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Política

9 de marzo de 2022

Ataúdes en La Moneda, mentadas de madre en el Senado y el homenaje de los chinos a un UDI: siete historias de los parlamentarios del 90 que ahora dejan el Congreso

Ataúdes en La Moneda

Guido Girardi llevando un ataúd a La Moneda, Patricio Melero recibiendo honores del gobierno chino, y una “sacada de madre” entre los senadores Navarro y Pizarro en un acalorado conato verbal, son parte de las historias que guarda la memorabilia parlamentaria desde los albores de la Transición y que ahora, a días del recambio generacional en el Poder Legislativo, The Clinic reflota en un ejercicio rápido de arqueología institucional.

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“Nosotros entramos como se inició la transición: llenos de incógnitas y con la voluntad de devolver la democracia al país”, recuerda quien fuera el primer presidente de la Cámara de Diputados luego del fin de la dictadura cívico-militar, José Antonio Viera-Gallo (PS), mientras tiene en mente al grupo de parlamentarios que cruzaron con él las puertas del Congreso durante los primeros años de los noventa y que este viernes dejarán sus puestos en el Congreso Nacional.

Todos ellos, entre los cuales se cuentan ocho senadores, entraron como diputados y fueron artífices de la Transición a la democracia, lo cual los convirtió en rostros habituales de la política chilena de aquella época.

Por más de treinta años ostentando cargos públicos entre las dos cámaras o el gobierno, quienes ingresaron con Viera-Gallo al Congreso estuvieron el suficiente tiempo en el ojo público como para recibir críticas por su perpetuación en el aparato público. Todo esto, por cierto, también marcado por diversos casos de financiamiento irregular de la política desde comienzos de los años dos mil hasta nuestros días.

Así, la generación de parlamentarios que se despide del Parlamento luego de forjar los cimientos de la democracia -aún tutelada por senadores designados y un enfermizo protagonismo de Augusto Pinochet desde la comandancia en jefe del Ejército-, incluye a los senadores Jorge Pizarro (DC), Adriana Muñoz (PPD), Guido Girardi (PPD), Alejandro Navarro (Indep.), los socialistas Juan Pablo Letelier y Carlos Montes -futuro ministro de Vivienda- y el actual titular de Trabajo y ex diputado Patricio Melero (UDI), quien interrumpió su mandato parlamentario para asumir labores en el gobierno en Abril del año pasado. 

“En general su labor ha sido positiva”, pondera Viera-Gallo a la luz del tiempo. “Son todas personas que han dedicado mucho esfuerzo a su trabajo parlamentario. Y bueno, se cumplió un ciclo político como pasa siempre”, agrega el ex ministro.

En tanto, sobre la prolongada permanencia en el poder que tuvo este grupo de parlamentarios, el abogado plantea un análisis sin disimular la indulgencia: “no sólo han cumplido una buena función legislativa, sino que han logrado mantener el respaldo de la gente. Cada uno en su estilo, que son bastantes diferentes y representan a zonas bien distintas”.

Aquí, The Clinic reunió siete desconocidas historias de los artífices de la Transición desde el Poder Legislativo, quienes darán un paso al costado para que emerja un nuevo ciclo político de la mano del gobierno del Presidente electo Gabriel Boric.

Juan Pablo Letelier, el gringo que habla “como Tarzán”

El Senador Juan Pablo Letelier entró al Congreso como diputado el año 1990, en la primera camada de parlamentarios luego del retorno a la democracia. Si bien durante su carrera se le ha asociado históricamente al Partido Socialista, Letelier entró al parlamento gracias al partido PAIS —Partido Amplio de Izquierda Socialista— una agrupación instrumental cuyo objetivo era obtener representantes en las elecciones parlamentarias de 1989 desde la izquierda del PS.

Sobre su entrada al Congreso, el senador Alejandro Navarro recuerda: “Yo era el presidente de la Juventud Socialista de la región del Biobío en los noventa. Y logramos que el Lete fuera candidato por Rancagua”.

Sobre la elección de distrito para que Letelier compitiera por las parlamentarias, Navarro recuerda un particular criterio. “El debate era ‘¿cómo metemos al Congreso un gringo que habla el español como Tarzán y que habla mejor el inglés que el castellano?’ ¡Lo metemos a la zona de los huasos de Rancagua!”, recuerda el senador, en relación a la crianza que recibió Letelier en Estados Unidos, donde su padre, Orlando Letelier fue embajador extraordinario del ex presidente Salvador Allende.

