Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

La historia de los amigos arquitectos que revolucionaron Santiago con el Mercado Urbano Tobalaba y su nueva apuesta con Santander: “El aporte del MUT a la ciudad es total”

Se conocen desde los cinco y tienen más de 20 años de trayectoria. CQ, el estudio de arquitectura de interior fundado por Pedro Castro y Agustín Quiroga ha llevado el diseño a otro nivel, integrando diversas ramas y conocimientos. Del Mercado Urbano Tobalaba (MUT) al ambicioso Campus Santander, su sello se basa en diseñar experiencias. "Lo importante no es solo el espacio en sí, sino cómo articulamos estas disciplinas para resolver problemas y generar soluciones con valor real. Nuestro enfoque es holístico", señala uno de sus fundadores.

Por 4 de Octubre de 2025
Compartir

Hace ya veinte años que Pedro Castro (44) y Agustín Quiroga (45) fundaron CQ Estudio —bautizado con las iniciales de sus apellidos—, una oficina que se ha consolidado como una de las más versátiles del país. Su portafolio cruza disciplinas como la arquitectura, la museografía, la escenografía y el interiorismo, con proyectos de gran envergadura como el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) y el futuro Campus Santander.

El MUT fue mucho más que un encargo para CQ Estudio, pues los consolidó como una oficina que diseña experiencias urbanas más que simplemente espacios. Y el impacto fue inmediato: a los pocos meses de su inauguración, se había convertido en uno de los puntos más populares de Santiago, con una afluencia estimada en más de 40.000 personas por día.

El Mercado Urbano Tobalaba parece ser algo más que un centro comercial: allí los visitantes desfilan con sus outfits más cuidados, ocupan rincones como propios, se sacan selfies, salen a pololear o simplemente se quedan leyendo un libro en los jardines. “Tiene todo lo que me gusta: plantitas, libros, comida, música y ropita. La terraza es muy linda”, dice una de sus visitantes, sobre el edificio diseñado para reunir todo eso de forma armónica.

El trabajo de CQ, que en ese espacio colaboró, al igual que lo están haciendo en el futuro Campus Santander —también ligado a Territoria —, se resume en cómo lograr que las personas naveguen en el lugar, convirtiéndolo en un edificio en constante ebullición y movimiento. Espacios en la ciudad donde las cosas suceden.

Desde sus inicios, CQ Estudio nació con la convicción de romper los límites tradicionales entre disciplinas. Así, lo que comenzó como una empresa pequeña —impulsada por la inquietud creativa y el interés por explorar nuevas formas de habitar los espacios que Castro y Quiroga, amigos desde los cinco años, compartían— se transformó en un estudio con una mirada integral.

A lo largo de los años, han desarrollado proyectos en categorías diversas como retail, espacio público, gastronomía, vivienda, oficinas y arquitectura corporativa, adaptándose a distintos lenguajes y escalas sin perder su enfoque en la experiencia.

“Teníamos hambre de hacer algo distinto”, recuerda Quiroga, en conversación con The Clinic. “No se trataba solo de diseñar espacios bonitos, sino de pensar experiencias completas”, enfatiza desde Brasil, país al que tuvo que viajar con grupo de arquitectos invitados por MK.

Según sostiene, para ellos “lo importante no es solo el espacio en sí, sino cómo articulamos estas disciplinas para resolver problemas y generar soluciones con valor real. Nuestro enfoque es holístico: creemos que la forma sigue al contenido, diseñamos desde la experiencia de las personas y buscamos impactar de manera positiva los entornos que creamos”.

En la misma línea, Castro dice que siempre hubo un interés por sobresalir en un mercado que es relativamente pequeño en Chile.

“También teníamos ganas de destacar y no ser uno más del montón. Yo siempre tenía esa reflexión, de cómo poder destacar en un mercado que es pequeño y bastante cerrado. Y siempre mi respuesta estaba en buscar una alternativa a la arquitectura y al diseño distinta, por decirlo de alguna manera”, explica.

