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Daniela Ramírez, actriz: “Me encanta hacer teleseries, es un buen ejercicio, un gimnasio para mantenerse en sintonía con la actuación”

Daniela Ramírez vive un momento repleto de estrenos. En el marco del festival Sanfic, la actriz presentó dos películas y una serie, consolidando una trayectoria de 15 años que abarca múltiples proyectos: series en plataformas digitales, cine y teleseries. Ahora suma un nuevo desafío con Reunión de Superados, la reciente teleserie anunciada por Mega. En entrevista con The Clinic, reflexiona sobre los últimos años y su vertiginoso ritmo de trabajo. “Ya no tengo veinte años ni treinta; estoy entrando a los cuarenta y, claramente, estoy más cansada. Pero lo que más me obsesiona es poder desafiarme a mí misma”, comenta la actriz.

Por 24 de Agosto de 2025
Daniela Ramírez
Daniela Ramírez
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Daniela Ramírez está en pleno ajetreo del Sanfic. La actriz participó el domingo por la noche en la inauguración del certamen en el Cinépolis de La Reina, donde asistió a la alfombra roja, y durante la primera semana ha tenido un rol protagónico. Presenta dos películas: Zafari y Cuerpo Celeste. Además, en estos días se exhibieron capítulos de Isla Oculta, serie de ciencia ficción en la que comparte elenco con Néstor Cantillana.

Coincidentemente, el inicio de la carrera de Daniela Ramírez también estuvo ligado al actor. En 2011 estrenaron juntos Los Archivos del Cardenal, una de las series más importantes de la televisión nacional en este siglo, basada en el trabajo de defensa de los derechos humanos que realizó la Vicaría de la Solidaridad durante la dictadura militar de Augusto Pinochet

Con 24 años, la actriz irrumpió en la televisión casi sin proponérselo: estaba enfocada en el teatro y realizaba ayudantías en la universidad. La llamaron para un casting, y ese hecho marcó el inicio de una carrera que ha mantenido un ritmo constante durante estos 15 años.

Ha participado en películas como Allende en su laberinto y Matar a Pinochet, de Juan Ignacio Sabatini, además de series como Prófugos o Isabel, donde interpretó a Isabel Allende.

Para Daniela Ramírez las teleseries también han sido relevante en su carrera, desde su primer protagónico con Esperanza, cuando TVN aún tenía área dramática, hasta su nuevo papel en “Reunión de Superados”. la nueva apuesta de Mega donde hace pareja de Mario Horton.


—¿Qué importancia tiene poder estrenar estos proyectos en Sanfic?

—Súper importante. Creo que el Sanfic es un punto de encuentro y una instancia para tejer redes entre productores y cineastas. Es nuestra oportunidad de generar ese espacio donde podemos ver los trabajos de los compañeros, enterarnos de qué está sucediendo y descubrir películas de afuera que están siendo exitosas y llamando la atención. Yo venía del festival de Lima, donde pude ver La misteriosa mirada del flamenco, que no había visto, y me pareció impresionante el trabajo de Diego Céspedes, con una sensibilidad muy linda. Creo que Chile tiene buenas producciones y este es el momento de mostrar lo que se está generando afuera.

 —Este año coincidió que estrenas tres proyectos ¿Es común que eso ocurra?

—No, no es normal, sobre todo en un país con una industria tan pequeña, que recién empieza a tener más visibilidad. Si no sucediera esto, quizás aquí no miraríamos tanto lo que tenemos ni lo fomentaríamos. 

—En Isla Oculta vuelve a trabajar con Néstor Cantillana, tal como en Los Archivos del Cardenal. ¿Cómo ha sido la relación que han construido en estos años?

 —Con Néstor hemos trabajado en varios proyectos, así que ya existe una confianza y una complicidad que a mí me parece espectácular. Para mí, es uno de los mejores actores chilenos. Es un compañero muy generoso, asertivo en el tono de los personajes y siempre destaca. Es un honor trabajar con él, ser su compañera. 

Cuando grabaron Los Archivos del Cardenal el presupuesto era acotado. Con estos trabajos internacionales, ¿ve la diferencia entre producciones?

