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Política

31 de mayo de 2022

Treinta años no son nada: el retorno de Camilo Escalona a la primera línea del PS y la brecha generacional con La Moneda

Escalona recibió las felicitaciones del Presidente Boric por su votación en los comicios del PS.

Luego de su última postulación al senado en el 2017, Camilo Escalona se había mantenido alejado de la primera línea política. Sin embargo, hoy figura como la carta más probable a ocupar la secretaría general del PS, con lo que la tensión generacional entre la principal coalición de gobierno -Apruebo Dignidad, principalmente el Frente Amplio- con los representantes de la ex Concertación, vuelve a colación a partir de las diferencias de diagnóstico sobre los años de Transición. Con todo, el histórico socialista ha contado con orgullo las "felicitaciones" que el Presidente Boric -otrora férreo contradictor- le envió por Whatsapp por la votación obtenida en los últimos comicios partidarios.

Por Emmanuel Ganora y Joaquín Abud

“Me felicitó, sí. Me felicitó”, respondió hace algunos días el dirigente Camilo Escalona ante la pregunta de la periodista Carola Urrejola en el programa “Días Contados” de Vía X: ¿era cierto que el Presidente Gabriel Boric le había mandado un Whatsapp para saludar los resultados obtenidos por el ex senador en los últimos comicios del socialismo para conformar la nueva mesa partidaria del PS. 

La escena relatada por Escalona incluso permitió una respuesta de distensión. “Le hice notar que teníamos una diferencia: Colo Colo va a ser campeón y la Católica, no”, agregó el histórico socialista, en alusión a la reconocida adscripción futbolera del Mandatario por la UC. 

Un nexo de aparente complicidad que, sin embargo, tiene un telón de fondo crítico: la brecha generacional que separa a Escalona de la hegemonía oficialista liderada por los cuadros partidarios del Frente Amplio. En su mayoría jóvenes -no sobrepasan los cuarenta años- y con un ácido diagnóstico en lo que fueron los llamados “treinta años” de Transición a la democracia, cuestionamientos que adquirieron mayor fuerza a partir del Estallido Social de Octubre del 2019. 

Por lo mismo, los críticos de Escalona en el mundo socialista son enfáticos en señalar que su figura no es del todo cómoda para una generación que tiene otro ethos para vivir y hacer política; un estilo más horizontal del ejercicio del poder, con distancia crítica hacia el «Eje Histórico» entre el PS y la DC, alianza estratégica entre el centro y la izquierda que Escalona defiende hasta el día de hoy. Por lo mismo, estas fuentes sacan a colación una frase que aún le pesa al dirigente: la idea de una asamblea constituyente era «fumar opio», según calificó mientras era presidente del Senado en el 2012.

Sin ir mucho más lejos, en un debate organizado por Canal 13 el año 2016, Escalona y el entonces diputado Gabriel Boric debatieron acerca de la figura de Patricio Aylwin y el periodo de Transición hacia la democracia donde, pese al respeto mutuo, no estuvieron exentos de roces.

Una de las posturas que planteó Boric en aquel debate, fue que “la Concertación renunció intencionadamente a la movilización social en pos de la gobernabilidad. (…) La crisis política que tenemos hoy día, donde nuestras instituciones están profundamente desprestigiadas, tiene sus raíces en la separación que se establece entre política institucional y sociedad en los gobiernos de la transición”, sentenció. 

A modo de respuesta, Escalona enumeró algunos hechos de movilización que no fueron suficientes para derrotar a Pinochet. “El mayor paro que hubo se hizo el año ‘86, y no logró botar a la dictadura. El Frente Patriótico Manuel Rodríguez intentó el asesinato de Pinochet y fracasó. El PC intentó crear un ejército y le pillaron el ingreso de las armas. O sea, quienes piensan que la derrota de Pinochet fue una casualidad, están completamente equivocados”.

Luego, Boric emplazó a Escalona a hacerse cargo de la crisis institucional del país, principalmente por la crisis del Congreso como ex parlamentario. A esto, el socialista respondió que “en primer lugar tendría que hacerse cargo Boric, que es parlamentario, yo ahora no lo soy”.

