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8 de junio de 2022

Cristián Valdivieso (Criteria) y respaldo cerrado de la derecha al Rechazo: «Le da un abrazo del oso y le pone de techo lo que sacó Kast en la elección»

Cristián Valdivieso (Criteria) y respaldo cerrado de la derecha al Rechazo: "Le da un abrazo del oso y le pone de techo lo que sacó Kast en la elección"

A tres meses del Plebiscito de Salida, los bandos políticos ya comienzan a definirse. En ese contexto, el investigador ve como un error la definición de Chile Vamos de abanderarse por el Rechazo: "Lo que hace la derecha es poner esta discusión en una lógica de los cambios contra la resistencia al cambio”, según afirma. Asimismo, también tiene una mirada crítica respecto a la posición del gobierno ante el referéndum de Septiembre: "el gobierno jamás se imaginó que el Plebiscito podía correr riesgos y se vinculó desde muy temprano al resultado de la elección", agrega en entrevista con The Clinic. 

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Luego que este fin de semana los partidos de Chile Vamos hayan terminado por definir su postura ante el Plebiscito de Salida a favor del Rechazo, por primera vez desde Marzo de este año la intención del voto favorable al Apruebo creció entre la opinión pública, según informaron encuestas como Cadem o Data Influye.

En ese contexto, el fundador y director de la encuestadora Criteria Research, Cristián Valdivieso, tiene una estudiada perspectiva ante los sondeos de opinión, a menos de un mes de que la Convención termine su trabajo. 

Electoralmente hablando, nunca ha existido una brecha de veinte o quince puntos entre el Apruebo o el Rechazo. Lo que ha existido es un juicio muy crítico al Proceso Constituyente”, asegura el encuestador, para quien en los últimos días “el texto y la importancia del cambio han empezado a tener más relevancia”.

En este sentido, Valdivieso mira de forma crítica la definición de la derecha, ya que con esto los partidos reacios al nuevo texto constitucional le estarían poniendo un techo a la opción que buscarán defender en el referéndum, según profundiza en esta entrevista. 

Asimismo, Valdivieso lee los números de aprobación al alza que mostró el Presidente Boric en directa relación a las cifras positivas que ha mostrado el Apruebo. Sin embargo, plantea una prevención: “así como hoy día el gobierno ha mejorado en las encuestas, puede volver a caer y transformar el Plebiscito en un referéndum en relación al gobierno”, dice a The Clinic.

Encuestas como Cadem o Data Influye, indican que el Apruebo ha subido en intención de voto ante la opinión pública. ¿A qué lo atribuye?

Eso tiene que ver con que hasta hace un buen rato las encuestas que se veían no estaban siendo eminentemente electorales, sino más bien encuestas de opinión respecto de cómo la gente estaba juzgando a la Convención. 

Electoralmente hablando, nunca ha existido una brecha de veinte o quince puntos entre el Apruebo o el Rechazo. Lo que ha existido es un juicio muy crítico al Proceso Constituyente, al actuar de algunos constituyentes, a algunos contenidos maximalistas y eso se ha expresado en una distancia de la ciudadanía con la Convención y en una mayor disposición a rechazar, no necesariamente el texto final, sino que el proceso.

Lo que ha ido pasando es que con el curso del tiempo la gente ha ido dándole menos relevancia a la Convención y al proceso, porque los convencionales mismos han pasado a ser más bien fondo y antes eran muy figuras; el texto y la importancia del cambio han empezado a tener más relevancia. Eso ha hecho que mucha gente diga ‘en realidad hay que votar Apruebo’.

¿Entonces son estos los números más altos a los que puede llegar el Rechazo, ahora que la discusión está dejando de ser sobre el proceso y se está centrando en el texto?

No. El techo del Apruebo y el Rechazo no necesariamente está en lo que están reflejando las encuestas, pero sí pasa que cuando la derecha decide abrazar al Rechazo con tanta elocuencia, de alguna manera le pone un techo: ese es el gran error que comete la derecha. Le da una abrazo del oso al Rechazo y le pone un techo cercano a lo que sacó José Antonio Kast en la elección. 