—Sí, aunque nunca se condicen del todo los presupuestos. Es cierto que hay un impulso más grande gracias a las plataformas y que se busca sofisticar las series, pero las producciones siguen luchando por sostenerse. Hacer cine o series es muy caro, siempre lo ha sido. Aun así, creo que este es el tipo de producciones que van a empezar a marcar el camino.

—Entre películas y series, ¿dónde se siente más cómoda?

—Son lenguajes súper distintos. En el cine tienes una sola oportunidad para contar lo que quieres decir, suele ser más de autor, con una mirada y una opinión definida. En las series tienes más oportunidades, pero a veces están muy ligadas a lo comercial; depende del tono, del tema, de la producción. Siento que el cine es más especial, porque siempre hay un director detrás. Claro que hoy en día eso se ha diversificado, porque las plataformas también ocupan el espacio de la ficción audiovisual: películas y series son lo que más se ve y se consume.

—Desde 2011 ha tenido estrenos todos los años. ¿Cómo está eligiendo los proyectos hoy en día?

—Uno nunca elige tanto su trabajo, al menos en Chile. Todavía no estamos en ese nivel de tener un abanico de opciones, sino que tratamos de opinar desde el trabajo que nos llega. En cine es distinto, porque al trabajar con un director puedes ver su línea editorial, y eso hace que el proyecto tenga más sentido. En televisión es la industria la que funciona y nos convoca. Intento hacer cine y series lo más que puedo, trabajar con directores que me importan en la medida en que eso esté circulando y sea posible. Son pocas las producciones que se hacen, tres o cuatro al año, entonces estar en ellas lo veo como un milagro, poder ser elegida y convocada.

—Mirando estos quince años de carrera, ¿se detiene a pensar en todo lo que ha trabajado sin pausa?

—Lo resiento en el cuerpo, en la energía. Ya no tengo veinte ni treinta, estoy entrando a los cuarenta y, claramente, estoy más cansada. Pero lo que más me obsesiona es desafiarme a mí misma, en tonos y cualidades distintas de actuación. Me gusta entrar en la cabeza de un director o una directora y completar ese imaginario. Me encanta tener trabajo, lo agradezco, y aunque sean opciones muy distintas, espero estar siempre a la altura de ese ímpetu creativo.

—¿Y espera seguir trabajando al mismo ritmo en los próximos cinco, diez o quince años, o le gustaría bajar un poco la intensidad?

—Me encantaría poder elegir, esa es la verdad. Poder sentirme preparada para cosas que aún no he hecho, permitirme probar en otros registros, viajar y hacer proyectos afuera también.

—¿Qué te llama la atención de internacionalizar tu carrera: que te vea más gente, estar en otro mercado, o sentir que en Chile ya hiciste todo como actriz?

—No, yo creo que nunca se completa eso, porque siempre están ocurriendo nuevas habilidades, y los jóvenes están más interesantes que nunca. Siempre hay un recambio en imaginario y en formas de hacer. Creo mucho en los jóvenes y en su capacidad de soñar y generar contenido. Estoy súper dispuesta a que me llamen personas que recién salen de la escuela y tienen nuevas miradas, alejadas de lo establecido. Eso me parece muy interesante como actriz, poder probarlo. Obviamente, internacionalizar la carrera tiene que ver también con probar otras líneas, otras culturas, otras formas de hacer ficción, y eso siempre enseña y aporta experiencia. 

—¿Quiere seguir acumulando experiencia?

–Mientras más experiencia tienes, más dócil y permeable estás para seguir aprendiendo. Esto es infinito; el arte es infinito. No hay una sola manera de hacerlo. Tener trabajo o haber ganado un premio no te garantiza reconocimiento constante. Es un músculo que se sigue trabajando, y depende de uno seguir ejercitándolo.

Hace pocas semanas, Daniela Ramírez asumió un nuevo desafío, esta vez en Bolivia. La actriz nacional viajó a La Paz para grabar Un milagro de Navidad en La Paz, un país cuya escena audiovisual no está tan desarrollada en comparación con otros de la región. En una semana y media, Ramírez completó la filmación de la película, que se espera estrene a finales de este año, en la previa de Navidad. El rodaje involucró a cientos de personas y se realizaron escenas desde el Teleférico, así como en las calles de la zona sur y en el Mercado de las Brujas, generando gran repercusión en redes sociales.

