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30 de Junio de 2022

Alessia Injoque, activista trans: “La inclusión de personas trans no es solo un tema ético, sino que es un beneficio para la empresa”

“Mi vida era inviable hace 10 años y hoy día puedo ser yo misma”, dice la activista, quien transicionó mientras ocupaba un cargo de liderazgo en Cencosud. En conversación con The Clinic, comenta sobre las oportunidades que hay para las empresas en contratar a personas trans, así como las trabas que hay para esa comunidad, en particular para quienes son trans y migrantes.

Por

Creció sin conocer la palabra trans. Simplemente no existía en su vocabulario. Conocía, sí, los términos “gay” o “lesbiana”, pero incluso estos vocablos eran poco escuchados, prácticamente vetados.

“Realmente fue difícil encontrar referentes”, dice Alessia Injoque, cuya transición pública mientras ocupaba un cargo de liderazgo en Cencosud la convirtió en activista y referente trans en Chile.

“Quiero pensar que algo que me motivó a ser visible –en el momento en que tuve la oportunidad de serlo- fue eso, fue de repente primero luchar contra el estereotipo negativo que había y hay contra las personas trans siendo visible y mostrando que somos más que aquella versión muy reducida de nosotras que se quería mostrar, muy ligada generalmente al espectáculo, al transformismo (confundiendo transformismo con ser trans) y al trabajo sexual”, agrega la consultora y militante del Partido Liberal.

“Realmente nuestra vida es tan diversa como la de cualquier otro grupo humano y tiene tantas facetas como tenemos las personas”, comenta, añadiendo que hoy está alegre. Alegre de haber podido ocupar ese espacio, alegre de haber tenido esa posibilidad, alegre de que le haya ido bien en su vida personal. Aunque sabe que esto no le pasa a todas las personas de la comunidad trans.

-¿Cómo ve el espacio que tienen las personas trans en las empresas, sobre todo grandes empresas? Su historia fue bien destacada en los medios en su momento…  

– Yo creo que se ha avanzado significativamente, cuando partimos con Pride Connection (una red que busca promover espacios de trabajo inclusivos para la diversidad sexual) en el año 2017 y después empezamos con las mediciones, realmente había muy pocas empresas que cuando evaluabas internamente cómo era su trabajo con la diversidad tuvieran espacios verdaderamente inclusivos.

-¿Y hoy?

-En la última evaluación fueron 90 empresas las que obtuvieron la mejor nota porque ya tienen una estructura que da soporte a la inclusión de las personas LGBTQ+ en la empresa y, además de eso, en verdad yo conozco varios casos tanto de personas gays, lesbianas, bisexuales, como de personas trans que han podido salir del closet en empresas o ser contratadas en empresas y tener un trabajo como corresponde a sus habilidades, ese es un avance significativo. ¿Está todo resuelto? No, todavía hay mucha discriminación, sobre todo en los procesos de contratación.

-¿Por qué?

-Porque algo que ocurre mucho es que una vez que pasas cierto filtro en la contratación, la selección es completamente subjetiva y pasa a ser muy arbitraria, y en esa arbitrariedad marca una brecha en la selección que va dejando fuera a las personas trans. Es por eso que se insiste mucho en avanzar en medidas como el cupo laboral trans o diferentes iniciativas para poder mejorar la contratación de personas trans, el acceso a las personas trans a empleos -especialmente aquellas que han tenido más dificultad para integrarse previamente al mercado laboral- porque hay personas que, teniendo mi edad, llevan 20 años sin ningún trabajo formal y cuando van a postular a un empleo es difícil.

“Realmente nuestra vida es tan diversa como la de cualquier otro grupo humano y tiene tantas facetas como tenemos las personas”, comenta.

-Se dice que todo eso debe ir de la mano con políticas públicas más amplias, como salud y la posibilidad de que personas trans puedan mostrar su identidad de mejor manera…

-Yo te diría ahí que hay dos lados. Por un lado, efectivamente las personas deberíamos poder acceder a servicios de salud para poder ser nosotras mismas, pero eso no debería ser un requisito para tener un empleo. Es decir: si yo decido que mi voz grave está bien y que en verdad no voy a ir a la fonoaudióloga porque me parece innecesario ocultar que mi voz realmente es grave, no debería hacerlo, porque necesariamente pasar por un proceso de adaptar mi voz a tonos agudos para conseguir un empleo, no debería ser necesario. Hoy día sabemos que mientras más normalizada esté tu expresión es más probable que consigas un empleo y eso –por supuesto- motiva a muchas personas trans a adaptar su imagen. Y hay otras personas que queremos probablemente hacerlo porque simplemente queremos adaptar nuestra imagen a una imagen más femenina o masculina, pero lo cierto es que no debería ser obligatorio, no debería ser algo que restrinja, no debería ser algo que imponga un límite a quién puedes ser o cómo puedes expresarte en sociedad.

