Tiempo Libre
13 de Agosto de 2025El encendido show de Kylie Minogue en el Movistar Arena: varios cambios de vestuario y la cercanía con el público marcaron su retorno tras 17 años
La icónica artista australiana del pop y dance ofreció un show completo y cercano, repasando su carrera desde los 80 hasta sus últimos éxitos. En casi dos horas, Kylie Minogue convirtió el Movistar Arena en una pista de baile, recibiendo ovaciones constantes e interactuando con sus fans. Su vigencia quedó más que demostrada, sin olvidar su exitoso pasado.
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A las 21:15 horas, las luces del Movistar Arena se apagaron. El recinto, lleno a tope, recibió con una ovación a la australiana Kylie Minogue en su segunda fecha en Chile, luego de su presentación en el Arena Monticello ante cerca de 8 mil personas, en el marco de su tour internacional Tension Tour.
La australiana de 57 años volvió al país tras su concierto en la Pista Atlética del Estadio Nacional en 2008. Entre ambas visitas, lanzó varios álbumes, siendo los más recientes —y que dan nombre a la gira— Tension y Tension II.
La cantante dio inicio a cerca de dos horas de espectáculo con Lights Camera Action, sencillo de su álbum lanzado en 2024, el decimoquinto de su carrera. Las luces láser y los focos blancos anticipaban la fiesta que tenía preparada, mientras salía enfundada en un traje naranja, con un diamante proyectado en la pantalla. In Your Eyes marcó el primer karaoke de la pista de baile que formó la estrella del pop.
En contraste con la alegría y el colorido de Kylie Minogue, la puesta en escena fue más sobria en la primera parte del show: tres músicos vestidos de negro y tres coristas con un atuendo similar. Los bailarines completaban el cuadro en el escenario del Movistar Arena. En esta primera parte, todas las miradas se centraron en la australiana, que brillaba en la oscuridad del recinto.
En su primera pausa, saludó al público, preguntó cómo se sentían y dio la bienvenida al tour. Spinning Around marcó el fin del primer acto, con salida del escenario incluida para regresar con un nuevo vestuario: un conjunto rojo con un velo que cubría su cabeza, adornado con brillos del mismo color y detalles metálicos.

En el primer cuarto del show revisó un repertorio centrado desde Rhythm of Love (1990) hasta el álbum Aphrodite (2010), lo que sería la tónica del show. La cantante saltó sin miedo de una época a otra, siempre con un toque moderno que es sello de sus últimos trabajos.
En Shocked, Kylie desplegó una coreografía que demostró su excelente forma física antes de volver a los inicios de su carrera con su primer éxito, The Loco-Motion. Previo a una introducción donde habló de sus comienzos e invitó a los asistentes a viajar al pasado, específicamente a la década de los 80.
La cantante se mostró cercana y carismática: leyó carteles, conversó en inglés con el público e interactuó con un fan que tenía un tatuaje de ella. El idioma no fue barrera; la audiencia respondió a cada guiño de la artista, que luego se trasladó a un escenario central con vista 360°.
En el escenario central tuvo algunos problemas técnicos, que ella misma se encargó de contarle al público, pero no la pusieron nerviosa. Ante la falta de retorno de la guitarra acústica, se lanzó a cantar a capella Where the Wild Roses Grow, el oscuro bolero que grabó con Nick Cave en 1995, dedicándosela a un fanático. La parte más íntima del show terminó con Say Something en versión acústica. Una bola disco cayó del cielo y prendió nuevamente la pista de baile del Movistar Arena.
Luego de un nuevo cambio de vestuario, la australiana volvió al escenario principal. Confide in Me marcó uno de los momentos más intensos del show, con una Kylie desplegando todo su rango vocal de su época más influenciada por el trip hop y los arreglos orquestales. Luego dio paso a Slow, con cambio de vestuario incluido, mientras interpretaba su éxito del álbum Body Language (2003).
Can’t Get You Out of My Head, del álbum Fever, marcó su regreso triunfal a la escena musical internacional, especialmente en Estados Unidos, donde logró un éxito inesperado tras el esquivo reconocimiento en la segunda parte de los 90. Luego vino el éxito de 2010, All The Lovers.

In My Arms y Love At First Sight cerraron la jornada que tuvo a los asistentes despegados de sus asientos casi todo el show. El carisma de Kylie Minogue, que recibió con una sonrisa en el rostro las constantes ovaciones del público, marcó una jornada histórica para la cantante en nuestro país, con su primera presentación en el Movistar Arena, mostrando su vigencia y sus intenciones de siempre mirar hacia el futuro, mezclando las cuatro décadas en que sus canciones han sonado y logrado posicionarse. El tiempo no pasa para Kylie Minogue.



