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Historias y likes: las técnicas que han convertido a Instagram en el lugar para encontrar el amor (o a lo menos un romance)

Usar "Mejores amigos" como estrategia. Ponerle un corazón a la historia, pero no demorarse tanto en hablar por mensaje directo. ¿Emoji de fuego? Por favor, no. En tiempos de fatiga de Tinder y cuando las nuevas generaciones han adoptado Instagram como su medio de comunicación principal, la aplicación se ha vuelto una red social amigable para coquetear y, quién sabe, quizás encontrar ahí una media naranja.

Por Isabel Plant y Sebastián Molina 14 de Junio de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic
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Puede haber sido Rosalía diciendo que ha subido “quince stories, ¿no lo ves?”; o Bad Bunny y Cencho Corleone pidiendo “mami sube algo, dame contenido”; a Princesa Alba sincerando, “subo mil historias al día, para que me digas, para, para que me digas, mi baby, quiero que seas mía”. En el mundo de las redes sociales, Instagram, sus historias, funciones y códigos se instalaron como un nuevo lenguaje del amor.

Desde que la aplicación de Meta comenzó a dejar de ser sólo un repositorio de fotografías y se fue convirtiendo en canal de comunicación privada, se fueron abriendo las posibilidades de intercambio que ofrece. Además, en tiempos de fatiga de Tinder, el poder conocer a alguien a lo menos adyacente al círculo social propio, de manera más fácil, se vuelve atractivo.

Max, de 25 años, dice: “Uno le puede poner like a la historia del perro de alguien o de algún asado y no va a significar nada. Pero por otra parte, puede servir para ‘marcar presencia’. Si te encuentras a esa persona en alguna fiesta y ambos se han puesto like mutuamente, puede dar pie a que pase algo. El like puede marcar un precedente, porque es más fácil jotearse a alguien en una fiesta que por Instagram. Menos por Tinder, eso sí que está matado”. 

Instagram sí, Tinder no

Luis Enrique Santana, Doctor en Comunicaciones y docente de la Universidad Adolfo Ibañez, recuerda que Facebook, Instagram y ahora hasta TikTok -que también ha sumado mensajes directos o grupos- son finalmente productos similares con “branding” o presentación distinta, para poder seguir siendo masivos: cada uno le apela a distintos grupos etarios. WhatsApp, por su parte, en las nuevas generaciones sobre todo se ve como una aplicación más de logística, que de conexión entre amigos o posible romances.

Instagram, en específico, dice Santana, “se ha ido haciendo más orgánico, la conversación se pone cada vez más parecida a la vida real. El coqueteo es a partir de personas que muchas veces tienen amigos en común, ves que sigues a la misma gente, lo que es parecido a la vida real, donde generas vínculos con quienes se parecen a ti, que se mueven en el mismo barrio o tienen los mismo gustos. Instagram te permite tener esa cercanía, tiene una especie de veracidad por los conocidos en común, que te hace sentir más seguro. No es la performance de Tinder, que es más una venta”.

Instagram

Pero, ¿no hemos hablado, a nivel de sociedad, que la vida que presentamos en Instagram es una versión mejorada de nuestra realidad (con toda la ansiedad que eso acarrea)? “Es parte de tu identidad”, responde Santana. “Siempre hay una negociación entre quién soy y quién quiero parecer. Es lo mismo que arreglarse un poco más si vas a una fiesta, querer proyectar la mejor versión de ti. Al contrario, Tinder es bastante menos auténtico, fabricada con este propósito: yo quiero ser vendible para este modelo”.

Y, además, hay una facilidad que entrega Instagram, si se tiene acceso a las fotos fugaces o historias -ya que la generación Z no sube nada a su feed- de la persona deseada. “Es mejor para coquetear, porque hay más información disponible”, dice Jorge (30), quien comenzó a conversar y luego a salir con quien actualmente es su pareja a través de Instagram. La había visto en fotos de conocidos, la siguió, ella lo siguió de vuelta, y los likes a Historias llevaron a la presencialidad. “Puedes ver, por ejemplo, si la persona tiene perro, si hace deporte, qué le gusta, la música que comparte. Y es más fácil partir la conversación”. Hoy viven juntos, después de dos años de pololeo.

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Fundamental: entrar a “mejores amigos”

“Hoy es raro que te pidan el numero antes que Instagram. Es muy sabido que Mejores Amigos, cuando te meten ahí, ya es como un indicio que te está diciendo ‘me interesas'”. Clara (20).

“Mi pololo actual me agregó a mejores amigos, ahí yo supe que le gustaba. Yo lo agregué también, así que era evidente el interés. Ahí empezamos a salir”. María (25).

“Yo lo que hacía, era eliminar a todos los que tenía en Mejores Amigos, y dejaba solo a una. Y vaya que eso funcionaba”. Rodrigo (29).

“Ahora Instagram tiene una nueva actualización para ver cuántas veces han visto tu Historia. Entonces me salé que Pepito vio mi historia a las 8 de la mañana, y me aparecía abajo dentro de las vistas. Luego se metió de nuevo y me aparece recientemente visto, más arriba. Entonces uno aprovecha de jugar con eso”, Francisca (25).

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Historias subliminales: desde canciones en adelante

“Una vez había un tipo que me gustaba que rallaba con el fútbol, iba al estadio a ver a la Católica y subía puras Historias de la cato. No sabía cómo hacer que me pescara, pero un día se me ocurrió subir una foto con una polera de la Cato y le dio like. Me lo topé en un carrete y tuvimos un poco de onda”. Daniela (25).

“Hay que responder a las historias que nadie tomaría en cuenta: una mujer sube dos fotos, una en bikini y una con un libro. Ponerle like a la del libro, marcas la diferencia”.  Benjamín (25).

“Si quiero llamar la atención de alguien, lo pongo en mis mejores amigos y veo si me pesca o no. No hay mucha más ciencia. La otra típica es subir alguna canción que sabes que le gusta al otro y que ha subido antes a sus historias”. Fernanda (26).  

“Lo que hice varias veces fue buscar el nombre de la persona en Spotify, ver qué canciones le gustaban por sus listas, y después subir Historias con eso. Es un catalizador de conversaciones”. Jorge (30).

Like a Historias: punto de partida tímido

“Hay joteo de decirte que le gustas dándole like a la Historia, pero es comentado por mujeres que eso es muy lata, porque qué voy a hacer yo con eso. El like es tratar de decirle que le interesas, pero no llega a nada, si nunca le hablas. Y si llevas un mes hablando con alguien por Instagram y no te ha pedido tu número, no le gustas”. Clara (25).

“Tuve una racha de siete sí seguidos a invitaciones a salir. ¿Qué hice? Ser directo. Si no la conoces tanto, no hay que esperar demasiado. Mejor, invitar a salir. Y ofrecer un panorama. Obviamente tratar de ofrecer algo que ya sabes, por ver sus fotos, que le va a gustar”. Sebastián (30).

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Estamos hablando de romance, para el resto está Tinder.

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