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Opinión

12 de mayo de 2022

La espléndida «Pechos y huevos» de Mieko Kawakami o mi novia francesa

La imagen muestra a Galemiri frente a Kawakami

Voy a hablar de una novela que me envió ”mi novia francesa”, Constance, muy recomendada por ella. Se trata de la talentosa escritora japonesa Mieko Kawakami y su brillante novela "Pechos y Huevos".

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Mi irresistible novia francesa

Hace unos atrás, el gran Théâtre des Quartiers d’Ivry en París ofrecía a la exigente audiencia teatral parisina un “Cycle Galemiri” con siete de mis obras montadas en el bello idioma francés. La publicidad del ciclo fue abundante, y la ciudad de París estaba tapada con hermosos  afiches . Sí, todo eso fue maravilloso para mi ridículo ego, pero la verdad, lo que más recuerdo en el día del estreno del primer montaje francés de una de mis obras, fue cuando la guapa francesa encargada de relaciones públicas del teatro me dijo que había una joven parisina llamada Constance que quería conocerme.

Y sí, Constance era una belleza parisina atragantadora, sensual, brillante mujer, rápida. Me habló de la impresión que tuvo con mi primera obra que iniciaba el Ciclo Galemiri, con abundantes elogios, pero como buena parisina, con algunos puntos de vista no muy entusiastas. Más me gustó. Esa misma noche caminamos por el serpenteante Paris, todo iluminado. Bueno, esta chica, mucho menor que yo, era la felicidad misma. Nos fuimos bordeando el Sena, luego el precioso barrio Saint-Michel, y terminamos en su departamento donde rugieron nuestros instintos eróticos y sexuales all night long.

Constance era una belleza parisina atragantadora, sensual, brillante mujer, rápida. Me habló de la impresión que tuvo con mi primera obra que iniciaba el Ciclo Galemiri, con abundantes elogios, pero como buena parisina, con algunos puntos de vista no muy entusiastas. Más me gustó. Esa misma noche caminamos por el serpenteante Paris, todo iluminado.

Luego ella me dijo que nos casáramos. No tuve el coraje suficiente para decirle que sí, y argüí que venía de un matrimonio con una estupenda mujer de muchos años. Me volví a Chile. Yo pensé que con Constance todo había terminado, pero a los pocos meses ella llega a Santiago de improviso, y retomamos el romance. Luego ella vuelve a París.

Pasan unos años y me entero de que tiene hijos. Agradezco a Dios por eso, otro hombre de buen corazón le entrega lo que desea. Cuando vuelvo a ir a Francia, a escondidas, seguimos el romance. Vuelvo a Chile. Y seguimos por email, por zoom. Hace un mes, ella me llama, hablamos, entre las preguntas me interroga qué estoy leyendo, cual es mi novelista preferido francés. Michel Houellebecq le digo. Y de mujer novelista francesa, pregunta. Christine Angot le digo. A la semana recibo en mi casa dos hermosas encomiendas con el último Houellebecq, “Aneantir”, aún no traducido en Iberoamérica; y el último de Angot, “Le voyage dans l´est”, tampoco aún traducido. Pero antes voy a hablar de otra novela que me envió en esos hermosos paquetes ”mi novia francesa”, muy recomendada por ella. Se trata de la talentosa escritora japonesa Mieko Kawakami, también en la versión francesa. Y para dejar un poco mi  patética y vanidosa biografía un rato de lado, ahora voy a hablar de su excelente novela feminista y muy  brillante “Pechos y Huevos”.

La espléndida novela «Pechos y huevos»

La novela se desliza entre un provocador relato en tono de comedia moral del Japón contemporáneo y aguda meditación sobre las relaciones familiares. Es la historia de la joven protagonista Natsu, quien recibe en su departamento en Tokio la visita de su hermana mayor, Makiko, junto con su hija  Midoriko, una adolescente que no habla por voluntad propia, sin embargo lleva una especie de poética y polémica bitácora escrita en un cuaderno.

Makiko, incapaz de aceptar los cambios de su cuerpo tras la maternidad, está empecinada en someterse a una cirugía de aumento de pecho. Mientras tanto Natsu, de treinta años, es aspirante a novelista, y quisiera ser madre por primera vez, pero no consigue una relación estable, ni pareciera tampoco estar muy interesada en ella, así que comienza a investigar la posibilidad de hacerse una inseminación artificial.

