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Entrevistas

14 de julio de 2022

Ministra Izkia Siches: «Espero que a partir del 5 de septiembre nuestro Presidente pueda navegar estas aguas turbulentas permitiendo encontrar las soluciones»

Dice que siempre supo que no sería una labor sencilla y que no es verdad que el gobierno tenga una “mirada ingenua” sobre lo que sucede en el país. “Nos tocó administrar un país que tiene muchas problemáticas”, dice al reconocer que no han logrado transmitir que los cambios que prometieron son de largo aliento. “No hay soluciones mágicas”, señala.

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Es martes por la tarde. Corre un viento gélido en la ciudad. La ministra del Interior, Izkia Siches, está en su oficina en La Moneda. Ya ha regresado de Valparaíso, tras sortear una acusación constitucional que no prosperó.

Sin embargo, sabe que la complejidad del momento político, social y económico no amaina. En su ministerio se aloja uno de los temas que más preocupan a la ciudadanía: la delincuencia y la seguridad. También está en su campo de acción desactivar la violencia de la Macrozona sur y resolver la crisis migratoria en el norte del país.

Como si fuera poco, la doctora Siches es la jefa del gabinete del gobierno de Gabriel Boric. Y eso no significa solamente tejer relaciones políticas con los partidos y el Congreso en tiempos de alta tensión. También debe hacer frente a las malas cifras de aprobación gubernamental que marcan las encuestas. Y ella, en el conjunto de los ministros que habitan en Palacio, es la que hoy aparece con más alta desaprobación.

-La acusación constitucional quedó en el camino. Muchos dicen que se salvó. ¿Lo siente un poco así?

-Mi balance es que fue un proceso que también nos permitió acercarnos más al Parlamento. Pudimos fortalecer los vínculos con los parlamentarios del gobierno, pero también con la DC y con la oposición. Finalmente, creo que se transformó en una oportunidad. Lo que sí es que, obviamente, es un gasto de energía importante para un ministerio como éste, que tiene muchas labores. Por lo tanto, yo esperaría que los parlamentarios ponderen el uso de estos instrumentos para que se usen cuando haya una justificación. 

-La mayoría de los ministros del Interior han sido políticos aguerridos, de cuero duro. ¿Cómo ha sido para usted, que es la primera mujer en esta cartera y que no tiene un partido que la apoye?

-Es difícil comparar las conducciones de otros ministros del Interior con el momento actual. Es difícil porque venimos de una pandemia, tenemos inflación, está el proceso post estallido social… Eso marca una diferencia. Recuerde que llegamos con dos Estados de Excepción constitucional funcionando y con una situación compleja en materia de seguridad. Además, hay muchas expectativas sobre nuestro gobierno. Y a eso se suman los desafíos respecto a cómo lo hago desde un rol de mujer y, además, independiente.

Recuerde que llegamos con dos Estados de Excepción constitucional funcionando y con una situación compleja en materia de seguridad. Además, hay muchas expectativas sobre nuestro gobierno. Y a eso se suman los desafíos respecto a cómo lo hago desde un rol de mujer y, además, independiente».

-Y en el ejercicio mismo del poder, ¿nota la carencia de no tener militancia, de una espalda política que la apoye? 

-No he tenido el contrafactual para poder hacer ese análisis. Yo me he sentido muy apoyada por los partidos de gobierno. He podido establecer vínculos con ellos. Y más allá que sea un peso o algo en contra, creo mi condición como jefa de gabinete puede ser una gran oportunidad para darle garantía a todos los sectores, sobre todo en un gobierno que tiene dos coaliciones.

-Desde afuera al menos, se ha visto que en los momentos difíciles que ha tenido, ha contado más con el respaldo del Partido Socialista que del Frente Amplio…

-Yo hago un análisis un poco más transversal. Con todos he podido tener una buena conversación en torno a temas que no son sencillos, como el propio Estado de Excepción constitucional. Y en relación a este punto, hemos tenido una conversación franca en que ellos me han hecho saber su apoyo en distintos momentos.

-Las prórrogas al Estado de Excepción han llamado la atención. Ustedes lo descartaron antes de asumir y, sin embargo, se mantiene vigente. ¿Cómo se hace el ajuste respecto a cuál es la convicción que hay en ese tema? 

-Primero. Yo no estaba dentro de esa cuadratura. No era parlamentaria y no participé de esos debates en torno a Estados de Excepción ni de infraestructura crítica. Entiendo que, efectivamente, en las coaliciones de gobierno y particularmente dentro de Apruebo Dignidad, fue una discusión difícil. Pero ahora nos ha tocado transitar en conjunto para poder establecer la necesidad de utilizar estos instrumentos. En ese sentido, creo que tanto el Presidente como los ministros de Estado que antes eran parlamentarios y los partidos de gobierno han comprendido que enfrentamos un fenómeno de violencia en el sur que requiere utilizar todos los instrumentos que están disponibles.