Lo que hace la derecha es poner esta discusión en una lógica de resistencia al cambio, y no en una lógica más ciudadana en la que el Rechazo no tenía un techo vinculado a la centro derecha. El techo podría haber tenido más que ver con que a la ciudadanía no le hacía sentido el texto, o que podría haber considerado que era peor el remedio que la enfermedad.

Lo que vamos a ver ahora es que la derecha se va a restar de la campaña, porque al abrazar al Rechazo le quita a la ciudadanía la dimensión más subjetiva de lo que está pasando en el proceso y a la oferta del texto, y entrega esto a una lógica de si esto es de derecha o de izquierda, o si es a favor de Boric o a favor de Kast, o a favor de los cambios o resistencia a los cambios, y cambia el clivaje. Eso es un error.

¿No cree que el Plebiscito pueda superar esos clivajes, como también se dijo que lo hizo referéndum de entrada?

Las elecciones anteriores habían demostrado superar ese clivaje. El 78% de las personas que aprobaron, claramente no eran de derecha o izquierda, sino gente que no se identificaba en ese eje. Y lo que hace ahora esto es acotar la crecida del Rechazo porque lo pone en un código de izquierdas contra derechas. 

Tengo la impresión de que ese abrazo del oso se va a entender rápidamente como un error y la derecha va a tratar de salirse de esos marcos y dar más peso a las causas, a la ciudadanía, y también a la posibilidad efectiva de generar un cambio, porque el Rechazo, a pesar de haber estado muy alto, puede terminar dejándole mucho espacio de crecimiento al Apruebo.

¿Es creíble esta jugada de la derecha que han sintetizado en “rechazar para reformar”, si no han presentado ningún plan B o alternativa al Rechazo?

Los políticos siempre creen que tienen más credibilidad frente a la opinión pública de la que efectivamente tienen. Ellos tienden rápidamente a ir a por su instinto de acercarse a la opinión pública pensando que son vistos como líderes de opinión capaces de garantizar algo y ese es un error de la política en general. La ciudadanía no cree que quien garantice algo sea un político. Lo que la ciudadanía cree y espera son hechos concretos, no promesas vagas.

Desde esa perspectiva, mientras no haya hechos concretos, alguna acción elocuente y evidente respecto a su disposición al cambio, esas son palabras que se las lleva el viento y contribuyen a la idea de que la derecha quiere hacer un ejercicio de gatopardismo, jugar a que las cosas van a cambiar, pero no van a cambiar. La gente tiene muy instalado que la derecha es conservadora. A veces eso favorece a la derecha, en tiempos en que la gente está más asustada o quiere menos cambios, pero la desfavorece cuando la gente está buscando cambios en serio.

Entonces, así como la izquierda no tiene cómo justificar que la gente vote el Apruebo sólo por el hecho de que haya sido un proceso democrático si a la gente no le hacen sentido los contenidos, la derecha no tiene cómo justificar que ellos sí van a hacer algo por el cambio cuando no han mostrado nada concreto. Todo eso contribuye a la idea de que, más bien, quieren negarse a los cambios y hacer del Rechazo una válvula de escape a los cambios que la gente está demandando.

¿Y cree acertado que involucren más a la sociedad civil en la campaña, tal como lo han adelantado, en vez de relevar a sus rostros más reconocidos?

Evidentemente tiene todo el sentido. El punto es que una cosa es que lo digan y otra que lo hagan, porque el espacio que podría haber tenido la sociedad civil y las causas sociales, ha ido decreciendo en relación a la importancia que los partidos políticos de derecha quieren tener respecto del Rechazo. Y ya partieron algunos partidos situándose rápidamente en el lado del Rechazo sin que esté listo ni aprobado el texto. Desde esa perspectiva es más difícil que sea creíble la idea de que es la sociedad civil la que está impulsando el Rechazo.

Este es un proceso muy complejo donde la gente, a pesar de decir que se han informado, nadie se ha leído el borrador, aquí no somos todos constitucionalistas. Entonces la gente tiende a buscar intermediadores que sean creíbles o confiables para asentar los propios juicios basados en las opiniones de gente que es confiable. Y los políticos no son confiables. 