Este vínculo histórico de la familia del senador con la historia reciente de Chile, motivó la movilización de las distintas facciones de la tienda por la campaña del entonces aspirante a diputado. “Se trasladó toda la dirección nacional de la Juventud Socialista, y gente de todas las regiones nos fuimos a apoyar la campaña del Lete, por lo simbólico que era meter el caso Letelier al Congreso Nacional”, recuerda Navarro, quien, también no tiene tapujos en sacar trapos al sol del actual Senador.

“El Lete es famoso aquí porque es amarrete, es tacaño”, comenta riendo Navarro luego de salir de una de sus últimas sesiones en la Comisión de Vivienda del Senado. “Y un día llegaron unos chicos de las Juventudes Socialistas después de organizar un acto de campaña en Santiago, y me dicen que necesitaban plata para devolverse a Rancagua”.

“Yo les dije, ‘miren, hagamos un trato: acá al lado está el Lete. Si le sacan diez lucas, yo les pongo cincuenta’”, rememora el senador, quien anticipa un frustrado final entre risas: “Partieron para el lado, lo esperaron y salieron derrotados después de como una hora y media. No les pasó ni uno”.

Guido Girardi y el “agraviante” ataúd en La Moneda

El senador Guido Girardi, acaso uno de los rostros emblemáticos de los parlamentarios de extensa trayectoria, ingresó al Congreso como diputado el año 1994. Y casi desde sus inicios como parlamentario, se volvió una de las figuras más audaces de la política nacional, en donde integró la llamada “Bancada Verde” en la Cámara, junto a los entonces socialistas Alejandro Navarro y Sergio Aguiló, Arturo Longton (RN) y Mario Acuña (DC).

“Con Girardi en la bancada verde nos agarrábamos todos los días con (Eduardo) Frei, con (Andrés) Zaldívar, con todos los presidentes”, recuerda Alejandro Navarro sobre la crispada relación de los entonces jóvenes diputados con el Ejecutivo y las cúpulas partidarias.

Sin embargo, el punto cúlmine de las tensiones entre este grupo de parlamentarios y el gobierno llegó luego de la reducción del presupuesto de Salud de 1998.

Fuimos con Girardi, Aguiló y otros diputados con un ataúd de verdad. Nos bajamos en Moneda con Morandé y entramos pasando por la guardia de La Moneda. El ataúd lo habíamos conseguido en una funeraria. Nos habían encargado que no le fuera a pasar nada. Nos habíamos comprometido que no le íbamos a meter a nadie adentro por motivos sanitarios, y le metimos el presupuesto de Salud nomás”, recuerda el dirigente penquista.

“¡Hubieras visto la cara de los Carabineros cuando nos venían venir! No entendían nada. No hallaban qué hacer. Y nosotros decíamos ‘¡buenas tardes, tenemos autorización de la Presidencia!’ Y lo chantamos ahí, en el Patio de los Cañones, porque nosotros habíamos dicho que había muerto el presupuesto de Salud”, apunta el Senador, junto con recordar que el episodio provocó la ira inmediata del entonces presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle (DC).

¡Frei estaba indignado! Pedía que sacáramos el ataúd de inmediato. Bajó el subsecretario del Interior, que era Belisario Velasco. Nos llamó y nos dijo ‘todo lo podemos tolerar, pero que entren un ataúd, además de verdad, a La Moneda, es un agravio’.

Alejandro Navarro, ex post: “¡El que no ha entrado a Wikipedia que tire la primera piedra!”

El senador Alejandro Navarro, quien comenzó su carrera política como dirigente estudiantil en la Universidad de Concepción en los años ochenta. Ingresó al Congreso en 1994 como diputado del Partido Socialista, llegando a la Cámara Alta el año 2006.

Sobre su ingreso al Senado, el también ex candidato presidencial guarda un ácido recuerdo. “En ese tiempo yo asistía con blue jeans y sin corbata. Entonces, cuando yo entré el senador de la UDI, (Pablo) Longueira, dijo que el Senado se iba a poner ordinario”.

Durante esos días, el senador entrante dio una entrevista a la Premio Nacional de Periodismo, Raquel Correa, diálogo publicado en El Mercurio. “Ella me pregunta qué opinaba de los reclamos respecto de que el Senado está perdiendo prestancia, y mi respuesta fue: ‘Raquel, la calidad del Senado no se mide precisamente por la calidad de tela de los pantalones del senador Navarro, tiene otros problemas más grandes’”, apunta el senador.

