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Ilustración: Sandro Baeza

Negocios

26 de Noviembre de 2024

Adiós a los jefes de “cuello y corbata”: el nuevo estilo de líderes que se impone entre las empresas tras el boom de las startups

Con el boom de las fintech y startups, las reglas del juego en lo que respecta a gestión y administración han ido mutando, con cambios en las dinámicas de liderazgo y toma de decisiones de puestos gerenciales. "La integración de las fintech y startups en el ecosistema empresarial ha significado una revolución en la forma de enfrentar la gestión empresarial, por la capacidad de establecer estructuras más horizontales, con modelos más ágiles y flexibles", plantea la presidenta de la Sociedad de Fomento Frabril (Sofofa), Rosario Navarro.

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Cada vez son menos las empresas en las que rigen los jefes de “cuello y corbata”, con un estilo de dirección más bien vertical, que se caracterizan por ejercer el control bajo una estructura piramidal. Y es que, con el boom de las fintech y startups, las reglas del juego en lo que respecta a gestión y administración han ido mutando, con actores que no solo generan cambios en el modo de ver la cadena de valor, sino que también transformando la dinámica de liderazgo y toma de decisiones de puestos gerenciales. Una cambio de paradigma del que Chile no ha estado exento.

En esa línea, ha habido una reevaluación de las habilidades y enfoques necesarios en los altos cargos ejecutivos, moviéndose desde una estrategia de crecimiento acelerado a “todo evento” hacia la priorización de un desarrollo más sostenible, con foco en buscar un equilibrio entre el crecimiento rápido y la contención de costos, además de un énfasis renovado en la estabilidad financiera a largo plazo.

Estos nuevos ejecutivos, a su vez, se caracterizan por tener un espíritu emprendedor, disruptivo, innovador y centrado en generar soluciones desde el cliente, con un liderazgo facilitador, que entrega guía pero que a la vez empodera los equipos para que tomen decisiones en forma autónoma.

Maximiliano Hurtado, director del Magíster de Dirección de Personas de la Universidad de Los Andes, señala que en este ámbito se conjugan dos escenarios relevantes: “en primer lugar, este tipo de organizaciones son, por definición, pequeñas y horizontales. Por el otro lado, los profesionales que están saliendo al mercado laboral valoran entornos donde puedan aprender rápidamente y culturas organizacionales más cercanas a su propia forma de ser. Estos dos factores, han impactado la forma en que las jefaturas se relacionan con sus equipos”.

Por su parte, Valeria Cox, managing partner de Stanton Chase, aseguró que, sumado al surgimiento de las fintech y startups tecnológicas, han habido cambios globales que han ocurrido en los últimos años, transformando nuestra forma de relacionarnos y hacer negocios. “En este contexto, los liderazgos y las jefaturas se han vuelto más horizontales. Las estructuras organizacionales ya no son tan rígidas, especialmente en empresas que trabajan con metodologías ágiles”, indicó.

“En lugar de jerarquías rígidas, se forman equipos basados en proyectos, donde los roles y responsabilidades son más fluidos. Esto exige que los colaboradores se adapten a trabajar con diferentes líderes, pares y equipos, y a su vez, que los líderes se ajusten a estilos de liderazgo más dinámicos, interactuando con personas de diversas áreas, cargos y niveles”, acotó Cox.

Junto con ello, Cox resaltó que “otro aspecto relevante, relacionado con las dinámicas de cambio, es la tolerancia al error. En los últimos años, algunas empresas han comenzado a incorporar una mayor apertura hacia el error como parte del proceso, aunque en diferentes grados. Este cambio cultural fomenta un liderazgo más participativo y colaborativo, en el que la toma de decisiones se realiza de manera conjunta y en equipo”.

La presidenta de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), Rosario Navarro, también abordó el tema, destacando que “la integración de las fintech y startups en el ecosistema empresarial ha significado una revolución en la forma de enfrentar la gestión empresarial, por la capacidad de establecer estructuras más horizontales, con modelos más ágiles y flexibles, lo que ha permitido una mayor velocidad a la hora de generar soluciones, muy de la mano con el ADN de estas empresas, y su capacidad adaptativa frente a un entorno en constante transformación”.

