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21 de Julio de 2022

Gonzalo Cordero y el futuro de la Constitución: “Si gana el Rechazo, el poder Constituyente vuelve al Congreso”

Militante histórico de la UDI, Gonzalo Cordero afirma que el Presidente Gabriel Boric “se avivó” al decir que si gana el Rechazo se abre un nuevo proceso constituyente. Aquí, advierte que la derecha representa un 40% del país y que la izquierda no puede pretender que ellos renuncien a sus convicciones para sellar un acuerdo constitucional.

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Abogado, experto en comunicación política, militante de la UDI y miembro del consejo del Instituto Libertad y Desarrollo, Gonzalo Cordero marca posición en la cancha de juego del proceso constitucional. Asume que la Constitución del 80 no va más y que eso marca una derrota para la derecha. Pero ese fracaso lo hace extensivo a una parte de la centroizquierda porque, a su juicio, el país está “embarcado en el proceso refundacional de la extrema izquierda”.

Cordero no está en la primera línea de la política, pero mantiene influencia activa en las definciones de su sector. De ahí, quizás, que su tono sea más categórico que el de muchos dirigentes de Chile Vamos. “La izquierda se comporta como si nuestros puntos de vista fueran un obstáculo ílegitimo”, dice y añade: “El problema no es que la derecha tenga una llave. Lo que tiene la derecha es una representación muy importante en el país. Por lo tanto, o conciliamos las posiciones para tener un pacto social de representación amplia o vamos a seguir en este problema por mucho tiempo”.

-Se ha dicho que la declaración del Presidente Gabriel Boric de reabrir el proceso  constituyente en caso de que gane el Rechazo, fue un golpe en el tablero. A su juicio, ¿cambia los escenarios previstos?

-Yo tengo la impresión que es una estrategia electoral para hacer frente a los malos resultados que está teniendo el Apruebo en las encuestas y a la crítica generalizada que hay sobre el texto que emergió de la Convención. De hecho, hoy se habla de un Apruebo para reformar.

-¿Y en qué consistiría esa estrategia?

-En ponerle un costo al electorado que piensa votar por el Rechazo. En el fondo, es decirle a la gente: “¿A usted no le gustó la Convención? ¿No le gustó este último año y medio, con todas estas tías Pikachú, con los dinosaurios y los pelados Vade? Bueno, vote Rechazo y eso es lo que va a tener por 18 meses más”. Debo reconocer que, desde ese punto de vista, es una estrategia inteligente.

-¿Será también una estrategia que le quita protagonismo a la derecha, que la deja sin rol?

-Es que para analizar el escenario en el que estamos, hay que partir por señalar que la propuesta constitucional que elaboró la Convención es incompatible con un Estado Democrático de Derecho.

-¿Incompatible en qué sentido?

-Básicamente, porque se acabaría con la autonomía de los tribunales de justicia. Y ése es un atentado a las bases de un orden democrático. Después, está la posibilidad de que un Presidente que tenga mayoría en la Cámara de Diputadas y Diputados genere un poder sin contrapeso institucional. Y en tercer lugar, está la posibilidad de que un legislador, con un quórum simple, pueda crear cuerpos armados en el país.

-¿Cómo? ¿Dice que cualquier persona podría organizar un grupo armado en Chile?

-No, pero un parlamentario, con un quórum simple, podría formar un cuerpo armado. Vale decir una policía. Y esto porque la Constitución define cuáles son las Fuerzas Armadas, pero no define cuáles son las fuerzas de orden y seguridad pública. Las define solo genéricamente en sus funciones, pero no dice que están integradas exclusivamente por Carabineros y la PDI.  Entonces, creo que la opción del Apruebo para reformar es una invitación a que matemos el Estado Democrático de Derecho con la promesa de que lo vamos a resucitar después. Eso es completamente inaceptable e irresponsable.

Creo que la opción del Apruebo para reformar es una invitación a que matemos el Estado Democrático de Derecho con la promesa de que lo vamos a resucitar después. Eso es completamente inaceptable e irresponsable”.

-En la misma línea, sectores de izquierda dicen que Rechazar para reformar es una promesa vacía. ¿Por qué la derecha va a cambiar lo que por tantos años no quiso hacer?

