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La Convención

1 de junio de 2022

Movimientos Sociales y Pueblo Constituyente: los colectivos que arrinconaron al Colectivo Socialista para que la nueva Constitución sea reformada por 2/3 del actual Congreso

Movimientos Sociales y Pueblo Constituyente: los colectivos que arrinconaron al Colectivo Socialista para que la nueva Constitución sea reformada por 2/3 del actual Congreso Agencia Uno

En los dos caóticos días de negociaciones que antecedieron al primer acuerdo de la Comisión de Normas Transitorias se enfrentaron dos posturas, aparentemente irreconciliables. Por un lado, los independientes buscaron poner término inmediato al Senado, derogar tácitamente las normas que contradijeran a la nueva Constitución, y bloquear a la actual legislatura reformar la Carta Magna con el umbral más alto de votos. Así las cosas, el Colectivo Socialista movieron sus fichas y cedieron para evitar una “catástrofe”que afectaría -principalmente- a la Cámara Alta, ahí donde la presencia socialistas incide desde la primera línea.

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Con el borrador de la propuesta de nueva Constitución ya en manos de la Comisión de Armonización, el debate sobre la puesta en práctica del texto constitucional -en caso de ser aprobado en el Plebiscito de Salida- está en la Comisión de Normas Transitorias, instancia que ya despachó su primer informe el pasado 27 de Mayo para ser zanjado ante el Pleno este jueves 03 de Junio. 

Entre los acuerdos a los que se llegó entre los colectivos, desde INN hasta el PC y los independientes, destacan el cierre definitivo del Senado el 2026, año en que comenzaría a regir la Cámara de las Regiones, con representantes regionales electos en Noviembre del 2025 y que cumplan un período excepcional de tres años. 

Asimismo, el pacto incluyó que las normas que sean contradictorias a la nueva Carta Fundamental, deberán ser derogadas o modificadas explícitamente mediante una nueva normativa.

A ello se agregó otra norma transitoria, que encendió el debate constituyente con acusaciones atávicas respecto a los “candados” -acusan los críticos- que se trasladarían de la actual Constitución al futuro texto que emanará de la Convención: fijar en 2/3 el quórum para que el actual Congreso pueda hacer modificaciones a la futura Carta Magna.

Por cierto, este punto del acuerdo dividió las opiniones entre quienes acusaban que se estaban reproduciendo los famosos “cerrojos” establecidos por Jaime Guzmán, uno de los redactores fundamentales de Constitución vigente, sostuvieron los críticos del entendimiento. Los cuestionamientos incluso alcanzaron a los senadores PS, grupo de parlamentarios que han seguido con especial tormento las modificaciones al sistema institucional. 

En tanto, sus defensores aseveraron que las actuales cámaras del Poder Legislativo, no tiene razones para guardar “lealtad” al futuro texto constitucional. Esta línea argumental la encabezó el convencional Fernando Atria (Indep.RD), quien luego matizó su controversial alegato.

Puntos críticos: Independientes versus Colectivo Socialista y el FA

Las fuentes consultadas por este medio aseguran que este acuerdo tomó fatigosas 48 horas, donde luego de que cada colectivo expusiera sus líneas intransables, se dio inicio a una de las negociaciones más relevantes para el futuro próximo de la nueva Constitución.

Al momento de sentarse a la mesa, la convencional de Movimientos Sociales y coordinadora de la Comisión de Normas Transitorias, Elisa Giustinianovich, señala que los temas cruciales para su colectivo fueron tres: regulaciones a eventuales contradicciones entre la legislación vigente y la nueva Constitución, mecanismos para abordar eventuales vacíos administrativos, y la norma del nuevo calendario electoral.

Sobre el primer punto, Giustinianovich señala que en Movimiento Sociales eran partidarios de la derogación tácita de las normas que fueran contradictorias con el articulado de la nueva Carta Magna. En tanto, sobre el mecanismo para abordar vacíos administrativos, la convencional agrega que al inicio de las conversaciones, la posición de su colectivo se inclinaba a rechazar que el actual Congreso introdujera reformas a la nueva Constitución. 