Pedro insiste en que, a diferencia de muchos otros estudios de arquitectura, ellos no contaron con “ese background de profesionalización, de la sistematización de lo que es generar una documentación para un proyecto de gran escala. Eso tuvimos que aprenderlo, y en ese sentido, hemos sido también afortunados de tener buenos clientes, buenos partners, que nos han introducido en ese mundo de las grandes ligas de la arquitectura de interior, o de la arquitectura que construye experiencia”.

De hecho, Quiroga menciona que cuando comenzaron a trabajar con Territoria, CQ Estudio no era la oficina involucrada con más experiencia, pero así y todo, lograron hacerse un espacio.

“Cuando comenzamos, entre las oficinas con las que ellos trabajaban, no éramos la que más metros cuadrados tenía ejecutado en esa área. Habían oficinas que tenían mucha más experiencia que nosotros, pero finalmente lo que gatilló la decisión, o la toma de una decisión de por qué trabajar con nosotros, era justamente por el enfoque y por la mirada que teníamos en torno a cómo enfrentábamos los desarrollos”, reconoce.

De museografía al MUT: los proyectos emblemáticos de CQ

Este enfoque distinto, más preocupado por generar experiencias que por seguir fórmulas, terminó siendo clave en distintas iniciativas, como una propuesta escenográfica que desarrollaron el año 2011 para Antofagasta Minerals, o cuando se aventuraron años después en el campo de la museografía con una serie de exhibiciones en el Centro Cultural La Moneda, que les permitieron experimentar con nuevas narrativas espaciales.

“Ahí hubo una línea que también nos marcó en el circuito de oficinas menos tradicionales, con un enfoque distinto. Y después, yo diría que el salto fue cuando nos metimos en el proyecto de MUT. Estamos hablando del año 2018, o sea, prácticamente siete años atrás. Efectivamente, eso nos hizo un cambio de switch desde varias perspectivas”, afirma Quiroga.

—¿Qué implicó para ustedes, a nivel estratégico y de posicionamiento, el desarrollo en el MUT?

(Agustín Quiroga) Nos obligó a poder hacer un cambio importante en la estructura de la oficina, en la metodología, en cómo abordábamos los proyectos, en el mismo equipo, en la organización de la información, etcétera. Nos metimos ahí, y como que no paró el crecimiento de la oficina, pero se transformó en un proyecto cliente muy relevante para nosotros, que hasta el día de hoy tenemos una súper buena relación y estamos bien involucrados con él.

Para nosotros obviamente que implicó un posicionamiento relevante, y yo creo que nos hizo poder entender cómo se puede abordar un proyecto con muchos participantes, con mucha mirada, y siempre con un foco bien desde la colaboración y del trabajo integral con otras oficinas. Esto, porque de repente la disciplina de arquitectura y el diseño puede ser más unilateral en algunos casos.

(Pedro Castro) El trabajo en el MUT yo lo tomo como una de las experiencias más gratificantes dentro de mi ser profesional, por así decirlo. Uno, obviamente, por la envergadura del proyecto, eso es evidente. Algo para mí, lo más importante que puedo destacar es poder ser partícipe de un equipo de trabajo de alto nivel liderado por Territoria.

Y en esa dimensión, creo que atendiendo también la pregunta anterior, el punto de quiebre está no en el proyecto en sí mismo, sino en el tener la capacidad de trabajar con ellos. Nos introdujeron en una manera de hacer la arquitectura que es distinta a la que nosotros concebíamos.

Francisco Paredes/The Clinic

En concreto, Castro plantea que el trabajo en el MUT les permitió “entender que los proyectos no tienen un solo autor, sino que son una sumatoria de grandes creativos en la cual cada uno aporta en su propia dimensión. Y efectivamente, ese es un punto de quiebre porque nos hace pensar y trabajar desde una óptica distinta, mucho más colaborativa, mucho más flexible, mucho más de ser una oficina dispuesta a recibir ideas y plasmarlas”.