La autora Mieko Kawakami.

Lo mejor de esta escritora japonesa es lo que sucede alrededor de este arco dramático obligado en la narrativa, y son los vaivenes del cada día, los desencuentros, la gente que convive con ella y que ella las tiene bajo su muy inteligente escrutinio, aunque pareciera no estar satisfecha con todo eso. Lo explosivo de esta novela triste y al mismo tiempo cómica, es el off de la novela, donde reluce el pulcro desarrollo argumental que ella reemplaza a veces para ir en búsqueda de esa puesta en abismo que prodiga Mieko Kawakami del relato, que se enciende como si fuese una obra de teatro coral a veces, otras se presenta como un monólogo desenfadado, donde la regla básica es la maldita soledad de ella y de la mayoría de los japoneses en Tokio.

Su estilo escritural es a veces una especie de “falso clasicismo”; y otras la novelista deja entrar una corriente de aire fresco que rejuvenecen su propio lenguaje, y es entonces que opera la seducción de Kawakami. Es un libro donde reina la astucia de la narradora, nunca autoindulgente: Kawakami sabe fustigar las pequeñas y ridículas cosas del cada día y pequeños acontecimientos; y ella con su pluma brillante y convincente los transforma en intensas epifanías, y asimismo en una verdadera clase de novela a-moderna, perpleja y sin respuestas, aunque luego emerge una poderosa quietud que precede a las marejadas verbales que sabe tan bien dibujar Kawakami.

Lo explosivo de esta novela triste y al mismo tiempo cómica, es el off de la novela, donde reluce el pulcro desarrollo argumental que ella reemplaza a veces para ir en búsqueda de esa puesta en abismo que prodiga Mieko Kawakami del relato, que se enciende como si fuese una obra de teatro coral a veces, otras se presenta como un monólogo desenfadado, donde la regla básica es la maldita soledad de ella y de la mayoría de los japoneses en Tokio.

Esta muy talentosa mujer, seguirá escribiendo en otro nivel, seguramente nunca  sus novelas describirán guerras o revoluciones, sino que serán experiencias emocionales habituales pero a las que ella les agrega un ventisco de fantasía, no por nada ella cita dos veces a García Marquez en su novela, seguramente haciendo un homenaje al gran escritor del realismo mágico. Admiro en ella su elegancia nutrida a veces de procacidad y al mismo tiempo de lirismo, admiro sus comentarios filosos sobre la sociedad japonesa que pueden aplicarse también a nuestro Chile. En su deliciosa y a veces amarga novela hay por cierto un baile de máscaras donde van cayendo aquellas máscaras sociales una a una, y como dice el gran Orson Welles: “Todos tenemos una máscara, el problema es saber cuál es la máscara original”.

La esplendorosa meta-novela de Mieko Kawakami

Por cierto uno puede llegar a pensar que la novelista japonesa Mieko Kawakami de alguna manera está haciendo meta-literatura o meta-novela, que esta historia desencantada y también cómica que narra, en “Pechos y Huevos” pudiese ser es una prolongación escritural de la propia autora que escribe sobre una joven nipona que escribe una novela y que, además, busca el hombre indicado que le  dará el semen designado.

Las grandes novelas, como las de Kuwakami, nos devuelven nuestra rebeldía, nuestra transgresión, nuestro deseo insaciable de libertad, el  maravilloso embiste del polvo de estrellas en nuestra cara.

Muy breve despedida a mi novia francesa y a mis tenaces lectores

Y vienen muchos más libros, música, películas, dramaturgia desde París enviados por mi novia francesa, la bella y brillante Constance,  que aún no llega a Latinoamérica.

Y ustedes, mis queridos lectores, “Mes chers lecteurs, mes semblables” como dijo el inmenso novelista francés Gustave Flaubert -que quiere decir: “Y ustedes, mis queridos lectores, mis similares”-, nos vemos en 15 días más, con sorpresas de lo mejor y lo más nuevo de la cultura, el gran alimento o “maná” del ser humano.

*Benjamín Galemiri es dramaturgo chileno. Tiene más de una veintena de obras publicadas; que han sido llevadas a escena en Chile y otros países.

También puedes leer: Lo bello y lo triste de Kawabata


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