Tiempo Libre
20 de Marzo de 2025La reinvención del Giratorio, el clásico restaurante ochentero de Providencia: enfocado en cumpleaños, graduaciones y turistas brasileños
Tres motores eléctricos hacen girar el salón de uno de los restaurantes icónicos de Providencia, que se ha mantenido vigente pese al paso del tiempo. De tradición italiana, la familia Semprevivo ha trabajado por mantener actualizado el local y ha encontrado una alianza innegable con el turista brasileño, que se sorprende con la majestuosidad de la cordillera en invierno. Eso sí, dicen que, en cuanto a la visión del negocio, su pilar fundamental es el público local.
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Una hora y veinticinco minutos es el tiempo que tarda en completarse el movimiento de 360° en el restaurante Giratorio, ubicado en el piso 16 de un edificio a pasos del metro Los Leones, en Providencia.
Con su fachada de vidrio, el local se ha convertido en un icono de Santiago, que el último tiempo ha sabido aprovechar el boom del turismo brasileño. En 2026, el local celebrará 45 años desde su inauguración, apostando por el servicio como uno de sus pilares, frente a una feroz competencia gastronómica que prolifera en la zona.
La fundación del restaurante se remonta a 1981, cuando la familia Semprevivo apostó por una idea innovadora: abrir un restaurante giratorio en un transitado barrio de la ciudad. Durante todos estos años, el negocio ha permanecido en manos de la familia. Hoy, a la cabeza está Mauricio Semprevivo, gerente y socio del restaurante, quien cuenta que su familia ya tenía experiencia en el rubro gastronómico antes de imaginar el Giratorio.
“Fue un restaurante y un ícono de gran importancia en los años 80. En ese tiempo, abrir un restaurante de estas características fue todo un hito noticioso. Era una apuesta ambiciosa, un proyecto inspirado en modelos de restaurantes giratorios que ya existían en otros países como Colombia. La familia y nosotros sacamos adelante este proyecto y, en aquellos tiempos, el lujo era a todo lujo”, recuerda Mauricio sobre los primeros años del local.
Desde las alturas, el Giratorio ha sido testigo de cómo el barrio ha cambiado. Si antes se podía ver hasta el Estadio Italiano, en el sector oriente de la capital, hoy las nuevas torres y edificios han ido saturando el paisaje. Aun así, en varios puntos la vista sigue despejada, permitiendo apreciar, por ejemplo, la imponente cordillera.
No solo las altas torres, como el Costanera Center, han sido parte del cambio que ha experimentado el lugar durante estos años, sino también la competencia y la aparición de nuevos locales. El socio del emblemático restaurante dice que es normal que haya un desgaste luego de tantos años, así como que la gente vaya eligiendo nuevas alternativas gastronómicas.
“Al ser un restaurante giratorio, muchas personas pueden asociarlo con el turismo y con precios elevados. Si bien recibimos muchos turistas, nuestro enfoque ha sido el público nacional. Actualmente, el restaurante está en un excelente momento y tenemos proyectos para mantenerlo vigente por al menos 15 años más”, comenta sobre el futuro del local.

La relación con el público brasileño
A su capacidad máxima, el restaurante puede recibir hasta 300 personas. En temporada de invierno, cuando los turistas brasileños viajan a Chile para visitar los centros de esquí, el salón puede dar hasta “cuatro vueltas” al restaurante, en referencia a la cantidad de veces que se llena por completo durante las jornadas de mayor afluencia.
La relación que ha construido con el turista brasileño es una incógnita para Mauricio Semprevivo, pero tiene algunas teorías, como el boca a boca y la aparición de un reportaje en un medio local sobre el restaurante en Santiago. En julio, dice que hasta 150 turistas quedan sin poder comer en el lugar por la cantidad de gente que llega.
“Ellos llegan diciendo que venir a Santiago y no visitar el Giratorio es como no haber venido a Santiago. Es una frase que no inventamos nosotros, la dicen ellos, y nos llena de orgullo”, dice el gerente, quien además destaca que para los brasileños ver la cordillera nevada los deja impactados.
Una de las anécdotas que recuerda es que, durante la Copa América 2015, llegó la selección de Brasil a comer al lugar, un equipo que tenía entre sus estrellas a Dani Alves, Neymar, Filipe Luis y Thiago Silva, entre otros. El restaurante estaba lleno de turistas de la costa atlántica, por lo que se desató una algarabía por estar cerca de las estrellas internacionales.
El Giratorio hoy ofrece una experiencia gastronómica que destaca por su materia prima. Las entradas van desde el Tiradito de Red Gratinado ($15.500) y los Ostiones Nortinos ($17.500) hasta el Pulpo a la gallega ($17.500). Para el fondo, ofrecen Plateada Criolla ($18.500), Filete con Risotto ($22.000) y Bife Chorizo ($19.900), entre otros.
El restaurante, que gira gracias a tres motores ubicados bajo el piso del comedor, ha cambiado su público con el correr de los años. Los oficinistas, que llegaban en masa a la hora del almuerzo, ahora se han desplazado a otros barrios como El Golf.
“Hoy, en cambio, somos un destino de celebraciones, principalmente cumpleaños y graduaciones. Aquí vienen generaciones enteras: hijos que celebraron su graduación años atrás ahora traen a sus propios hijos para vivir la misma experiencia. Todos los días cantamos cumpleaños; llegamos a celebrar hasta 20 en una sola jornada”, cuenta el socio del restaurante, quien también señala que es un local ideal para parejas.
De cara a cumplir 45 años, su socio dice que una de las claves para mantenerse vigente es el compromiso del personal con brindar un buen servicio. “Después de la pandemia, con todo lo que sufrimos, logramos formar un equipo sólido. Conseguí transmitir cuál era la fórmula para que esto funcionara, me creyeron y así hemos trabajado desde entonces. Aquí, como podrás ver, todos los que trabajan lo hacen con ganas. Nadie viene por obligación, sino porque realmente disfrutan estar aquí, y me incluyo”, cierra Semprevivo, el gerente e hijo que sigue haciendo girar el negocio familiar.



