar la calle. No hay ningún Estado que tolere eso. En ese escenario, probablemente va a ser un gobierno de izquierda muy represivo. 

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