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28 de junio de 2022

Isabel Amor: “Hay que recordarles a las autoridades, pero también a la sociedad entera, que las mujeres lesbianas existimos en este país”

entrevista Isabel Amor, mujeres lesbianas

La Directora Ejecutiva de la Fundación Iguales destaca, en conversación con The Clinic, los avances y retos pendientes para la comunidad lesbiana en el país. En general, dice, las niñas y jóvenes lesbianas tienen más oportunidades, pero la violencia sigue existiendo "aunque muchas personas no la vean en el día a día".

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Su apellido pareciera ser un recordatorio constante de lo que las mujeres lesbianas han luchado tantos años en Chile: su derecho al amor libre. Se trata de una cruzada que también Isabel Amor Vive a diario.

Lesbiana, magíster en Sociología (UC) y en Literatura (Universidad de Chile), Isabel Amor es, desde hace seis años, Directora Ejecutiva de la Fundación Iguales, que trabaja en pos de la igualdad de derechos y la no discriminación de la diversidad sexual. Fue la primera lesbiana a llegar a dirigir la institución y, desde un principio insistió en que era inaceptable que mujeres como ella no alcanzaran los espacios de poder.

Hoy, sin embargo, considera que ha habido avances. Destaca, en esa línea el apoyo de las redes sociales, en particular Twitter, “en la difusión de ideas y en el resguardo al respeto a cada una de nosotras”. “Es clave para el avance en el cambio cultural que nos conduce a vivir libres e iguales en dignidad y derecho”, dice, en conversación con The Clinic.

-¿Cuáles han sido sus principales luchas por la comunidad lesbiana en Chile?

-Para mí ha sido la visibilización de las mujeres lesbianas como parte del feminismo y también como integrantes fundamentales en las demandas de la diversidad sexual y de género.

-¿Cuáles han sido los mayores avances que has identificado para las mujeres lesbianas en el país? ¿Y qué todavía ve como pendiente?

-Ha sido notable ver cómo de tener escasa notoriedad, vamos avanzando en representación a través de liderazgos que van desde ministras, diputadas a personas como yo que dirijo una organización que históricamente se consideró solo de hombres. Estos cambios se sienten y espero que signifiquen algo muy concreto: primero, que la visibilidad dé paso a la disminución ahora de la violencia hacia las mujeres, en general, y lesbianas en particular, y que para las próximas generaciones salir del clóset no sea tema.

-¿Cree que hoy las niñas y jóvenes lesbianas tienen más derechos y oportunidades que las de hace 10 años?

-En general las niñas y jóvenes lesbianas tienen más oportunidades y se avanza lentamente con que también puedan acceder a más derechos, pero esto no significa que el acceso a derechos sea igual para todas las jóvenes que son lesbianas. Nos falta mucho trabajo a nivel educacional y urge una institucionalidad dedicada íntegramente a la prevención de la discriminación. La violencia existe, aunque muchas personas no la vean en el día a día.

Ha sido notable ver cómo de tener escasa notoriedad, vamos avanzando en representación a través de liderazgos que van desde ministras, diputadas a personas como yo que dirijo una organización que históricamente se consideró solo de hombres.

-¿Cuáles estigmas hay todavía y cómo romperlos?

-Respecto a las mujeres siempre hay prejuicios y estigmas. Chile es un país precioso, pero a veces se queda pegado en el pasado y hay que recordarles a las autoridades, pero también a la sociedad entera, que las mujeres lesbianas existimos en este país y que merecemos protección e igualdad de derechos.

-Finalmente, ¿el reconocimiento que se le ha dado al lesbianismo de otras mujeres icónicas, como Mistral, ha servido para las nuevas generaciones de lesbianas en Chile?

-Hay mujeres que han sido una influencia tremenda en generaciones de lesbianas, de hombres homosexuales e, incluso, de madres heterosexuales. Karen Atala hace casi 20 años estaba defendiendo su derecho como madre lesbiana a criar a sus hijas. Karen y su familia recorrieron un camino muy doloroso que les quitó muchísimo, pero tienen la tranquilidad de que ninguna familia de un país que esté adherido a la CIDH pasará por una situación similar a la que vivieron ellas.

Nos falta mucho trabajo a nivel educacional y urge una institucionalidad dedicada íntegramente a la prevención de la discriminación. La violencia existe, aunque muchas personas no la vean en el día a día.

«Hoy celebramos que las madres que componen parejas lesbomaternales pueden criar con tranquilidad, ese camino lo pavimentó Karen y su familia. Esa lucha no se extinguió ahí, Emma de Ramón, que también es directora de Iguales, fue la primera mujer a la que se le reconoció como madre de su hijo junto a su pareja mujer. Estas son luchas que da una familia por muchas familias y que permite que todas las demás lesbianas nos atrevemos a imaginar la vida que quedamos, cosa que nunca antes hemos podido hacer».

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