Sin embargo, en ambos casos cedieron en sus posturas, las cuales fueron transadas con otros colectivos para acercarse a un punto medio de consenso.

“Para nosotros, la moneda de cambio fue la norma de recepción del derecho con la cláusula derogatoria. Nosotros llegamos apoyando una derogación tácita y cedimos a cambio de que pudiéramos llegar a consenso con la norma de reforma por los dos tercios y el calendario electoral”, afirma Giustinianovich sobre la norma transitoria que establece dicho guarismo como quórum para las reformas constitucionales por el actual período legislativo y a la fecha en la cual se renovará el Congreso. 

Del lado opuesto, en la postura ante las normas que regulen posibles contrasentidos entre la legislación vigente y la nueva Carta Fundamental, Giustinianovich señala que fueron el Colectivo Socialista y el Frente Amplio quienes abogaron por la derogación explícita -léase por escrito- de las leyes que no encontraran eco en la nueva Constitución. 

“Para nosotros, la moneda de cambio fue la norma de recepción del derecho con la cláusula derogatoria. Nosotros llegamos apoyando una derogación tácita y cedimos a cambio de que pudiéramos llegar a consenso con la norma de reforma por los dos tercios y el calendario electoral”, afirma Elisa Giustinianovich.

Respecto al futuro itinerario electoral, Giustinianovich contrapone dos miradas. “Estaba la posición de mantener el Senado por ocho años, que fue planteada por el Colectivo Socialista. Y evidentemente hubo un término medio entre llamar a elecciones de inmediato y mantenerlo los ocho años, que es que para las próximas elecciones del calendario electoral, se haga un traspaso limpio donde podamos definitivamente cerrar el Congreso actual y habilitar el nuevo”, dice. 

Lo anterior, según la propuesta que llegará al Pleno este jueves, debería ocurrir en Noviembre del 2025 para que las autoridades electas comiencen a ejercer su mandato el 2026.

En cuanto a la transacción de ese punto, la convencional reconoce que “en términos teóricos, nos habría encantado que apenas entrara en vigencia la nueva Constitución comenzaran a manifestarse los cambios”.

Además, la postura que bloqueaba la posibilidad de que el actual Parlamento reformara la nueva Constitución, en la comisión señalan que fue una propuesta que impulsaron -principalmente- constituyentes del mundo independiente.

“Donde más hemos pujado sobre la necesidad de regular esto, ha sido justamente desde los movimientos independientes, quienes no tenemos representatividad en el Congreso. Vemos muy preocupados esta intención que existe en el actual Parlamento de revertir las transformaciones que hemos logrado en este Proceso Constituyente”, reconoce la convencional de Pueblo Constituyente, Camila Zárate

“Este Parlamento actual no fue elegido para hacer cambios constitucionales, para eso fuimos electos los convencionales. Y nos parece que lo mínimo es que, al menos, tengan las mismas reglas que tuvimos nosotros para el proceso de construcción de normas. Por eso pensamos los dos tercios”, agrega la convencional.  

«Vemos muy preocupados esta intención que existe en el actual Parlamento de revertir las transformaciones que hemos logrado en este Proceso Constituyente”, apunta Camila Zárate.

En este contexto, desde el Colectivo Socialista admiten que miraron con estupor varias de las propuestas de los colectivos independientes. “Hubo colectivos que llegaron con posiciones bien rígidas respecto a adelantar la instalación de la Cámara de las Regiones, quitarle atribuciones al Senado durante el período de transición, y además, que no se pudiera reformar la constitución. Esos tres elementos nos parecían inaceptables porque superan el estándar democrático”, sentencia el convencional Tomás Laibe, miembro de la Comisión de Normas Transitorias.

En esa línea, en el Colectivo Socialista sostienen que en su postura inicial estuvo la voluntad de que los senadores pudieran integrar la Cámara de las Regiones una vez que esta se constituyera el 2026. No obstante, reconocen que esta idea no logró cuajar en el resto de la comisión.

