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12 de abril de 2022

«El bullying puede darse en absolutamente todas las comunidades»: Claves del fenómeno que amenaza los colegios

La imagen muestra a un joven abrazado a sus piernas

Entre el 1 de enero y el 29 de marzo de este año se han ingresado 1.634 denuncias a la Superintendencia de Educación. De ellas, el 35,3% están relacionadas con maltrato a estudiantes. La situación preocupa a los apoderados, a los profesores y al gobierno. Expertos recuerdan que este es un problema "a nivel nacional" y entregan consejos para enfrentar la situación.

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Amenazas de una “masacre escolar” en el liceo industrial Benjamín Franklin de Quinta Normal y en el liceo Armando Robles Rivera en Valdivia; filtración de fotos íntimas en el liceo Lastarria en Providencia; un apoderado que llega armado con un palo con clavos a denunciar un caso de bullying en Coronel; además de registros de videos de golpizas y agresiones entre escolares de distintas partes del país. Esas son algunas de las noticias relacionadas a la convivencia escolar que han ocurrido en este retorno a las clases presenciales.

Entre el 1 de enero y el 29 de marzo de este año se han ingresado 1.634 denuncias a la Superintendencia de Educación. De ellas, el 35,3% están relacionadas con maltrato a estudiantes. Las referentes al maltrato físico y psicológico entre alumnos (414) aumentaron un 38% respecto al promedio entre 2018 y 2019. Aquellas relacionadas al ciberacoso (78) aumentaron en un 148% respecto del mismo periodo.

Desde la Defensoría de la Niñez han recepcionado 32 requerimientos por materias relacionadas a violencia en el contexto educativo, sumado a aquellas que ha adoptado la actuación de oficio y que corresponden a noticias de alto impacto en los medios de comunicación regionales y nacionales.

La situación es urgente y preocupante, por lo que el 25 de marzo pasado la Defensoría convocó a una reunión para articular acciones que fortalezcan la convivencia escolar y de prevención de situaciones violentas. Participaron el ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, y los subsecretarios de la Niñez, Justicia y Redes Asistenciales, además de representantes de los municipios, el ministerio de Desarrollo Social y Familia, subsecretaría de Prevención del Delito, Superintendencia de Educación y Unicef.

Asimismo, el pasado 9 de abril el Colegio de Profesores exigió soluciones al Gobierno por denuncias de violencia escolar: “Es una bomba que ya explotó”, planteó en una misiva el presidente del organismo, Mario Aguilar. «Todos los días nos llegan denuncias de situaciones gravísimas que se registran en los colegios», sostuvo. Pero: ¿qué hay detrás de este fenómeno? ¿Qué pueden hacer los diferentes involucrados para frenarlo? Aquí, una radiografía.

Solo un 1% denuncia

Los estudios que hay respecto al bullying y ciberacoso en Chile no son muchos. Uno de los últimos fue publicado el pasado 11 de marzo por la dirección de Educación Pública junto a la consultora Focus, llamado “Aplicación de un instrumento para medir factores psicosociales intervinientes (ciberbullying), en los diferentes Servicios Locales de Educación Pública”. Participaron 80.613 estudiantes entre quinto básico y tercero medio.

Entre los resultados, un 29% de los estudiantes de educación media indicaron haber sido víctimas de ciberbullying en los últimos dos meses y un 50% de ellos declararon no haber contado su situación a nadie. Sin embargo, un 79% de los apoderados declaró que sus hijos e hijas no han realizado ciberbullying.

Respecto de los victimarios, en enseñanza básica la mayoría los reconoce como estudiantes del mismo curso (33%), mientras que en la enseñanza media un 49% indica que no sabe quién es su agresor, es decir, son personas que actúan en el anonimato.

El pasado 9 de abril el Colegio de Profesores exigió soluciones al Gobierno por denuncias de violencia escolar: “Es una bomba que ya explotó”, planteó en una misiva el presidente del organismo, Mario Aguilar.

