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De nadadoras a músicas en la Antártica: relatos de mujeres exploradoras en el corazón del planeta

Al darse cuenta de que no existía un libro que contara la historia de mujeres exploradoras en la Antártica, la periodista Nadia Politis decidió escribirlo. El resultado final es una obra con más de 50 viajeras de entre 15 y 95 años. Científicas, profesoras, artistas, escritoras, jóvenes estudiantes, entre otras, aceptaron su invitación. Aquí, contamos la historia de Nadia y reproducimos tres de los relatos de su libro.

Nadia Politis (34) nunca pudo sacarse de la cabeza su primer viaje a la Antártica. Corría el año 2019 y la periodista postuló al primer concurso de medios que realizaba el Instituto Antártico Chileno llamando a profesionales de la comunicación para cubrir una expedición. Fue seleccionada.

Le tocó estar a bordo del Marinero Fuentealba de la Armada de Chile, que en ese tiempo tenía la misión de llegar más allá del círculo polar ártico en un buque que no era rompehielos. “Era tremendamente importante y significativo, porque en la práctica no puedes andar en un buque que no tenga la capacidad de resistir el hielo”, relata a The Clinic, añadiendo que, pese a la incertidumbre, todo resultó bien y fue “histórico”.

Durante el viaje, dos momentos la marcaron particularmente: su primer amanecer y su primer atardecer ahí. “Tener esa sensación de estar en el borde del buque con el viento soplándote en la cara, admirando la majestuosidad de ver un montón de iceberg frente a ti, con un silencio absoluto y simplemente rodeado de uno o dos personas que eran los miembros de la dotación, que estaban igualmente impactados que tú, pensando cómo puede haber algo tan bello, tan hermoso, tan prístino y yo estoy aquí en primera fila observándolo”, cuenta.

Nadia Politis en Glaciar Collins

Su segundo pensamiento fue que tenía que compartir esa sensación con las demás personas.  “Tenía que contarlo, tenía que transmitirlo porque cómo puede ser que algo tan majestuoso, tan bello, que está tan lejos, sea tan desconocido por gran parte de las personas y también de la humanidad”, relata.

Con esas ideas y sentimientos regresó a Santiago. Su interés por la Antártica no se disipó y, finalmente, decidió postular a un fondo público y realizar un libro. En el proceso de investigación descubrió que prácticamente no había relatos de mujeres exploradoras en ese territorio.

Pensando en una adolescente a la que quiere mucho y a quien busca inspirar a hacer lo que quiera en su futuro, Nadia tomó su decisión: haría una obra enfocada solamente en mujeres que han estado, al igual que ella, en la Antártica. El resultado fue “Antártica: relatos de exploradoras en el corazón del planeta”, un libro en el que más de 50 viajeras de entre 15 y 95 años conversan con la periodista sobre sus metas, hallazgos y aventuras. Una obra que busca inspirar a jóvenes y niñas a que encuentren en la Antártica una pasión para alcanzar sus propios objetivos, y que reproducimos parcialmente a continuación.

Nadia Politis en el lanzamiento de su libro

Mónica Krassa Rowe – “Turismo antártico”  

Entre 2008 y 2012, Mónica fue presidenta de Alas Andinas, la Agrupación de Mujeres Pilotos de Chile.

  • Profesión: periodista, magíster en Educación, piloto civil y oficial
  • reservista de la FACh.
  • Edad: 69
  • Lugar de residencia: Santiago, Chile
  • N. de viajes a la Antártica: 23
  • La encuentras como:
  • @MonicaKrassa (Twitter)
  • @monicakrassa (Instagram)

Mónica vive en Santiago, pero nació en la Región de Coquimbo, un patriótico 18 de septiembre. Sus recuerdos y visión del mundo estuvieron profundamente marcados por su niñez en el norte de Chile, en la cima del pueblo minero El Tofo, a setenta kilómetros de La Serena. Su trabajo asociado a la Antártica, realizado entre 1984 y 1990, contempló labores tan diversas como la preparación de material didáctico para viajeros, la contratación de científicos y miembros del cuerpo de Socorro Andino para charlas y controles de seguridad, y el traslado de exploradores y aventureros profesionales al interior del continente en coordinación con la Fuerza Aérea de Chile y el Servicio Nacional de Turismo.