No obstante, la respuesta de Navarro no quedó ahí, ya que también se dirigió al emblemático dirigente de la UDI en el hemiciclo. “A Longueira le respondí en una intervención que el Senado no se estaba poniendo ordinario, sino que se pudo extraordinario. ‘vamos a ponerle sentido de lucha. Vamos a tratar de quitar el olor a pasillos coloniales a este Senado’”, añade, recordando la encendida retórica de su discurso.

Durante sus años en el Senado, Navarro también tuvo una particular tendencia a aprobar los proyectos de ley que presentaba el ex ministro de Defensa, Alberto Espina, lo cual provocaba la curiosidad de sus colegas. 

No obstante, cercanos al ex titular de Defensa recuerdan que esa simpatía se originó en una sesión en Sala de la Cámara Alta en la cual se votaba en general un proyecto presentado por Navarro para aumentar las penas de cárcel a quienes portaran armas. La iniciativa contaba con un oscuro pronóstico: todos en el Hemiciclo entendían que iba a ser rechazada. “Pero se lo rechazaban por ser Navarro, la verdad. Y era un buen proyecto”, recuerda uno de los presentes fuera de grabadora.  

Entonces, cuando la sesión ya llevaba quince minutos, el entonces senador Alberto Espina entró y pidió la palabra para pedir que se suspendiera la votación y que el proyecto volviera a su comisión de origen. Esto logró que el proyecto fuera modificado y aprobado más tarde en la Cámara Alta.

En el Senado se cuenta que, desde ese entonces, cada vez que Espina presentaba un proyecto, Navarro criticaba ciertos aspectos de este y decía: “pero si el ministro Espina lo pide, yo confío en él, así que lo voy a aprobar”, ante la risa de sus colegas.

Con todo, uno de los momentos más polémicos en términos mediáticos en la carrera del senador Navarro, fue cuando un reportaje de Canal 13 evidenció que en un proyecto de ley suyo sobre la nanotecnología había párrafos copiados de Wikipedia.

“Un proyecto de dieciséis páginas donde ocho párrafos de cuatro líneas no tenían la referencia abajo. Y eso era efectivo y yo asumí la responsabilidad. Pero eso desató una histeria en defensa de la nanotecnología y yo creo que algún interés. Alguna tecla tocamos con ese proyecto de ley que desató una ofensiva comunicacional en todos los niveles”, afirma el Senador, quien, no obstante, defiende hasta hoy la información de la enciclopedia online.

“Seamos francos: Wikipedia no constituye un sinónimo de engaño. Entonces, todos los que criticaban Wikipedia… ¡El que no ha entrado a Wikipedia que tire la primera piedra!”, remata.

Jorge Pizarro y la mentada de madre en pleno Hemiciclo

Pizarro era del sector más cercano a Gutenberg Martínez y tuvo la labor de la conducción de su bancada”, recuerda José Antonio Viera-Gallo sobre los primeros días como diputado del actual senador Jorge Pizarro, quien entró al Congreso en Marzo de 1990.

Así, el senador y militante histórico de la DC, construyó una carrera parlamentaria que no estuvo exenta de polémicas. Entre estas, una de las más notorias es la relación que se estableció en el 2015 entre él y el caso SQM, uno de los escándalos más grandes sobre financiamiento irregular de la política y que también involucraba a sus hijos, y del cual, finalmente, fue sobreseído.

Otra controversia en la que se vio el senador saliente guarda relación con el mundial de Rugby del mismo año, al que asistió —permiso a la mesa del Senado mediante— un día después que un terremoto de magnitud 8,4 grados en la escala de Richter azotara la zona de la cual es representante: la IV Región de Coquimbo.

Con todo, el senador Alejandro Navarro guarda entre sus recuerdos una tensa confrontación entre ambos que la prensa de la época consignó como un hecho que casi llega a los golpes en el Senado.

En la Cámara de Diputados, Pizarro era rugbista y nunca nos llevamos tan bien”, reconoce de antemano Navarro, antes de ir a la médula de la historia, a partir del proyecto de ley que habilita la televisión digital . “En el Senado, Pizarro era miembro de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones y yo propuse una indicación para que las transmisiones de la Selección Chilena fueran gratuitas, se transmitieran en la televisión pública y que estuviera vetado ser vendida a canales privados. Y quedó la cagada”, apunta el senador.

