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La bitácora de la única carabinera trans: la promesa de inclusión que terminó con licencias, denuncias cruzadas y un episodio crítico por depresión

Isabella Panes fue presentada como la primera carabinera trans en el Día del Orgullo Gay en 2022. En sus primeros meses en la institución fue portada de diarios, participó en actividades públicas y se convirtió en un símbolo de inclusión. Pero las luces se apagaron rápidamente: en menos de tres años, solicitó múltiples licencias médicas, enfrentó procesos disciplinarios —algunos por faltas administrativas, otros donde denunció actos de discriminación—, y a comienzos de este año protagonizó un intento de suicidio, en el que señaló su situación laboral como uno de los factores. Esta es la historia de una mujer trans que desde niña quiso ser carabinera, y la de una institución que la visibilizó públicamente, pero que no ha logrado concretar su adaptación.

Sigue a The Clinic en Google News Por 29 de Marzo de 2025
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El 22 de enero de 2025, Isabella Panes (32) —la primera y única carabinera trans en Chile— tomó su teléfono y marcó el fono 4141 de salud mental. Minutos antes había ingerido seis comprimidos de una tira de pastillas antidepresivas y, arrepentida, intentaba aferrarse a la vida a través del aparato.

Una funcionaria respondió la llamada. Isabella le dijo que se le estaban durmiendo las piernas y las manos. Ella trató de calmarla y comenzó a darle instrucciones: que abriera las ventanas, que caminara hacia el portón de su casa, que se recostara de lado. Ya había despachado una ambulancia mientras la instruía.

Mientras esperaba, tendida en el suelo, la funcionaria le pidió que no colgara. Que siguieran hablando para que no perdiera la conciencia. Era vital, le recalcó. Para mantenerla despierta, le preguntó qué la había llevado a ese punto. Isabella respondió que tenía problemas laborales y que era carabinera.

En ese silencio que precedió a las sirenas. Isabella comenzó a repasar mentalmente los episodios que la habían arrastrado hasta allí.

Después, todo se nubló.

La niña que quería ser carabinera

Isabella Panes Proboste nació con el nombre de Raúl. Desde muy pequeña, comenzó a identificarse como mujer. Sus padres —una dueña de casa y un jardinero— no se lo impidieron. La dejaron ser como era. Pero Laja (región del Biobío), el pueblo donde creció, era una tierra áspera. Afuera, en el colegio y en la calle, tenía que ser Raúl. Solo en la casa podía vestirse y sentirse como una mujer.

Fue su fascinación por el vestuario femenino lo que, desde niña, la llevó a fijarse en Carabineros. Soñaba con usar algún día el uniforme verde oliva, pero en su versión femenina.

Las dificultades que enfrentaba por ser una niña trans llevaron a su familia a mudarse a Santiago. Se instalaron en San Bernardo, donde Isabella comenzó un tratamiento psicológico. Al cumplir 18 años inició su transición hormonal, eligió su nombre junto a su hermana y se sometió a una serie de cirugías para que su cuerpo reflejara lo que siempre había sentido que era.

En paralelo estudió algunos años de veterinaria, trabajó como promotora, pero el deseo de ser carabinera nunca desapareció. Postuló por primera vez en 2015, aun con su nombre de nacimiento, sin éxito. Lo intentó una segunda vez como Isabella, ya con su cambio registral hecho, y nuevamente fue rechazada. Fue en su tercer intento cuando logró ingresar a la Escuela de Carabineros. Era el 2021 y tenía 28 años.

Su paso por la escuela fue en general positivo. Cumplió con las exigencias de formación al igual que sus compañeros, aunque —como en toda su vida— también debió enfrentar miradas inquisitivas, preguntas incómodas y continuar con procesos médicos propios de su transición, muchas veces en tensión con las exigencias físicas del entrenamiento. Por ejemplo, cuando se sometió a una cirugía estética para perfilar su nariz.