-Porque la identidad uno la puede llevar sin necesariamente hacer todos los cambios que la sociedad quiere exigir…

-Claro, se ha abierto mucho el abanico de posibilidades y hoy día se encuentra una mayor inclusión en la sociedad. Era impensable que yo pudiera salir del closet el año 2012. Sin embargo, en 2017 fue posible y hoy día creo que es más posible incluso que en aquel momento. Pero claro, eso todavía es para mí y para algunas otras personas, pero hay muchas otras que aun encuentran dificultades para decir en su trabajo “soy gay”, “soy lesbiana”, “soy travesti”, “soy bisexual”, porque no todos los trabajos –tanto empresas, como otros sectores- son igual de inclusivos. No es lo mismo trabajar en el ambiente artístico o en tecnología que trabajar en logística, en trabajo portuario o de repente espacios un poco más masculinos que tienden a ser un poco menos abiertos o ser un poco más complejos para las personas LGBTQ+, generalmente, tampoco quiero estereotipar a esos espacios porque a veces te sorprenden.

“Algo que ocurre mucho es que una vez que pasas cierto filtro en la contratación, la selección es completamente subjetiva y pasa a ser muy arbitraria, y en esa arbitrariedad marca una brecha en la selección que va dejando fuera a las personas trans”.

-¿Ve esfuerzos en esos sectores por avanzar?

-Sí. En la minería yo sé que hay algunos lugares que están haciendo un trabajo importante, pero bueno… Lo cierto es que aún falta. No obstante, yo creo que hay que seguir trabajando para seguir avanzando el tramo que nos falta, no puede ser a costa de no reconocer todo lo que se ha avanzado porque la vida de las personas trans ha cambiado completamente en las últimas décadas. Mi vida era inviable hace 10 años y hoy día puedo ser yo misma. Soy feliz en mi espacio de trabajo, salgo a la calle –con más o menos miedo- pero puedo hacer mi vida finalmente, más allá de que haya aún dificultades. La vida que yo tengo era inviable hace 10 años, yo no tenía derecho a existir hace diez años. Hoy, a pesar de las dificultades, acá estoy y me desarrollo con mucha autenticidad, con mucha felicidad, he tenido la posibilidad de realizarme en muchos ámbitos de mi vida, eso no existía.

-¿Cómo haría para que más empresas entiendan lo responsables que son de promover la integración de un trabajador o una trabajadora trans? Pienso, por ejemplo, en muchas firmas que pueden estar desperdiciando talentos por puros estereotipos…

-Antes de responder, solamente por mencionar la anécdota: recientemente, cuando busqué empleo, a pesar de saber que yo tenía las aptitudes, yo no sabía si me iban a contratar. Yo pensé que podía enfrentarme como a una barrera insuperable y afortunadamente no fue así. Conseguí un empleo y estoy trabajando en lo que trabajaba, en ingeniería, como antes.

“Yendo al lado de las empresas, yo creo que las empresas cada vez van tomando más conciencia respecto a dos cosas; por un lado, que la inclusión de personas trans no es solo un tema ético, sino que es un tema de beneficio para la empresa. Es decir: hay evidencia cuantitativa y se ha recomendado abiertamente por las escuelas de negocios que la diversidad en las empresas mejora el rendimiento, mejora el clima laboral, mejora la creatividad, hay muchos beneficios que trae la diversidad en las empresas. Pero además las empresas van definiendo el entorno que tienen las personas al desenvolverse en sociedad y, claro, cuando estás en un entorno donde no hay personas gays, lesbianas, trans y bisexuales, vas a tener más problemas después al relacionarte con ellas”.

“Recientemente, cuando busqué empleo, a pesar de saber que yo tenía las aptitudes, yo no sabía si me iban a contratar”.

Alessia Injoque lo dice en base a su propia experiencia. Cuando salió del clóset, en su despedida de Cencosud, un amigo suyo -con unos cuantos tragos encima- le dijo: “yo era súper homofóbico, pero conocerte me cambió esa perspectiva”.

“La verdad es que eso pasa cuando nos relacionamos con personas diferentes, nos damos cuenta de que muchos estereotipos son equivocados, de que yo no soy la persona que imaginaron que éramos las personas trans, sino que soy una persona completamente parecida a todo el resto, que tiene amigos, que tiene familia, que quiere prosperar en su trabajo, que se relaciona afectivamente, que quiere tener hijos… Pero eso no lo percibían porque lo que veían muchas personas era la caricatura de que las personas trans somos personas enfermas, con problemas, marginadas, con las que no podrían ser amigas, que nos suenan distantes, que no las entienden”.

Cuando hay intersección: ser trans y migrante

-No podemos negar que cuantas más interseccionalidades hay, mayores son los estereotipos con los que carga una persona. ¿Cómo ve la situación de las personas trans migrantes hoy en Chile, entendiendo que usted viene de Perú también?

-Lo primero que hay que señalar es que la Ley de Identidad de Género establece dos dificultades para las personas migrantes; la primera es que los obliga a tener la residencia permanente –la cual no se obtiene inmediatamente- después de un par de años recién podrá esperar a tener reconocimiento de su identidad y eso no debería ser necesario. Pero la segunda barrera que impone es que tienen que registrar su partida de nacimiento, que no es un documento que normalmente se lleve a migraciones.