-¿Quiere decir que hubo un cambio de opinión?

-Quiero decir que este tránsito da cuenta de una flexibilidad y de hacerse cargo de que siempre hay que gobernar con responsabilidad, entendiendo que son desafíos complejos. Entonces, más que contradicciones, yo lo veo con buenos ojos. Es un sentido de realidad de algo que era necesario.

-Varios analistas han dicho que este gobierno chocó con la realidad. Probablemente, venían con una decisión de hacer las cosas distintas, especialmente en la Araucanía, pero la realidad ha sido más fuerte. ¿Hay algo de eso? 

-No, no es así. Desde enero pasado, a mí me tocó participar en la elaboración de los planes de gobierno. O sea, desde antes de que yo supiera que iba a estar encargada de este ministerio. Por lo tanto, en eso tengo una discrepancia.

-¿En qué?

-En que hay algunas personas que han querido instalar que aquí había una mirada ingenua de nuestra parte, como un «buenismo» sobre lo que ocurre. Eso no es así. Desde el día uno teníamos establecido que en el sur existían grupos de crimen organizado y violencia. Por lo tanto, sabíamos que no iba a ser un recorrido ni fácil ni rápido. Eso estaba claro desde el primer día.

hay algunas personas que han querido instalar que aquí había una mirada ingenua de nuestra parte, como un «buenismo» sobre lo que ocurre. Eso no es así. Desde el día uno teníamos establecido que en el sur existían grupos de crimen organizado y violencia».

-Pero aquí estaba el abogado Salvador Millaleo como asesor en temas mapuches y renunció. ¿Eso no da cuenta de que ha habido diferencias para abordar el problema?

-Como le digo: desde el comienzo hubo una mirada sobre los grupos subversivos en la zona y sobre la necesidad de diálogo con los pueblos indígenas. Eso se mantiene. Y  respecto al uso de las medidas como el Estado de Excepción constitucional, es verdad que era algo que inicialmente nosotros no queríamos usar. Esperábamos dotar las capacidades policiales para mantener las medidas preventivas, que es un poco lo que hicimos en el norte, pero obviamente la violencia hacia los transportistas, hacia la sociedad civil, nos obligó a tener un diagnóstico un poco más crudo y utilizar estos instrumentos.

-O sea, ¿pesó la realidad?

-Este es un gobierno que se adapta a las situaciones que le toca administrar. Y a mí me gusta que para enfrentar situaciones complejas no haya concepciones escritas en piedra en materia de seguridad y que se utilicen los instrumentos que existen. 

-La izquierda siempre ha tenido una incomodidad con los temas de seguridad. ¿Diría que eso también ha pesado en esta nueva generación de izquierda?

-Creo que para todos los sectores progresistas es muy importante hacerse cargo de una agenda de seguridad. La ciudadanía espera vivir en barrios seguros. Las comunidades más vulnerables no quieren vivir con temor ni ser víctimas de la violencia. Asumirlo es profundamente progresista. Obviamente, hay una distancia en esos temas que es un poco histórica, pero nosotros tenemos que iniciar un trabajo de reencuentro con las policías, con las Fuerzas Armadas. O sea, más allá de lo que ha pasado en la historia, es importante que ellos tengan una pertenencia transversal en la sociedad chilena y no sean, entre comillas, un patrimonio de uno u otro sector.

Obviamente, hay una distancia en esos temas que es un poco histórica, pero nosotros tenemos que iniciar un trabajo de reencuentro con las policías, con las Fuerzas Armadas. O sea, más allá de lo que ha pasado en la historia, es importante que ellos tengan una pertenencia transversal en la sociedad chilena y no sean, entre comillas, un patrimonio de uno u otro sector».

EL SELLO SICHES

-¿Dónde quiere poner su sello como ministra?

-Quiero que sea un sello muy enfocado en las urgencias ciudadanas. Más allá de la agenda transformadora de nuestro gobierno, hay que estar muy pendientes de las necesidades del costo de la vida y de la seguridad, que es lo que más aqueja a las personas en su día a día. 

-O sea, ¿usted quiere ser la ministra que resolvió el tema de la seguridad en Chile?

-… Quiero ser la ministra que acompaña a la ciudadanía en este proceso, entendiendo que las soluciones de fondo no van a tener un resultado inmediato.