“Para mí, Bolivia significa algo precioso. Me encanta su identidad, lo especial y particular, que se respete y se recalque lo indígena. Creo que eso es importante como identidad boliviana, y es un país que quiero mucho. Fue increíble”, cuenta la actriz.

Ya en Santiago, Daniela Ramírez se sumó rápidamente a su nuevo proyecto, Reunión de superados, que se estrenará una vez que termine Los Casablancas. Interpreta a Javiera Echeverría y hará pareja con Mario Horton. La teleserie también cuenta en el elenco con Francisco Reyes, Elisa Zulueta, Claudio Castellón, Diego Muñoz, Paloma Moreno e Ignacia Baeza. Con esto, Ramírez vuelve a la pantalla chica tras Generación 98.

—¿Por qué sigue siendo relevante para usted hacer teleseries?

—Me encanta hacer teleseries también. Creo que es un buen ejercicio, un gimnasio para mantenerse activa y en sintonía con la actuación. Además, es un medio de comunicación muy amplio; la televisión llega a los hogares y permite que los contenidos locales tengan presencia y relevancia. Estoy súper contenta de hacer tele, me he formado con esto y me ha permitido también elegir ciertos proyectos de cine, que es muy difícil, sin limitar mi trabajo en televisión.

La teleserie requiere otro ritmo y lenguaje. En cine haces tres escenas al día; en teleserie, quince. Es otro ejercicio y otra disposición. En cine me concentro en detalles porque tienes una sola oportunidad, mientras que en televisión hay más momentos para desarrollar el personaje.

—¿Es complejo para los actores la relacion contractual con el único canal que hace teleseries?

Cada actor o actriz tiene una relación distinta con el canal; algunos tienen contratos largos, otros trabajan por proyecto y deben hacer casting. La industria se ha achicado, y lo que sostiene el área dramática ha sido Mega, con dos o tres teleseries al aire. Eso refleja los nuevos tiempos y el impacto del streaming. Agradezco y valoro poder seguir sosteniendo un área dramática.

—¿Existe el temor de quedar fuera del círculo de las teleseries?

Totalmente. Es una fuente de trabajo muy importante en nuestro país y, sobre todo, porque la gente aún lo consume. Eso se demuestra: uno es reconocido y querido. Los actores chilenos hemos empezado en televisión, y ese espacio nos ha dado una vitrina fundamental para ser vistos en otros trabajos. Más allá de que la carrera apunte a ciertos proyectos, agradezco lo que me ha permitido la televisión.

—¿Le costó en un principio ingresar a la televisión?

—En particular, Los Archivos del Cardenal fue un proyecto que se dio justo y al menos era un público al que me interesaba llegar. Creo que tuve mucha suerte de quedar en ese casting. Me llamaron para el casting y yo no sentía que no estaba tan preparada para la televisión. Era lo que necesitaba en ese momento, quizás.

—¿Por qué no se sentía preparada?

—No era un objetivo tan claro para mí. No era lo que soñaba. Yo quería hacer ficción, hacer películas, pero en ese momento estaba haciendo teatro, clases y ayudantías en la universidad. Todavía no tenía proyectada una carrera en televisión; lo hacía más por necesidad. Y apareció este proyecto que era como diseñado para mí, un match perfecto entre yo y el proyecto. Agradezco eso; fue mi puntapié inicial y no he parado desde entonces.

Daniela Ramírez también tiene un lado político. En 2021 apoyó públicamente la candidatura de Boric y mantiene una relación cercana con el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic. En este año electoral, asegura que aún no define su elección, pero que tomar una postura política le pasó la cuenta.

“Todavía no tengo claro. Creo que ha sido difícil, porque en este país es complicado tomar una postura política; no hay un respeto, ni altura de mira con las personas. Estamos muy binarios aún, entre blanco y negro. Todavía no vemos los grises de las conversaciones ni cómo generar un debate en torno a eso”, dice la actriz

—¿Sintió que le pasó la cuenta?

—Te encasillan en ciertas cosas. Yo sí tengo una opinión política, me encanta tenerla y soy súper franca con eso, pero denostar a alguien por eso es delicado. Ese es el costo de la exposición: que la gente hable lo que quiera de uno. A mí me gusta que hablen de mí lo que yo quiero que hablen, que es sobre mi trabajo, y que también respeten lo demás. Soy una persona que respeta mucho y me encantaría que eso también se transmitiera hacia los demás.

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