El cierre de su formación fue seguido con atención por los altos mandos, en especial por el entonces general director de Carabineros, Ricardo Yáñez. En esos meses, Carabineros atravesaba un período de baja aprobación ciudadana, golpeada por su actuación durante el estallido social. En 2020, la encuesta Cadem mostró que la confianza en la institución había caído a un 36%, su nivel más bajo en años.

Por lo mismo, la visibilidad de Isabella como la primera carabinera trans del país se convirtió en una oportunidad para proyectar una imagen más moderna y abierta al cambio. El 25 de junio de 2022, día de la Marcha del Orgullo, Carabineros desplegó una estrategia comunicacional con Isabella como rostro. Ese día apareció en una entrevista a página completa en Las Últimas Noticias:

—No me he sentido discriminada por nada y mis compañeras me tratan como una mujer más —dijo—. Eso sí, no voy a trabajar en Orden y Seguridad como me hubiese gustado, porque postulé muy tarde. Así que voy a cumplir labores administrativas.

Esa no fue la única acción institucional de ese día. Durante la tarde, la Dirección de Derechos Humanos y Protección de la Familia de Carabineros patrulló la Marcha del Orgullo en el centro de Santiago en un vehículo policial decorado con los colores del arcoíris LGBTI+.

El despliegue comunicacional en torno a Isabella, sumado a otras acciones simbólicas como la colorida patrulla, generó incomodidad en sectores conservadores y parlamentarios de derecha, pero cumplió su objetivo estratégico: ayudar a revertir la percepción negativa sobre la institución. La aprobación ciudadana de Carabineros, que dos años antes había tocado fondo, cerró 2022 con un 78% de respaldo, según Cadem.

Un mes después de su aparición en la prensa —que se viralizó rápidamente— Isabella Panes egresó junto a sus compañeros de promoción. El hito fue destacado en la revista institucional de Carabineros, donde se señaló: “Veinte mujeres y dos hombres se encuentran en condiciones de enfrentar sus nuevos desafíos en el área administrativa, cautelando los procesos de apoyo al personal operativo y convirtiéndose en un soporte esencial para todos los uniformados encargados de garantizar el orden y la seguridad”.

Isabella protagonizó artículos en la revista institucional de Carabineros.

A la ceremonia de egreso asistieron el general director Ricardo Yáñez, la madre de Isabella y Lorraine Salvo Olivares, delegada nacional de la Red Trans Chile. “Esta es una institución a la que solemos llegar como denunciantes de situaciones que nos afectan y el hecho de ahora hacerlo para compartir la alegría de contar con un espacio inclusivo para la vivencia de género trans, que ha sido negada en muchos ámbitos, es emocionante”, señaló la activista.

Sus palabras fueron secundadas por Yáñez, quien expresó: “Marcamos un hito y un cambio de paradigma, no solo en la Institución, sino también en la sociedad, al hacer un curso más inclusivo”.

El desgaste progresivo de una carabinera trans

Tras egresar de la Escuela, Isabella Panes fue destinada a labores administrativas en la Dirección de Derechos Humanos y Protección de la Familia de Carabineros. Aunque su sueño era patrullar las calles, terminó detrás un escritorio. El uniforme con el que había fantaseado desde niña no era necesario para ese tipo de funciones.

Aun así, con frecuencia era convocada a actividades institucionales, principalmente en el marco de conmemoraciones ligadas a los derechos de las disidencias sexuales. En esos eventos debía vestir uniforme para las fotografías, incluso cuando este no correspondía al que le asignaba su cargo. Así ocurrió, por ejemplo, en ceremonias donde compartió espacio con autoridades como la exministra del Interior, Carolina Tohá o la ministra de la Mujer, Antonia Orellana.

Isabella Panes junto a la ministra Orellana y el ex General Director, Ricardo Yáñez.