-Quienes consideran que la actual Constitución es mala pueden hacer muchas críticas, opinables y válidas, pero no pueden decir que es una Constitución incompatible con un orden democrático. Durante los últimos 30 años, bajo esta Constitución, hemos tenido alternancia en el poder, un respeto indudable a los derechos fundamentales de las personas y un sistema de control del poder. Por lo tanto, en mi opinión, el Apruebo nos conduce a la muerte del sistema democrático y el Rechazo nos conduce a un período de transición con una Constitución claramente democrática.

-¿Pero quién lo asegura?

-¿Quién asegura qué cosa?

-¿Quién asegura que si gana el Rechazo se van a hacer cambios? Segundo: ¿sobre qué Constitución se hacen los cambios: sobre el texto nuevo o sobre la vigente?

-Son dos incertidumbres de naturaleza distinta. Una es la incertidumbre de si tendremos un régimen democrático y la otra es una incertidumbre respecto de si vamos a cambiar la actual Constitución por otra que genere mayor consenso. Una vez que aceptamos eso, el compromiso de ir hacia una nueva Constitución es un compromiso políticamente inevitable.

-¿Inevitable para la derecha?

-Para la derecha y para todos. Habría que ser ciego para negar que la mayoría del país quiere una nueva Constitución. El punto es que no les gusta lo que propuso la Convención. Pero, ¿quién podría detener el proceso constituyente cuando, además, todos los partidos políticos de Chile Vamos se han comprometido con el país?

-El PS, la DC, el PPD, el PC y el Frente Amplio dicen que no les creen; que por años se negaron a hacer reformas a la Constitución del 80…

-No. Eso no es verdad. Yo entiendo ese argumento, pero decir que la derecha nunca ha querido hacer cambios es algo manifiestamente falso…

-Lo ha dicho hasta el Presidente…

-Lo diga quién lo diga, eso contradice la realidad de una manera flagrante. Es curioso que uno tenga que detenerse para aclararlo. La Constitución actual ha tenido 54 reformas. Todas se han hecho con el concurso de la derecha. El punto es otro. Cuando la izquierda dice que la derecha nunca ha estado dispuesta a hacer las reformas, tendrían que añadir que son las reformas que “ellos quieren”. Y esto es una cuestión muy de fondo. La izquierda se comporta como si nuestros puntos de vista fueran un obstáculo ilegítimo.

El punto es otro. Cuando la izquierda dice que la derecha nunca ha estado dispuesta a hacer las reformas, tendrían que añadir que son las reformas que “ellos quieren”. Y esto es una cuestión muy de fondo. La izquierda se comporta como si nuestros puntos de vista fueran un obstáculo ilegítimo”.

-¿De cuál izquierda habla usted?

-Particularmente de la izquierda que está en el gobierno y de la que fue mayoría en la Convención. Ellos se comportan como si las posiciones de la derecha fueran el freno que un grupo de presión le pone a los cambios que quiere el país. Eso no es verdad.

-Varios ex minstros de la Concertación han señalado que muchos de los cambios que quiseron impulsar siempre chocaron con el muro de su sector. ¿Quizá hay un problema de credibilidad?

-Mire, sistemáticamente, la derecha ha obtenido sobre el 40% de la votación en todas las elecciones que se han hecho en el país. Por lo tanto, si quieren construir un acuerdo constitucional, la izquierda tiene que dejar de mirar las posiciones de la derecha como un obstáculo a vencer.

-¿Qué quiere decir?

-Que la izquierda tiene que asumir que la derecha representa a una parte muy importante del país. Pretender que un acuerdo constitucional sólo se puede construir sobre la base de que la derecha renuncie a su visión de un orden social para plegarse a la visión que tiene la izquierda sólo nos conduce a un conflicto permanente.

-El análisis que se ha hecho de estos treinta años es que se pudo avanzar poco porque la derecha puso muchos límites. ¿Eso no es verdad?

-Se pudo avanzar poco, según la izquierda, en el proyecto que ellos tienen de lo que debiera ser nuestro orden social. Esa posición parte de la base de que su potura es la que tiene todo el país y que lo que postula la derecha sería una posición ilegítima, de un grupo que tiene poder, pero no representación ciudadana. Eso no es verdad. Y mientras la izquierda no reconozca que la derecha es el grupo político con más representación ciudadana en el país, individualmente considerado, el problema constitucional en Chile no tiene solución.

-¿Cómo? ¿Usted dice que la derecha es mayoría?

