Opinión
12 de Julio de 2024
Columna de Marisol Latorre: “Siempre habrá un mañana”… también para la educación
La decana de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado analiza el filme en blanco y negro para destacar la importancia de la escuela en la sociedad. Y que ir a esta no siempre fue un derecho para las mujeres, por lo que tuvo que ser conquistado. La obra, dice la columnista, nos recuerda que "asistir y participar de la dinámica escolar cada día es un derecho esencial para avanzar en la superación de las brechas de género; que la esperanza, también, se sueña, se aprende y se contagia".
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El fin de semana fui a ver esta comentada película italiana. La verdad, me encanta el cine, me gusta el cine italiano y me interesan los trabajos realizados por mujeres.
La película narra la vida de una familia italiana en Roma hacia fines de los años 40 y la protagonista es una mujer y madre de tres hijos, esposa de un hombre violento, nuera de un adulto mayor a su cargo, vecina de una comunidad, trabajadora, amiga de su amiga; y, además, es una caminante permanente. Es una mujer en eterno movimiento, que cruza la ciudad -caminando a pie- para realizar sus quehaceres y trabajos; y que protagoniza encuentros y desencuentros a los que subyacen ciertos propósitos que no se agotan en la estrecha y compleja sobrevivencia de cada día.
En una escena, la madre entrega a su hija la posibilidad o, quizás, la obligación de estudiar, relevando con ello la presencia de la escuela en esta historia, pero ¿por qué?, y ¿cuál es su aporte?
No diré más de la película, solo invitarles a verla.
En medio de la historia, la escuela aparece como un espacio fuera de la casa, que porta la posibilidad de aprender más allá de la herencia y el oficio; los niños varones tienen derecho a la educación y cada mañana se levantan y visten para hacer uso de él. Desde otra perspectiva, la escuela es una institución valorada por la comunidad y, por ello, la familia se preocupa que sus hijos asistan en las mejores condiciones posibles. Pero, además, la película nos muestra que la educación de las mujeres ha sido una conquista; que, dado que la educación posee un campo de historicidad, nos recuerda que las mujeres debimos conquistar este derecho.
Esta película, además de contarnos -en blanco y negro y con una hermosa estética- una historia sencilla y humana, pone en relieve temas sociales muy importantes y que siguen permeando la sociedad (las interacciones al interior de la familia, el peso histórico del patriarcado, la violencia en las relaciones sociales, entre otros); nos recuerda, también, que la escuela es fundamental en la construcción de una sociedad; que asistir y participar de la dinámica escolar cada día es un derecho esencial para avanzar en la superación de las brechas de género; que la esperanza, también, se sueña, se aprende y se contagia.
Si bien el mundo se está digitalizando y las relaciones humanas no son las mismas de los años 40, las escuelas siguen siendo un espacio indispensable para realizar una trayectoria educativa capaz de incidir en la vida de las personas y hacerlas protagonistas de sus propias historias.