Apostilladas…

-Y nadie realmente aportilla… o sea, ningún extranjero que llega a Chile trae su partida de nacimiento. Es un requerimiento que sería específicamente de las personas trans y yo sé que no fue probablemente con mala intención, debe haber sido como extensión de lo que se hace para regularizar la identidad de las personas chilenas, pero lo cierto es que a las personas trans nos resulta prohibitiva en muchos aspectos.

-¿Le pasó a usted, por haber nacido en Perú?

-Después de esa parte del registro de identidad a mí me ha pasado personalmente que me rechazaron mi nacionalidad por ser trans, no por ser trans específicamente sino porque mis datos en Chile (Alessia Injoque) no se correspondían con mis datos en Perú (Alejandro Injoque), a la hora de verificar los documentos como no hacían mach… Rechazados, y me tuvieron un plazo muy, pero muy largo peleando para que no me rechacen mi nacionalidad por esta diferencia de documentos. A la hora de registrar mi título también, problemas, me he llegado hasta una segunda instancia de revisión jurídica para que puedan registrar mi título… Y son problemas que bueno, se van afinando.

-¿Cree que vayan a ser ajustados a futuro?

-Probablemente la siguiente persona que venga después de mí ojalá no lo tenga. Pero claro, hay diferentes dificultades que se van poniendo y esas son las dificultades que tenemos las personas trans con algunos privilegios como yo, que finalmente registrar mi título podría considerarse un privilegio, o aspirar a la nacionalidad. Lo cierto es que la mayoría de las personas o muchas de las chicas trans que llegan son muy precarizadas, como muchas personas inmigrantes llegan sin un trabajo a buscar oportunidades en Chile y las oportunidades no se les abren como al resto, eso hace que muchas veces se queden sin una red de protección. Realmente muy desprotegidas, sin acceso a salud, sin acceso a denunciar muchas veces los crímenes que cometen en su contra porque tienen miedo a ser deportadas, a ser discriminadas… Muchas veces prefieren sufrir las vejaciones que sufren por sobre denunciar porque saben que no tienen la protección que tenemos otras personas que sí tenemos una situación migratoria regular, y eso por supuesto no debería ser.

-¿Qué consejos daría usted para que este tipo de cosas no sucedieran?

-Yo no soy una persona experta específicamente en el tema migración, pero yo había migrado mucho antes de transitar. Yo no migré siendo trans sino que transité ya habiendo migrado. Lo cierto es que lo primero que diría es que falta establecer en el protocolo de refugio la categoría por ser LGBTQ+ según el país de origen porque todavía hay países donde efectivamente es un delito ser trans o ser gay, lesbiana y bisexual. Y eso al menos en la solicitud de refugio en Chile aún no está habilitado como una razón en sí misma de solicitud. Indirectamente a veces se logra justificar, pero hay varios países que ya lo tienen identificado como una razón. Chile no es el que está mejor –probablemente el que está mejor es Uruguay- pero somos de los que están mejor. Las situaciones son muchísimo peores en Perú, por ejemplo, que es de donde yo vengo. Ahí no hay ninguna ley que me proteja ni mucho menos que me reconozca.

-¿Y además de eso?

-Adaptar la Ley de Identidad de Género para que no sea una barrera para las personas trans, ya sea para el reconocimiento de su identidad por no tener una visa permanente o para todas las tramitaciones diferentes que tenemos que hacer y que puede haber barreras porque nuestro documento en el país de origen no está adaptado. Y, por otro lado, yo creo que es un tema más amplio a migración, que es cómo damos garantías a las personas migrantes para que puedan denunciar sin tener miedo a ser deportadas o a ser perseguidas por esa denuncia. Yo creo que eso probablemente es mucho más complejo, escapa el tema trans y no sabría darte una respuesta exacta, pero imagino que hay una parte que debe ser capacitación, información, pero además va a ir de la mano de establecer una política migratoria con mayor claridad y donde las personas que llegan al país tengan mayor certeza respecto a qué derechos tienen.

-Finalmente, teniendo en cuenta lo que hemos conversado, ¿cómo resumiría usted el pasado y el futuro de Chile para la comunidad trans?

-En verdad en estos últimos 10 años hemos tenido avances que nos han cambiado la vida a las personas LGBTIQ+ y hoy día con la nueva Constitución tenemos la oportunidad de que la mayoría de ellos, incluso un poco más, se consoliden en el texto constitucional y se vuelvan  una protección permanente a las personas de la diversidad sexual, es un paso importantísimo que podemos lograr y por eso mismo yo voy a votar apruebo independientemente de poder haber otros espacios donde mejorar, otras cosas que observar, pero es tan significativo para mi vida que esos derechos estén protegidos que no puedo hacer otra cosa que votar apruebo y bueno ese mismo es el llamado que hago tanto a personas LGBTIQ+ como aliadas.

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