-Digo que es el grupo político, individualmente considerado, más grande del país.

-¿Y el mundo de la centro izquierda que abarca varios partidos, sería minoría?

-Los socialistas nunca han tenido el 40% de los votos en Chile. Nunca. El mundo social cristiano tampoco. Y el PC con el Frente Amplio menos. Entonces, individualmente considerado, el grupo político con más representación del país es la derecha. Entonces, pretender que al 40% se le puede hacer renunciar a su visión del orden social para plegarse al del otro 60% no tiene ningún realismo ni conduce a ningún pacto social que traiga paz y estabilidad en el país.

Los socialistas nunca han tenido el 40% de los votos en Chile. Nunca. El mundo social cristiano tampoco. Y el PC con el Frente Amplio menos. Entonces, individualmente considerado, el grupo político con más representación del país es la derecha”.

-Pero Chile cambió…

-¿En qué cambió?

-En que un 78% dijo que no quiere la Constitución de Pinochet. Y la derecha fue minoría en la Convención Constituyente…

-Sí y la centroizquierda también. De hecho, la Convención fracasó porque fue incapaz de generar un proyecto de mayoría. Tanto es así que la campaña del Apruebo para reformar es un reconocimiento explícito de que el texto es deficiente.

-¿Y se podría decir que la derecha tradicional también fracasó al dejar caer la Constitución del 80?

-Sea cual sea el escenario, uno tiene que aceptar que la Constitución vigente ya no va más. Efectivamente. Ese es un dato. El hecho de que el país haya decidido abandonar esta Constitución es una derrota de la derecha, pero también lo es, en parte, de la centro izquierda.

-¿De la centro izquierda que gobernó todo este tiempo?

-Sí, de esa centroizquierda que gobernó todo este tiempo. Nadie podría sostener, con un mínimo de realismo y de honestidad intelectual, que la propuesta hacia una nueva Constitución en la que hoy día estamos embarcados es el proyecto de la centroizquierda. Seamos claros: en lo que hoy estamos embarcados es en el proyecto refundacional de la extrema izquierda.

-Para alcanzar un acuerdo, todos  tienen que ceder. ¿En qué debería ceder su sector?

-En la discusión de un nuevo pacto social, todos tenemos que hacer un esfuerzo de conciliación de las distintas visiones. Yo no pretendería jamás que la visión de la derecha se imponga sobre las demás. Pero tampoco me parece razonable pretender excluir a la derecha y tratarla como si fuera un obstáculo. Ese criterio de que la Constitución la hace solamente un sector del país, es lo que provocó el fracaso del proceso constituyente. Una Constitución tiene que incluir y representar a la mayoría del país.

Nadie podría sostener, con un mínimo de realismo y de honestidad intelectual, que la propuesta hacia una nueva Constitución en la que hoy día estamos embarcados es el proyecto de la centroizquierda. Seamos claros: en lo que hoy estamos embarcados es en el proyecto refundacional de la extrema izquierda”.

-¿A qué postulados estarían dispuestos a renunciar para llegar a un pacto social?

-Yo te devuelvo la pregunta: ¿A qué está dispuesta a renunciar la izquierda? Ellos no lo hacen. Dicen que mientras la derecha no renuncie a todas sus posiciones, va a seguir siendo el obstáculo que impide que Chile avance a una nueva Constitución. Aquí se requiere capacidad política para buscar mínimos comunes y donde no se le exija a nadie renunciar al conjunto de sus postulados.

TODOS LOS CAMINOS

-Genaro Arriagada ha dicho que la propuesta de Boric le arrebató a la derecha la confianza de que de ganar el Rechazo, ustedes tenían las llaves de los cambios constitucionales…

-Todas esas formas de razonar, anulan la política. ¿Por qué no pensamos mejor que lo que tiene ese adversario llamado “la derecha”, es un proyecto con otros puntos de vista? Un acuerdo constitucional tiene que ser capaz de incluir. Entonces, el problema no es que la derecha tenga una llave. Lo que tiene la derecha es una representación muy importante en el país. Por lo tanto, o conciliamos las posiciones para tener un pacto social de representación amplia o vamos a seguir en este problema por mucho tiempo.

-El Presidente Boric dijo que quedó claro que quiénes están por el Rechazo no tienen un plan para el proceso constituyente…

-Es un grave error. La estrategia es optar por la institucionalidad. Vale decir, si aquí gana el Rechazo el poder constituyente vuelve al Congreso.

