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Entrevistas

9 de junio de 2022

Jaime Bellolio: “La imagen de la centro derecha no puede quedar asociada sólo al Rechazo”

El ex vocero de Sebastián Piñera no está en la primera línea de la UDI, pero sí muy cerca de su presidente, Javier Macaya. Cree que Chile Vamos se equivocó en la perfomance con que se alineó con el Rechazo y que urge buscar nuevas fórmulas. Aquí, su mirada crítica sobre el gobierno y su advertencia de que el Frente Amplio es su principal adversario político.

Por

El recambio generacional de la última década no sólo trajo vientos nuevos al Congreso. También comenzaron a tejerse otros vínculos políticos. En el debate formal, se sacaban los ojos. En los pasillos, entablaban conversaciones, cotejaban nuevos autores, ensayos, ideas. 

De ahí que el UDI Jaime Bellolio ahora le haya hecho un guiño al Presidente Gabriel Boric. “Es lo mejor del gobierno, el problema es el resto”, afirmó hace pocos días, a la periodista Mónica Rincón en CNN. 

No son amigos. Para nada. Pero son parte de la nueva camada política que se abrió espacio en el mundo de la izquierda y de la derecha. 

Hoy se miran con respeto, pero siempre en la perspectiva de la competencia política. “El Frente Amplio es nuestro adversario político de ahora y del futuro”, afirma certero el ex vocero de Sebastián Piñera.

La actual medición de fuerzas estará centrada en el plebiscito del 4 de septiembre, cuando los ciudadanos dirán si aprueban o rechazan la nueva Constitución. Las fichas se están moviendo. 

El fin de semana pasado la derecha en pleno optó por pararse en la vereda del Rechazo de manera institucional. RN, la UDI y Évopoli mostraron anticipadamente su traje de batalla.

Y aunque no lo dice abiertamente, Bellolio deja traslucir que no le gustó la forma en que lo hicieron. “Hay que proponer la opción del rechazo, pero con apellido”, dice de partida. 

-¿Y cuál sería ese apellido? 

-Hay bastante consenso, aunque no del todo, de que esta Constitución ya cumplió su ciclo. Por lo tanto, gane el Apruebo o gane el Rechazo, el proceso constituyente debe seguir su curso. Y si miramos las encuestas, la inmensa mayoría de las personas está entre el Rechazo para reformar o el Apruebo para reformar. Esos son los márgenes.

Esta Constitución ya cumplió su ciclo. Por lo tanto, gane el Apruebo o gane el Rechazo, el proceso constituyente debe seguir su curso”.

-Pero también están los que no quieren reformar nada…

-Veo poca gente en esa parada. Por supuesto que en los sectores de extrema derecha hay quiénes dicen: «Si llega a ganar el rechazo, no hay que hacer absolutamente nada». Es una miopía infinita. Hay que hacer cambios. Lo ha dicho Javier Macaya. Y lo hizo porque él sabe que la UDI, simbólicamente, tenía que ponerse a la cabeza y dar señales de apertura.

-¿Y lo que se vio en la decisión de Chile Vamos muestra algún grado de apertura? 

-… La puesta en escena de los partidos de Chile Vamos no lo reflejó bien. Se vio más como un rechazo a secas, a pesar de que hay convicción de que hay que rechazar para cambiar la actual Constitución. Pero, claro, entiendo que no sólo hay que firmar una carta diciéndolo. También hay que hacer una obra de confianza para que las personas te crean…

-¿Y cuál tendría que ser esa obra de confianza? 

-Decir que nosotros estamos disponibles a cambiar los quórum para modificar la actual Constitución. Es lo que ha planteado Macaya… 

Sí, pero lo dijo hace casi un mes. Objetivamente, ¿cuál ha sido la réplica del resto de los partidos?

-Hay ciertas diferencias en la fórmula y en los tiempos en que se debiera hacer. Yo soy de los que creen que tiene que ser ahora. Pero hay otros que consideran que tiene que ser más cerca del plebiscito. 

-¿Para negociar?

-No sé si para negociar, pero es evidente que a medida que se van acercando las fechas, también se van a estrechar los márgenes. Lo más probable es que sea un plebiscito de resultado muy ajustado. Y eso, en mi opinión, ya marca un fracaso del proceso constituyente. 

-¿Por qué?

-Porque el acuerdo por la paz y la nueva Constitución buscaban definir un marco de reglas en que todos pudiésemos convivir juntos y juntas. Y si el resultado es ajustado o es mitad y mitad, es un fracaso por donde se lo mire. Entonces, gane el Apruebo o gane el Rechazo, lo que realmente importa es lo que suceda el 5 de septiembre. 