Inmediatamente, el actual Presidente contestó “eso es una ridiculez, el argumento”, lo que hizo crecer la tensión entre ambos y que Escalona respondiera “yo no he tratado de ridículo el punto de vista que tú has expuesto”. 

A partir de la eventual llegada de Escalona a la secretaría general del PS, sin embargo, vuelve a destacar el retorno de un emblema de aquel cuestionado periodo histórico en la primera línea del oficialismo. De hecho, en su más reciente entrevista, Escalona se encargó de remarcar el punto: “A Boric le hace falta que los protagonistas de los llamados 30 años lo apoyemos”, dijo en El Mercurio.

Una frase que llega en un contexto donde la base frenteamplista pretende desmarcarse de aquel periodo de la política nacional. Ahí, la figura de Escalona es evidentemente disonante con esa intención.

En aproximadamente dos semanas, el Partido Socialista tendrá que definir a su nueva directiva a través de los comicios del Comité Central, donde, según los acuerdos previos -protagonizados principalmente por las tendencias internas del Tercerismo y la Nueva Izquierda-, el emblemático dirigente Camilo Escalona volverá a tener protagonismo en la primera línea del debate político. Su eventual cargo en la futura mesa: secretario general. 

Concentración de votos y un relato clave

Luego de un largo periodo de travesía por el desierto, los resultados de las últimos comicios del PS contenían una sorpresa: los 1.800 votos obtenidos por el dirigente, liderando las más altas votaciones de quienes postularon al Comité Central que, por elección indirecta, termina eligiendo a los integrantes de la directiva partidaria.

Es así que con aquella votación, Escalona sería el probable secretario general del partido, en dupla con quien vendría siendo la futura presidenta de la colectividad al obtener más de 2 mil votos: Paulina Vodanovic.

Por lo mismo, los críticos de Escalona en el mundo socialista, son enfáticos en señalar que su figura no es del todo cómoda para una generación que tiene otro ethos para vivir y hacer política; un estilo más horizontal del ejercicio del poder, con distancia crítica hacia el «Eje Histórico» entre el PS y la DC, alianza que Escalona defiende hasta el día de hoy.

El acuerdo interno del que participaron Vodanovic y Escalona -pertenecientes respectivamente a las tendencias del Tercerismo y Nueva Izquierda-, también involucraba a Grandes Alamedas, donde el senador por Los Ríos Alfonso De Urresti era el candidato que postulaba el lote que comandan el actual presidente (s) del PS, Andrés Santander, y la senadora Isabel Allende. Sin embargo, los 1.185 votos de De Urresti estarían dejando -hasta ahora- al parlamentario en una vicepresidencia.

Por lo mismo, la irrupción de Escalona en la interna PS tiene dos explicaciones, comentan fuentes partidarias. Desde su tendencia, la Nueva Izquierda, aseguran que el discurso de apoyar sin matices al gobierno de Gabriel Boric y el Proceso Constituyente, fue un relato que caló hondo en las huestes socialistas, especialmente cuando el Ejecutivo y la Convención cuentan con un esquivo apoyo en las encuestas.

En esta línea fue que a mediados de mes, Escalona afirmó en entrevista con este medio: «Tenemos que apoyar al gobierno. Hay un peligro de gobernabilidad democrática», advirtió.

En el resto de la colectividad, sin embargo, aseguran que la explicación para la votación de Escalona, fue un modelo de “concentración” de voto, donde militantes de su tendencia como de las otras corrientes que estaban por un acuerdo mayoritario -excluir aquí a la disidencia que representará la ex diputada Fanny Pollarolo y al elenco de izquierda dura que lidera Cecilia Toro-, endosaron buena parte de sus votos en el otrora parlamentario.

No obstante el amistoso intercambio de mensajes entre el Presidente y Escalona, en los pasillos del socialismo es comentario obligado los escasos puentes que tiene el dirigente en la actual administración.