En 2021, la fundación Katy Summer y la Universidad Del Desarrollo realizaron el estudio Ciberacoso y salud mental, en que se entrevistó a 3.818 personas entre 15 y 29 años. Esta entidad fue creada por Evanyely Zamorano y Emanuel Pacheco, los padres de Katherine Winter, quien el 22 de mayo de 2018 murió por suicidio tras ser víctima de ciberacoso por su comunidad escolar.

De acuerdo al estudio, un 52% de los jóvenes entre 15 y 19 años aseguró vivir ciberacoso al menos una vez en los últimos 3 meses. Entre los principales motivos, está la apariencia personal (43%), opinión política (33%), violencia en pareja (30%), por etnia o pueblo originario (28%), orientación sexual, identidad de género o expresión de género (27%), país de origen (20%), y discapacidad (5%).

Sobre el perfil de las víctimas de ciberacoso, un 50% son mujeres, un 38% presenta sintomatología depresiva mayor, un 16% son personas LGTBIQ+, un 25% se autolesionan, un 38% opta por ignorar y solo un 1% denuncia. Además, un 63% sabe quién lo acosa, y el 49% asegura que es alguien perteneciente al lugar de estudios.

Bullying y el miedo a estar solos

¿A qué se debe el aumento de este tipo de denuncias luego de la pandemia? Emanuel Pacheco, director ejecutivo de la fundación Katy Summer, relata que durante 2019 dieron un taller en ocho regiones del país junto al Instituto Nacional de la Juventud (Injuv). “Les preguntamos a más de 300 jóvenes por qué se producía bullying o ciberacoso. Y la razón de ellos, que fue totalmente transversal en las ocho regiones, es que los chicos le tienen mucho miedo a estar solos (…) Ocurre por una necesidad de validarse socialmente, y más ahora que llevamos dos años en que muchos de estos chicos y chicas no interactuaban físicamente entre ellos y ellas, y eso genera que al volver a verse vuelve esta necesidad de posicionarse socialmente, de asegurarse de no estar aislado. Y de alguna forma de imponerse socialmente para que ellos no sean víctimas de otras situaciones”.

Agrega que “el bullying hay que entenderlo como un fenómeno social que se puede dar en absolutamente todas las comunidades. En cualquier lugar donde haya más de tres personas es posible que se produzcan espacios en que se trate de forma denigrante a otra persona y de forma reiterada. Es algo normal. Lo que tenemos que hacer es aprender a gestionarlo, que ese miedo no lo cubramos haciendo burla de terceros, sino efectivamente entregar herramientas de autogestión emocional, de gestionar los miedos para que los resolvamos de una forma positiva y no peyorativamente”.

Sobre el perfil de las víctimas de ciberacoso, un 50% son mujeres, un 38% presenta sintomatología depresiva mayor, un 16% son personas LGTBIQ+, un 25% se autolesionan, un 38% opta por ignorar y solo un 1% denuncia. Además, un 63% sabe quién lo acosa, y el 49% asegura que es alguien perteneciente al lugar de estudios.

Carolina Inostroza, médico pediatra especialista en salud del adolescente, afirma que en este tiempo de escolarización online han aumentado las tasas de ansiedad, depresión y estrés. En su equipo de trabajo, cuenta, también hay una percepción de que la agresividad es mayor y que se ha presentado muy tempranamente, al inicio del año escolar.

Vladimir Cobarrubias es director del laboratorio criminalístico privado Licrim y perito judicial de la Corte de Apelaciones en criminalística e informática y telecomunicaciones. Para él, “los delitos de hace 33 años con los de hoy básicamente son los mismos hechos. Cambia la forma en cómo se ejecutan. El bullying de los tiempos antiguos era cara a cara, de frente, en la sala de clases, recreo, baño. Hoy no se hace a uno, es a varias personas al mismo tiempo haciendo uso de las redes sociales. Se está usando una herramienta tecnológica con mayor impacto, los atacantes se preocupan que ese bullying sea reconocido por más personas”. Explica que al exponerse diariamente al teléfono y el computador en pandemia los jóvenes se han encontrado con recursos que les permiten navegar con un “anonimato casi absoluto” y que complejiza las investigaciones para obtener pruebas o evidencias.

