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29 de Septiembre de 2022

Francisco Leturia (CPLT) por examen de drogas de los diputados: “Haber pretendido determinar adicción por la sola vía del test fue una muestra de ignorancia”

El presidente del Consejo Para La Transparencia, Francisco Leturia, aborda la medida reglamentaria de la Cámara de realizar test de drogas a 78 diputados -todos con resultado negativo-, asegurando que “habían expectativas desmesuradas”.

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Este miércoles 28 de septiembre por fin se dieron a conocer los resultados de los primeros test de drogas tomados -por muestras de pelo- a 78 de los 155 los diputados, según el procedimiento aprobado en su momento por la Cámara.

En todo caso, pese al morbo que generó la espera de esta medida reglamentaria implementada este año por la corporación, todos los exámenes tuvieron resultados negativos.

En principio, quienes promovían esta idea -impulsada, principalmente, por los diputados Juan Antonio Coloma (UDI) y Pamela Jiles (Indep.)- lo hacían con la intención de que se transparentaran presuntos lazos entre los diputados y el narcotráfico. Y de forma indirecta, además, evidenciar el consumo de drogas, a objeto de identificar a los parlamentarios que hacían su trabajo bajo efectos de sustancias ilícitas.

Sin embargo, quienes buscaban evidenciar alguno de estos factores quedaron fuera de juego, al menos en la primera toma del test que involucró a la mitad de la Cámara Baja. La difusión de la segunda tanda de exámenes aún no tiene fecha determinada.

A juicio del Consejo Para La Transparencia, Francisco Leturia, nunca hubo mucha expectativa de que la toma de este test tuviera algún efecto concreto.

“No veo los efectos positivos que este ejercicio pueda tener para mejorar la calidad del trabajo parlamentario, promover la transparencia o combatir el crimen organizado”, sentencia el jurista a The Clinic.

-Se le realizó el test a 78 de los 155 diputados y ninguno arrojó positivo. ¿Es creíble?

-Sí. Es creíble porque habían expectativas desmesuradas del test: para salir positivo hay que consumir al menos tres a cuatro veces a la semana en forma permanente. Además hay muchas drogas, quizá la mayoría de las que están prohibidas no salen en el test.

-¿Puede un test de pelo evidenciar dependencia de una droga ilícita? ¿A través de qué mecanismo se podría clarificar la dependencia, más allá del consumo?

-Dependencia es un concepto psiquiátrico que supone una serie de condiciones y que sólo puede ser determinado por un médico. Más allá de las discusiones académicas que se generen en torno a la dependencia, lo que es claro es que el test sólo puede determinar uso reiterado y abuso, no dependencia. 

Haber pretendido determinar adicción por la sola vía del test sólo fue una muestra de ignorancia y poca prolijidad de quienes hicieron la reglamentación. Desconocimiento inexcusable que ojalá no se repita en otras políticas públicas relacionadas con salud.

-¿Cuál es su opinión de esta medida reglamentaria, en el sentido de transparentar lazos con el narcotráfico, como lo han defendido algunos diputados?

-Gracias al test de los diputados hoy sabemos que hay mucha gente que puede consumir cocaína o marihuana los fines de semana, e incluso uno que otro día de la semana, por ejemplo, y salir negativo. 

También habrá gente que se abstenía de consumir por temor al test que ahora normalizará su uso. Así que no veo los efectos positivos que este ejercicio pueda tener para mejorar la calidad del trabajo parlamentario, promover la transparencia o combatir el crimen organizado, que fueron las razones dadas.

-En qué medida el resultado de este test afecta a la crisis de legitimidad que arrastra el Congreso desde el Estallido Social?

-Sobre esto no sé qué decir, salvo que no creo que ayude.

-Más allá de la situación particular de este test, ¿Deben los parlamentarios ý autoridades en general a someterse a test de drogas periódicos?

-Sólo si la ley los obligara, pero creo que esa ley no tendría mucho sentido que existiera. Ahora que sabemos la poca información que puede darnos el test y a un costo económico y de expectativas altas. 

Además, hay más preguntas: ¿dónde nos detenemos? ¿Por qué los senadores no? ¿Y los médicos, profesores de colegio, parvularios, jueces y ministros? Y un largo etcétera que incluye a todas las profesiones con responsabilidades sociales. Los periodistas que nos informan, por ejemplo:  ¿por qué no?.

¿Incluimos también la dependencia al alcohol, que sobradamente sabemos lo destructiva que es? Es un tema complejo en el que hay muchos matices y no puede tratarse en forma liviana: mucha gente muere por esto. Lo bueno es que tenemos más información y podemos discutir en serio estas cosas, ya que hace tiempo tenemos debates pendientes.


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