Mónica recuerda que los primeros turistas que llevó a visitar la Antártica eran de Europa y Japón. También que se sumaban aquellos que realizaban viajes como los Private jet arround the world (Jet privado alrededor del mundo). Luego, cuando se convirtió en piloto, se apoyó en su experiencia en turismo y en la Antártica.

—¿Ya eras piloto cuando comenzaste a viajar a la Antártica?

—En esa época yo no era piloto todavía. Tomé el curso después de haberme casado, porque para mí era otro desafío, y a mí lo que me gusta son los desafíos. Habiendo culminado mi período en la Antártica, y como mi marido y mi papá también eran pilotos civiles, yo quise probar eso. Ahora, mirando hacia atrás, toda la experiencia antártica sirvió muchísimo para mi formación de piloto.

—¿Por qué?

—Porque hay que ser muy rigurosa y eso me sirvió. Ahora, mirando hacia atrás, digo: «Uff, en lo que andaba». Porque cuando uno es piloto sabe cuáles son los peligros que hay a bordo de un avión. Entonces, como piloto digo: «Veintitrés vuelos de ida y de vuelta, ¡qué increíble!». Y si bien enfrentamos algunos percances, nunca tuvimos un accidente, lo que podría haber sucedido dadas las estadísticas.

—¿Y entregaban información a los turistas cuando los trasladaban?

—Claro. De hecho, para ellos hicimos un folleto en español y en inglés, con información e imágenes de la flora y fauna. Les hablábamos de los lugares protegidos, lo que podían o no hacer. Y, aunque por la época todo era blanco y negro, la gente quedaba fascinada.

Mónica encabezó la coordinación del primer vuelo con turistas a la Antártica en un avión Hércules C-130 de la FACh en 1984. También lideró la coordinación, con los gobiernos de China, Brasil, España y Corea del Sur, del traslado de las primeras expediciones científicas que permitieron instalar las futuras bases de investigación en la zona.

Pilar Delgado Ávila – “Melodías antárticas”

Pilar dice que para ella es un sueño llegar a cada rincón del planeta, incluso a los más difíciles. Me pregunto si Pilar dimensionará el impacto de su visita, y el récord de compartir el destino de agrupaciones como Los Jaivas (en 1983), Metallica (en 2013) o Lluvia Ácida (en 2007 y 2014) que también han tocado en el continente antártico. Por mi parte, anhelo asistir a alguno de sus conciertos, para emocionarme y sentir su pasión arriba del escenario.

  • Profesión: estudiante de piano en la Academia de Música de Bydgoszcz (Polonia)
  • Edad: 19
  • Lugar de residencia: Polonia
  • N. de viajes a la Antártica: 1 (2015)
  • La encuentras como: @pilar_d_a (Instagram)

Fue conocida como la persona más joven en tocar música en la Antártica, cuando, en enero de 2015, con doce años, tomó un avión junto a su madre y, desde su natal Punta Arenas, llegó hasta la isla Rey Jorge para realizar dos conciertos de piano. El primero, en la base científica Profesor Julio Escudero, del INACH, y después en la base Bellingshausen de Rusia.

Un tríptico fue dejado en cada asiento cuando la joven realizó su presentación: «Concierto de piano: Isla Rey Jorge, Antártica Chilena 2015», decía la portada. En su interior, se hablaba sobre Pilar y destacaba que los cuatro años había aprendido sus primeras notas musicales.

—Cuando llegué, me imaginaba como aterrizando en la luna… como una llegada a un lugar completamente nuevo.

—¿Qué fue lo primero que hiciste al tocar suelo antártico?

 —Pisé y de inmediato miré a mi mamá con una sonrisa de «llegamos». De inmediato nos tomamos una foto, una selfie, con el avión de fondo. Fue todo tan rápido que costaba asimilarlo.

—¿Qué fue lo que más te gustó?

—La nieve y el paisaje. Yo ya había visto nieve antes, pero allá era distinto. Por ejemplo, en Punta Arenas no puedes mirar el horizonte y no ver nada, en cambio allá está todo inhabitado, es una belleza pura.

—¿Qué sentiste cuando realizaste los conciertos?