Aunque había cumplido su anhelo de formar parte de Carabineros, Isabella no logró adaptarse a sus funciones como asistente administrativa. Algunos compañeros manifestaron malestar, argumentando que no manejaba adecuadamente la normativa interna. Uno de ellos incluso se quejó ante un superior indicando que no podía ser su profesor. Un cabo primero expresó algo similar, señalando que Isabella no comprendía “las formalidades de Carabineros”.

Con el paso del tiempo, Isabella comenzó a sentirse aislada. Paralelamente, presentó una serie de licencias médicas, tanto por motivos de salud mental como por intervenciones relacionadas con su transición. Estas ausencias también generaron suspicacias entre algunos funcionarios, quienes percibieron un trato preferencial hacia ella. Según una minuta interna, en 2022 solicitó cuatro licencias por un total de 33 días; en 2023, otras 12 licencias sumaron 182 días, y en 2024 ya acumulaba nueve licencias por 132 días.

Durante su primer año de trabajo, varias de las licencias médicas de Isabella estuvieron vinculadas a problemas de salud mental. Su cuadro de angustia se intensificó a fines de 2023, luego de la difusión de un video en TikTok en el que se burlaban del ingreso de una mujer trans a Carabineros. En el registro, su identidad fue cuestionada de forma pública. A raíz de ese contenido, Isabella presentó una demanda civil contra la autora del video, Camille Sigl. La causa aún se encuentra en tramitación judicial.

En mayo de 2024, Isabella solicitó a Carabineros un par de zapatos que se ajustaran a su talla —43— argumentando que los que usaba le quedaban pequeños y le provocaban dolor. Sin embargo, la institución no contaba con calzado de ese tamaño para funcionarias, por lo que, hasta ahora, no ha recibido una solución.

La situación de Isabella se agravó en junio de 2024,cuando presentó un recurso de protección contra la Dirección de Previsión de Carabineros (Dipreca), acusando a la institución de “vulnerar e infringir mi derecho a la vida y a la integridad física y psicológica”.

En el escrito, solicitó que Dipreca cubriera el recambio de sus prótesis mamarias, luego de ser diagnosticada con contractura y encapsulamiento, condición que —según su médico tratante— requería una cirugía correctiva. Además, pidió financiamiento para una “lipoaspiración media para contorno corporal por identidad de género”.

Dipreca se opuso al requerimiento, argumentando que ambos procedimientos eran de carácter estético. La defensa de Isabella refutó esa posición, señalando que: “Los procedimientos que se llevan a cabo con motivo de la adecuación corporal, de acuerdo con los mismos documentos ya citados, en ningún caso pueden ser considerados como operaciones o procedimientos quirúrgicos con fines cosméticos o estéticos, en el entendido de que tienen como objeto la adopción satisfactoria del rol de género con el cual la persona se siente identificada”.

Incluso Panes acompañó un certificado del Coordinador de Programa Identidad de Género del Hospital El Pino, el doctor Jorge Torres, de fecha 21 de abril de 2023. Este dice: “Es importante destacar que dichas intervenciones corporales (hormonales y quirúrgicas) son intervenciones en pos de su salud mental, y por lo tanto son consideradas intervenciones de salud que buscan mejorar aspectos propios de Isabella en relación con el disconfort corporal asociado a su vivencia como mujer trans”. 

En medio de esa disputa judicial, el 11 de julio de 2024, Isabella sufrió una caída en la ducha que agravó el daño en uno de sus implantes mamarios. Ese mismo día, fue atendida en el Hospital de Carabineros, donde una ecografía confirmó la rotación del implante. El informe clínico recomendó una cirugía de recambio, la cual se realizó once días después en la Clínica Indisa. A raíz de ello, recibió una nueva licencia médica, esta vez con reposo general.

Desde entonces, comenzó a recibir su sueldo con descuentos significativos, asociados al costo del procedimiento. En noviembre, por ejemplo, recibió -una vez aplicados los descuentos- una remuneración de $124.125. 