Ahí es donde los políticos priorizan su agenda personal para sus propios nichos, más que para la construcción de una campaña que tiene que llegar a los grandes públicos. Distinto es que ciertas causas ciudadanas representadas por ciudadanos puedan ser intermediadores creíbles.

¿Cuánto cree que puede crecer el Apruebo, considerando que los indecisos están entre un 15 y 30% según las encuestas? ¿Estamos en el inicio de un momentum del Apruebo?

El Apruebo tiene todavía mucho que crecer en la medida que la primera línea de la conversación no esté articulada sobre el proceso y los constituyentes, sino sobre los contenidos, y que la gente empiece a decodificar que esos contenidos van a estar en línea con lo que está demandando en términos de cambios y de derechos sociales. 

El Apruebo es hijo del Apruebo del Proceso Constituyente mismo. Lo que pasa es que el proceso comenzó a devenir en un proceso adversarial donde cada uno empezó a hablarle a sus nichos y se perdieron de las causas mayoritarias y la gente se fue desapegando.

En la medida que el proceso vuelva al origen, que tenía que ver con la demanda por más derechos garantizados y por una mayor igualdad, no sólo económica, sino que también relacional, la gente va a empezar a decir que esto es representativo de esas demandas. Ahora, si los constituyentes siguen queriendo ser figuras, van a generar el mismo efecto que la derecha abrazando al Rechazo.

El fin de la Convención es la mejor noticia que puede recibir el Apruebo, entonces.

Es la mejor noticia. La pregunta es si esa buena noticia la van a transformar en oportunidad o en una noticia que no necesariamente marque un gran punto de inflexión. Pero es una gran noticia en la medida que los constituyentes y el proceso dejen de ser relevantes y pasen a ser más fondo, y que la gente sienta que los contenidos constitucionales son capaces de mejorar su condición de vida.

“Cuando el Presidente cae en las encuestas, hay cierta tendencia a ser más críticos con el Proceso Constituyente”

¿Ve alguna relación entre el alza de la aprobación del Presidente Boric con el del Apruebo en las encuestas?

La evaluación del gobierno y del Presidente Boric está muy relacionada con la disposición a aprobar, la gente sabe que este gobierno está por el Apruebo. 

Eso tiene de bueno y tiene de malo, porque cuando el Presidente cae en las encuestas, hay una cierta tendencia a ser más críticos con el Proceso Constituyente y con aquella causa que abraza el gobierno, que es el Apruebo. En la medida que la gente siente que el Presidente lo está haciendo bien, también siente que el Apruebo puede ser virtuoso porque lo está empujando un Presidente que la gente está valorando.

Dicho eso, esto tiene un riesgo importante para el gobierno. Así como hoy día el gobierno ha mejorado en las encuestas, puede volver a caer, y transformar el Plebiscito en un referéndum en relación al gobierno, es de alto riesgo para el gobierno. Esto, porque si gana el Apruebo por poco, va a significar que el gobierno quede muy debilitado después de la elección.

¿Y qué tanto puede separarse el gobierno del Plebiscito?

El gobierno ha intentado separar aguas después de haberse atado al Apruebo, porque también ata a la Convención y al proceso, porque en la medida que el gobierno cae, la gente siente que el proceso tampoco es tan creíble porque este gobierno ha empujado al proceso.

El Presidente en la Cuenta Pública fue mucho más enfático en decir que ambas opciones son legítimas, pero a la vuelta de la esquina tenemos al ministro Jackson diciendo ‘si no hay Apruebo, no hay reformas posibles’. Entonces, son posibles de separar, pero hay un impulso fundacional en el gobierno de pensar que su programa depende del Plebiscito.

Ahí uno ve que el gobierno jamás se imaginó que el Plebiscito podía correr riesgos, y se vinculó desde muy temprano al resultado de la elección y diseñó su proyecto articulado sobre la posibilidad del Apruebo. Pero la realidad es mucho más fuerte e inmediata, entonces la gente no le iba a dar seis meses para empezar a jugar al gobierno. 

Es un diagnóstico complejo, porque si la Constitución no se aprueba va a ser muy jodido el despliegue del programa. Y si se aprueba por un margen acotado, inevitablemente la lectura va a ser ‘aquí no hay una gran adhesión al texto constituyente y a ese programa, sino que esto está mucho más polarizado’.