“Al final, en la Sala yo acusé a Pizarro, a  (Francisco) Chahuán y a (Ena) Von Baer, que eran los autores, de impedir que los chilenos vieran los partidos de la Roja y a obligarlos a contratar cable. Y se paró y fue hasta mi puesto. Fue un momento muy tenso. Además es grandote”, narra el ex candidato a la presidencia.

Sobre las palabras que cruzaron, Navarro es breve: “Es irreproducible lo que nos dijimos. Me sacó la madre y me echó la choreada”.

“Ahí estuvimos distanciados largo tiempo, pero después todo se arregla”, finaliza el senador.

Montes, Muñoz y “Los Salmones”

Carlos Montes tiene una vasta trayectoria política, la cual abarca desde su rol como dirigente vecinal  —con apenas 15 años—, la dirigencia del MAPU, las cárceles de la dictadura y el exilio en México. Luego el Congreso y, próximamente, la titularidad del ministerio de Vivienda en el gobierno de Gabriel Boric.

Por su parte, Adriana Muñoz, luego de volver del exilio en Austria, fue una de los miembros fundadores del PPD, e ingresó al Congreso durante los primeros días de Marzo de 1990.

Sobre el rol de ambos como parlamentarios, José Antonio Viera-Gallo guarda recuerdos de gratitud: “Hubo que dictar muchas leyes de reforma que ahora parecen obvias, pero que en ese minuto no lo eran. Como la democratización de los municipios, la creación de los gobiernos regionales, la ley de prensa, por nombrar algunas. Y yo siempre sentí un apoyo muy leal de parte de Adriana Muñoz, Juan Pablo Letelier y Carlos Montes”, recuerda.

En la misma línea, quien fuera el primer presidente de la Cámara, también apunta a la relevancia de ambos dirigentes para mantener uno de los ejes de la centroizquierda más cruciales de los primeros años de democracia: el binomio PS-PPS.

“Cuando se produjo la separación PS-PPD, nosotros formamos un grupo con Carlos Montes y Adriana Muñoz tratando de mantener la unidad de la bancada PS-PPD. Ese grupo se denominó ‘Los Salmones’”, recuerda Viera-Gallo, en relación al cisma ocasionado en la columna vertebral de la centro izquierda, luego que bajo el mandato de Eric Schnake como presidente del PPD, el partido se refundara para terminar con su carácter instrumental y se pusiera fin a la doble militancia que tuvieron algunos de sus adherentes con el PS.

“Pero pasó que hubo que optar, y Adriana Muñoz terminó optando por el PPD y Carlos Montes y yo por el PS”, apunta Viera-Gallo.

“La Nani era muy querida por todos los de esa generación que llegamos al Congreso en los noventas”, añade sobre Muñoz el senador Alejandro García-Huidobro (UDI). “A pesar de que éramos de posturas totalmente opuestas, formamos una buena relación de amistad”, apunta el también parlamentario saliente.

Por su parte, sobre las características del senador Carlos Montes, Alejandro Navarro lo sintetiza así: “Es un hueón estudioso, de una ironía tan fatal que la gente se enoja con él”.

Así, el ex socialista recuerda en tercera persona y a modo de anécdota, que él junto a Montes fueron los únicos dos parlamentarios del PS que apoyaron a la ex presidenta Michelle Bachelet en los albores de su carrera presidencial en el 2005, mientras todavía ejercía como ministra de Defensa.

“Éramos dieciséis diputados y sólo había dos con Bachelet: Carlos Montes y Alejandro Navarro. Los otros catorce estaban con (José Miguel) Insulza, entre ellos Aguiló, Naranjo. Todos los izquierdosos estaban con el Panzer”, menciona Navarro.

“Fuimos a verla dos veces al ministerio, pero Michelle no estaba convencida. Nos dijo que estaba bien en su cargo, pero ambos creíamos que merecía ser la candidata y que era lo mejor. Ya la democracia estaba afectada y Bachelet salvó a la Concertación”, finaliza el senador.

Alejandro García-Huidobro, Claudio Alvarado y el disputado reemplazo de Chadwick

Uno de los diez senadores de la UDI que se vieron afectados por el límite de la reelección es Alejandro García-Huidobro (UDI), quien ingresó a la Cámara de Diputados el año 1994 y comenzó a ser senador en el 2006.

Por su parte, su correligionario, el senador Claudio Alvarado, entró al mismo tiempo que García-Huidobro a la Cámara, pero comenzó a ser senador en el 2014. No obstante, no fue a la reelección para el siguiente período.