Un conocido de años es el presidente de directorio de Codelco, Máximo Pacheco, histórico miembro de la Nueva Izquierda. En este sentido, los socialistas también mencionan a Ana Lya Uriarte, jefa de gabinete de la ministra del Interior, Izkia Siches.

Las fuentes aseguran que la abogada sigue perteneciendo al grupo que lidera Escalona, pero se apuran en precisar que aquella relación ya no es la de antaño; si es por domiciliar a Uriarte, se le circunscribe más bien en el “bacheletismo”, tendencia no oficializada en el partido, pero que responde al ascendiente de la ex Presidenta en el mundo socialista.

Es precisamente el tener escasos puentes con La Moneda que las fuentes del socialismo apuntan como un flanco de Escalona ante el gobierno, no obstante que se le reconoce su capacidad política y su experiencia en momentos más que críticos.

En el cálculo de fortalezas y debilidades, a Paulina Vodanovic le recalcan el no ser parlamentaria, toda vez que en el día a día, los partidos políticos -especialmente los oficialistas- miden su poder justamente en su capacidad de asegurar los votos cada vez que el Ejecutivo así lo requiera.

Una condición que sí tendría el senador Alfonso De Urresti -parlamentario desde el año 2005, partiendo como diputado-, por lo que le resultaría más expedito articular mayoría de votos, al menos, entre sus colegas socialistas. Es en ese contexto que De Urresti se tomó una fotografía con buena parte de los parlamentarios del partido en señal de apoyo, lo que en todo caso no le permitió acercarse a la votación de Vodanovic y Escalona.

“Es cierto que Vodanovic no es parlamentaria, pero logró aunar al Tercerismo y la Nueva Izquierda, que es lo que pesó después de todo”, dice en privado una fuente que, en todo caso, advierte de otra fragilidad: la baja participación de los militantes en estos comicios.

Otro factor fue la baja participación del padrón de militantes socialistas. En los comicios participaron poco más de 11 mil militantes, siendo que en las pasadas elecciones del 2018, donde se enfrentaron Álvaro Elizalde con la entonces diputada -y actual ministra de Defensa- Maya Fernández, sobrepasó los 38 mil votos. De hecho, las mayorías individuales de ambos contendores sobrepasaron los 4 mil votos, distante de las votaciones obtenidas por Vodanovic, Escalona y De Urresti que, sumados todos las tendencias que participaron del acuerdo, Unidad Socialista, lograron el 76% de los votos.

Escalona: factótum, ruptura y ocaso

Camilo Escalona ya había dirigido al PS en otros periodos, cuando alternó por algunos años la conducción del partido con otro estandarte del socialismo, Ricardo Núñez. Así, fue en los años de Transición que Escalona presidió la colectividad en tres periodos (1994-1998, 2000-2003, 2006-2010), al mando de una corriente interna que estuvo relegada de los momentos estelares en el inicio de la Concertación, pero que adquirió una sorprendente influencia en el primer gobierno de Michelle Bachelet: la Nueva Izquierda.

Fue por entonces que la prensa de la época catalogó al dirigente con el rótulo de “Factotum” de Bachelet, pues la entonces Presidenta provenía del “lote” que hasta el día de hoy comanda el ex senador, pero que vino formándose en los años duros de la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet al alero de la facción PS-Almeyda.

Sin embargo, luego de haber sido el fiel escudero en el primer mandato de la Alta Comisionada, su incidencia tuvo un punto de inflexión: la fallida candidatura del entonces senador Escalona para repostular a la Cámara Alta en las regiones de Los Ríos-Los Lagos en el 2013.

Eran los años de la Nueva Mayoría, plataforma remozada de la ex Concertación que tuvo a Michelle Bachelet como su única lideresa, quien vino desde ONU Mujeres a asumir una nueva candidatura presidencial, esta vez con un relato de renovación en las formas de hacer política, además de cierta sintonía con las banderas enarboladas por el movimiento estudiantil del 2011. 

