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26 de Septiembre de 2025Cómo salvar un diente de la extracción: dentista entrega las claves para evitar las temidas endodoncias y lograr una buena salud bucal
El miedo al dentista lleva a muchos a postergar controles, lo que puede derivar en caries o problemas más graves. Expertos advierten que la prevención, la higiene diaria y revisiones periódicas son clave para mantener una boca sana.
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El ruido de las máquinas, estar en una posición vulnerable y hasta el olor de algunos insumos son los que causan que muchas personas tengan miedo en ir al dentista. Este miedo produce que los pacientes no vayan tan periódicamente como es necesario, lo que suele derivar en caries o en problemas más profundos que pueden costar hasta en la extracción de un diente.
La doctora Isidora Mujica, especialista en Patología Oral y Maxilofacial, explicó a The Clinic que “la base de una boca sana se sostiene en tres pilares muy claros: un buen cepillado con pasta fluorada después de cada comida, el uso diario de hilo dental o cepillos interdentales para limpiar esas zonas donde el cepillo no llega y un control odontológico al menos una vez al año”.
Con respecto a los controles, aseveró que para la mayoría basta con uno o dos al año. En tanto, aquellas personas con diabetes, periodontitis, enfermedades autoinmunes o que son fumadoras deberían ir al dentista cada tres meses. También recalcó que, al momento de cepillarse, no es normal que las encías sangren y pueden ser signo de otra enfermedad.
Un autoexamen periódico
Mujica, también directora del Diplomado en Medicina Oral y Profesora Asistente de la Facultad de Odontología de la Universidad de los Andes, también recalcó en la importancia de realizar un autoexamen periódico. “Revisar lengua, encías, mejillas y labios por dentro y por fuera. Si aparece un bulto, una herida que no cicatrice en dos semanas, una mancha blanca o roja, hay que consultar de inmediato. Incluso el herpes o las aftas recurrentes, que parecen menores, pueden ser señales de que algo no anda bien y vale la pena chequearlo con un especialista en Patología Oral y Maxifacial”.
“Con la edad y la menopausia, es común la sequedad bucal, que aumenta muchísimo el riesgo de caries e infecciones, y altera la deglución. Eso tiene tratamiento. Además, en adultos mayores, una mala higiene oral puede convertir la boca en un reservorio de bacterias y hongos, aumentando el riesgo de neumonías por aspiración, un cuadro grave que puede requerir hospitalización. Mi mensaje final y más crucial: el cáncer oral existe y su primera señal suele ser una herida que no duele y no cicatriza en 14 días. No hay que restarle importancia. Esa consulta a tiempo puede salvar vidas“, añadió.
¿Cómo evitar la endodoncia y la extracción de un diente?
Mujica comenta que una endodoncia o tratamiento de conducto busca salvar un diente que, de otro modo, tendría que ser extraído. “Consiste en retirar el tejido blando del interior del diente (la pulpa, que contiene nervios y vasos sanguíneos) cuando este se ha infectado o dañado irreversiblemente. Luego, se limpia y desinfecta minuciosamente el espacio que queda, para finalmente rellenarlo y sellarlo con un material especial. Habitualmente se requiere hacer una corona sobre ese diente o alguna otra obturación resistente, porque estos dientes tienen mayor riesgo de fractura“.
Dicho procedimiento es necesario cuando la pulpa del diente está inflamada o infectada de manera irreversible. Esto puede responder a caries profundas que han llegado al nervio, traumatismos o golpes fuertes al diente o bien al desgaste severo por bruxismo. “La clave para evitar una endodoncia es impedir que una caries avance tanto que llegue al interior del diente, donde están los nervios y vasos sanguíneos (la pulpa). La mejor estrategia es una defensa en dos frentes: una higiene bucal impecable y controles periódicos al dentista. Así, si aparece una caries o falla una tapadura, se detecta y trata antes de que profundice”, enumeró.
Asímismo, llamó a “prestar atención a las señales de alerta. Un dolor de dientes o una sensibilidad persistente al frío o al calor no son normales; pueden ser el primer aviso de que la pulpa está inflamada. Atenderlo de inmediato puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y uno complejo. Además de las caries, los golpes son otra causa común, si practicas deportes de contacto, usar un protector bucal es una inversión en salud. Por otro lado, hábitos como apretar o rechinar los dientes (bruxismo) pueden generar microfracturas que, con el tiempo, también comprometen la pulpa“.
Las conductas que aumentan las caries
Varias conductas cotidianas pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar caries. Estas son las principales:
- Consumo frecuente de azúcar: no se trata solo de la cantidad, sino de la frecuencia. Cada vez que consumimos alimentos o bebidas azucaradas (especialmente entre comidas), las bacterias en la boca producen ácidos que atacan y destruyen el esmalte. Si esto ocurre repetidamente, aparecen las caries.
- Mala higiene bucal: cuando no nos cepillamos bien o no usamos hilo dental a diario, se acumula placa bacteriana. Esta placa es el hogar de bacterias como el streptococcus mutans, principal responsable de las caries.
- Bebidas ácidas: el consumo regular de gaseosas, jugos cítricos, bebidas energéticas o incluso vino, desgasta el esmalte dental (erosión ácida), dejando el diente más vulnerable.
- Boca seca (xerostomía): la saliva es clave para neutralizar ácidos y remineralizar el esmalte. Algunos medicamentos (como antidepresivos, ansiolíticos y estimulantes), o enfermedades reducen su producción, aumentando el riesgo.
- Tabaquismo y vapeadores: fumar y vapear (cigarrillos electrónicos) alteran el pH de la boca y debilitan las defensas, facilitando la aparición de caries.
Otras recomendaciones de la especialista fueron:
- Cepíllate al menos 3 veces al día con pasta fluorada y un cepillo suave de cerdas rectas. Evita los cepillos de diseños muy complejos.
- El secreto del flúor: no mojes el cepillo antes de poner la pasta, y no te enjuagues con agua después de escupir. Solo escupe el exceso. Así el flúor logra actuar sobre los dientes.
- Usa hilo dental al menos una vez al día, antes del cepillado.
- Herida sospechosa: cualquier herida que dure más de 14 días, consulta con tu dentista.
- El cepillo es personal: compartirlo es compartir bacterias y virus.
- Prótesis removibles: lávalas después de comer y dales un descanso, nunca duermas con ellas.
- Ojo con las bebidas: Limita las gaseosas y jugos azucarados.
- Fumar y vapear no solo manchan los dientes; aumentan drásticamente el riesgo de cáncer oral y de perder piezas dentales por periodontitis.
- Si eres diabético o hipertenso, y tus niveles de azúcar en sangre o presión arterial no mejoran a pesar del tratamiento médico, las encías pueden ser la causa.



