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Opinión

7 de Agosto de 2022

Constitución urbana

Fueron muchas las causas que encontraron en el proceso constituyente una posibilidad de visibilizarse. Sin embargo, reconocer los problemas no es lo mismo que proponer una forma para resolverlos. No se trata sólo de un asunto político, sino también práctico.

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Fueron muchas las causas que encontraron en el proceso constituyente una posibilidad de visibilizarse. Sin embargo, reconocer los problemas no es lo mismo que proponer una forma para resolverlos. No se trata sólo de un asunto político, sino también práctico. El desafío era pasar del slogan a una propuesta con sentido de realidad; sin embargo, en distintos ámbitos primó una visión urbana que no permite enfrentar de manera sostenible los desafíos del futuro. A este respecto, daremos tres ejemplos: alimentación, descentralización y ruralidad.

El proyecto de nueva Constitución declara la alimentación como un derecho, sin tomar en cuenta el rol fundamental del agua y el suelo para ello, como si los alimentos salieran de una fábrica.  Es aquí cuando el slogan del “saqueo” introduce elementos de incerteza jurídica al caducar los derechos de quienes producen estos alimentos, obviando la importancia que tienen para la economía local y la cultura. Si bien en Chile el 74% del agua se utiliza en la agricultura, esta se transforma en comida para todos, asunto que ya había sido equilibrado con el uso humano y ambiental en el nuevo Código de Aguas, aprobado en enero de este año, cuyos 11 años de discusión y apoyo transversal fueron desechados por la Convención.

El proyecto de nueva Constitución declara la alimentación como un derecho, sin tomar en cuenta el rol fundamental del agua y el suelo para ello, como si los alimentos salieran de una fábrica.  Es aquí cuando el slogan del “saqueo” introduce elementos de incerteza jurídica al caducar los derechos de quienes producen estos alimentos, obviando la importancia que tienen para la economía local y la cultura”.

Por otra parte, la propuesta promueve la “soberanía alimentaria”, otro slogan, que limita la colaboración internacional, desconociendo la necesidad del intercambio comercial con otros países para enfrentar distintos escenarios y crisis, que en concreto nos permitió contar con vacunas en la reciente pandemia y seguir alimentando a las familias de Chile y el mundo, haciéndonos más resilientes.

Como si se tratase de barrios en una ciudad, pero esta vez superpuestos administrativa y geográficamente, el slogan de “las autonomías territoriales” (regionales, comunales, indígenas y especiales), dificulta la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las personas. Porque a diferencia de las zonas urbanas, aquí se deben planificar grandes inversiones estratégicas para el país en aspectos claves como conectividad, servicios básicos, transporte aéreo y marítimo, entre otros, que tienen repercusiones más allá de un territorio y se requieren para el bienestar de todos.

Es cierto que la propuesta reconoce la ruralidad, pero lo hace desde un paradigma arcaico, que se enfoca sólo en las brechas -que por cierto existen- depreciando su potencial de oportunidades. De esta forma el medio ambiente, por ejemplo, algo que todos queremos proteger, se considera como un contexto de la ciudad, como un paisaje estático, farreándose la posibilidad de vincularlo al desarrollo sostenible del 25% de nuestros compatriotas que viven en comunas rurales, que quieren ser protagonistas de su futuro, adaptándose a las nuevas condiciones del entorno.

Es cierto que la propuesta reconoce la ruralidad, pero lo hace desde un paradigma arcaico, que se enfoca sólo en las brechas -que por cierto existen- depreciando su potencial de oportunidades. De esta forma el medio ambiente, por ejemplo, algo que todos queremos proteger, se considera como un contexto de la ciudad, como un paisaje estático”.

Y, como si fuera poco, políticamente, el debilitamiento del Senado hace aún más invisible el mundo rural para las futuras discusiones. El slogan “Santiago no es Chile” quedará en entredicho con un 40% de los diputados electos provenientes de la Región Metropolitana, quienes tendrán grandes atribuciones.

Somos muchos los que hemos trabajado por una nueva Constitución, sin embargo, no para cualquiera. Los del mundo rural no estamos disponibles para resignarnos a “El breve espacio en que no estás”.

*María Emilia Undurraga y Juan José Ossa forman parte del Centro de Políticas Públicas, Facultad de Economía, Universidad San Sebastián.

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