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Opinión

21 de enero de 2022

Columna de Mireya Dávila: El equipo del Presidente y una nueva política de coalición

La imagen muestra a la académica Mireya Dávila frente a una fotografía del gabinete

Por primera vez desde 1990 el presidente debe ampliar su coalición electoral previa para poder gobernar. Con su gabinete, Boric ha formado una nueva en que suma a su coalición Apruebo Dignidad (CS, RD, Comunes, FRVS y PC) parte de la coalición Nuevo Trato Social, la ex Concertación. La incorporación del PS, PPD, PR y PL, amplían la coalición del presidente a la vez que la mueve al centro político. Su nueva coalición cuenta con 65 de los 155 diputados/as.

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Hace unas horas el presidente electo, Gabriel Boric, presentó su primer gabinete. Este responde a los nuevos tiempos que vivimos, el nuevo ciclo político que comienza el 11 de marzo. Mayoría de mujeres, dirigentes del movimiento social, expertos de la academia, una nueva y otra previa generación. Ciclo que también se inicia con una nueva política de coalición.

En un sistema presidencial como el nuestro es el/la presidente/a quien lidera la política de su coalición, cuya máxima expresión es la formación de sus gabinetes. El denominado popularmente cuoteo no es otra cosa que la representación en el gabinete de los partidos de la coalición en el Congreso. Tal representación puede ser más o menos proporcional respecto a las fuerzas de los partidos en el Congreso. Esta regla informal de larga data permite ordenar los diferentes pesos políticos y electorales específicos al interior de la coalición para así poder gobernar, no solo en materias legislativas, sino en las otras tareas de gobierno y en su comunicación con la ciudadanía.

La conducción de la coalición por parte del presidente puede convertirse en una fortaleza o en un punto de conflicto con los socios de la coalición. Dicha coordinación es fundamental a la hora de tramitar la agenda legislativa de los gobiernos. En esta lógica, el que haya una cuota importante de independientes en este primer gabinete hace que la coordinación del gobierno deba considerar factores personales igualmente importantes.

Mayoría de mujeres, dirigentes del movimiento social, expertos de la academia, una nueva y otra previa generación. Ciclo que también se inicia con una nueva política de coalición.

Desde 1990 habíamos visto dos grandes coaliciones de gobierno, la de derecha y la de centro izquierda, la ex Concertación (Nueva Mayoría). Estos dos bloques funcionaron como coaliciones electorales que al ganar las elecciones entraron a La Moneda. La ex Concertación, creada en condiciones extraordinarias como una coalición cuyo objetivo era derrotar la dictadura, fue especialmente cuidadosa de los equilibrios partidarios pues los dos partidos eje, el socialista y el demócrata cristiano, los que habían sido rivales políticos durante el último gobierno democrático, el de Salvador Allende. Se distinguió en ambos bloques la diferente cantidad de independientes, menos en la ex Concertación y mayor en los dos gobiernos de Sebastián Piñera, muchos de ellos/as provenientes del sector privado.

En estos treinta años el sistema de partidos tuvo como principal problema la pérdida de adhesión ciudadana, la baja legitimidad de éstos como organizaciones representativas de los intereses ciudadanos. A pesar de esto, en marzo próximo llegará al poder una coalición con partidos nuevos.

El cambio de ciclo político y esta nueva estructuración del sistema de partidos plantean una nueva política de coalición. Por primera vez desde 1990 el presidente debe ampliar su coalición electoral previa para poder gobernar. Así el Presidente electo ha formado una nueva en que suma a su coalición Apruebo Dignidad (CS, RD, Comunes, FRVS y PC) parte de la coalición Nuevo Trato Social, la ex Concertación. La incorporación del PS, PPD, PR y PL, amplían la coalición del presidente a la vez que la mueve al centro político. Su nueva coalición cuenta con 65 de los 155 diputados/as.

Desde 1990 habíamos visto dos grandes coaliciones de gobierno, la de derecha y la de centro izquierda, la ex Concertación (Nueva Mayoría). Estos dos bloques funcionaron como coaliciones electorales que al ganar las elecciones entraron a La Moneda.

Ahora, si analizamos la composición del gabinete, además de estar compuesto mayoritariamente por mujeres, y que integra conocimiento experto y experiencia política, tiene un conjunto de elementos nuevos: primero, el partido del presidente, Convergencia Social, tiene una mayor representación que la que tiene en la Cámara. Es decir, está sobre representado. Lo mismo sucede con el FRVS. El resto de los partidos tienen, en términos porcentuales, menos representación que en la Cámara. Pero en términos cualitativos, el Comité Político tradicional, es decir, Interior, Segpres, Segegob y Hacienda estará integrado por dos independientes –aunque uno viejo militante del PS, Mario Marcel-, un RD y una PC. De esta forma se compensó la sub representación numérica de estos partidos en el gabinete.  Si miramos el Senado, el partido Convergencia Social no tiene representantes, por lo que su participación en el gabinete es aún mayor porcentualmente si miramos ambas cámaras.

Respecto de los independientes, si bien el número es menor que en los gobiernos de Sebastián Piñera, este primer gabinete tiene un número mayor que los nominados en la ex Concertación. Al respecto, como estos no tienen respaldo político partidario preexistente, su base de apoyo político depende exclusivamente del capital político presidencial, situación que puede complicarlo a la hora de resolver los inevitables conflictos con el legislativo.

Desde la perspectiva del próximo gabinete su desafío como presidente y jefe de la coalición será articular no solo el trabajo con su partido, con su antigua coalición y con los de la ex Concertación, sino también hacer converger la pluralidad existente en el Ejecutivo en torno al programa de gobierno a partir de las diferentes experiencias y agendas de políticas de su nuevo equipo.

*Mireya Dávila Avendaño es Académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile. Doctora en Ciencia Política, University of North Carolina, Chapel Hill, Estados Unidos. Autora del libro «Presidencialismo a la chilena. Coaliciones y cooperación política 1990-2018» (Editorial Universitaria, 2021). Ha realizado publicaciones en torno a los gabinetes ministeriales y las coaliciones de gobierno y políticas públicas en Chile.

También puedes leer: El aterrizaje de la ex Concertación (sin la DC), el gesto a Grau y destacables ausencias: sorpresas y certezas que dejó el gabinete de Gabriel Boric


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