¿Hay alguna posibilidad de que declaraciones como las del ministro Jackson puedan mover la aguja a favor del Apruebo?

Ese es un llamado a la tribu, pero no necesariamente a los grandes públicos. Las grandes audiencias no se mueven por lo que diga o deje de decir un ministro. Más bien, la idea de plantear que el programa pende del Apruebo es una idea de riesgo, porque es apostar al todo o nada, y eso tiene el riesgo de que tú tienes que seguir gobernando por tres años más.

Si resulta que el 04 de Septiembre el gobierno está en una posición compleja, la gente va a querer darle una señal también en el Plebiscito diciendo ‘bueno, si este gobierno necesita pararse sobre este proceso y nosotros no creemos en este gobierno, ¿por qué le vamos a dar el proceso?’.

Es un error de Jackson porque no necesitaba llamar a la tribu. La izquierda y centro izquierda se está alineando sola y con ese llamado no necesariamente llama a la ciudadanía a que no se identifique en el eje derecha o izquierda que, dicho sea de paso, es la mayoría. Finalmente, el Plebiscito se va a terminar ordenando en el eje izquierda-derecha porque los actores políticos tienen una cierta vocación de alineamiento, pero quien va a decidir esto es la ciudadanía que no se identifica en el eje izquierda o derecha.

¿Entonces el gobierno y clase política están leyendo mal llamado “momento constituyente” que comenzó tras el Estallido Social?

Tengo la sensación de que el Apruebo tiene la ventaja de que el famoso momento constituyente que se produjo después del Estallido Social ha caído muy fuertemente. Estamos ante una suerte de paradoja, donde la gente dice ‘si gana el Rechazo no quiero volver a la Constitución del ochenta, pero tampoco quiero otro Proceso Constituyente’. La gente lo que dice es que quiere una comisión de expertos, y lo que está diciendo detrás de eso es que la gente ya no tiene tiempo para otro Proceso Constituyente, las prioridades cambiaron. 

Pero al mismo tiempo, si determinamos a una comisión de expertos o al Senado, la gente no le va a dar ninguna credibilidad. Eso favorece al Apruebo porque pragmáticamente la gente va a decir ‘aprobemos para reformar porque no hay espacio para seguir dándonos vuelta en esto’.

Lo otro que también puede incidir mucho es que esto termine siendo un Plebiscito muy generacional, donde los más jóvenes, que son menos temerosos del cambio, terminen votando Apruebo, y las generaciones mayores se asusten más y terminen votando Rechazo, y así terminemos en una elección donde los actores políticos se articulen en los ejes tradicionales de izquierda y derecha, pero que la sociedad se ordene de manera distinta en la lógica de las generaciones.

¿Y cómo podría afectar el voto obligatorio para esos efectos?

Vamos a ver hasta qué punto es tan obligatorio. Una cosa es que sea obligatorio y otra cosa es que la gente le haga caso. Pero sí pasa que el voto obligatorio va a hacer que más personas que antes no votaban, van a ir a las urnas. Eso va a hacer que los sectores populares tengan más incidencia en lo que pase en el Plebiscito de lo que históricamente han tenido en las elecciones, porque tienden a votar menos que los sectores de más ingresos.

¿Eso podría ser una oportunidad para el Apruebo si se relevan los derechos sociales?

Es una oportunidad para el Apruebo, pero también para el Rechazo, porque los sectores de menos ingresos son bastante conservadores cuando ven que los llamados a los temas políticos lo hacen actores que no necesariamente son creíbles. Si hay un sector que está cansado de las promesas son los de escasos recursos, por eso no han votado. Además, son los sectores que están más inquietos por otros temas. 

Van a haber muchas otras variables en juego. Es decir, los más afectados por la inflación son los sectores más bajos. Entonces, mucho más importante que una Constitución en este momento tiene que ver con cómo paro la olla. Lo mismo con la violencia. Van a tener una preponderancia mayor a las que uno cree, aún cuando no sean temas constitucionales. Entonces: ¿hasta dónde este texto ayuda a mejorar esas condiciones de vida o nos pone más en riesgo?

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