El recurso de protección fue finalmente rechazado por la Corte de Apelaciones de Santiago. En su fallo, el tribunal argumentó: “Si bien la recurrente acompaña ciertos antecedentes médicos respecto al origen de su cirugía de cambio de implantes, en cuanto que habría sido por problemas de los implantes originales, generados por una eventual caída, lo cierto es que, incluso si se tuviese por acreditado aquello, tal alegación no controvierte del todo que dicha cirugía puede ser considerada como una secuela derivada de una modificación corporal voluntaria”.

La defensa de Isabella Panes apeló a la decisión. Ahora, será la Corte Suprema la que deberá resolver el caso.

Un desgaste institucional

Luego de la operación, Isabella presentó una nueva licencia médica, esta vez con reposo general. Durante ese periodo, fue vista almorzando en un restaurante en Chicureo junto a un grupo de personas. En el lugar coincidió con una de sus superiores. No se saludaron. No cruzaron palabra.

Días después, al regresar a su unidad, fue notificada de una sanción disciplinaria: ocho días de arresto. Según el reglamento de Carabineros, esa medida implica la prohibición de salir del cuartel o del lugar asignado para cumplir la sanción. La acusaron de incumplir el reposo indicado en la licencia y de haberle faltado el respeto a su superior por no saludarla.

Para Isabella, ese episodio marcó un punto de quiebre. El 28 de agosto de 2024, mientras aún tramitaba la apelación a su castigo, presentó una denuncia por acoso laboral. Apuntó directamente a otros funcionarios incluidos un teniente, una capitana y una suboficial. Según su relato, eran ellos quienes habrían esparcido rumores sobre su vida personal y protagonizado episodios que, para ella, formaban parte de un patrón de hostigamiento.

En la denuncia, detalló una serie de situaciones: dijo que una de sus superiores la llamaba “la artista” en tono burlón, que le habían quitado un portalápices de su escritorio y que, al intentar recuperarlo, fue amenazada con sanciones. También acusó a la institución de no brindarle apoyo tras ser blanco de acoso en redes sociales.

Isabella no solo habló del presente, sino también del pasado. Recordó que en 2022, cuando aún estaba en la Escuela de Carabineros y antes de ser presentada públicamente como símbolo de inclusión, no recibió respaldo para las cirugías de armonización facial que formaban parte de su transición. Y mencionó otro episodio: un carabinero que, mientras compartían un vehículo institucional, le habría hecho preguntas sobre si se había operado o no sus genitales.

Ya en funciones, afirmó, que las señales de exclusión persistían: no se le asignaban tareas, no era considerada en capacitaciones ni en actividades oficiales. Se sentía sola, “hostigada y perseguida” por sus compañeros de trabajo.

En la denuncia Isabella Panes añadió: “Quiero agregar para finalizar, que la totalidad de las licencias médicas que he presentado los años 2023 y 2024, han sido emitidas por Establecimientos y profesionales de la salud pública dependiente del Ministerio de Salud, no se trata de licencias cuestionables o por situaciones que no revistan la objetividad debida. En su gran mayoría se ha tratado de intervenciones quirúrgicas, dos o tres de tipo psiquiátrico siempre por médicos especialistas del sector público, y en tres oportunidades por la clínica Indisa, establecimiento que tiene convenio con Dipreca y de conocido prestigio, por lo que ningún antecedente existe para poder estimar injustificadas esas licencias. Es en este sentido en que me siento poco apoyada y comprendida por mis mandos”.

Opiniones cruzadas sobre las denuncias de la carabinera trans

La denuncia presentada por Isabella Panes dio pie a una investigación interna que incluyó entrevistas a diversos funcionarios. Todos los oficiales denunciados negaron haber incurrido en actos de hostigamiento. Incluso el apodo “la artista”, que Isabella identificó como una forma de burla, fue descartado por el resto del personal consultado. Salvo por una funcionaria que escuchó a Isabella quejarse por el apodo.

Una capitana declaró: “En relación con comentarios sobre su vida personal o laboral que haga el personal de la Sección, yo no he escuchado nada. Nadie se mete en su vida privada. En cuanto a lo laboral, sólo se menciona que hace uso de licencias médicas reiteradas, pero nada más”.