Y remarca que “nosotros entramos en una dimensión, de alguna manera, acotada del proyecto, y desde ese lugar fuimos ganándonos un espacio con mucho esfuerzo, con mucho trabajo, con mucho sacrificio, para finalmente, de alguna manera, ser un actor relevante dentro de MUT, junto a otras oficinas con las que desarrollamos todo el proyecto. Yo siempre digo que MUT no es de CQ, quiero ser súper claro en eso”.

—¿Cómo ven el aporte que entrega el MUT a la ciudad?

—(Quiroga) El aporte del MUT a la ciudad es total, porque no se encierra en sí mismo sino que se integra a la trama urbana y se conecta en múltiples dimensiones: con el metro, con el espacio público y con los flujos naturales de la vida urbana. Es un modelo que se abre a la comunidad y no un enclave cerrado.

No existe un ‘secreto’ en el diseño del MUT, sino una manera de entender el proyecto desde un propósito claro. Lo fundamental ha sido estar alineados con la visión de Territoria: crear un espacio de conexión humana, sostenible e inclusivo. El diseño interior se construye entendiendo quién es la audiencia y qué experiencias generan sentido de pertenencia y comunidad.

En lugar de priorizar un ancla comercial tradicional como en los malls, MUT se organiza en torno a un ancla de espacio público: plazas, jardines y recorridos que invitan a quedarse, descubrir y participar. La experiencia está marcada por la integración de naturaleza, cultura, comercio y trabajo, en un ambiente de alta sostenibilidad y diseño consciente.

Campus Santander, el proyecto a gran escala que prepara CQ

En la esquina nororiente de Presidente Riesco con Américo Vespucio se está levantando Campus Santander, que será la nueva sede corporativa del banco, luego de estar años ubicados en el centro de Santiago. Y no solo será la oficina principal de la compañía, sino que contará también con un zócalo público, Work Café y un anfiteatro.

Se trata de una innovadora construcción de doce pisos, que contará con cinco subterráneos y un parque vertical de más de 12.000 metros cuadrados de jardines que, según se lee en la descripción del sitio web de CQ, “serán los protagonistas de este nuevo lugar de encuentro”. La obra contempla una inversión de US$350 millones y su apertura está prevista para 2027.

La iniciativa también está a cargo de Territoria, y al estudio liderado por la dupla CQ se les encomendó la tarea de elaborar “el desarrollo conceptual que guiaría el diseño interior y de experiencia de la totalidad del campus, además del desarrollo de diseño interior de diversas áreas del proyecto y proyecto de wayfinding“.

El objetivo, indican, es buscar diseñar entornos pensados desde las personas, es decir, flexibles, humanos y conectados con el diario vivir.

Sobre cómo están visualizando el diseño del interior de Campus Santander y el sello que buscan plasmar, el sitio web de CQ indica que “tiene como desafío reconocer la historia y evolución de la organización en una arquitectura contemporánea, pero con identidad local. Buscamos que sea un proyecto de Santander en Chile y para Chile, que refleje su arraigo en distintas formas”.

“Más allá de los espacios físicos, construimos una narrativa que rescata elementos clave de la trayectoria de Santander en el país y los traduce en experiencias para sus usuarios. Nos apoyamos en conceptos que forman parte de la identidad a nivel local , pero los reinterpretamos hacia un presente proyectado al futuro”, acotan.

También mencionan: “Queremos que el Campus no sea solo un edificio corporativo, sino un espacio que encarne la historia y proyección de Santander en Chile, conectando a las personas con una identidad que es global en su esencia pero profundamente local en su expresión. Un lugar capaz de generar sentido de pertenencia, atraer talento y fortalecer la comunidad”.

“La arquitectura interior, en este contexto, cumple un rol complementario a la arquitectura: propone una experiencia a la escala y ritmo de las personas, reflejando sus diversas necesidades e intereses para elevar la vida cotidiana en el proyecto. El objetivo final es que el Campus sea un polo de atracción que genere expectativas, inspire y motive a las personas a volver todos los días”, concluye desde CQ.

Comentarios

Notas relacionadas