-¿En qué sentido?

-En que la imagen de la centro derecha no puede quedar asociada sólo al Rechazo. Tiene que tener una propuesta para el día después del plebiscito. Lo que yo veo es que la centroderecha tiene más diseñado, más pensado, qué hacer en caso de que gane el Rechazo, pero ¿cuál es la opción si gana el apruebo? Por eso la necesidad y la urgencia de ponerle un apellido y plantear una fórmula desde ya. Nosotros en la UDI estamos proponiendo una alternativa. 

-También es un tema si la derecha tiene credibilidad para proponer cambios a los que se negó siempre.

-Bueno, se tendrá que construir.  Pero convengamos que eso corre para todos. La izquierda tampoco goza de mucha credibilidad. El actual gobierno votó en contra de todas aquellas cosas que ahora hace. Obviamente que ese también es un problema de convicción y que afecta la credibilidad. Me pregunto: ¿sigue creyendo el subsecretario de Salud pública que era criminal tener el pase de movilidad? Ahora que lo implementaron ellos, no lo he escuchado.

Lo que yo veo es que la centroderecha tiene más diseñado, más pensado, qué hacer en caso de que gane el Rechazo, pero ¿cuál es la opción si gana el apruebo? Por eso la necesidad y la urgencia de ponerle un apellido y plantear una fórmula desde ya. Nosotros en la UDI estamos proponiendo una alternativa”.

-Pero en su discurso, Boric le hizo un guiño al gobierno anterior. 

-Sí, Boric lo ha hecho. Y para ser justo, también hay otros ministros y ministras que han hecho una súper buena labor como la vocera Camila Vallejo, el ministro de Hacienda y el subsecretario Manuel Monsalve. 

ENTREGARLO TODO

-Volvamos al problema de credibilidad de la derecha…

-Sí… Todavía es difícil construir esa confianza, esa credibilidad porque durante mucho tiempo se estuvo a la defensiva. Mi sector no vio que en una sociedad de cambios tan rápidos, se necesitaba avanzar en reformas. Había una lógica defensiva. No propositiva. 

-¿Tienen razón dirigentes de la derecha de que, al final, terminaron entregándolo todo?

-A veces, de tanto aguantar, algo se quiebra. Eso es parte de lo que nos pasó.

-Evelyn Matthei, Lily Pérez son bastante claras en decir que se “entregó todo” porque la derecha se resistió  a todos los cambios…

-Es la tesis del elástico. De tanto estirarlo se rompe. Evelyn pone como ejemplo cosas que se sabían hace mucho tiempo y tiene razón. El sistema de AFP debió haber modificado la cotización, las tablas de mortalidad, hace mucho tiempo porque era obvio que no estaba funcionando. 

-La pregunta es por qué no se hizo. ¿Pesó más el interés particular?

-Pesó el temor de abrir puertas a ciertos cambios porque se pensaba que después vendrían muchos otros. Y, claro, de tanto aguantar y aguantar, eso se rompió…

-No es por el aguante que algunos personeros de la derecha culpan al gobierno de Sebastián Piñera, sino porque dicen que fue entreguista. ¿Ha escuchado eso?

-…Me toca encontrarme con esas personas. Son las mismas que te argumentan que en esos días del estallido había que haber sacado a los militares a la calle y poner orden. Yo les pregunto: ¿qué significa eso en concreto? ¿A qué le llamas poner orden? Pero no son capaces de verbalizarlo. Y ahí tenemos una diferencia. Yo creo que poner orden se hace en el marco de la ley, del respeto a los derechos humanos. Entonces, decir que se entregó todo es sólo una mirada de muchas otras.  En ese momento, se optó por una lógica institucional democrática. 

¿BANDERAS CRUZADAS?

-Dices que no hay acuerdo en la fórmula ni en los tiempos para hacer una propuesta. ¿Será reflejo de que la derecha no sabe bien lo que quiere para esta etapa?

-De acuerdo. Por ahora tenemos la urgencia del plebiscito, pero tenemos que ver cuáles son nuestras ideas, nuestros objetivos de largo plazo. ¿En qué materias nos tenemos que abrir? Yo creo, por ejemplo, que en nuestra propuesta debe estar la incorporación y reconocimiento de los pueblos originarios. También tener una fórmula para que el Estado sea garante de ciertos derechos sociales. Lo mismo con el medioambiente. No tiene por qué ser una postura radical y anti desarrollo. O hablar de feminismo liberal. Porque lo que se ve hoy es un feminismo radical. 