-El gobierno llegó con un sello y generó altas expectativas. Hoy las encuestas muestran una alza en la desaprobación. Como jefa de gabinete, ¿cómo piensan revertir esa desafección?

-Creo que materializando nuestro programa podemos ir retomando el rumbo transformador que tiene este gobierno. Está en curso la reforma tributaria. La reforma previsional y de la salud van a marcar la agenda de transformaciones más estructurales. Pero el Presidente nos ha dicho que debemos poner las urgencias en lo que más le preocupa a la ciudadanía: el costo de la vida y la seguridad. Por eso tenemos el programa Chile Apoya y las ayudas económicas que se anunciaron esta semana.

“Y en materia de seguridad, lo primero que tenemos que hacer es ir a buscar las raíces estructurales del problema. En eso hemos estado trabajando. Porque para enfrentar la delincuencia no sólo se requiere más dotación de Carabineros. También hay que combatir la deserción escolar, recuperar el tejido social. Y en lo inmediato, hemos hecho un trabajo con Carabineros para recuperar los barrios comerciales como se hizo en barrio Meiggs”.

-En la política también influyen las sensaciones de la gente. Hay temor e incertidumbre. ¿Cómo afrontar ese factor más bien emocional, considerando que el gobierno llegó generando esperanza y cambio?  

Sí, creo que tenemos que lograr comunicar que las transformaciones no son inmediatas. Los cambios son de largo aliento. También tenemos que comunicar que nos tocó administrar un país que tiene muchas problemáticas… 

-¿Más de las que pensaban?

-No, no. No son más de las que pensábamos. Lo que pasa es que el Presidente nos ha instruido en que no hay que echarle la culpa al gobierno anterior, sino que hacernos cargo del país que nos toca gobernar.

Lo que pasa es que el Presidente nos ha instruido en que no hay que echarle la culpa al gobierno anterior, sino que hacernos cargo del país que nos toca gobernar».

-¿Le preocupa que se instale un viento en contra de parte de la ciudadanía? Los gobiernos con baja aprobación corren el riesgo de ser más débiles para gestionar su programa.

-Estamos en un momento de volatilidad, pero siempre lo supimos al llegar. Veníamos de un estallido social, de una pandemia. Y, como le decía, tenemos el desafío de transmitir que muchas de las cosas que se comprometieron en el programa, ya se están cumpliendo, pero aún falta transmitir más claramente que no hay soluciones mágicas. Esto es de largo aliento.

-Hay una ciudadanía exigente e inmediatista, con poca paciencia. Esa es la característica de este Chile actual…

-Millennials… (ríe)

-Digamos que si…

-Bueno, ésa puede ser una capa superficial, porque cuando salimos a terreno y hablamos con la gente, ellos comprenden que los problemas no se solucionan de forma inmediata.

-El ministro Giorgio Jackson ha dicho que la nueva Constitución es una condición sin equa non para cumplir con el programa. De ganar el Rechazo, ¿eso podría golpear las expectativas de lo que se prometió? ¿Ve esa disyuntiva?

-Primero: después del 4 de septiembre, independiente cuál sea el resultado, el Presidente Gabriel Boric sigue como Presidente de la República. Nuestro gobierno va a seguir su curso. Obviamente, vamos a tener que ir evaluando cuál de estas reformas transformadoras, quizá la de salud, va a requerir modificaciones. 

-¿Modificaciones constitucionales? 

-Sí. Pero hoy día es muy importante poner el foco en informar a las personas correctamente. Nos preocupa ver que una gran parte de la población se ha inclinado por una de las dos opciones, pero en torno a información falsa. Para que el debate sea democrático, la información tiene que ser verídica.

Después del 4 de septiembre, independiente cuál sea el resultado, el Presidente Gabriel Boric sigue como Presidente de la República. Nuestro gobierno va a seguir su curso».

-En el plano político, ¿qué escenarios tiene el gobierno sobre la mesa para el 5 de septiembre? Esa es la fecha que todos los actores políticos ponen como el día clave…

-Más allá del resultado, y ya lo ha deslizado nuestro Presidente, el llamado es a seguir colaborando en la construcción de un país que avanza en unidad. Nos hemos comprometido con ese desafío de poder acercar las posiciones y abrir ese espacio. Obviamente, tampoco queremos enrarecer el ambiente actual en torno a los planes B o a los 4/7. Sabemos que eso tiene un impacto en las definiciones de cada uno. Entonces, independientemente de cuál sea el escenario, yo confío en que bajo la conducción del Presidente Gabriel Boric, se van a hacer todas las acciones que estén a nuestro alcance para transitar en estas aguas turbulentas de la mejor manera. 