Perspectiva de género

Si bien algunos expertos consultados estiman que faltan más estudios al respecto sobre la realidad nacional, la percepción que se tiene en general es que en el bullying sí existe asociada violencia de género. El estudio de la dirección de Educación Pública y Focus señala que, tanto en educación básica como media, las mujeres declaran haber sido víctimas de ciberbullying en una o más ocasiones los últimos meses. El porcentaje también aumenta con las personas LGBTIQ+.

Desde la fundación Katy Summer también levantaron datos al respecto en su estudio. Según su edad, el 52% de las mujeres entre 15 a 19 años vivieron ciberacoso al menos una vez los últimos tres meses, mientras que para el rango de 20 a 24 años el porcentaje es de un 48% y asciende a 50% para el tramo etario entre los 25 a 29.

Entre las principales razones se encuentran la apariencia personal, la violencia en pareja, la opinión política, la orientación sexual, identidad de género o expresión de género. Las formas de ciberacoso son en su mayoría amenazas y comentarios hirientes, pero también está que se hicieron pasar por ellas, y que hubo videos y/o fotos malintencionados.

Carolina Inostroza, médico pediatra especialista en salud del adolescente, afirma que en este tiempo de escolarización online han aumentado las tasas de ansiedad, depresión y estrés. En su equipo de trabajo, cuenta, también hay una percepción de que la agresividad es mayor y que se ha presentado muy tempranamente, al inicio del año escolar.

Y entre las principales reacciones de las mujeres está ignorar (50%), pedir que se detenga (42%), hacerse daño (31% versus un 20% de los hombres), y solo un 1% denuncia.

“En el caso de las mujeres un 42% presenta sintomatología depresiva mayor versus un 34% de los hombres. Por lo tanto, el daño en la salud mental en las mujeres por ser víctimas de una situación de ciberacoso es mayor y es severa, por eso se autolesionan”, explica Emanuel Pacheco.

Evanyely Zamorano también explica que la funa “está siendo un elemento con el cual las mujeres están dejando claro que la institucionalidad no está sirviendo, y como no está sirviendo tenemos que ir a la auto tutela. O literalmente nos defendemos solas y unidas o acá perdemos todas”.

Técnica de la impermeabilización

La pediatra Carolina Inostroza ha estudiado de cerca la sintomatología asociada al bullying. Se especializó en España, donde elaboró un protocolo de atención de estos casos de urgencia y participó como coautora del estudio “Repercusiones sobre la salud del maltrato entre iguales: acoso escolar y ciberacoso”.

La experta señala que en estos casos no solo hay manifestaciones psicológicas, también hay signos físicos que pueden dar alarma temprano. “En el acoso y ciberacoso hay tres personas involucradas: las víctimas, los acosadores y los testigos. Los tres son sujetos de cuidado, ya que las manifestaciones en la salud física y psicológica son en los tres. Lo importante es poder actuar en los factores de riesgo y educar tempranamente en cuanto a la empatía digital”, dice.

Entre los cuadros físicos que han detectado están alteraciones al dormir, insomnios, dolores de cabeza recurrentes, fatiga, anorexia y los trastornos de conducta alimentaria. Inostroza explica que “pasan muy inadvertidos esos síntomas, porque no son tan recurrentes, se dan solo en horario de colegio, no es invalidante, pero sí es algo que se repite en el tiempo”.

Otros factores que han visto asociados a nivel psicológico están depresión, ansiedad, estrés, ideación suicida hasta la consumación del suicidio, baja en el rendimiento académico, y alta deserción escolar.

Patrick Fisk es psicólogo y ha estado vinculado a la educación hace 17 años. Atiende casos críticos. Ha visto jóvenes que han pensado suicidarse, que se han tenido que cambiar de colegio, que han cuestionado su futuro vocacional o su interés por la vida. “El bullying es un problema a nivel nacional y no discrimina nivel socioeconómico, ruralidad, urbanidad: está presente en todos los establecimientos educacionales del país”, afirma.

