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18 de Octubre de 2022

Mario Desbordes desclasifica su paso a ministro post Estallido Social: “Piñera lo hizo para sacarme de carrera y borrarme del mapa”

Mario Desbordes habla sobre el estallido social y su paso como ministro de Piñera Agencia UNO

A tres años de la Revuelta, uno de los protagonistas políticos de la época y suscriptor del acuerdo que habilitó el primer Proceso Constituyente, aborda los cambios que ha vivido el país. En entrevista con The Clinic, sentencia que “hay gente en RN y la UDI que se siente más cómoda con Repubicanos que con Chile Vamos; que esa gente se vaya”. También se muestra convencido de que su designación como ministro de Defensa fue una estrategia del ex Presidente Piñera para quitarle su tribuna: “Era incómodo, porque había aprobado y liderado los retiros del 10%".

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En el año 2019, para el Estallido Social, Mario Desbordes era uno de los principales liderazgos políticos de Chile Vamos, en tanto presidente de RN, diputado y jefe de bancada. Tres años después, sin embargo, ya no tiene aquellas tribunas desde donde promovía una derecha social, lejana a la sensibilidad más economicista de su sector. Todo, según sus propias palabras, por planificación del propio Presidente Sebastián Piñera.

“Ya he logrado comprobar que el Presidente lo hizo para sacarme, porque era incómodo, porque había aprobado y liderado los retiros del 10%”, rememora Desbordes en esta entrevista con The Clinic respecto de su designación como ministro cerca de un año después del Estallido.

Además, aborda los cambios que ha sufrido el país desde que la ciudadanía saliera en octubre del 2019 a protestar a las calles demandando -entre otras cosas- una vida con mayor dignidad, en pleno Estallido Social. En este contexto, Desbordes visualiza un escenario político polarizado donde “los dos extremos mejoraron su posición”.

Respecto del proceso de diálogo entre el oficialismo y la oposición en el Congreso para alcanzar una nueva Constitución, agrega: “Chile Vamos comete un tremendo error, primero, al exigir tantos bordes, porque no puede terminar siendo una constituyente amarrada”.

-Pese a que los motivos que iniciaron el Estallido Social en 2019 se asociaban a la izquierda, con el pasar de los años la derecha más radicalizada tuvo un crecimiento considerable, aumentando su presencia en el Parlamento. ¿Cómo se explica esto?

-Que los dos extremos, por así decirlo, post Estallido Social mejoraron su posición. El Frente Amplio creció mucho y llegó al gobierno, y la derecha más dura como Republicanos, efectivamente subió la cantidad de parlamentarios porque el ambiente se polarizó durante estos dos años. 

Ahora, evidentemente que lo que pasó el 2019 tiene dos componentes que cada sector trata de esconder. En el caso de la izquierda, no es capaz de condenar la violencia, los saqueos, los incendios y pone todo como si hubiera sido pura épica. En el otro lado de la derecha más dura, todo es violencia, no hubo manifestación pacífica y nos acusan a quienes firmamos el acuerdo del 15 de Noviembre de habernos rendido ante los violentistas, nos apuntan con el dedo con ese tipo de frases cuando estaban escondidos debajo del catre. 

-¿Y qué efectos tuvo esa polarización post Estallido en ambos sectores?

-Los extremos aprovecharon la polarización. Ahí la derecha dura le quitó espacio a la UDI, los partidos como RN se endurecieron en sus directivas y se renegó de lo que se había hecho en su minuto. Pero el balance que uno tiene que hacer es que tuvimos razón, que la gente valoró el proceso y a mucha gente se le olvida que el país estaba paralizado.

“Hay gente en RN y la UDI que se siente más cómoda con Republicanos que con Chile Vamos. Que esa gente se vaya, el resto trataremos de perfilar una centroderecha moderna”

-En ese sentido, ¿qué debería hacer Chile Vamos en medio de una polarización que beneficia a los extremos?

-Lo que tiene que hacer Chile Vamos es poner un muro con los sectores más extremos, no pretender dispararles el electorado y tampoco entregarles banderas. La seguridad ciudadana no se enfrenta con populismo penal, se enfrenta con medidas razonables. Además, tenemos que comenzar a dialogar y llegar a acuerdos con la centroizquierda, mostrarle a la ciudadanía que las fuerzas democráticas son capaces de solucionar los problemas de Chile. 

Ahí está uno de los principales problemas, el péndulo se va moviendo justamente porque las fuerzas democráticas de centroderecha y centroizquierda no son capaces de ponerse de acuerdo y la ciudadanía empieza a defraudarse. 