«Con Alvarado entramos juntos a la Cámara. Él también postuló por un cupo de la UCC (Unión de Centro Centro, que después derivó en la UDI), pero después se fue al tiro a la UDI”, recuerda García-Huidobro sobre el inicio de ambos en la Cámara.

“Yo lo admiro mucho a Claudio. Él fue uno de los primeros en advertir a Chile denunciando la presión que había sobre los colonos de Chiloé por parte del empresario Douglas Thompkins. Además que él es muy trabajador y hasta el día de hoy lo sigue siendo”, apunta García-Huidobro sobre su colega.

Así, el senador también tiene recuerdos de cuando fue designado por su partido para reemplazar al ex ministro del Interior Andrés Chadwick en la Cámara Alta, luego que este fuera llamado para el segundo Gobierno de Piñera.

«Estaba compitiendo mi nombre contra el de José Antonio Kast, pero la directiva en esa época quería poner a Kast a como diera lugar. Entonces yo presioné internamente enviando una carta, para decir que no correspondía que el reemplazo para el representante de la Región de O’Higgins lo hiciera alguien de afuera de la región”, recuerda García-Huidobro, quien afirma que en el proceso tuvo el apoyo del diputado Ramón Barros (UDI), también electo por la zona.

“Finalmente, la directiva de esa época decidió mandar a hacer una encuesta en la región con los distintos nombres que estaban en juego. Los resultados de esa encuesta nunca los quisieron mostrar. Pero yo me enteré de que la victoria había sido holgada y, finalmente, me dieron el cupo a mí», cierra el senador.

Bonus Track: Patricio Melero y sus relaciones carnales con el comunismo chino

El actual ministro del Trabajo, Patricio Melero, aparte de ser un histórico dirigente de la UDI, es uno de los diputados que más tiempo estuvo en la Cámara: desde 1990 hasta el 2021, cuando fue llamado por el Presidente Sebastián Piñera para ingresar al gobierno en reemplazo de María José Zaldívar.

No obstante, su período como parlamentario también habría terminado este viernes si es que se hubiera mantenido en la corporación.

Así las cosas, Melero es el protagonista de una de las historias más improbables de la política nacional de los últimos treinta años. La cual es bien recordada por el ex diputado Sergio Aguiló.

La cosa versa así. Entre el 2011 y el 2012, durante su sexto período como parlamentario, Melero fue presidente de la Cámara de Diputados. En ese contexto, fue invitado a un viaje oficial a China por parte del gobierno comunista. “Y las más altas autoridades de China le señalaron que era una invitación muy excepcional para él por la cercanía política que esas autoridades tenían particularmente con él y con la UDI”, señala Aguiló, ya con asomo de risa.

Aguiló, por cierto, fue parte de la delegación de cuatro personas seleccionadas por Melero para ir a la tierra de la revolución de Mao Tse-Tung.

“Nos reunimos con las máximas autoridades del partido, fue al máximo nivel. Incluso estaba Xi Jinping (actual secretario general del Partido Comunista de China), que en ese entonces era el número dos”, contextualiza Aguiló.

Melero tenía una limusina especial. En la Plaza de la Revolución había letreros especiales de treinta metros de largo y por lo menos cuatro o cinco metros de altura, donde decía ‘Bienvenido presidente Melero y delegación’”, narra Aguiló, haciendo evidentes esfuerzos por contener la risa.

“Ahí el primer ministro de la época (Hu Jintao) en su discurso señaló que con Patricio Melero y con la UDI ellos se sentían partidos hermanos. Es el discurso más elogioso que yo he escuchado nunca a la UDI y a Melero en particular. ‘Juntos vamos a transformar el mundo’ cosas así, muy impactante. Y para qué decir de Melero al correspondiente”, afirma el ex diputado, quien complementa su punto: “Melero… un alto dirigente de la extrema derecha chilena… ¡Y estaba elogiando a un primer ministro marxista leninista!”.

“En las noches yo le decía ‘pero ¿qué es esto?, esto es una locura. Cómo te hacen un homenaje a ti y tú a ellos si son marxistas leninistas’”, recuerda Aguiló, a lo que según el relato del ex parlamentario, Melero le respondía riendo: “Para que tú veas lo atrasado que estás”.

“Para mí fue muy aleccionador de todo lo que estaba pasando en China y cómo las cosas han cambiado en el mundo. No todos los días un alto dirigente de la UDI le hace un homenaje a un primer ministro marxista leninista”, finaliza Aguiló.

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