Entrevistas
31 de Mayo de 2025Hernán Larraín Matte: “La pregunta fundamental en noviembre será quién es capaz de levantar a Chile y no quién hace mejores campañas”
El expresidente de Evópoli lanzó hace unos días el libro "La derecha liberal sí existe", en el cual ofrece una mirada personal y política de la evolución de la derecha en Chile y del proyecto del propio partido de carácter liberal. En esta entrevista el exconvencional defiende la vigencia de un ideario moderno y pluralista, en medio de la lucha por hegemonía del sector con el posicionamiento de José Antonio Kast y Johannes Kaiser. Aquí también apunta contra el proyecto republicano y recuerda que en 2021 parte del electorado votó conta Kast.
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Un testimonio sobre cómo un grupo de personas se organizó políticamente y emprendió un proyecto para representar a la derecha liberal en Chile, a través de un centro de estudios como Horizontal y un partido político como Evópoli, que ya lleva doce años. Así describe Hernán Larraín Matte el libro que lanzó hace unas semanas, La derecha liberal sí existe, en el cual defiende la vigencia de ese ideario y que se lanza en medio de una batalla por la hegemonía entre las derechas de Evelyn Matthei, José Antonio Kast y Johannes Kaiser.
Durante su relato, el exconvencional y expresidente de Evópoli reivindica el rol que ha jugado su colectividad en los hitos políticos recientes, como el papel de figuras en cargos clave de la segunda administración de Sebastián Piñera o las batallas en el Congreso durante la discusión de los retiros previsionales.
En conversación con The Clinic, Larraín Matte profundiza en los desafíos que se le presentan a ese ideario liberal en medio del auge de las derechas alternativas, y marca diferencias entre los proyectos de Kast y Matthei.
“Tengo la convicción de que Evelyn Matthei es una persona de carácter liberal, tiene esa historia. Defiende bien ese ideario. Ahora, estamos en una batalla hegemónica intraderechas y este fenómeno no está ocurriendo solo en Chile, sino que es global”, dice Larraín Matte.

—¿Cuánto flotó la idea de la derecha liberal finalmente en la política nacional?
—Creo que la derecha liberal siempre ha tenido un rol. Existe un Partido Liberal en el siglo pasado y desde la recuperación de la democracia la patrulla juvenil emprendió un proyecto liberal encabezado por Andréa Allamand, que tuvo altibajos. Yo cito en el libro esa columna del año 1997, cuando pierde Andrés Allamand, La derecha liberal no existe. De alguna manera desde ahí hago el ejercicio de buscar un título provocador y fundamento que Sebastían Piñera -a quien considero un liberal- como alguien que sí efectivamente logró llegar dos veces a La Moneda y jugar un rol muy importante en una centroderecha reformista, moderna, con vocación de mayoría.
En ese contexto es donde nace Evópoli. Así que creo que la derecha liberal en los hechos ha jugado un rol importante. Ahora, el mundo de la derecha liberal es un mundo más bien pequeño, pero influyente, y que está en Evópoli, pero también en personeros de RN y de la UDI, que comparten las convicciones de la democracia liberal, de un proyecto social y una sociedad abierta y plural.
—Evópoli tuvo dos cargos influyentes en el segundo gobierno de Sebastián Piñera, en Hacienda e Interior. ¿Desde ahí el partido ha logrado mantener su influencia?
—Creo que hoy el proyecto de Chile Vamos y de Evelyn Matthei hace confluir a un mundo liberal, pero también a un mundo socialcristiano, conservador y a las distintas tradiciones que están dentro de Chile Vamos. Ese es una de las fortalezas de este proyecto, porque es amplio e inclusivo. No es solo liberal o solo conservador, creo que abraza una sociedad abierta, porque Chile Vamos se ha ido moviendo a ser una coalición muy amplia e inclusiva.

—¿Que apunta más al centro o a la derecha?
—Creo que es de centroderecha y de mundos de derecha también. Ahí está su amplitud.
—Los libertarios por ejemplo dicen ellos son la derecha y que Chile Vamos hoy es el centro.
—Ese tipo de cuñas son parte de un debate que tiene que ver más bien con la hegemonia y no creo que sea un tercero neutral que esté observado el fenómeno y que busca hacer una especificación justa. Es parte de una crítica política. ¿Quién podría decir que Evelyn Matthei no es derecha? Me parece que es un voluntarismo.