-Esa es una discusión abierta. Salvo que usted crea que el Presidente está equivocado al plantear que se abre un nuevo proceso constituyente…

-El Presidente está equivocado en pretender que su interpretación de lo que dice la reforma del 2009 es la única interpretación posible. Pero lo más grave es que creer que se puede prescindir del Congreso. Ahí radica el poder constituyente. Y si gana el Rechazo y no tenemos acuerdo respecto de cuál es el camino, la manera institucional de resolverlo es en el Congreso.

El Presidente está equivocado en pretender que su interpretación de lo que dice la reforma del 2009 es la única interpretación posible. Pero lo más grave es que creer que se puede prescindir del Congreso. Ahí radica el poder constituyente”.

-¿El Congreso tendrá la legitimidad ante la ciudadanía para iniciar ese camino? Tiene bajísima aprobación.

-¿Y quién lo tiene? ¿El Presidente Boric con el 30% de aprobación? No podemos elegir a qué elecciones les vamos a dar validez y a cuáles vamos a ignorar. Si mañana la mayoría del país rechaza la propuesta de la Convención, bueno, esa será una nueva decisión de la gente. Lo que es claro, a mi juicio, es que el camino no es seguir polarizando al país. No es imponer mi punto de vista sobre el de los demás. El camino no es abandonar las instituciones democráticas porque están desprestigiadas en las encuestas.

-Para ponernos en todos los escenarios, ¿qué pasa si gana el Apruebo? ¿Cae la noche en su sector?

-Si producto de un resultado electoral se le viniera la noche a la derecha, pero dentro de las reglas de un sistema democrático, yo me iría a dormir tranquilamente. Pero si gana el Apruebo, se le viene la noche al sistema democrático del país.

Si producto de un resultado electoral se le viniera la noche a la derecha, pero dentro de las reglas de un sistema democrático, yo me iría a dormir tranquilamente. Pero si gana el Apruebo, se le viene la noche al sistema democrático del país”.

¿BAJAR LAS CARTAS?

-Pensando en un acuerdo político, ¿con qué voz, con qué liderazgos debería entrar al debate la centroderecha?

-Necesitamos buscar mínimos comunes para arribar a un pacto social que incluya a la mayoría. Nosotros tenemos que ser parte de ese acuerdo. Para eso tenemos que tener una disposición de apertura. Hay cosas que evidentemente se tendrán que cambiar. No porque yo crea o quiera, sino porque cambiarlas es esencial para llegar a ese acuerdo.

-¿Hay espacio para eso?

-Es que junto con esa apertura, también tenemos que defender aquellas convicciones que para nosotros son intransables. No se trata de refugiarnos en una posición inflexible, en que no estamos dispuestos a aceptar ningún cambio, pero tampoco que se nos imponga un contrato social de adhesión. Y así como yo acepto que tengo que renunciar a algunas cosas, también le podemos pedir a los demás que hagan sus renuncias.

-¿Y a qué tendrían que renunciar ustedes para llegar a un nuevo pacto social?

-No creo que corresponda adelantar esa conversación hoy día…

-¿No hay que bajar las cartas todavía?

-No sé si es bajar las cartas, pero abrir ahora una conversación que nubla, que le quita visibilidad a lo que está en juego el 4 de septiembre, es completamente inoportuno. No contribuye.

-De cualquier modo, ¿todo está atado al camino que planteó el Presidente Boric? Porque si hay nuevo proceso constituyente, todo lo que haga la derecha o la centroizquierda no va a servir de mucho, ¿o no?

-Mi problema no es si gana la derecha o la izquierda…

-Eso es bien decisivo en la configuración política futura…

-Está bien, pero no es la manera razonable de aproximarse al tema. El punto es si podemos concordar el mejor camino para el país y no volver a vivir un proceso que nos lleve a una propuesta partisana que nos deje divididos. Los países no son viables con un acuerdo político que se aprueba 51/49.

-¿Y es probable que el resultado sea así de ajustado?

-Si no pasa nada extraordinario, a la luz de las encuestas, de la información que uno conoce, debiera haber un triunfo del Rechazo. Por eso es que estamos hablando tanto del 5 de septiembre. Ese día deberíamos aspirar –bajo el supuesto de que gane el Rechazo- a generar un mecanismo que nos permita llegar a una propuesta que tenga el 80% de consenso en el país.