En esa misma declaración, reconoció que Isabella no era incluida en las capacitaciones en terreno. “Ella, si bien posee una experiencia de vida importante en lo relativo a grupos vulnerables, carece, no obstante, de la preparación académica necesaria. Tengo conocimiento de que ha manifestado ese malestar antes, no a mí, sino al teniente Vilches. Pero no es posible incluirla: Isabella no posee las herramientas para enseñar a los carabineros cómo enfrentar procedimientos en que participen personas sujetas a vulnerabilidad. Y no sólo en temas LGBTIQA+, sino en todo ámbito”, afirmó.

Una suboficial mayor también negó la existencia de hostigamiento: “Jamás he escuchado comentarios o presenciado actitudes discriminatorias, ofensivas o contrarias a la dignidad hacia Isabella, ni de parte de los mandos ni de sus compañeros”. Sin embargo, cuestionó su comportamiento: “Ella sí tiene una actitud irrespetuosa con sus compañeros de trabajo, situaciones que, en mi condición de suboficial mayor, no considero aceptables”.

También se tomó testimonio al carabinero que Isabella acusó de hacerle preguntas incómodas sobre sus genitales cuando aún era estudiante. “Nunca sostuve una conversación con ella en ese momento”, aseguró.

Aunque la mayoría de los testimonios no respaldaron directamente las acusaciones de Isabella, algunos funcionarios destacaron aspectos positivos de su desempeño y señalaron que se encontraba emocionalmente afectada.

Una teniente valoró su voluntad de aprender, su disposición a colaborar y su compromiso. La misma capitana que había cuestionado su preparación agregó: “Ella me señaló que se encontraba incómoda porque no se sentía considerada en las actividades de su sección. Además, emocionalmente estaba muy afectada por la investigación y por un tratamiento médico que no le estaba resultando, ya que los costos no estaban siendo cubiertos por Carabineros”.

Una sargento también destacó su disposición: “Nunca tuvimos problemas con ella; es más, tenía muchas ganas de aprender”. Y añadió que, en su experiencia, nunca presenció un comportamiento inapropiado de Panes hacia superiores o compañeros del departamento.

En medio del proceso de entrevistas, Panes buscó ayuda fuera de la institución. Escribió al Ministerio de la Mujer, a la diputada Emilia Schneider e incluso al Presidente Gabriel Boric.

“Soy la primera carabinera transexual en Carabineros. Estoy orgullosa de lo que he logrado, pero estoy desilusionada porque hace varios meses estoy solicitando conducto regular para que me ayuden con esta situación que me aqueja. Además, estoy en la comisión médica y tengo miedo de que me den de baja por las licencias médicas y también por las denuncias a mis jefes. Agradecería su pronta respuesta, ya que estoy muy angustiada”, escribió en su misiva al mandatario.

Un documento de Presidencia confirma que el Presidente Boric encargó de manera “especial” la revisión de los antecedentes del caso a la División de Modernización y Gestión de las Policías, el 20 de agosto de 2024.

En conversación telefónica, la diputada Emilia Schneider reconoció el acercamiento de Panes y sus gestiones para ayudarla: “Tuvimos una reunión (30 de diciembre del 2024) con el general director de Carabineros, junto a Isabella. Hablamos de su situación y también de la importancia de que la institución se ponga al corriente de los desafíos que implica combatir la discriminación, dentro y fuera de sus filas”.

Y agregó: “No solamente nos preocupa, sino que también nos ocupa la situación de Isabella. En ese sentido, tomamos las acciones que te decía: la reunión con el director de Carabineros. Porque nosotros, como equipo, siempre estamos a disposición de las personas que se sienten discriminadas, para poder apoyarlas”.