Entonces, no hay que caer en el discurso de la ultraderecha y permitir que se produzca un desgrane de choclo; hay gente en RN y la UDI que se siente más cómoda con Republicanos que con Chile Vamos. Que esa gente se vaya, el resto trataremos de perfilar una centroderecha moderna.

-¿Cómo ve a la actual directiva de RN en esa misión? ¿Están logrando poner un muro a los sectores de ultraderecha?

-Yo he visto un intento en ese sentido del presidente (senador Francisco Chahuán) y del secretario general (diputado Diego Schalper) en la última semana y eso lo valoro. Por supuesto que para ellos no es fácil porque están aliados con los sectores más extremos de RN que están representados por Carlos Larraín, que sigue teniendo una influencia importante y por eso lograron levantarles tres senadores que hacen todo un show paralelo a la mesa de negociaciones, todo esto digitado por  estos mismos grupos. 

Lo que he planteado en Renovación Nacional, sin embargo, es que debemos estar unidos para lograr salir adelante con un acuerdo que permita un Proceso Constituyente para el próximo año tener una nueva Constitución que cierre este debate. Ahora, sí los veo tensionados a la directiva de RN; los veo nerviosos porque su sector dentro de RN también es muy permeable al discurso de los (Gonzalo) De La Carrera y similares.

“Los veo nerviosos porque su sector dentro de RN también es muy permeable al discurso de los (Gonzalo) De La Carrera y similares”

-El 2019, en el Estallido, la gente se movilizó por diversos malestares. ¿Ese descontento sigue vigente o han cambiado las prioridades ciudadanas?

-La extrema derecha cometió el error de pensar que de lo único que había que preocuparse era de la delincuencia y la violencia, desconociendo las demandas sociales que siguen tan vigentes como antes, mientras que la izquierda más dura se equivocó en pensar que la gente había mutado a una preocupación exclusiva por demandas de nicho que se vieron reflejadas en la propuesta constituyente. En ambos grupos se cometió un error. 

La ciudadanía sigue teniendo como prioridad la seguridad, las pensiones y la salud porque no han sido solucionados estos problemas. Aún no hay un nuevo sistema de pensiones, ni un plan universal de salud; aún no somos capaces de enfrentar una larga lista de abusos públicos y privados. 

La ciudadanía en algún minuto va a volver a exigirnos respuestas y nos va a decir que tuvimos tres o cuatro años para hacer algo y no se hizo nada.

-En el debate para un nuevo Proceso Constituyente, se ha visto a un sector de la derecha condicionando el diálogo con votaciones en otras materias. ¿Cómo evalúa esa estrategia?

-Lo primero es que el principal responsable de que no tengamos un acuerdo hoy es el Presidente (Gabriel) Boric, se lo dijimos durante la campaña una y otra vez. Dicho eso, te reconozco que efectivamente hay sectores duros de la derecha, no sólo de Republicanos, que buscan echar abajo cualquier acuerdo, y eso lo tiene RN, la UDI y Republicanos. 

“Reconozco que efectivamente hay sectores duros de la derecha, no sólo de Republicanos, que buscan echar abajo cualquier acuerdo (constituyente)”.

-¿Qué efectos políticos visualiza de esa actitud reacia a un acuerdo?

-Intentan frustrar un nuevo proceso con una miopía tremenda, porque no se dan cuenta que el electorado hoy día está orientado a sectores moderados, así que en términos estrictamente electorales es el momento. En segundo lugar, porque no salir de una vez por todas de la discusión constitucional es pan para hoy y hambre para mañana, esto va a volver a estar presente en cuatro o cinco años más. 

Es ridículo decir que no es una prioridad para la gente, porque las encuestas lo tienen como cuarto o quinto lugar. Y por supuesto también hay un temor, y hay que decirlo con todas sus letras, de Republicanos de que haya una elección mañana, porque estos grupos extremos no van a tener una votación como la que ellos quisieran. 

En ese contexto, Chile Vamos comete un tremendo error al exigir tantos bordes, porque no puede terminar siendo una constituyente amarrada. Sí creo que es importante establecer ciertos criterios. Lo otro que no debe suceder es que sigan condicionando a cada conflicto con el gobierno un nivel de gravedad como para frustrar el Proceso Constituyente.

“Chile Vamos comete un tremendo error al exigir tantos bordes, porque no puede terminar siendo una constituyente amarrada”.

-De hecho, en el oficialismo dicen que Chile Vamos está dilatando los diálogos para desgastar el debate sobre la nueva Constitución. ¿Cree que esa estrategia pueda funcionar?