Si no pasa nada extraordinario, a la luz de las encuestas, de la información que uno conoce, debiera haber un triunfo del Rechazo. Por eso es que estamos hablando tanto del 5 de septiembre”.

-¿Cómo cree que lo tomará la ciudadanía? Casi un 80% votó por una nueva Constitución y quiso que fueran independientes. ¿No será un poco irritante que el proceso termine en manos de la dirigencia política?

-A veces, la ciudadanía es tremendamente cambiante. Si hace dos años atrás, le hubieras planteado a la gente que la Constitución la hiciera un grupo de expertos, habría tenido un apoyo ínfimo. Hoy día, después de la experiencia de la Convención, sería la opción más valorada. El talento de la política consiste en ir mirando y tomando las oportunidades que esos cambios van generando. Por eso creo lo que lo que hace el Presidente Boric al plantear que si gana el Rechazo nos vamos a otro año y medio de Convención, es una estrategia electoralista que no le hace bien al país.

-Sin embargo, no son pocos los analistas que dicen que el Presidente sacó un as bajo la manga con sorprendente destreza política…

-Nosotros los chilenos tenemos una tendencia hacer algo que nos ha costado muy caro en nuestra historia: confundimos la viveza con la inteligencia. Probablemente, lo que hizo el Presidente Boric fue una jugada electoralista propia del vivo, de algo que te sirve en el metro cuadrado, sólo para mejorar tu posición…

-¿Dice que el Presidente se “avivó”?

-Se avivó, exactamente. Pero eso está muy lejos de ser el estándar político que conduce a los países por el camino de la cohesión y del desarrollo de la democracia.

Nosotros los chilenos tenemos una tendencia hacer algo que nos ha costado muy caro en nuestra historia: confundimos la viveza con la inteligencia. Probablemente, lo que hizo el Presidente Boric fue una jugada electoralista propia del vivo, de algo que te sirve en el metro cuadrado, sólo para mejorar tu posición…”

-Se habla mucho de acuerdos, ¿hay espacio para impulsarlos hoy?

-Sí, yo creo que hay espacio. Lamentablemente, está la influencia de la extrema izquierda. Y digo lamentable porque es casi imposible avanzar en un acuerdo constitucional, en un pacto social de mayoría, con la extrema izquierda. El rol del Presidente Boric será crucial para lo que viene.

-¿En qué sentido?

-En que el 5 de septiembre, el Presidente Boric va a tener que decidir si va a actuar como jefe de gobierno o si lo hará como jefe de Estado. La movida que hizo  ahora es de jefe de gobierno, pero para solucionar el problema de fondo necesitamos un jefe de Estado.

-¿Y qué significaría eso en la práctica?

-Significa que el Presidente Boric va a tener que renunciar a mucho de su discurso y a lo que aspira su propia coalición de gobierno. Eso es lo que le va a permitir conducir el país hacia un acuerdo mucho más amplio.

-Cualquier Presidente necesita de una coalición política para gobernar. No es llegar y desentenderse de los partidos que lo apoyan…

-Sí, lo sé. Pero éste es un problema que también le compete a la dirigencia política del país. No sólo al Presidente Boric. El Presidente de la República juega un rol fundamental y necesario, pero no suficiente. Y si él no cuenta con una centroizquierda generosa, con un partido como el PS que tiene sentido de país y de historia, es muy difícil que pueda avanzar en un acuerdo incluyente y mayoritario.

el 5 de septiembre, el Presidente Boric va a tener que decidir si va a actuar como jefe de gobierno o si lo hará como jefe de Estado. La movida que hizo  ahora es de jefe de gobierno, pero para solucionar el problema de fondo necesitamos un jefe de Estado”.

-Pero el PS es sólo uno de los aliados. La coalición con la que ganó el Presidente es Apruebo Dignidad.

-Bueno, el día 5 de septiembre el Presidente Boric va a tener que tomar lo que yo llamaría la decisión de Sophie, recordando el título de esa buena película. Él tendrá que optar por uno de los dos. Porque si sigue aferrado al Partido Comunista y al núcleo del Frente Amplio, no podrá asumir el rol de jefe de Estado y contribuir a la resolución de un proceso de envergadura histórica.

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