En ese punto entró en juego una de las líneas rojas de los socialistas: mantener intactas las atribuciones de los actuales parlamentarios en el actual período legislativo. Este punto, por cierto, lograron sellarlo en el primer informe que emanó la Comisión de Normas Transitorias.

Pese a ello, en el Colectivo Socialista afirman que también llegaron a la mesa de negociaciones cerrados a la posibilidad de “rigidizar” -según califican fuera de grabadora- cualquier garantía de reforma constitucional. “Esa es una de las razones por las que llegamos a la Convención”, explican, aludiendo a que una de las principales críticas que se han esgrimido a la actual Carta Magna, son justamente los quórum que requiere su modificación.

Con todo, los socialistas finalmente se abrieron a apoyar el quórum de los dos tercios para las reformas constitucionales durante este período legislativo, a cambio de que se mantuvieran las atribuciones de los actuales senadores, actualmente dirigidos por el presidente de la Cámara Alta, el presidente saliente del PS, Álvaro Elizalde. Junto a ello, las tratativas incluyeron que se estableciera que la derogación o modificación de las leyes que fueran contrarias a la nueva Constitución, debían realizarse de forma explícita.

“La derogación tácita para nosotros era una catástrofe en términos de continuidad del Estado. Sin esa norma, no había ninguna conversación que realizar”, comenta bajo reserva un convencional del bloque. 

A estos dos intransables de los socialistas, se sumó la rápida instalación de la Corte Constitucional, organismo que reemplazará al actual Tribunal Constitucional.

Sobre este punto, los convencionales socialistas abogaron por una puesta en marcha inmediata, aunque luego se llegó al punto medio de que en un plazo de seis meses, el Tribunal Constitucional terminara de fallar las causas pendientes antes que se instale la nueva Corte, sostienen fuentes del Colectivo Socialista.

Armonización: la opción para reponer los quórums

La discusión sobre las reformas constitucionales también se librará en la Comisión de Armonización, según han advertido miembros de la instancia como el convencional Fernando Atria.

Según dispone el borrador de nueva Constitución, “serán aplicables a la tramitación de los proyectos de reforma constitucional, las disposiciones que regulan el procedimiento de formación de la ley, debiendo respetarse siempre el quórum señalado en los incisos anteriores”. De esta forma, la referencia a los «incisos anteriores” supone para algunos convencionales el quórum de mayoría simple, con lo cual entraría en jaque la supremacía de la Carta Magna por sobre la ley.

De esta forma, las fuentes aseguran que los convencionales de Frente Amplio y Chile Digno son partidarios de establecer en la Comisión de Armonización un quórum que sea superior a una mayoría simple, pero bajo los 2/3 Así, las opciones serían quórums de 3/5 o 4/7. De este modo, se busca flexibilizar el debate que se está librando en la Comisión de Normas Transitorias.

“Si ese vacío se repone, lo que va a tener es un capítulo de reforma constitucional que tiene bajos quórums, pero que da garantías democráticas para los sectores de este Congreso que tienen miedo a la reforma”, afirman desde el socialismo democrático bajo reserva, quienes ven con buenos ojos que este debate sea asumido por la Comisión de Armonización.

En tanto, los convencionales independientes prefieren que esto sea zanjado por el Pleno a través de la norma que establece los dos tercios como quórum para las reformas constitucionales La idea, reconocen en privado, es aumentar el costo de la negociación partiendo la discusión con un umbral alto de quórum, o dicho en simple, apostar con el tejo pasado. En este sentido, afirman que si el acuerdo transversal que fijó el guarismo se cae el jueves, podrían reevaluar su posición ante el mantenimiento de las atribuciones de los senadores hasta el 2026.

“Si no hay garantías de que la actual legislatura no vaya a revertir todas las trasformaciones sociales, no podemos tampoco tener garantías de mantenerla hasta el 2026”, advierte la convencional Camila Zárate.


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