A juicio de Navarro, “como consecuencia de esta fórmula de desarrollo han surgido tipos de liderazgos que actúan como facilitadores promoviendo contextos de confianza para el desarrollo de sus equipos dentro de una empresa. Pero no sólo se necesita contar con un nuevo tipo de liderazgo, sino que además es necesario contar con capital humano avanzado, trabajadores del conocimiento que cuenten con la capacidad de innovar y aprender en forma constante para enfrentar los desafíos del siglo XXI”.

La habilidades de la nueva clase de jefe

Al ser consultada por las habilidades con las que debieran contar este nuevo tipo de jefaturas, Navarro dice que “se trata de líderes que valoran la innovación y la comunicación abierta, que promueven el aprendizaje, el trabajo en equipo y, sobre todo, que son capaces de generar contextos de confianza, capaces de unir esfuerzos en torno a los objetivos del negocio. En este contexto, la gestión del conocimiento y el empoderamiento de los equipos y sus integrantes se convierten en pilares fundamentales para impulsar las capacidades de la empresa”.

Agregó que “estas características permiten un ambiente laboral donde las ideas pueden venir de cualquier nivel de la organización, y donde la experimentación y el error son una oportunidad de aprendizaje, acelerando la creación de soluciones y mejoras en ciclos mucho más cortos”.

Mauricio Soto, director comercial de Grupo de Empresas Teamwork, menciona que “en las startups, el liderazgo tiende a ser mucho más cercano y basado en la confianza. Los ejecutivos ya no son figuras inaccesibles de ‘cuello y corbata’, sino parte activa de los equipos, donde lideran desde el ejemplo y la colaboración”.

Para Soto, el perfil del ejcutivo actual “está marcado por un equilibrio entre habilidades técnicas y humanas. Entre las más demandadas están: Liderazgo adaptativo, que es la capacidad para gestionar equipos diversos en entornos cambiantes. Luego se encuentra el pensamiento estratégico y enfoque ágil, que consiste en la habilidad para identificar oportunidades, gestionar riesgos y adaptarse rápidamente”.

Soto igualmente destacó las “habilidades digitales, que es el conocimiento en áreas como análisis de datos, ciberseguridad, y tecnologías emergentes; y también la inteligencia emocional y cultural, que se traduce en mpatía, comunicación efectiva y capacidad para liderar en un entorno multicultural y remoto. Por último, se refirió a la orientación a la innovación, ligada de la mentalidad de aprendizaje continuo y disposición a cuestionar el status quo”.

Sara Vásquez, head of people en Fintual, expuso que “el estilo de liderazgo adaptativo es clave. Líderes que cambian rápido de opinión cuando les demuestran que están equivocados; delegan y están constantemente al tanto del contexto de afuera. Son líderes que meten manos a la masa, porque en una startup no funciona alguien que sólo diga a otros qué hacer. Y los mueve más el bien de la startup que el bien personal”.

Impacto en los mercados

Vásquez también se refirió a los efectos económicos que genera este cambio de paradigma, declarando que “hay una competencia global marcada y las startups lo tienen claro. La oferta de valor no pueden estar basada sólo en el salario, sino en el crecimiento profesional rápido que ocurre en un ambiente así. Una persona puede tener un background profesional específico y, aun así, “meter
cuchara” en otras áreas de la empresa. Esa posibilidad es muy atractiva y aumenta la densidad de talento”.

“Este nuevo paradigma exige que los perfiles equilibren el enfoque especialista con el
generalista. Aquellos conocidos como “T-shape” son quienes lograrán crecer más e impactar
mejor al negocio, porque son capaces de tener una visión global de los problemas a la vez que
son muy buenos en algo específico”, acotó Vásquez.

Navarro, en tanto, comentó que “este cambio de paradigma impulsa la competitividad y eficiencia en el mercado, acelerando la innovación y la adopción de nuevas tecnologías. Se refleja en una economía más dinámica, con servicios y productos más adaptados a las necesidades del consumidor y en la creación de nuevos modelos de negocio que desafían las prácticas tradicionales”.

Y apuntó que “la integración de las startups en el ecosistema empresarial es fundamental para reimpulsar el crecimiento económico hacia niveles de 4%, ya que éstas juegan un papel crucial en la innovación y el emprendimiento, a través del desarrollo, adopción y transferencia de tecnologías que den soluciones concretas a desafíos operacionales de la industria y otros sectores económicos”.

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