Larraín Matte y el apoyo de Evópoli a Kast en 2021: “A la luz de lo que ha sido este Gobierno, fue la decisión correcta”
—¿Evópoli ha logrado levantar nuevas banderas luego de las candidaturas presidenciales que tuvieron? Varios se acuerdan de los niños primero en la fila, pero desde ahí no parece haber otra idea igual de fuerte.
—En el libro analizo un poco la trayectoria de Evópoli y observo que este partido nació con mucha potencia, instalando banderas sociales como esa. Pero luego las circunstancias nos pusieron en un momento complejo de nuestra democracia, en el estallido, con ministros como Gonzalo Blumel, Ignacio Briones y Gloria Hutt. Creo que con un gobierno que estaba extraordinariamente débil, con muy poco capital político, Evópoli jugó un rol de mucha responsabilidad. Y eso obviamente afectó a nuestro proyecto. Luego fuimos el único partido que se opuso a todos los dañinos retiros previsionales, y eso fue responsable, serio. Por lo tanto, creo que hoy Evópoli está desafiado y busco junto a muchos otros en el partido que este proyecto siga teniendo un rol y una influencia que jugar.
—¿No se desperfiló Evópoli al asociarse a los republicanos en el segundo proceso constitucional o en apoyar a Kast en la segunda vuelta de 2021?
—Creo que sin duda son elementos que contribuyeron y afectaron nuestra identidad. Muchos peleamos para que en el segundo proceso constitucional se hiciera un texto inclusivo con todos los sectores, pero el Partido Republicano optó por imponer sus mayorías y eso terminó en un fracaso. Hay que observar que esa ha sido la gran responsabilidad que han tenido los republicanos y no terminó bien. Y luego nos vimos en la segunda vuelta de 2021 en un dilema, entre Boric y Kast, ambos alejados de nuestro ideario liberal, pero la política se trata de tomar decisiones difíciles, y nosotros tomamos la opción de apoyar a Kast sin tener que ser parte de su gobierno. Y a la luz de lo que ha sido este Gobierno de Gabriel Boric, nos dio la razón de que fue la decisión correcta.
—¿Por qué dejar la oportunidad de tener un candidato propio desde Evópoli para tener un candidato de ese proyecto liberal?
—Fuimos muchos los que vimos que la fortaleza de la candidatura de Evelyn Matthei la unidad que generaba, porque es una coalición muy orgánica. Ella tiene un apoyo político y personal muy importante al interior de Chile Vamos. Y dada las circunstancias del país, su estancamiento y la necesidad de reactivar la economía, a nosotros nos pareció de total responsabilidad esta invitación de Chile Vamos a alinearlos detrás de Evelyn Matthei.

“Matthei no se ha enfocado en la diferenciación intraderecha, porque lidera un proyecto de mayorías y no busca pelear solamente un nicho”
—En el libro también menciona que Chile Vamos terminó siendo una coalición convocante hacia las mayorías. ¿Está en riesgo esa cualidad frente a estas nuevas derechas? En Argentina no muchos esperaban el triunfo de Milei.
—Es una batalla abierta, en política no hay nada escrito. Y efectivamente en el mundo esas derechas liberales son las que están avanzando. En España, que siempre ha sido un faro para la política chilena, sigue teniendo fuerza el PP y un rol VOX, mientras que en Alemania ha emergido la derecha radical, pero la centroderecha sigue teniendo un lugar. O sea, estamos en un momento de cambios en la geografía de las derechas en el mundo y también en Chile. Pero es una pelea abierta.
—En las encuestas sigue arriba Matthei, aunque se le ha acercado José Antonio Kast.
—A ver, ¿por qué Evelyn Matthei lidera como lidera? ¿Por qué en la última elección municipal Chile Vamos obtuvo el buen resultado que obtuvo? Lo que quiero decir es que hay cosas ocurriendo, pero Chile Vamos sigue teniendo una posición importante. El peso que tiene en el Congreso sigue siendo bien relevante y al reforma previsional es un buen ejemplo de eso.
—¿Se ha logrado marcar diferencias nítidas entre estas derechas?
—Lo que ha hecho Chile Vamos y Evelyn Matthei es desarrollar un proyecto para gobernar para todos los chilenos, no se ha enfocado en la diferenciación intraderecha. Porque es un proyecto de mayorías y no busca pelear solamente un nicho, busca dar gobernabilidad. Y esto en parte es porque tenemos la experiencia de lo que es gobernar, hay una responsabilidad asociada a haber estado dos veces en La Moneda, y esa experiencia es un atributo que tiene este proyecto político a diferencia de otros. Aquí se conoce el Estado, hay equipos muy probados, hay un grupo de centros de estudios y una masa crítica detrás de este proyecto que tiene mucho peso.
—¿No hay discusión en torno a si apuntar hacia el centro o a la derecha, teniendo un candidato que le pisa los talones en las encuestas, como Kast?
—Creo que todos conocen a Evelyn Matthei, entonces, cambiar esa trayectoria y carácter me parece muy difícil. Ella es una política de fuste de derecha, una política que ha construido reformas, que ha hecho cambios en el Ejecutivo, que ha hecho gestión pública desde el municipio. Me parece que más que jugar en la lógica de centro-derecha, el carácter se tiene que poner en el proyecto, en su reformismo y la ambición de darle gobernabilidad al país, más que en una lógica “espacial”. Esto tiene que ver mucho con el carácter de la campaña, y esta candidatura tiene mucho de eso.