Por lo mismo, Bachelet hizo gestiones públicas y privadas para que su partido definiera a la plantilla de candidatos parlamentarios a través de primarias internas, mecanismo al cual Escalona se negó arguyendo que ese procedimiento interno no sería organizado por el Servicio Electoral. 

No bastó la militancia conjunta en los años de dictadura ni el apoyo férreo que prestó Escalona desde el PS en su primer gobierno. En Mayo de 2013, la Comisión Política del partido ratificó las primarias como método de elección de candidaturas. 

“Conozco a Camilo desde hace muchos años, le tengo un gran cariño y un gran respeto. El ha tomado una decisión personal que yo respeto», dijo la entonces candidata Michelle Bachelet ante la negativa de Escalona de participar de aquellos comicios internos. Ante ese escenario, la DC cedió un cupo a Escalona para seguir su cometido de reelegirse como senador, esta vez por la región del Bíobío. Sin embargo, no pudo sobreponerse a dos caudillos locales: el senador Alejandro Navarro -MAS, ex PS- y Jacqueline Van Rysselberghe (UDI)

A partir de la eventual llegada de Escalona a la secretaría general del PS, vuelve a destacar el retorno de un emblema de la cuestionada Transición en la primera línea del oficialismo. De hecho, en su más reciente entrevista, Escalona se encargó de remarcar el punto: “A Boric le hace falta que los protagonistas de los llamados 30 años lo apoyemos”, dijo en El Mercurio.

En los comicios internos del año 2015, Escalona volvería a concursar para integrar la mesa del PS, pero quedó relegado a una vicepresidencia, mientras la senadora Isabel Allende quedaba al mando del partido.

Al año siguiente, otro hecho volvería a resquebrajar los históricos vínculos de Camilo Escalona. Fue en el año 2016 cuando trascendió que Contraloría había objetado una millonaria pensión de la ex funcionaria de Gendarmería, Myriam Olate, ex esposa del entonces presidente del PS y otrora cercano a Camilo Escalona: Osvaldo Andrade. 

Escalona cuestionaría con durez la situación previsional de Olate, la que calificó como “inaceptable” y que “atentaba contra la igualdad ante la ley”. El hecho enfrió una alianza histórica en el partido, toda vez que Andrade y Escalona venían haciendo política desde la década de los 80, cuando el primero respondía a la chapa de “Marcelo” y el segundo a “Sebastián”. Era el quiebre de dos destacados dirigentes de la Nueva Izquierda, fractura a la que sumó también el ex subsecretario Mahmud Aleuy.

El 2017, volvería a  postular a la Cámara Alta por la región de Coyhaique, volviendo a ser derrotado. Con dos pérdidas a cuestas, Escalona -imposibilitado por estatuto para volver a postular a la directiva socialista- pasaría al bajo perfil de la reflexión al mando del Instituto Igualdad. 

Desde entonces, Escalona debió ejercer su incidencia en el debate público a través de los medios -entrevistas y columnas de opinión- y las redes sociales a través de su Facebook Live “Con el Dedo en la Llaga”: un liderazgo de opinión, pero con una incidencia acotada. Es así que en la introducción de la entrevista a El Mercurio, se asegura que Escalona se siente “como el personaje de Leonardo Di Caprio en la película ‘El Renacido’”. 

De aquellos años de segunda y tercera línea, de hecho, Escalona recordaría en aquel programa Días Contados de Vía X: “Y uno queda mirando ahí desde la galería queriendo jugar”, dijo. Ahora, sin embargo, se encuentra a la espera de la definición que tomará Grandes Alamedas con Alfonso De Urresti para sumarse en algún espacio de la mesa partidaria, definiciones que tomarían en una cita que fue convocada en la noche del 30 de Mayo, cuentan en el partido. 

Y también esperar la fecha del Comité Central del PS para zanjar de una vez la línea de poder que dirigirá al socialismo, donde el grupo de Camilo Escalona, Nueva Izquierda, cuenta con un no despreciable tercio de los 110 miembros del Comité Central.


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