-¿No se parece un poco al relato de la izquierda….?

-Algunos nos acusan de tomar banderas de la izquierda, pero no es así. Por ejemplo, el feminismo liberal no es de izquierda.

¿En qué materias nos tenemos que abrir? Yo creo, por ejemplo, que en nuestra propuesta debe estar la incorporación y reconocimiento de los pueblos originarios. También tener una fórmula para que el Estado sea garante de ciertos derechos sociales. Lo mismo con el medioambiente”.

-¿También es un problema de apellido?

-O sea, tenemos que ponerle apellido al feminismo, porque ese concepto se asocia a un feminismo radical. Ahí hay una reflexión por hacer. Varios compartimos la idea de que hay que defender algunas ideas, por supuesto, pero también queremos promover otras. Y eso significa estar permanentemente buscando y abrirse a los cambios.

-Suena parecido a lo que diría Boric…

-(risas) Sí, compartimos algunas ideas sobre política, no así en sus fórmulas.  Por eso es que cuando estábamos en el parlamento teníamos muy buena relación. Él me preguntaba a quién estaba leyendo y a mí también me interesaba saber a quién estaba leyendo él. En el fondo, ambos queríamos saber qué pensaba el otro.

Y lo hacíamos sin tener que escondernos la pelota, que es una cuestión muy típica de la política. Por eso hoy no se puede construir confianza. 

-¿Cuesta?

-Muchísimo. En la sala nos dábamos duro, pero siempre era sobre las ideas de cada uno. Nunca personalmente. Ese debate político ha decaído profundamente. Las personas hablan mirando su teléfono porque, en el fondo, les están hablando a su público identitario. No es una discusión sobre las ideas.

-¿Y cómo ves ahora al Frente Amplio? Crecieron juntos en el Congreso, y de algún modo esa generación pasó por arriba de ustedes.

-Yo no creo que esa generación nos haya pasado por arriba. El Frente Amplio nos ganó en esta elección, pero quedan muchas más. No se puede decir que perdimos para siempre. No. Ellos ganaron una elección súper importante y están ahí, pero vendrán otras…

-¿Es un aliciente para salir a competir?

-Vamos a competirle al FA de todas maneras. Hace mucho rato que varios de nosotros veníamos insistiendo en que nuestro verdadero adversario era el FA. Siempre lo supimos.

-¿Y por qué ustedes no pudieron en esta vuelta?

-Porque nos faltan muchas cosas que hizo el FA. Me refiero al trabajo intelectual desde las universidades, la sintonía territorial.

-¿Y será también que ellos mataron al padre? 

-Estuvieron disponibles para hacer un quiebre, sí.

Y ustedes están tratando de hacer los cambios con la generación anterior…

-Sí, pero yo valoro que haya cierta tradición. Soy un liberal clásico. 

Nos faltan muchas cosas que hizo el FA. Me refiero al trabajo intelectual desde las universidades, la sintonía territorial”.

-¿No es necesario hacer el corte?

-No. No creo que haya que apretar el botón de reseteo ni volver a fojas cero. Y lo digo porque uno observa que ahora, ellos se arrepienten de alguna de sus frases originales en esta idea refundacional del Frente Amplio. Yo entiendo que en ese momento puede haber sido necesario para “agudizar las contradicciones”, como les gusta decir. Pero ahora que están en el gobierno, se dan cuenta de que era una actitud muy soberbia. Esa parada de “nosotros venimos acá y la vamos a hacer distinta”, no funcionó. Quedó claro en el primer mes de este gobierno.

-¿Otra cosa es con guitarra?

-Así es. Particularmente en algunos ministros y ministras que entraron en la lógica de: “Aquí te las traigo Peter”. “Nosotros sí sabemos”. “A nosotros nos eligió el pueblo chileno con una gigantesca mayoría”. “Ahora sí que sí”. Pero chocaron con la realidad. Chocaron con una pared dura y se nota que les dolió.

-Criticas el cambio de postura que ha tenido el gobierno de Boric en varios temas, pero eso es gobernar también. Es realismo político, ¿o no?

-Estoy de acuerdo. Y más que criticar al gobierno por lo que están haciendo ahora, yo los  critico por lo que hicieron antes. Hoy te dicen que la violencia nunca se justifica. Qué bueno que hayan cambiado de opinión. O cuando decretan Estado de Excepción en la Araucanía o los pase de movilidad por la pandemia. Mi crítica es porque antes, lo hacían por conveniencia y no por una convicción. Y aquí me vuelco de nuevo a la derecha: ¿Cuáles son nuestras convicciones de futuro? Necesitamos una reflexión profunda de qué es lo que hicimos en los últimos  30 o 40 años. En ese sentido, entiendo perfectamente que haya distintas y legítimas posiciones. 