“Hay que recordar lo que pasó en la última elección: mucha gente votó por Boric para evitar a José Antonio Kast”
—¿Y esta recuperación que Kast ha tenido en las encuestas la ve como una amenaza a Matthei?
—Yo creo que el Partido Republicano es un proyecto que ha logrado instalarse, tiene estructura. Y si bien es cierto tiene un proyecto muy personalista, concentrado en José Antonio Kast, han logrado perfilar un proyecto presidencial que para muchas personas es atractivo. Creo que no tienen la experiencia para gobernar, que ellos lo hacen muy bien comunicacionalmente, pero en materia de gestión no sabemos. Porque no han tenido la posibilidad de estar en el Ejecutivo. No tienen equipos probados, no conocen el funcionamiento del Estado y creo que esas son debilidades. Porque una cosa es hacer buenas campañas, y otra cosa es gobernar para todos los chilenos, no solo para el nicho electoral que ellos alimentan con tanta nitidez. Y hay que recordar lo que pasó en la última elección: mucha gente votó por Gabriel Boric en segunda vuelta no porque hubiera una convicción de que fuera lo mejor para Chile, sino que mucha gente votó para evitar a José Antonio Kast en esa segunda vuelta. Eso es algo que hay que volver a recordar.
—¿Cree que Kast no es capaz de ganar ahora en una segunda vuelta con la izquierda?
—Es una pregunta de ficción y habría que mirar las encuestas. Lo que sí sabemos es que en todos los escenarios de segunda vuelta, en todas las encuestas, matthei es mucho más competitiva que José Antonio Kast.
—¿Evópoli estaría dispuesto a volver a apoyar a Kast en una segunda vuelta?
—Es un escenario posible, no lo puedo descartar. La decisión la van a tomar los chilenos en noviembre y el desafío es hacer una campaña muy responsable que plantee a los chilenos quién puede hacerlo mejor, quién tiene las capacidades, experiencias, equipos, para poder levantar Chile. Esta es la pregunta fundamental en noviembre, no quien hace mejores campañas, sino quién es capaz de levantar Chile. Y en esa pregunta Evelyn Matthei es extraordinariamente fuerte.
—¿Qué señal se da de parte de un candidato que asiste a eventos internacionales como el CPAC?—Esa plataforma donde participan muchas derechas radicales y que entiendo su origen está en EE.UU., muy vinculado a MAGA, hay que preguntarse qué hay detrás de CPAC, cuáles son sus convicciones, por qué MAGA y por qué Trump. Creo que Trump es una persona que se ha ido alejando mucho de la figura de un político de derecha que cree en la institución, en los cambios y en la libertad. Recordemos que negó su derrota electoral en su elección anterior, azuzó a su gente para tomarse el capitolio, promueve políticas proteccionistas y no de libre comercio, ataca la autonomía de las universidades y no protege su libertad, deporta masivamente gente sin cuidar el debido proceso. ¿Dónde están las convicciones que son propias de una democracia liberal? Yo lo pongo en duda y creo que los seguidores de Trump en Chile deben explicarnos, sobre todo si aspiran a la Presidencia de la República.



