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16 de Junio de 2024

Hace exactos 30 años Céline y Jesse se enamoraron en Viena: La trágica historia del amor incompleto que inspiró Antes del amanecer

El 16 de junio de 1994, los personajes de "Antes del amanecer" se conocieron en un tren con destino a la capital de Austria. Su propia experiencia personal inspiró a Richard Linklater para crear una de las películas más románticas y más icónicas de los noventa. Sin embargo, la historia del director quedó incompleta. Su amor en la vida real nunca reapareció. Varios años después del estreno de la película, Linklater se enteró de que ella había fallecido en un accidente antes de poder ver la película.

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El 16 de junio de 1994, hace exactos 30 años, Jesse (Ethan Hawke) y Céline (Julie Delpy) se conocieron en un tren desde Budapest a Viena. El encuentro en la ficción significó la germinación de un amor fundamental, el mismo que se prolongó –con largas y dolorosas interrupciones– durante otros casi 20 años, en una historia que se desarrolló en una trilogía que ha servido de espejo romántico para más de una generación y que tres décadas representan un ícono del cine para varias generaciones.

Richard Linklater, responsable de esta película y de sus dos secuelas, Antes del atardecer (2004) Antes del anochecer (2013), recibió 2,5 millónes de dólares Castle Rock, la productora Rob Reiner, para rodar Antes del amanecer, un film que tenía un punto de partida bastante sencillo: seguir a dos veinteañeros –él estadounidense, ella francesa– que se acaban de conocer mientras hablan y pasean y se enamoran como solo pueden hacerlo los veinteañeros en un viaje por Europa.

El proyecto era una rareza para una producción estadounidense y parecía más bien enfocada a una producción independiente, pero Linklater quería hacer su película como fuese. Había una motivación personal.

Su experiencia, cómo no, también tenía que ver con un amor a primera vista, un encuentro casual que tuvo con una mujer llamada Amy, a quien conoció mientras viajaba a Filadelfia en 1989, cuando tenía 29 años.

El flechazo fue instantáneo, el director no se contuvo y le escribió una nota a la mujer: “Voy a estar en la ciudad solo esta noche, por si quieres hacer algo luego”, le dijo. Y tal como en su película ese acto de arrojo desencadenó una caminata trascendental, en la que ambos hablaron de arte, de cine, de amor, de la propia existencia. “Voy a hacer una película sobre esto(…)Sobre esto, sobre este sentimiento, sobre lo que está teniendo lugar entre nosotros”, prometió Richard Linklater en un punto del paseo.

La promesa se cumplió y su película incluyó un diálogo que bien podría resumir el sentimiento de enamorarse de golpe: “Si de verdad existe alguna clase de Dios, no debe de estar en nosotros. Ni en ti ni en mí, pero quizás en un pequeño hueco entre nosotros”.

Linklater y Amy, quien tenía 20 años entonces, también pasaron la noche juntos caminando, desde medianoche hasta las seis de la mañana, pero a diferencia de Jesse y Céline, que se separaron tras el fugaz encuentro, ellos sí que intercambiaron números y direcciones, y mantuvieron el contacto durante un tiempo. Sin embargo la distancia hizo lo suyo y lentamente dejaron de hablarse.

Lo que no se extingió fue la idea de la película, Linklater cumplió su promesa y si bien los personajes tenían nombres distintos y recorrían Viena, en vez de Filadelfia, el director se encargó de meter un guiño a su noche de 1989 para que Amy no tuviera dudas.

Jesse y Céline también escucharon en una tienda de vinilos la canción Come Here de Kath Bloom, al igual que hicieron ellos.

Tras el estreno de la película Richard fantaseó con que Amy llegara a una de las proyecciones de la cinta, más allá de un reencuentro romántico, pero el director esperaba una conclusión y poder agradecerle la inspiración para su carrera, pero eso nunca ocurrió. Esa idea, sin embargo, sirvió como idea para el arranque de la secuela, Antes del atardecer, donde Jesse decide escribir, casi una década después .un libro recreando la experiencia, con la intención de que ella lo busque en su presentación en París, donde ella vivía.

El reencuentro ocurrió en la ficción, pero no en la realidad. En el año 2010, poco antes del estreno de la tercera película de la trilogía, Richard Linklater recibió una carta de un amigo de Amy que conocía el encuentro entre ellos.

En la carta le comunicaron que Amy había fallecido en mayo de 1994 en un accidente de moto, antes de cumplir los 25 años y justo cuando él se encontraba en Viena en medio del rodaje de Antes del amanecer. Ella nunca vio cumplirse la promesa de su amor incompleto.

“No pudo ser más triste” contó Linklater a The Times: indicando que el accidente ocurrió cuando él se encontraba en Viena en medio del rodaje de Antes del amanecer. “Porque nunca sabemos el impacto que podemos tener en la vida de otros”, decía el director, quien se ocupó de incluir un agradecimiento especial a Amy Lehrhaupt en los créditos de Antes del anochecer.

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