Por su parte desde el ministerio de la Mujer indicaron a The Clinic: “Hemos estado en contacto con Isabella desde su ingreso a la institución en 2022. En enero de 2024, volvimos a reunirnos con ella y nos compartió su denuncia sobre discriminación por parte de Carabineros. En el marco de nuestras atribuciones, en febrero de 2024 oficiamos a la institución solicitando información sobre las medidas adoptadas para garantizar la correcta aplicación de la Ley 21.120″.

“El 24 de marzo de 2024 recibimos su respuesta, en la que informaron que desde 2021 el Hospital de Carabineros cuenta con un protocolo de “Atención de pacientes con incongruencia entre sexo físico e identidad de género”, vigente hasta febrero de 2026. Este protocolo establece que los hospitales institucionales deben garantizar una atención adecuada y respetuosa a las personas trans”, añadieron.

The Clinic contactó a Carabineros para este artículo, desde la institución indicaron que: “Junto con saludarlo cordialmente, informamos a usted,  que por esta vez, no podemos responder su solicitud, toda vez que en torno a la funcionaria que usted señala, existe un proceso administrativo en curso, al cual no nos podemos referir porque aún se encuentra en desarrollo”.

Isabella Panes junto a sus compañeras.

Un difícil futuro

El 22 de enero de 2025, Isabella Panes marcó el fono 4141 de salud mental. Minutos antes había ingerido seis comprimidos de antidepresivos. Asustada por lo que acababa de hacer, decidió pedir ayuda. Le respondió una funcionaria, que la mantuvo en línea, le dio instrucciones para que no perdiera la conciencia y activó una ambulancia.

Pero las sirenas que se escucharon no fueron del SAMU. Quien llegó primero fue un carabinero. Isabella lo reconoció: era un compañero de la institución. Fue él quien la encontró en el suelo, desorientada, y la trasladó de urgencia al Hospital de Carabineros. En el camino, Isabella perdió el conocimiento. Despertó horas más tarde, en una sala médica. Junto a su cama estaban su madre y una amiga, que le informaron que varios carabineros de su unidad estaban en la sala de espera. Isabella suplicó que no los dejaran entrar.

Al día, en pleno proceso de recuperación, su pareja le mostró una publicación en una página de Facebook llamada “Linares contra la delincuencia”. El posteo incluía el parte policial del intento de suicidio, con detalles de la atención clínica, su diagnóstico, y hasta su dirección particular. Todo expuesto en redes sociales.

Indignada, Isabella presentó un reclamo formal a la institución: “Solicito que se inicie una investigación para saber quién filtró mis datos personales y la situación que pasé como paciente víctima en HOSCAR. Desconozco si me sacaron fotografías cuando estaba inconsciente”, escribió.

Desde ese episodio, Isabella no ha regresado a sus labores en Carabineros. Esta semana fue notificada de la desestimación de su denuncia por acoso laboral: la resolución concluyó que los hechos denunciados eran “falsos”. La noticia llegó mientras su situación sigue siendo evaluada por un equipo de expertos en salud mental. Según consta en sus atenciones médicas, Isabella ha manifestado temor a ser dada de baja, sentimientos de soledad, de haber sido utilizada y de que su exposición pública no fue más que parte de una estrategia institucional.

Isabella fue contactada para este reportaje; sin embargo, derivó las consultas a su abogado Pablo Aqueveque quien entregó documentación sobre los distintos procesos que atravesó.

A menos de tres años de su egreso, esa joven que fue presentada como símbolo de inclusión ha quedado al margen. Hoy, sus palabras en su primera entrevista —la misma que Carabineros ayudó a difundir en el Día del Orgullo de 2022— parecen tener otra carga:

“En este ciclo estoy comprometida conmigo misma, con mi misión de vida, con la conciencia y el compromiso de llevar adelante un mensaje de inclusión, respeto, tolerancia, amor por mí misma y amor por los demás. Gracias por acompañarme en este maravilloso sueño, por creer en mí, por darme la oportunidad de dar un granito de arena por una sociedad que se merece cambios y dejar una huella sembrada en cada ser humano”.

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