-¿Está clara que un eventual triunfo del Rechazo sería visto como una derrota para el gobierno? 

-Correlacionar directamente el funcionamiento de este gobierno con algo que trasciende a nuestra administración, sería muy mezquino. Lo ha señalado el Presidente: éste no puede ser un plebiscito sobre el gobierno, sino una definición que la ciudadanía tome en conciencia y con información verídica.

-Hasta ahora la aprobación o desaprobación del gobierno ha ido bien aparejada con el proceso constituyente. ¿Será por eso?

-Como le decía, esperamos que la ciudadanía comprenda que no se trata del gobierno de turno, sino de una definición que es histórica. Por eso tienen que estar informados de manera transparente y veraz.

-¿Será sólo un problema de informaciones falsas?

-Hay ansiedad en torno a las transformaciones y hay que clarificarlas. En ese sentido, el espíritu de este gobierno es acompañar este proceso y hacerlo con templanza y claridad.

-Cosa que no ha pasado… 

-Sería política ficción pensar que hubiera sido mejor bajo otras administraciones. 

Me refiero a que el proceso constituyente no parece haber sido ni templado ni armonioso…

-Estamos entrando en una fase de discusión política de fondo.  Se trata de una definición trascendental para nuestro país. Y yo espero que a partir del 5 de septiembre nuestro Presidente pueda navegar estas aguas turbulentas permitiendo encontrar las soluciones democráticas que unan al país, independiente del resultado del 4 de septiembre. 

Se trata de una definición trascendental para nuestro país. Y yo espero que a partir del 5 de septiembre nuestro Presidente pueda navegar estas aguas turbulentas permitiendo encontrar las soluciones democráticas que unan al país, independiente del resultado del 4 de septiembre».

-¿No le genera ruido que, por ahora,  la opción del Rechazo esté tomando fuerza?

-Hay condiciones especiales: el tema económico, la inflación, golpea muy fuertemente a la ciudadanía. Creo que ésa es una de las variables que nunca estuvieron sobre la mesa y que tienen que ver con el contexto de una guerra internacional que nadie pudo prever.

-Hay temas como la discusión sobre plurinacionalidad que han tensionado el debate constitucional. ¿Cómo lo ve?

-Hay algunas temáticas que todavía no tienen una gran penetración en la población, pero que personalmente yo valoro. Avanzar en estos temas es parte de los desafíos que nos toca enfrentar con los distintos pueblos originarios en nuestro país. Porque cuando miramos las políticas públicas chilenas y las comparamos con las  que tienen los países del primer mundo que aspiramos a ser, obviamente tenemos un gap muy importante. Existía mucho interés de poder resolverlo dentro de la Constitución. ¿Habrá sido estratégicamente lo mejor? Eso es lo que vamos a ver el mismo 4 de septiembre. 

-Para cerrar. Usted habla de navegar en aguas turbulentas, ¿así lo ha vivido en estos meses?

-Ha sido un proceso. Siempre supe que este trabajo no iba a ser sencillo. Asumí como ministra del Interior con dos Estados de Excepción constitucional, con dos crisis políticas importantes en materia migratoria y en la Araucanía. Pero siento que hemos podido ir avanzando en medidas concretas y en un trabajo colaborativo con nuestros equipos.

Hay condiciones especiales: el tema económico, la inflación, golpea muy fuertemente a la ciudadanía. Creo que ésa es una de las variables que nunca estuvieron sobre la mesa y que tienen que ver con el contexto de una guerra internacional que nadie pudo prever».

-Ministra, hay quienes sostienen que su labor ha sido más solitaria; que no hay un equipo compacto entre usted, Camila Vallejo y Giorgio Jackson…

-No tengo ese diagnóstico. Habitualmente, comparto con ellos en distintas reuniones de organización. Me he sentido muy acompañada, trabajando de forma muy cercana. La verdad es que con todo el gabinete trabajamos en conjunto para poder llevar adelante lo que nos ha solicitado el Presidente. 

-Y lo último, usted quiere ser una ministra conectada con los problemas de la ciudadanía. ¿Qué piensa de la elite influyente del país y que también está preocupada y temerosa?

-Hemos podido reunirnos con alguno de esos actores y algunos han viajado en las giras con el Presidente. Entendemos que estamos en la etapa previa al plebiscito y que es un momento de cambio. Nuestro país avanza hacia una social democracia robusta, no debería darle temor a nadie. Estamos trabajando por construir un país más próspero en donde no dejamos a nadie atrás. Y espero que sea también el horizonte de la elite de nuestro país.

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