-Yo creo que hay dos extremos que lo que quieren es que no haya elección porque no les conviene. Ahora, sí hay gente en la derecha que pone y pone condiciones buscando que esto se caiga para poder después decir, ‘sabe qué más, hice todo el esfuerzo posible, pero no se pudo’. Yo creo que hay que tener flexibilidad. 

Hasta los sectores duros del Frente Amplio reconocen que, a lo mejor, es mejor una Constitución más acotada y eso demuestra que es el momento para cerrar esa discusión de una vez por todas.

Designación como ministro a un año del Estallido: “El Presidente Piñera necesitaba una figura del Apruebo”

-Volviendo al 2019, para el Estallido, en esa época usted era presidente de RN, diputado y jefe de su bancada, instalando además un relato de “derecha social”. Hoy pareciera que esa bandera suya perdió su posición.

-Yo creo que la derecha social, cristiana y solidaria está más vigente que nunca, el problema es que está más invisibilizada. Yo no tengo ningún cargo porque no me pude postular al Congreso a raíz de que había sido ministro menos de un año antes. En su minuto acepté el cargo de ministro porque el Presidente Piñera me lo pidió en el pasado, porque me juró que era una necesidad patriótica. 

-¿Y fue una buena decisión?

-Me he convencido con el tiempo de que Piñera lo hizo para sacarme de carrera y borrarme del mapa porque era incómodo. Era un tipo que les molestaba mucho y, por supuesto, eso hace que en el caso mío no tenga una tribuna que me permita mantener, junto con otras personas como Paulina Núñez, María José Gatica o Manuel Ossandón, un equipo que pudiéramos tirar el carro de la derecha social. 

-¿A qué grupos de su sector les molestaba su ideario de derecha social?

-Esta derecha social le molesta a algunos sectores que controlan, por ejemplo, el Instituto Libertad y Desarrollo, que no sabemos quién lo financia. Esos grupos nos han hecho una guerra brutal para sacarnos del mapa político: yo lo viví en carne propia en la primaria, sabiendo que no iba a ganar. 

En lo que estamos ahora, en mi caso, es un proceso de retomar el liderazgo y en el caso de los senadores, tratando de colaborar a salir del Proceso Constituyente.

“En su minuto le creí al Presidente Piñera cuando me dijo que era una emergencia, que necesitaba una figura del Apruebo muy visible, porque si no el gobierno iba a ser mirado como el gran derrotado en ese Plebiscito”.

-¿Y el Presidente Piñera lo engañó con su incorporación al gobierno posterior al Estallido para sacarlo de la palestra?

-En su minuto le creí al Presidente Piñera cuando me dijo que era una emergencia, que necesitaba una figura del Apruebo muy visible como yo en el gobierno, porque si no el gobierno iba a ser mirado como el gran derrotado en ese Plebiscito y eso podía hacer caer al gobierno. Me pidió ayuda porque se venía el primer aniversario del Estallido, venía el Plebiscito y tantas otras cosas más. 

Entonces me lo planteó como una cuestión patriótica. Toda mi familia, mis cercanos, incluso algunos ministros de RN, me decían que no lo aceptaran, pero lo acepté. El trabajo como ministro de Defensa es precioso, estoy feliz y orgulloso del trabajo, pero ya he logrado comprobar que el Presidente lo hizo para sacarme, porque era incómodo, porque había aprobado y liderado los retiros del 10% en momentos en que yo creo que se justificaban totalmente.

-¿Y es viable para usted desarrollar su proyecto de derecha social en RN?

-Es una respuesta que todavía no tengo. Creo que no es fácil, por supuesto, porque los sectores representados por Carlos Larraín, Andrés Allamand y otros siguen teniendo mucha fuerza dentro de RN y van a bloquear todo lo que pueden bloquear. 

Además, no es fácil convivir con ellos porque defienden cuestiones que, insisto, ningún derechista moderno defendería, pero habrá que verlo. Lo importante hoy día es dar una solución definitiva a la discusión constituyente.

-¿La directiva actual de RN está dominada por Carlos Larraín?

-Yo los he visto bastante autónomos en esta últimas semanas y eso lo valoro, pero no hay duda que los poderes fácticos dentro de RN son muy poderosos y en toda la centroderecha. 

Muchos tienen un discurso social a la hora de hablar, pero cuando tienen que votar, se les olvida completamente, por lo tanto es una noticia en desarrollo constante. Yo he visto al presidente y al secretario general bastante autónomos en estas últimas semanas, pero eso no significa que no tenga muchas críticas que por ahora me guardo hasta después de que cerremos este gran tema país que es el Proceso Constituyente.


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