“En el acoso y ciberacoso hay tres personas involucradas: las víctimas, los acosadores y los testigos. Los tres son sujetos de cuidado, ya que las manifestaciones en la salud física y psicológica son en los tres. Lo importante es poder actuar en los factores de riesgo y educar tempranamente en cuanto a la empatía digital”, dice.

En cuanto al trabajo psicoterapéutico en personas agredidas por bullying, se busca reparar las consecuencias. Primero, permitir la descarga, que la persona se sienta en un espacio seguro, que su testimonio es validado y no se minimiza. En el proceso, comienza un trabajo que llama la “técnica de la impermeabilización”: “impermeabilizarlos de las críticas, hacerlos entender que la opinión de ellos (victimarios) no tiene ninguna importancia. Enfocarse en su propia critica, auto concepto y autovaloración”, explica Fisk. Después se continúa con el grupo de pertenencia y el grupo de referencia, conocer otros grupos de personas y hacer actividades en conjunto. “Así empiezan a empoderarse y sentirse parte el sistema educativo”, complementa.

Cambio cultural y sensibilización

¿Cómo enfrentar el bullying y el ciberacoso en el corto plazo? Fisk señala que desde el ministerio de Educación debiese haber planes de educación trimestral, dos veces por semana, para que exista un cambio cultural. “El sistema tiene que tener un cambio hacia el respeto. Tienen que integrar apoderados, cuerpo docente, estudiantes. Esto es rápido, pero se da mucha vuelta a la burocracia, se centran en los manuales de convivencia que son como una Constitución sin leyes. Un cambio cultural se puede producir en tres meses en un colegio”, asegura.  

Para Evanyely Zamorano, la estrategia más eficiente es la sensibilización. “Sensibilizar y hablar del tema hace que personas que lo estén viviendo se sientan cómodos y cómodas de hablarlo. El mayor problema que hemos visto es que la gente piensa que no hay que sensibilizar tanto, porque lo que hay que hacer es protocolos, acciones concretas, leyes, pero nada de eso sirve si no hay una cultura en que las personas se sientan cómodas de denunciar, se sientan seguras de hacerlo y que de verdad sientan que se va a seguir un proceso”.

Añade que “creemos que necesitamos una justicia restaurativa, en que se vea por qué esa persona está agrediendo, para ver si también se puede hacer una reparación, para que no continúe haciendo esa conducta ni generando agresiones en otro lado”.

“El sistema tiene que tener un cambio hacia el respeto. Tienen que integrar apoderados, cuerpo docente, estudiantes. Esto es rápido, pero se da mucha vuelta a la burocracia, se centran en los manuales de convivencia que son como una Constitución sin leyes. Un cambio cultural se puede producir en tres meses en un colegio”, asegura.  

Desde la ONG Cuna Cultural realizarán durante este año, en conjunto con el Equipo de Respuesta ante Incidentes de Seguridad Informática (CSIRT) del ministerio del Interior y Seguridad Pública, una campaña nacional llamada “De la cuna al computador”. Andrea Henríquez, su directora ejecutiva, piensa que es relevante el trabajo territorial para abordar esta temática: “Hacemos un llamado al ministerio de Educación desde la participación ciudadana, las organizaciones sociales, ong consultoras a trabajar a lo largo del país de manera articulada e intersectorial”.

Para Cobarrubias, experto en cibercrimen, también es clave asesorar a las víctimas de estos hechos en cuanto al resguardo de la información y cómo seguir el proceso judicial. “Muchas veces se cometen errores como borrar la evidencia”, acota. Además, el académico de la Universidad de Chile afirma que es necesaria una nueva ley de delitos informáticos, en que se hable de ciberbullying, ya que la normativa actual data de 1993.

También puedes leer: 5 testimonios: Qué encontraron los profesores al volver a las clases presenciales


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