-¿Es posible ofrecer un nuevo proyecto con tanta fisura, con mundos tan distintos?

-En el Frente Amplio también había muchas fisuras. Lo que pasa es que ellos construyeron juntos una especie de diagnóstico y una meta. Eso es lo que nos falta a nosotros. 

-Parece que se viene dura la pelea generacional…

-No sé si será dura o no, pero lo que tengo claro es que el Frente Amplio es nuestro adversario político de ahora y del futuro.  

-¿Y José Antonio Kast? ¿Es una amenaza para instalar una nueva derecha?

-Más que una amenaza es otra visión frente a la cual también me gustaría competir. Y déjame decirte que hay varias personas dentro del Partido Republicano que son un aporte. Otros no tanto, y probablemente ellos piensen lo mismo de mí. Me gustaría que se dé un debate en torno a ideas y no sólo en torno a descalificaciones. Mi problema es con esta política identitaria radical es que si piensas distinto, te funo, te cancelo. Eso lo veo en la derecha dura y en muy buena parte de la izquierda. 

LOS SÍMBOLOS

-Pensando en la estrategia de tu sector para que gane el rechazo. ¿Es una carencia no tener una figura que encarne esa opción? 

-Al revés. Es bueno que no haya una figura tradicional de derecha que represente el rechazo, porque esto es más bien un sentir amplio de la sociedad. 

-¿Y bajo qué relato? Algunos analistas dicen que el apruebo tiene a su favor una narrativa…

-Es una cuestión meramente simbólica y este gobierno cae bastante en eso. Cree que los simbolismos son demasiado importantes. Pero no se gobierna sólo con palabras y símbolos, como ellos creen. Hay que concretar. Los símbolos son súper relevantes para generar opinión pública y para facilitar las cosas que se quieren hacer, pero no se puede avanzar con puros guiños.

-¿Y cómo ves la posibilidad de que la figura de Boric termine siendo el ícono del Apruebo?

-Me parece riesgoso. Entiendo que hay un grupo más duro de izquierda que cree que si gana el Apruebo es como: “Listo compadre, ya ganamos. De ahora en adelante pasamos aplanadora”. Están profundamente equivocados, porque mucha gente de ese mundo, está en la lógica de aprobar para reformar, y no en el apruebo a secas. Y ahí le doy un punto al Presidente Boric porque él ha sido hábil en abrir caminos y conversaciones. Puede ser evidente, pero que lo diga el Presidente tiene un valor distinto. Volvemos a lo simbólico. 

ERRORES

-Hay algo más concreto y es lo que ha dicho el ministro Giorgio Jackson: que la nueva Constitución es una condición sine qua non para su programa de gobierno…

-Me parece una lógica bastante insegura de su proyecto político. Cuando hemos hecho cambios sustantivos en el Congreso, se ha modificado la Constitución. ¿Por qué dice eso? ¿Será que no tiene fe en que le puedan aprobar sus proyectos? ¿O es la razón que lo justifica a él para tener detenida la agenda legislativa? Yo creo que es más lo segundo.

Los que realmente están ejecutando cosas en el gobierno son el Socialismo Democrático y el PC. Obviamente, eso genera una tensión. Sin embargo, el Presidente ha cometido pocos errores”.

-¿Justificar qué?

-Con esa frase, él justifica que no quiere mandar proyectos de ley porque sabe que no van a pasar. Entonces, después tendrá el argumento de que no se pudo hacer por culpa de la Constitución. Mi impresión es que está corriendo un gran riesgo en decir que van a quedar permanentemente inmóviles en el caso de que gane el rechazo. Fácticamente es un error. Estratégicamente es un error. 

-En línea estratégica, ¿el gobierno va navegando bien? 

-El gobierno está muy preso de sus identidades. De hecho, se ven tensionadas cada cierto tiempo. Los que realmente están ejecutando cosas en el gobierno son el Socialismo Democrático y el PC. Obviamente, eso genera una tensión. Sin embargo, el Presidente ha cometido pocos errores. 

-¿Cuál es el riesgo de que el Presidente se lleve todos los focos sobre sí?

-Siempre es un riesgo el desgaste de la figura presidencial. Y gobernar sin popularidad es muy difícil.

-No lo sabrá el ex Presidente Piñera…

-…Y Michelle Bachelet también.

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