—Estaba bastante nerviosa, pero la idea siempre es transformar esos nervios en música y demostrar que los nervios son más de alegría que de miedo.

— ¿Cómo reaccionó el público en las bases?

—A veces me gusta mirar un poco a la gente. Y mientas yo tocaba, ellos cerraban los ojos y escuchaban, y eso para mí es fascinante… Me sentía tan bien tocando, era un público ideal. Parecía que pensaban e imaginaban lo mismo que yo, y lo disfrutaban a tal punto que la alegría de tocar era aún mayor.

El primer concierto de Pilar fue en el Teatro Municipal de Punta Arenas en 2012, ¡a los diez años! La magallánica cuenta que se imagina en algunos años más en Polonia, ofreciendo conciertos gratuitos y componiendo sus propias creaciones: «La música es como mi corazón. Es mi mundo», dice.

Bárbara Hernández Huerta – “La sirena del hielo”

Bárbara es nadadora profesional con más de treinta años de experiencia, y desde 2005 que compite en encuentros nacionales e internacionales. Su apodo, «la sirena de hielo», se debe a su especialización de nado en canales, ríos y océanos extremadamente helados. Algo que se lee como imposible.

La nadadora de aguas abiertas comenzó el deporte a los siete años en la piscina escolar de la Universidad de Chile. Se ha especializado en aguas abiertas gélidas y la llamada «natación clásica máster sin traje de neopreno», es decir, sin aquel traje protector negro, que protege del frío, del viento o de la radiación ultravioleta. Existen al menos cinco tipos de traje de neopreno y su grosor puede llegar hasta los siete milímetros. Lo impactante de bárbara es que sumerge su piel directamente en el agua.

  • Profesión: campeona de nado en aguas gélidas y psicóloga
  • Edad: 36
  • Lugar de residencia: Santiago, Chile
  • N. de viajes a la Antártica:
  • está entrenando para nadar en la Antártica en 2022
  • La encuentras como: @Barbarellah (Twitter)
  • @barbarehlla_h (Instagram)

En febrero de 2021 Bárbara fue elegida como «Mujer del año» por la Asociación Mundial de Nado en Aguas Abiertas (World Open Water Swimming Association), y anunció por Twitter que en 2022 se sumergiría en la Antártica para convertirse en la primera mujer que realiza la hazaña sin traje de neopreno.

—Hay todo un entrenamiento para la Antártica: preparación en piscina, para fortalecer la rapidez y el acondicionamiento físico, pero también está la aclimatación a las bajas temperaturas, para, ojalá, terminar todo en un tiempo no superior a cincuenta minutos.

—¿La preparación será similar a tu entrenamiento para cruzar el canal Beagle en 2020?

—La preparación es distinta al Beagle porque este último es muy extenso y fueron dos horas en aguas a siete grados. En la Antártica iríamos —en el mejor de los casos— por aguas a cero grados. Planeo poder nadar en el mes de febrero, donde las condiciones son las más estables, por así decirlo.

—¿En qué zona nadarás?

—Estamos evaluando aún. Nos gustaría un lugar cercano a la base naval chilena pensando en las condiciones de recuperación. Es un nado muy extremo, con probabilidades que van desde que me muera, hasta que salga con un alto nivel de hipotermia. Entonces, estamos tratando de trabajar todas las variables.

—¿Cómo describirías el nadar en aguas gélidas?

—La sensación es bastante difícil de describir… No sé si es algo que una derechamente pueda disfrutar, porque lo que una disfruta es la sensación de recuperación después del momento. El entrar al agua es siempre un desafío. Se sienten mil agujas en la piel, tu pulso se acelera y hay todo un cambio fisiológico que una va sintiendo.

«Para mí nadar es hogar. Siento que es parte de mí. Y siempre trato de estar motivando a las niñas, mujeres y personas en general, a buscar sus propios sueños, a darnos cuenta que al final todos tenemos una Antártica por ir a nadar o un canal de la Mancha por cruzar, y que nos inspira».

El libro de Nadia Politis puede ser descargado de forma gratuita en el siguiente enlace: https://www.exploradorasdelplaneta.cl/landing/ Su idea es que la obra llegue a todas las niñas y jóvenes, de Santiago y regiones.

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